31.3.09

frases de “París”

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-¿Dónde está el Universo?
-¡Ma!
-¿Dónde está?
-En todas partes. El universo está en todas partes.

Observo la vida de otra gente. Me pregunto: ¿Quiénes son ellos, hacia dónde van? Ellos se convirtieron en los héroes de mis pequeñas historias.

La opinión generalizada de que hay un viejo París y uno moderno, que se encuentran en una brutal contienda destinada a destruirlo y desfigurarlo, es completamente falsa. Una ciudad antigua continuamente recrea su modernidad, fuera de este conflicto entre lo viejo y lo nuevo.

Siempre pensé que el conocimiento tenía que ver con abrir mentes. Una suerte de despertar. Pero Vignard me asusta. Me temo que su obsesión por la minuciosidad histórica,

Cuando vi aquella magnífica chica pensé: “La belleza es realmente horrible”. Sumado a la juventud es completamente injusto. Casi indecente.

Tus días no están numerados. ¡Tú estás viva, tú tienes tiempo! ¡Disfrútalo! ¡Tú eres condenadamente pesimista y sin ninguna razón! Elise, estás en buena forma. ¡Toma ventaja de ello! Dale oportunidad a las oportunidades. ¡Yo creo en ti! ¡Tú vida no ha acabado! Quizá, incluso no haya comenzado.

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Solíamos tener chicas de Normandia. Las amaba. ¡Son trabajadoras! Como las de Alsacia. Hay una diferencia. Un Bretón nunca trabajará como un Normando o un Alsaciano. Y hay más... Son duros como un clavo. ¡Esos bretones! ¡Ni que hablar de los Corsos! Todo para decir, ¿adivina qué? He hecho un descubrimiento. ¡Árabes!

-Te has dado cuenta de algo importante.
-¿Me he dado cuenta de algo?
-Sí. Te has dado cuenta que el inconsciente existe.

-¿Hay algo que te haya ocurrido recientemente?
-No. Excepto por mí nuevo trabajo... Sí. ¡Oh, sí! Ahora te reirás en mí cara.
-No estoy aquí para reírme en tú cara. Continúa, cuéntame.
-Puede que no tenga relación en absoluto.
-Prosigue.
-Mí padre murió hace un mes.

Nunca pude ser como tú. Un sujeto normal.

-¿Qué es lo que "ser normal" significa?
-No lo sé... Nada.

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Ésta será quizás mí última Navidad. Y quizás nunca vuelva a hacer el amor de nuevo.

-En un día despejado, puedes alcanzar a ver Europa allí. Intentaremos cruzar de nuevo más tarde.
-¿Vale la pena verdaderamente?
-Desafortunadamente, hermano, sí. ¡Realmente vale la pena!

Es una locura. Pensé que ella estaba fuera de mí vida. Ella murió. ¡Bam! Y yo veo que ella sigue allí. Es tan condenadamente extraño. Tú lo mencionaste, aún nos odiábamos mutuamente. Pero hay algo que persiste. La gente muere. Pero hay algo que permanece aquí como un fantasma.

Te veré pronto. De un modo u otro.

-¡Así es París! Nunca nadie es feliz. Nos quejamos. Nosotros amamos eso.
-¿Té refieres a la manifestación?
-Sí, correcto. Ellos no saben lo afortunados que son. Caminando, respirando, corriendo, discutiendo, luego corriendo... Ellos no saben cuán afortunados son.
Ser sólo como ellos… despreocupados. En París…

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30.3.09

juntos en la ciudad

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PARÍS

En “París”, un personaje, un profesor de historia hablando a una cámara para un documental televisivo, explícita el objetivo de Cédric Klapisch al escribir y dirigir esta película: “En su prefacio a París Somnolienta Baudelaire mencionó que ese trabajo no tuvo: ‘ni pies ni cabeza’. Era una forma moderna de poesía, fragmentada, sín métrica ni rimas. Él justificó sus deseos de componer poemas en prosa, diciendo: ‘por sobre todo, enormes ciudades, con sus incalculables interconexiones, engendraron este obsesivo ideal’. Las ciudades de hoy tampoco tienen ‘ni pies ni cabeza’. París es una fragmentada fuente de hombres, historias, épocas, monumentos, lugares... Déjenos a nosotros también probar para descubrir ese universo de un modo fragmentado”.

Esa es la propuesta estética de “París”, el filme de Klapisch al que celebramos en la muy divertida “Piso compartido” y su continuación (no tan brillante) “Las muñecas rusas”. Describir un pedazo de universo en el calidoscopio de una ciudad, la Gran Ciudad que se mece a orillas del Sena, la poética París. Una historia coral, cruces de hombres y mujeres que conviven bajo el albergue de una ciudad, sin ser conscientes del todo de lo que eso implica, de la auténtica dicha que significa moverse, respirar, renegar y preocuparse por las cosas que nos hacen enojar todos los días.

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Con este planteo y ese título, Klapisch se ponía un gran peso encima. Si la película no era brillante, le iban a tirar los galgos encima. Bueno, suelten los perros. “París” no es una mala película, pero no termina de funcionar.

Klapisch centralizó las historias alrededor de un personaje observador: Pierre, el bailarín gravemente enfermo del corazón que, mientras espera un trasplante, examina desde su ventana parisina las historias de los demás protagonistas. Alrededor de Pierre y su hermana (Juliette Binoche) giran las historias de un profesor universitario maduro enamorado de una estudiante jovencita; una ex esposa que hace el ridículo ante su ex, en un puesto de frutas; un arquitecto que aspira a la perfección; la dueña de una panadería, tirana xenófoba; el viaje de contrabando de un inmigrante africano que aspira llegar a la Ciudad Luz; unas ricas chicas ligeras de casco.

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El problema de “París” es, precisamente, la propuesta de Klapisch, describir ese puñado de seres, de forma fragmentada y caótica a lo Baudelaire, apostando a la poesía que puedan emitir esos trozos de vida. Por momentos asoma esa magia cotidiana, pero sólo por momentos. En general, “París” peca de cierta invertebración y de una falta de peso de algunas historias respecto a otras.

Por ejemplo, el personaje de la dueña de la panadería no tiene ningún sentido en la estructura dramática; no carece de gracia su toque racista, pero podría haber salido del guión sin que nos diéramos cuenta. La historia del profesor universitario, de más tenor dramático, se pierde en el final, dejando inconcluso el romance con la jovencita sin llegar realmente a nada.

Pese al intento de Klapisch y sin fracasar estrepitosamente, “París” queda a mitad de camino. Hay algo incompleto en el aire, cierto tono de fatiga y de repetición automática que no la favorece.

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Escenas destacadas: el viaje final de Pierre en taxi; el strip-tease de Juliette Binoche; la visita de las “chicas” al mercado de frutas; la sesión de psicoanálisis del profesor universitario.

Las babas del día para Mélanie Laurent, la estudiante que enloquece al profesor universitario, y Sabrina Ouazani, la vendedora árabe de pan. Con ellas, París bien vale una misa.

Las mejores frases, mañana.

CONSEJO: esperar al DVD, sin apuro.

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28.3.09

ojos azules

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Seleccionamos algunos fragmentos del reportaje de Jorge Fernández Díaz a Arturo Pérez-Réverte en “adn” el suplemento cultural de “La Nación”, sobre su libro “Ojos azules”.


..., uno camina hasta el Palacio Nacional, sede del gobierno mexicano, sube las escaleras y se encuentra con el gran mural de Diego Rivera. Es una obra faraónica y sensacional que pretende y logra narrar a lo largo de metros y metros de pared la historia total de México. Hace ya muchos años, Pérez-Reverte caminaba por esos pasillos mirando detenidamente los detalles. De pronto se topó con una mujer mexicana que llevaba un niño atado a sus espaldas. El niño tenía los ojos azules. "...sa era la manera que había encontrado Rivera para hablar del mestizaje -cuenta ahora, desde su casa de La Navata, el padre del capitán Alatriste y el autor de El pintor de batallas -. Luego me quedó en la cabeza la idea: qué bueno sería poder resumir en cuatro folios, como Rivera lo había hecho en pocos trazos, el nacimiento de un mundo. Voy a intentarlo”.

(…)


Se han hecho novelas muy importantes, pero en realidad nunca he leído lo que para mí fue la Conquista de América. Tenemos dos ideas. Una es la local: los españoles vinieron a violar a las indias y a llevarse el oro. Otra es la española: no, fuimos a fundar una civilización, a llevar el progreso y el mundo católico. Dos grandes camelos. Sobre todo para alguien como yo, que me he pasado la vida entre soldados. Es una cosa muy sencilla, mira: el español va a América a buscar el oro, a dar el pelotazo. Harto de ser esclavo aquí de reyes y de curas y de gentuza poderosa, viaja a América como el inmigrante: "Reviento o me hago rico". Y en efecto, la mayoría reventó. Pero Bernal Díaz del Castillo, uno de los grandes escritores de todos los tiempos en lengua castellana, lo cuenta muy bien. Cuenta la historia de esos soldados anónimos. No había grandes ideas en esos soldados españoles. Sólo ver si podían hacerse ricos, regresar a casa y no tener que trabajar en su puta vida. Esas bestias valerosas y extraordinarias hicieron, sin proponérselo, algo que cambió la historia del mundo: crearon una nueva raza, producto del mestizaje y del coraje que tenían. Entonces yo pretendía contar, de una forma breve y concisa, sin entrar en jaleos, cómo del coraje y de la ambición de un grupo de hombres sale un mundo nuevo. Con lo bueno y con lo malo.

(…)

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Narrar, sin patrioterismos, cómo un español deja a una india preñada y la va recordando mientras huye con el oro, sin la lucidez pero con la intuición de que deja atrás algo que no es banal. Que deja a su espalda algo nuevo: empieza la América latina. Esos animales magníficos capaces de atrocidades y de sembrar el terror no sabían que estaban fundando algo.


(…)

Yo quería contarlo cortito. Hay muchas novelas sobre el tema, y muy buenas. Pero yo quería hacerlo de una manera brutal, sin adornos, con un lenguaje que no fuera ni siquiera arcaico a la manera de Alatriste. Que fuera directo, corto y seco. Tan duro como la historia. No me salió de golpe. Me llevó mucho tiempo. Las cosas que parece que salen de golpe son las que más trabajo dan. Tardé un mes, puliendo y sacando, dejando el esqueleto. Cualquier reflexión complementaria, cualquier personaje secundario, cualquier incursión lateral, cualquier diálogo de sobra hubiera arruinado ese efecto final de escopetazo o de estocada. Yo quería que el lector viviera esa noche, tuviera ese miedo, se mojara y corriera. Y que se enfrentara con ese final atroz. Necesitaba una economía de medios. Y eso da mucho trabajo.


(…)


Lo que realmente me importa de los cuadros son los segundos planos. Toda mi vida me han fascinado los rincones, los personajes secundarios, los misterios en las esquinas. Eso me pasó también con el mural de Rivera. Soy de los que piensan que en los westerns de John Ford las cosas las explican mejor los sargentos que el protagonista. Los personajes y planos secundarios en los cuadros, en los libros, en las películas e incluso en la vida real explican mejor la realidad que las figuras centrales.


(…)

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¿Pero por qué Jenofonte va a Persia? Va porque el hombre se mueve por dinero o por afán de aventuras. O por las dos cosas. Basta leer Moby Dick . Dinero, afán de aventuras, valor y ya está. Ya tienes al hombre que echa a andar, que toma una coraza, una espada o un arpón y va a cazar la ballena y se va a matar a persas o troyanos. ...sa es la historia de la Humanidad: ambición más aventura más valor. Claro, el que no tiene coraje se queda toda la vida labrando la tierra como esclavo del amo. Es el otro el que se arriesga y el que muere. Y cuando no muere, a lo mejor, a veces, consigue el premio, o no. Pero por lo menos se mueve. Siempre he simpatizado con los hombres que ponen un pie delante del otro y avanzan. Nunca me han gustado los moluscos quietos en la concha. Tengo más simpatía por el pez que corre la aventura con la piel desnuda. Siempre he querido mucho más al que se arriesga, al que conoce mundos, se mueve y al final muere, pero cuando ha vivido. El molusco, en cambio, pasa toda su vida encerrado hasta el final.


(…)


El libro que más me dejó de pequeño fuela Eneida . Allí descubrí que Eneas, un personaje secundario de la Ilíada , que yo había leído, era luego protagonista. Eneas estaba desesperado y decide morir matando. Y ese héroe en esa ciudad en llamas siempre me ha fascinado. Desde niño. Casi todos mis héroes son hombres a la ida, durante o a la vuelta de ese recorrido peligroso en el transcurso del cual el hombre se transforma. Ningún hombre lo es hasta que no tiene una Troya ardiendo a sus espaldas. El hombre o la mujer que han ido a Troya son diferentes. Y no hablo de ir a la guerra. Troya puede estar en un amor, en una aventura personal, en el trabajo, en una enfermedad, en los libros, en la lucidez.


(…)


Y claro, cuando llegué al Templo Mayor, veía a esos estupendos animales, brutales y al mismo tiempo admirables, con sus hierros y espadas degollando indios y buscando oro. Y yo los estaba viendo y me decía: ¡Hasta aquí llegaron esos cabrones! Cargando sus hierros desde Veracruz, buscando El Dorado. ¡Hasta aquí llegaron! No puedo despreciarlos, ¿sabes? No los admiro desde un punto de vista moral. Pero los admiro en otro sentido: hicieron una hazaña increíble. Qué cojones. Lo que habrían hecho esas gentes si hubieran tenido buenos reyes y gobernantes, si hubieran podido vivir honradamente en su patria, qué distintos habrían sido España y el mundo. Lo diferente que hubiera sido todo, ¿no? En eso pensaba.

Entrevista | Arturo Pérez-Reverte
El escritor español vuelve al ruedo con
LANACION.com | ADN Cultura | Sábado 7 de marzo de 2009




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data:

Los murales de Diego Rivera en el Palacio Municipal en México D.F.:
http://www.spanishpodcast.org/fotos/mexico/murales_de_diego_rivera/

Del blog de Sergio Sandoval, ilustrador del libro de Pérez-Réverte, algunas ilustraciones del libro:
http://sergiosandovalmartinez.blogspot.com/2009/02/blog-post_20.html

http://sergiosandovalmartinez.blogspot.com/2009/02/continuacion-os-he-colgado-algunas-de.html

http://sergiosandovalmartinez.blogspot.com/2009/02/blog-post.html

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27.3.09

modorra

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GOMORRA

Roberto Saviano es un escritor italiano que escribió un libro sobre la mafia del sur de Italia. Su obra alcanzó tal trascendencia que mereció que la Camorra lo honrara, ocupándose de él, al ponerlo en la lista de futuros asesinados por la organización delictiva. Desde entonces, Saviano (como alguna vez Rushdie) vive en la clandestinidad, escapándole a su destino.

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Vale la pena señalar este antecedente, porque el libro que escribió Saviano es “Gomorra”, ahora convertida en una película dirigida por Matteo Garrone (co-guionista del filme), alabada por la crítica local. Y vale señalarlo porque parece mentira que con ese rico material, Garrone haya logrado un producto tan pobre que sólo puede hacer delirar a nuestra crítica snob.

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“Gomorra” es una púmblea descripción de hechos delictivos, filmados con cierta morosidad cercana al documental, en tomas fijas, con muy poca vertebración dramática de las historias. Nabokov supo calificar al criminal de falta de imaginación; es cierto, por eso no hay nada más aburrido que describir crímenes (muy pavos, para colmo) sin que se integren a alguna estructura dramática. La pluralidad de personajes y hechos fatigan y confunden.

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“Gomorra” aburre pero, para peor, en casi dos horas de película no hay un solo político ni ninguna referencia a la ausencia del Estado en la sociedad en la que opera la mafia. Quien llegue sin referencias, creerá que la gente es mala por serlo, que les gusta vivir en la violencia y que Italia ha tenido mala suerte, cierta fatalidad de la cuál le es imposible escapar.

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Ni cinematográfica ni políticamente, “Gomorra” merece los elogios que hemos observado en la prensa especializada argentina, una muestra más de su liviandad a la hora de ejercer la profesión. Películas como “Cien pasos”, por ejemplo, se han atrevido a avanzar más en el análisis de este cáncer social, sin abjurar del uso de herramientas cinematográficas valiosas.

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En suma, decepcionante estreno de un filme que prometía por sus antecedentes literarios. Habrá que leer el libro de Saviano, al margen de esta paupérrima traducción cinematográfica.

CONSEJO: dejar pasar.

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26.3.09

ok

El 23 de marzo de 1839 el diario estadounidense Boston Morning Post publicó la expresión OK , y ésa fue la primera vez que se hizo tal cosa.

El tema de dilucidar los orígenes de OK generó en Estados Unidos una intensa polémica en la opinión pública, aunque, finalmente, se aceptó la teoría del etimologista Allen Walker Read, que, a principios de los años 60, escribió una serie de artículos al respecto.
Así, quedaron en el camino muy diversas opciones, como, por ejemplo, la de que OK significa 0 killed (sin muertos), como partes de guerra en la contienda civil del país, o que procede de palabras de origen africano, escocés, vikingo, e incluso de aborígenes norteamericanos.

La teoría de Read se sustenta en que la expresión O K (okey) , por su pronunciación en inglés, surgió por dos modas simultáneas del lenguaje. Una de esas teorías guarda relación directa con el sector social medio alto de la costa este estadounidense, que en algún momento del primer tercio del siglo XIX comenzó a adoptar la costumbre de utilizar iniciales para abreviar muchas frases. Por ejemplo, O.F.M , para Our First Men, o sea, nuestros primeros hombres , posiblemente por nuestros hombres más importantes . Hay más casos en S.P., por Small Potatoes , es decir, papitas; G.T. para Gone To Texas , pensado para todo el que se haya ido a Texas. Y así se multiplicaban las siglas.

Otra moda era la de utilizar a propósito, con intenciones cómicas, por supuesto, faltas de ortografía; así All Correct , todo correcto , fue transformado en Oll Korrect. Si a esta licencia se le suma el valor del inicialado, todo deriva en OK.
Sin embargo, si bien existe la constancia de su primera aparición en un texto periodístico, todavía su popularidad no había llegado a imponerse.

Y fue un político demócrata, el entonces presidente estadounidense Martin van Buren, que durante su campaña para ser reelegido en 1841, asoció la expresión OK a su propio nombre, lo que también era un guiño a su lugar de nacimiento, Old Kinderhook, que poseía las mismas iniciales. De hecho, también se formó un grupo de simpatizantes llamado El Club Demócrata O.K.

Ultima página / Hace 170 añosCuando la expresión OK ya estuvo OK
lanacion.com | Espectáculos | Lunes 23 de marzo de 2009

25.3.09

frases de “Gran Torino”

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-Mucha gente se presentó luego del funeral, ¿eh?
-Bueno, supongo que escucharon que habría mucho jamón.

-¿Por qué se mudan todos los de ojos rasgados a este barrio?
-¿Por qué se queda aquí este viejo blanco?

-La muerte es algo agridulce. Amarga en el dolor, pero dulce en la salvación.
-Eso sabes de la vida y la muerte. Y es patético.
-¿Y usted qué sabe, Sr. Kowalski?
-Sé mucho. Me pasé tres años en Corea. Muchas gracias. Ahí matábamos gente. Les atravesábamos con bayonetas, destrozamos con palas a chicos de 17. Tendré que vivir con eso hasta el día que muera. Son cosas terribles, cosas con las que tengo que vivir.
-¿Y qué hay de la vida?
-Bueno, yo... Sobreviví a la guerra. Me casé y formé una familia.
-Suena como si supiera más de la muerte que de la vida.

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Fuera de mi césped.

-Cuando estaba en Corea y nos decían que mil amarillos habían cruzado las líneas no llamábamos a la policía. Reaccionábamos.
-Esto no es Corea, Sr. Kowalski.

La mayor carga de un hombre no es lo que le ordenan hacer.

Cometiste un error en una vida anterior. Y por ese error que cometiste, no eres feliz. Dice, que no hay felicidad en tu vida. Que no estas en paz.

Tengo más en común con estos amarillos que con mi maldita familia. ¡Oh, Dios mío! Feliz cumpleaños…

-Ojalá nuestro padre hubiera sido como tú.
-No me llames Wally.
-Lo digo en serio. Era muy duro con nosotros, muy tradicional. Y chapado a la antigua.
-Yo soy chapado a la antigua.
-Sí, pero tú eres americano.

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Sabe, Thao y Sue nunca tendrán nada de paz en este mundo... No mientras esas bandas sigan en el barrio.

-¿Cómo es matar a alguien?
-No quieres saberlo.

¿Quieres sabes cómo es matar a alguien? Bien, pues no hay nada peor. Así es. Lo único peor es que te den una medalla por matar a un pobre chico que todo lo que quería era rendirse. Eso es todo.

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24.3.09

la jubilación de Harry el Sucio

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GRAN TORINO

Y, bueno, ahí vamos de nuevo con Clint Eastwood. “Gran Torino” es algo así como un documental sobre los años de retiro de Harry el Sucio. El tipo se la pasa sentado en el porche de su casa, con la heladerita con latas de cervezas, mirando con cara de culo a cuanto inmigrante (preferentemente oriental) se cruce en su barrio. A mano la escopeta, dispuesto a bajar a algún amarillo en cuanto ose pisarle una pulgada de su jardín.

“Gran Torino” tiene todos los peros que le estamos encontrando en esta página a las últimas películas de Clint Eastwood. Sabemos que vamos contra la corriente, pero nos sigue sorprendiendo como arruina buenos planteos, cayendo en manos del melodrama desprolijo. No vamos a repetir lo dicho en la crítica de “El sustituto” pero agregamos un ejemplo para identificar nuestras quejas.

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Al final del filme, asistimos a la lectura de un testamento. Los familiares canallas escuchan ávidos, especulando con la herencia por recibir. La cámara toma a dos familiares que ponen cara de codicia (conste, no es que se muestren codiciosos, sino que literalmente, ponen cara de codicia, como en las peores telenovelas mexicanas). Bueno, ese solo plano, compuesto con los elementos básicos del folletín, es un botón de muestra de lo que criticamos de este último tiempo de Clint Eastwood. Esa escena está tan burdamente muestra que si la hubiera construido otro director que no tuviera el afecto que la crítica tiene por Clint, lo estarían colgando en una farola de Plaza de Mayo al grito de: “¡Aguante Lucrecia Martel!”.

El planteo inicial de “Gran Torino” es más que interesante: veterano de Corea, uno de esos patriotas surgido del Sueño Americano con bandera en la puerta, un Torino en el garage y escopeta en el ropero. Viudo, racista y solitario, no tiene otro entretenimiento que cruzar insultos con sus vecinos inmigrantes. El tipo (un pichón de nazi) nos sorprende cuando (a regañadientes) se transforma en el protector y padre espiritual de un adolescente oriental que tambalea en su adultez, en una casa en la que se siente la ausencia del padre.

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Con ese planteo, Clint Eastwood pudo contar una gran película. Y por momentos hay algunos relumbrones del filme que pudo ser. Por ejemplo, cuando Walt Kowalski se mira en el espejo y se dice que tiene más en común con esos “malditos amarillos” que con los idiotas de sus hijos.

Pero el filme se pierde tras el planteo. Citamos un ejemplo, vamos a citar otro. En el ajedrez, los grandes maestros se distinguen de los muy buenos jugadores por reconocer las jugadas intermedias. Ambas clases de jugadores ven el plan general de la partida. Pero sólo los maestros identifican esas jugadas sencillas que dinamitan cualquier intento de resistencia. En el guión, las transiciones de las conductas de los personajes son las jugadas intermedias del ajedrez. No deja de ser verosímil que un personaje muy estructurado cambie. (Si no, casi no habría película sino tragedia). La verosimilitud se resiente cuando el cambio es abrupto. El mal guión abunda en las transiciones abruptas; los grandes saben hacer esos pequeños cambios en los que el personaje muta a otra condición, sin que el protagonista (ni nosotros) nos demos cuenta. El mejor Woody Allen era un maestro para esos ligeros cambios.

En “Gran Torino” hay una transición forzada: la de la fiesta a la que es invitado Kowalski. Todavía no era el momento para que este amargo se tomara una copa con los vecinos. Eso debía estar más adelante. Y era correcto que la chica, la vecina, fuera la puerta de entrada para el cambio, esto es, que ese personaje lo hiciera bajar la guardia.

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Creemos que la mejor transición venía de la secuencia: matones golpean al vecino – Kowalski lo defiende – familia trata de recompensarlo con flores y frutas – Kowalski se niega de mal modo – madre oriental le pide a Kowalski que emplee a su hijo para salvar el honor de la familia por el intento de robo del auto – Kowalski afloja porque él también es un hombre de honor y eso lo iguala a sus vecinos inmigrantes. Una vez que Kowalski abrió la puerta para conocer a Thao, la historia fluye naturalmente. La fiesta puede estar adelante y ahí, sí, Kowalski ser invitado. Pero el Kowalski de la fiesta es demasiado prematuro, es un cambio muy abrupto para un personaje tan estructurado. Si Kowalski se mezcla con sus vecinos y come su comida, es por algo más que por una lata de cerveza.

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Para no repetir peros y objeciones: si usted deliró con los últimos filmes de Clint Eastwood, ésta es su película. Si es de esa clase de solitario espectador que comparte gran parte de las objeciones que hicimos en esta pagina, pase de largo. No se pierde nada.

Las mejores frases, mañana.

CONSEJO: esperar al DVD.

23.3.09

un reportaje a Bioy Casares

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“adn”, el suplemento cultura de “La Nación”, publicó hace unas semanas un reportaje inédito a Adolfo Bioy Casares realizada hace 22 años por Jorge Urien Berri. Seleccionamos algunos párrafos de esa entrevista.






–¿Cuántos años tiene?

–Setenta y dos… Qué asco.

–Se lo ve muy bien .

–Eso dicen los que están afuera. Yo, que estoy adentro… Cuando me dicen que no me quitan lo bailado, yo digo, "pero sobre todo no me lo devuelven", que es lo único que me interesa… Haberlo bailado... [Sonríe.]

(…)

Escribir me cuesta trabajo. Si bien cuando concluyo un libro creo que ya sé escribir y escribiré el próximo rápidamente, cuando lo empiezo tengo las mismas dificultades de siempre y debo descubrir cómo escribirlo. Muchas veces he dejado libros inconclusos porque iban por mal camino. A los 17 o 22 años era lógico, pero me sucede ahora. El año pasado estaba escribiendo una novela de la que tengo 80 páginas, bastante para un inventor rápido pero un escritor lento, y me di cuenta de que había que dejarla.

(…)

–¿El estilo le preocupa?

–Muchísimo, pero creo que el argumento es parte de la técnica porque, ¿en qué consiste la técnica? En cómo contar las cosas, ¿en primera o en tercera persona? La técnica es: ¿frases largas o frases cortas? Pensé muchísimo en la técnica del cuento y la novela y creo que ante cada cuento hay que pensar qué técnica le conviene a uno para ese cuento. Casi hay que inventarla. Hay buenas recetas y casi todas vienen de Horacio: las unidades son verdad. No sé por qué, pero conviene que un argumento tenga un tema central, conviene que tenga un héroe, conviene que la historia sea contada por una persona. Ya sé que están La piedra lunar y otros buenos libros contados por muchas voces, pero parecería que es más fácil acertar contando las cosas con una sola voz. Si en una historia está en el campo, las cosas deben mirar al campo; si hay una creación musical, deben mirar hacia la realidad musical. Y tiene que haber sorpresas, pero no muy grandes como para ser increíbles. Tienen que estar preparadas, pero no como para que el lector diga: "Sabía que venía esto". Es una cuestión de tino. La verdad se aprende. Los candidatos a aprendices pedimos que se nos acorte el camino, y en nada se puede acortarlo. Hay que tener malas experiencias y aprender de ellas.

(…)

Me impresionó una frase de Bergson, que la inteligencia es el arte de encontrar una salida a las situaciones difíciles que parecen sin salida.


(…)


Un novelista, un cuentista, es un antropófago que, además, se come a sí mismo. Uno aprovecha todo.

(…)


–Volviendo al amor no correspondido, se ha dicho que no puede haber buenas obras sobre amores felices.

–Parece que no. La felicidad es un tema mucho más difícil que la desdicha.

–¿Por qué será?

–No sé si porque nos aborrecemos unos a los otros...

(…)

Hay que apartarse de la historia de la literatura y no pensar que los temas se han agotado. En Europa predomina esa idea y que lo único que les queda a los escritores es intentar variantes. Es un pésimo camino para escribir. Hay que proceder con un poco más de ingenuidad y modestia y no verse a sí mismo como parte de la literatura, sino como una persona que cree inventar algo y lo propone. En Italia me preguntaron qué teoría había detrás de mis relatos y respondí que no había ninguna. Conviene que haya unidad de tiempo, o que el tiempo no se prolongue demasiado. El relato comprimido en el tiempo tiene mucha más eficacia. Decía Stevenson que tiene que haber de vez en cuando escenas vívidas para el ojo, escenas que uno las vea en su mente como si las soñara, porque ayudan a que el lector siga interesado y guarde una imagen. Él lo hacía muy bien. No escribo una historia fantástica para mostrar que la literatura fantástica puede tal cosa, no. Escribo cuentos fantásticos porque se me ocurren cuentos fantásticos, y tal vez quisiera escribir cuentos que no fueran fantásticos.

(…)

Una vez me dijo Borges que las grandes frases casi líricas en el estilo shakespeariano, escritas como en un extremo de las posibilidades del lenguaje, hoy sólo las intentaron Faulkner y Joyce. Lograr eso no es fácil, pero lograr libros buenos con ese sistema también es sumamente difícil, como lo ilustran los de Joyce y Faulkner. Me parece que Joyce no tiene un solo gran libro que uno lea con placer desde el principio hasta el final, entendiéndolo todo el tiempo y participando de él. Y a Faulkner, con excepción tal vez de Santuario, se le van de las manos los libros.

(…)


¿Y la literatura argentina?

–Se ha ido salvando a lo largo del tiempo de todas las miserias que hubo en este país. Tenemos una mejor literatura que muchos países. No sé por qué tenemos esa suerte. Estoy muy enojado con mí país, o muy triste. Si hubo gente que ha escrito todos esos libros, quiere decir que hay algo bueno en la Argentina.

(…)


El cuento es una cosa que empieza, tiene un nudo y termina. Al no tener la terminación, vienen la insatisfacción y el desagrado. No hay que hospedarse en el muy hospitalario cuento sin final, hospitalario para el escritor porque no tiene que pensar demasiado. Es típico de escritor novato que nada llegue. Las cosas tienen que llegar, pero tampoco como las hacía llegar Poe: "Miren qué horror, aquí viene el fantasma". La palabra "horror" la tiene que poner el lector.

(…)

He vivido en una Argentina que miraba con cierta compasión a la Europa vieja y aquejada de pobreza incurable, y ahora veo esa Europa llena de juventud y prosperidad y nosotros estamos vetustos y desanimados. La Argentina nos ofrece la tentación de creer que estamos en un destino del que no podemos salir.

(…)

Ni las víctimas tienen ganas de perdonar, ni los castigados por la Justicia ni sus sucesores van a tener ganas de perdonar. Viviremos en un mundo de odios como en Sicilia: dos bandos de mafia.

(...)

Hay que tener cuidado de no ser frívolo, salvo que uno haga una frivolidad que se convierta en una especie de literatura o paraliteratura, como hizo Borges. Pero las cosas que Borges decía siempre correspondían a su pensamiento sincero, que podía estar enfatizado por la exageración, y por eso podía extralimitarse y ser injusto. Pero siempre tenía una gracia que hacía que uno, en definitiva, debiera perdonarlo. No digo que lo hayan perdonado, pero uno debe perdonar, porque es como una contribución a la literatura, es una cosa graciosa, una cosa inteligente. Borges nunca dijo zonceras. Yo no puedo aspirar a eso porque no tengo esa libertad de pensar rápidamente una cosa y que salga acuñada como salía acuñada en Borges.

(...)

Uno empieza a escribir porque le gusta, nada más. Y después tiene la revelación de que escribir da… sentido a la vida. Además [conmovido], da mucha fuerza. Pienso que hasta las cosas desagradables que me pasan, si son interesantes, se transforman en algo grato porque me permiten escribir y contarlas. Me pregunto si no seré un maniático de la literatura, porque a todo el mundo le digo: "Trate de escribir, va a ver qué bueno que es". Porque creo que lo fortalece a uno… La vida es muy inexplicable… tenemos una conciencia, tenemos sueños, tenemos una verdadera vocación de inmortalidad y el cuerpo tiene una verdadera vocación de mortalidad y está continuamente mostrándonos nuestra decadencia, cómo nos vamos deshaciendo y perdiendo. Entonces, si no hay esa posibilidad de descubrir cosas y analizarlas…


(…)


Y claro, necesitamos querer y que nos quieran. Y después a lo mejor tenemos una persona que aborrecemos y nos aborrece. El hombre es muy difícil de contentar. Somos incompatibles unos con otros... Y cuando uno está aprendiendo, se muere. Nada se puede enseñar en definitiva. Lo que hacemos los escritores es tratar de pasar alguna sabiduría de unos a otros, pero casi no llega, nadie quiere recibir lo que le están dando.


Adolfo Bioy Casares (1914-1999)
Esta conversación se desarrolló hace 22 años. Hoy, por fin, se conoce la intimidad de un encuentro en el que el escritor se confió sin retaceos. Habló de sus comienzos en las letras, las mujeres, sus gustos literarios y no evitó los temas políticos ni el de la muerte, después de la cual sólo preveía un vacío del que no lo consolaba ni siquiera la trascendencia de su obra
LANACION.com | ADN Cultura | Sábado 28 de febrero de 2009

22.3.09

uno de mi calle

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COMPETENCIA DESLEAL

Un breve comentario para ésta, una de las últimas películas de Ettore Scola, una buena muestra del estilo de este artesano de la cinematografía italiana que nos da otra lección de cómo efectuar observaciones políticas a partir de la descripción cotidiana de un grupo de personajes queribles y cotidianos.

Ésta película fue filmada en 2001 y llega con ocho años de atraso a las pantallas locales, en proyección de DVD, otro alarde de oportunismo comercial del presunto circuito de cine arte local. Cuesta entender cómo se dejó pasar de largo en su momento, porque es de esas películas que tienen su público en Argentina.

“Competencia desleal” es (según las propias palabras de Scola) el día siguiente de “Un día particular”, esto es, cómo cambió la vida italiana a partir de la visita de Hitler a Musolini, con la instrumentación de la “legislación racial”.

Scola centra la atención en una calle de Roma, en las vidas de dos comerciantes, un sastre católico y un tendero judío, que compiten con sus vidrieras, se roban clientes y se pelean. El clima es de típica comedia italiana, tipos que se insultan, se amenazan con el puño, pero conviven y sus hijos juegan juntos y el hijo adolescente besa a escondidas a la hija adolescente del otro. En ese convivir a los codazos, los distintos grupos étnicos se integran. Era un modo de integración que supimos vivirlo en Argentina, donde la marea inmigratoria se asimiló en la convivencia cotidiana.

Lentamente, las leyes discriminatorias alteran esa realidad. Al principio son recibidas con escepticismo de su concreción, porque en Italia no puede pasar eso, porque los italiano no respetan ninguna ley, y otros lugares comunes por el estilo para evitar oponerse a la tontera general. Las cosas empeoran sin que nadie se atreva a advertirlo, sin que nadie levante la voz para decir: “¡Esto es una barbaridad! Esto no puede ser”.

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“Competencia desleal” tiene el tono de la comedia, un hallazgo italiano que permite liberar, tras la carcajada, la observación ácida y el fuerte apunte social. En ese tono ligero, Scola nos logra llevar al final de la historia preguntándonos, como ese nenito que espera desolado con los títulos finales, “¿Cómo llegamos a que esto pasara?”.

Del muy correcto elenco, se destacan las participaciones de Diego Abatantuono y Sergio Castellito (en un papel escrito para Roberto Benigni) como los vecinos enemigos y comerciantes. Y en un lugar ligeramente marginal, pero efectivo, Gerard Depardieu.

En suma, un filme para no olvidar, ni dejar pasar, pese a sus años.

Escenas destacadas: la secuencia de la vidriera adelantando la temporada de verano; la visita de Umberto a Leone a su casa; la discusión de Umberto con su empleada; la carcajada compartida entre Umberto y Leone cuando el primero le cuenta que su cuñado fascista se pegó un tiro en el pie; la última escena, de la despedida.

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Frases:

-Tengo una pregunta de Historia. Ese Agripa que contó a la plebe la apología de la barriga, ¿es el mismo que derrotó a Pompeyo y construyó el Panteón?
-No, eran dos Agripas. El primer Agripa hablaba de la tripa. El que derrotó a Pompeyo fue el que construyó el mausoleo.
-Cierto. Agripa-tripa. Pompeyo-mausoleo.
-Eso, así no te lo olvidas.

-"L'esprit de l'escalier". Los franceses cuando la respuesta justa te viene tarde dicen: “l'esprit de l'escalier”.
-¿Qué quieren decir?
-Quiere decir que la respuesta justa te vino en la escalera, cuando ya te ibas.

-¿La Fontana Di Trevi también la ha construido el Duce?
-No. El Duce no ha hecho todo. Ya existían algunas cosas antes.

-Ustedes, los extranjeros, les basta un rayo de sol y todo les parece lindo. Un paraíso. ¿Ya has oído hablar del Eje Roma-Berlín?
-¿Y tú no has oído hablar de los italianos? ¿No sabes que firman pactos y luego no los respetan? No respetan ninguna regla. ¡Ni siquiera las del dominó! Y eso no lo encuentro mal. Es preciso ser leal sólo con quien es leal. Eso los italianos lo saben. Yo encuentro eso muy justo, por eso estoy feliz de vivir en Italia...

¡Mi hermano enseña, mi esposa lee, mi hijo estudia, mi cuñado baila y Umberto trabaja!

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Yo nunca había visto a una abuela tocar el violín.

-¡Sr. Umberto! Quiero decirle... sin compromiso... que si el Duce le prohíbe al señor tener empleados cristianos, yo voy a la Sinagoga y me convierto en judío. Creo que me aceptarán.
-Al manicomio debes ir. ¿Eres tonto? El Duce prohibió a los judíos tener empleados cristianos.
-¡Ah! ¿Y yo soy tonto?

Tu siempre tienes tus propios puntos de vista. Pero ellos no cambian los hechos.

Entonces, ¿el señor no cree que quién ha hecho esta canallada es un canalla?

¿No sabes que en el mundo hay más inmigrantes italianos que judíos? Por eso, los italianos no pueden considerar ilegal nuestra presencia en su país...

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-Bien, he pensado una bella idea.
-Diga.
-Muebles, mercadería y todo el resto. Tú di el precio y yo digo sólo que si. Bueno, si me ofreces cuatro pesos, te digo que no.
-Esta Roma... Tal vez hubiera sido mejor que me hubiera quedado en Milán. La verdad que esta calle me gusta.
-A mi también.
-De todas formas si tu aceptases cuatro pesos, sería yo el que lo rechazara.
-¿Por qué?
-Porque el negocio es tuyo. Quédate con el.
-Gracias... sastrezuelo.
-No hay de que... boticario...

No hay nada que hacer: los que tomaron juntos el aceite de hígado de bacalao serán amigos para toda la vida.

CONSEJO: esperar al DVD, pero anotar.

20.3.09

maradona – riquelme

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“Riquelme me sirve si está bien físicamente. Quiero que sea desequilibrante en los últimos 20 metros y que se comunique con Messi, Agüero y Tevez. No me sirve que se atrase y le saque la pelota de los pies a Demichelis, o que gire alrededor de Mascherano y Gago. Lo necesito sacando hombres de encima"
DIEGO ARMANDO MARADONA

“No tenemos los mismos códigos con el DT y no podemos trabajar juntos, se terminó un ciclo para mí”
JUAN ROMAN RIQUELME

“En mi lista para las Eliminatorias estaba Riquelme. Ahora lo borro totalmente”.
DIEGO ARMANDO MARADONA

“Yo me veía venir todo esto. Habían pasado muchas cosas”
JORGE RIBOLZI

"Riquelme se está perdiendo de demostrar ante todos los argentinos que se la puede bancar en la Selección".
DIEGO ARMANDO MARADONA

"La Selección se terminó para mí"
JUAN ROMAN RIQUELME

"Volvé Román, D10s no existe".
Bandera de un hincha en un entrenamiento

"Lo conozco, compartimos los mismos vicios. Yo priorizo la Selección y no lo que hicimos en una noche de viciosos con Franchi".
DIEGO ARMANDO MARADONA

“Perdónalos Román, no saben lo que hacen"
Bandera de un hincha en un entrenamiento

“Duermo tranquilo, sé que hice bien las cosas”
DIEGO ARMANDO MARADONA

“Se está inventando que el grupo está en contra de Román. En los diarios salió que hay un grupo que no lo quiere, y es mentira. Si hubo cantos fueron con el mejor sentido. Es normal que se cante en un micro yendo a la cancha, porque hace bien al ánimo del grupo”.
MARTÍN DEMICHELIS

“Que Riquelme no me ensucie”
DIEGO ARMANDO MARADONA

"Uno no sabe qué puede estar pasando por la cabeza de él. Es una decisión que tomó, por razones que él sabe. El tiene que pensar en Boca y tratar de hacer lo mejor para Boca. Si es para mejor, para que él se sienta mejor, bienvenido sea"
SEBASTIÁN BATTAGLIA

“Riquelme me sirve siempre”
CARLOS ISCHIA

“Cualquiera sea el técnico, la cara del técnico o cualquiera sean los códigos, la camiseta no se abandona"
DIEGO ARMANDO MARADONA

“Nunca me tocó vivir una situación así, pero me molesta mucho más que haya jugadores que llamen a un entrenador para darle apoyo porque un jugador renunció. Eso es de vigilantes"
NÉSTOR GOROSITO

"Que Gorosito no se meta en el quilombo. Si yo tengo que hablar de Gorosito podemos hacer la revista Viva hablando de él. Que no se meta en el tema porque no sabe nada. Lo escuché y que diga que le parece que Riquelme es un hombre centrado... ¿qué quiere decir? ¿qué yo no soy centrado? Ojo Pipo, no te metas en aguas profundas porque yo te conozco bien. Y yo para hacer daño soy muy jodido".
DIEGO ARMANDO MARADONA

“Riquelme fue valiente y sincero”
ROBERTO PERFUMO

"Voy a esperar hasta la conferencia de prensa de mañana para que se retracte. Si no lo hace, seré muy duro con Gorosito, y voy a contar su problema con Garnero"
DIEGO ARMANDO MARADONA

"Hablé con Diego y aclaramos todo. Le expliqué lo que pasó y lo entendió. Ayer yo dije que en caso de que un jugador lo hubiera llamado era una actitud vigilante. Y él me aseguró que nadie lo llamó, así que eso me alegra mucho",
NÉSTOR GOROSITO

“Las declaraciones de Gorosito fueron sacadas de contexto”
DIEGO ARMANDO MARADONA


fuente: http://no-hay-papel.blogspot.com

los superhéroes ya no son como eran

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WATCHMEN

Los británicos Alan Moore y Dave Gibbons son los responsables de una de las grandes cimas del cómic internacional, cuando crearon en 1987, “Watchmen”. La historia sucede en un futuro alternativo, en unos Estados Unidos en plena Guerra Fría con la URSS, al borde de un ataque neutral, durante el tercer mandato de Richard Nixon (propuesto para otro período). En ese universo alterno existen los superhéroes, ex policías enmascarados, que persiguen delincuentes disfrazados. Entre ellos, hay uno, el Dr. Manhattan, producto de un accidente de laboratorio, que es un superhéroe de verdad, un sobrehumano héroe radioactivo. Y también existe una ley que ha prohibido la actividad de los superhéroes, que se transforman en resentidos jubilados, tratando de ser normales en un mundo anormal.

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La riqueza del cómic original aflora en la larga trama (casi tres horas) de “Watchmen”, la versión cinematográfica de Zack Snyder (director de “300”). El guión de David Hayter y Alex Tse es respetuoso de la historia original. Y el refinamiento visual realza la historia: como ejemplo, basta ver la presentación de títulos, un racconto del origen de los superhéroes que, por sí solo, paga el precio de la entrada. Pero el resultado final, extrañamente, es flojo. “Watchmen” no emociona, ni sus protagonistas se meten en nuestro corazón.

¿Qué es lo que pasó? Sospechamos que una crítica que pescamos en Internet da en el blanco: se gastaron cientos de millones en efectos especiales y no se guardaron un poco para gastar en el elenco. El error de “Watchmen” es de casting. Un elenco televisivo (que no logra dotar de emoción a la fuerte historia que cuenta “Watchmen”) es el talón más débil de esta saga de superhéroes.

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El filme es para ver en cine y, si bien no dejará conformes a los adictos a los cómics, tampoco los indignará como “The Spirit”. Tienen algunos hallazgos visuales, un par de escenas bien resultas, pero todo en un tono muy frío, alejado, poco comprometido. Un claro ejemplo: el poco voltaje erótico que tiene el encuentro sexual de Espectro de Seda y Búho de la Noche.

Escenas destacadas: la secuencia de la intervención del Dr. Manhattan en Vietnam; la muerte del Comediante; el final de Rorschach; la rebelión en la cárcel para asesinar a Rorschach.

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Y, principalmente, la secuencia de títulos con la voz de Bob Dylan cantando “Los tiempos están cambiando”:



Frases:

Un ataque a uno, es un ataque a todos.

Uno de nosotros murió anoche. Alguien sabe porqué. Alguien sabe.

Podemos hacer mucho más... podemos salvar al mundo.. con el liderazgo correcto.

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-¿Por qué salvar un mundo en el que no tengo ninguna participación en él?
-Hazlo por mí.

No me he divertido tanto desde tiempos de Woodward y Bernstein...

-El Congreso está impulsando una ley para prohibir las máscaras... Nuestros días están contados. Hasta entonces, como digo siempre, somos la única protección de la sociedad...
-¿De qué?
-¿Es broma? De ellos mismos...

-No hace falta ser un genio para ver que el mundo tiene problemas...
-No, pero se necesita una sala llena de idiotas que piensan que es lo suficientemente pequeño para arreglarlo...

Dime, Doctor... ¿qué ves?

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Ninguno de ustedes entienden. No estoy encerrado aquí con ustedes. ¡Ustedes están encerrados conmigo!

Diario de Rorschach: “12 de octubre de 1985. Esta noche, un comediante murió en Nueva York”.

En mi opinión, la existencia de la vida es un fenómeno muy sobrevalorado...

Esta ciudad tiene miedo de mí. He visto su verdadero rostro. Las calles se extienden como cloacas y las alcantarillas están llenas de sangre y cuando la costra llene completamente de sangre las cloacas, todas las alilmañas se ahogarán. La suciedad acumulada de sus sexos y asesinatos subirá como espuma alrededor de las cinturas de las putas y los políticos y mirarán hacia arriba y gritarán: “¡Salvanos!”. Y yo susurro: “No”.

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-¿Con pasó con el Sueño Americano?
-Se hizo realidad. Lo estás viendo...

¿Crees que soy un villano de historieta que confesaría su plan si existiera una remota posibilidad de que me detuvieran? Lo hice hace 35 minutos...

Uno a cero. Ahora te toca a ti.

CONSEJO: para ver en cine; no fanáticos del cómic, esperar al DVD.

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19.3.09

King Kong según Borges

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King Kong.- Un mono de catorce metros de altura (algunos entusiastas dicen que quince), es evidentemente encantador, pero tal vez no basta. No es un mono jugoso; es un reseco y polvoriento artificio de movimientos esquinados y torpes. Su única virtud -la estatura- parece no haber impresionado mucho al fotógrafo, que se obstina en no retratarlo de abajo sino de arriba -enfoque a todas luces desacertado, que invalida y anula su elevación. Falta añadir que es jorobado y de piernas chuecas: rasgos que lo achican también. Para que nada tenga de extraordinario, lo hacen luchar con monstruos muchos más raros que él, y le destinan alojamiento en falsas cavernas de catedralicio grandor, donde se pierde su afanosa estatura. Un amor carnal o romántico por Miss Fay Wray perfecciona la ruina de ese gorila monumental y también la del film.

JORGE LUIS BORGES
“Cinco breves noticias” (Textos recobrados 1931 – 1955)

fuente: http://no-hay-papel.blogspot.com

18.3.09

y pegue, y pegue, y pegue Rand, pegue!

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EL LUCHADOR

“El luchador” es una película con una anécdota mínima de una grandeza suprema: es la descripción de un hombre arrinconado por la vida, un pobre gato en tiempo de descuento. A Randy Robinson le llegó la hora de pagar la factura y la vida se cobra con intereses, sin ningún tipo de piedad. Un luchador de lucha libre, un guerrero, que sólo encuentra su lugar en el mundo entre las sogas de un cuadrilátero, con una multitud rugiendo su nombre. Adentro, todo es más sencillo, más honesto, con códigos. Afuera (la vida) es hostil y pega con más fuerza que cualquier contrincante. Ahora, cerca del final, cuando el cuerpo se niegue a seguir la faena, Robinson deambulará por los restos de su vida, buscando piedad. La noche está cerca y el guerrero la enfrenta sin titubear.

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La gesta de Robinson nos conmueve, porque todos llegaremos a ese callejón sin salida. Y todos querríamos tener la dignidad de Robinson, afrontando con la cabeza en alto el fin que (más que inevitable) es deseable. Fuera del cuadrilátero, Robinson ha fallado en todo (como padre, amante, trabajador, amigo). Si todo se reduce a la lona de un ring, ¿por qué no pensar que todo debe acabar ahí?

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Randy Robinson intenta entrar por el aro: arreglar la relación con su hija, ganar el amor de una desnudista, convertirse en padre adoptivo, resignarse a un trabajo tan serio como mediocre. Pero ese no es Robinson, sino un reflejo ajado del desgano. El guerrero debe morir donde ha brillado: en el campo de batalla. Todo lo demás queda relegado a ese fulgor postrero.

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“El luchador” no tiene un guión brillante, sino un libro emotivo. Robinson está elaborado con mucho amor y respeto. Y tiene un descomunal trabajo de Mickey Rourke quien le ha puesto sus propias cicatrices al personaje. Uno no puede más que enternecerse con ese chico grande del que sabemos no puede sobrevivir en la vida cotidiana. Rourke conoció el lado oscuro de la luna y (no como su personaje) tuvo la posibilidad de una redención. Pero ese viaje al fracaso, han dejado huellas, marcas, latigazos que la cámara de Darren Aronofsky registra con implacable serenidad. En algún momento, los sufrimientos de Robinson y Rourke se confunden y, como espectadores, cruzamos la línea compadeciendo al actor en lugar del rol.

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Como si fuera poco, “El luchador” tiene a Marisa Tomei, la mayor parte desprovista de ropa. Ese es otro motivo para destacar de una película posiblemente sin hallazgos estilísticos, que gana a fuerza de corazón y sinceridad.

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Escenas destacadas: la lucha con el loco de la engrapadora; la escena final; la secuencia en el interior de su trailer; la última discusión con su hija.

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Frases:

Soy un pedazo de carne vieja y estoy completamente solo. Sólo quiero que no me odies.

Sólo quiero decirles que estoy muy agradecido de que estén aquí. Muchos me dijeron que nunca volvería a pelear, que estaba terminado. Saben, si tienes una vida dura y juegas duro, terminas quemándote y pagas el precio. Ustedes saben En la vida perdí todo lo que amé y a todos lo que me amaron. Ahora no escucho bien y me olvido las cosas y no soy tan bonito como solía serlo, pero ¡mierda! ¡Aún sigo estando aquí y ¡soy El Cordero! El tiempo pasa y me dicen: “está acabado”, “es un perdedor”, “ha terminado”. ¿Saben qué? Los únicos que me dirán cuando he terminado son ustedes… ustedes… ustedes… porque ustedes son mi familia.

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-¡Los malditos 80´, no deberían haber pasado!
-Guns n´ Roses, todo eso.
-Seguro.
-Y después vino Cobain y arruinaron todo.
-¿Qué hay de malo en pasar un buen rato?
-Voy a decirte algo: odié los malditos 90´.

CONSEJO: se puede esperar al DVD, pero verla.

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