30.11.09

sí, funciona!

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WHATEVER WORKS
data: http://www.imdb.com/title/tt1178663/

Después de deambular un lustro por Europa, con películas que eran versiones de otras películas suyas o borradores inconclusos filmados, Woody Allen volvió a su ciudad, a Nueva York. Eligió al tipo que mejor podría reemplazarlo frente a cámara, al genial Larry David que, amén de ser el cerebro tras “Seinfeld”, es un personaje por sí mismo. Y se lanzó a filmar una de las mejores películas de esta etapa de su cine, una época de poca precisión al apuntarle al blanco creativo. “Whatever works” (“Lo que funciona” sería la traducción literal) es tan profunda en su concepto como tan liviana puede parecer en su composición. La feroz verborrea de Boris, su protagonista, hipocondríaco, escéptico, protestón, soberbio, pesimista consumado, nos ametralla con la cruda realidad de su monólogo final, el consejo del tipo que “ve todo el panorama” y, por eso, es más valiosa su recomendación: “Agarra lo que puedas, esos cachitos precarios de felicidad que alumbren tu vida, lo que sea, lo que te haga feliz, lo que funcione. No hay más que eso”.

Boris es un personaje típico de la primera época de la filmografía de Allen, esos personajes que replican al toque, con mucho humor e incorrección política, ligeramente neuróticos, disfuncionales en un mundo que enfrentan como puede, dándose la cabeza contra la pared. Pero siempre, en esa confrontación destinada al fracaso, esos personajes logran pasar el mal rato a través del amor que se presenta de manera absurda, del modo menos indicado, de la forma menos probable. Boris no es la excepción: intentó suicidarse (lo salvó un toldo), es el único personaje que ve a los espectadores sentados frente a la pantalla, tiene una visión absolutamente negativa de la Humanidad, fóbico y misántropo. Su curso de colisión es interceptado por una jovencita sureña que vino a ganarse a Nueva York, pavota, religiosa, inocente. “Mi teoría es que ella es quien lo mantiene con vida” sentencia un amigo de Boris en algún momento del filme. Y esa es la clave: sólo el amor da esa tabla de salvación que flota en la nada absoluta.

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A eso apuesta Boris, cuando todo termina. No es que el tipo se haya vuelto optimista. Nada que ver. Él ve todo el panorama. Eso lo distingue de los otros personajes. El suyo no es un optimismo a ultranza, una confianza de que el Universo puede proveer lo mejor. No. La visión del mundo que tiene Boris no ha mutado por la hora y media de película: es el mismo. Justamente por eso acepta humilde (por primera vez en toda la proyección) que no hay más que disfrutar de esas migajas cósmicas que nos arrojan al paso. Elige lo que te haga feliz (trío, homosexualidad, heterosexualidad… ¡o la oveja del vecino de Melody!): simplemente, lo que funcione.

Larry David se lleva todas las palmas en su actuación. Pero hay que hacerle un lugar a la sencillez de Evan Rachel Wood que compone una Melody tierna y dueña de una rara percepción de la vida; Patricia Clarkson es otra cima destacada.

Un dato: se comenta en la red que el guión de “Whatever Works” fue escrito por Woody Allen en la década del ’70, reescrito para llevarlo al cine hace unos meses. Mucho ha cambiado en el mundo desde entonces… pero los problemas del corazón siguen siendo los mismos.

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Para los que lo estaban extrañando, Woody Allen está de vuelta. Para los que nunca entendieron su cine o le buscaron la quinta pata al gato, sigan de largo, porque esta película no los va a hacer cambiar de opinión.

Los otros, los que pertenecemos a su cofradía, saldremos tarareando la melodía tristona con la Woody cierra el filme.

28.11.09

bebé killer

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Pero no pasa lo mismo con el bebé. Es demasiado pequeño para conocer el amor, o una ley del amor, o cualquier otra cosa, hasta que se lo enseñemos. Y mientras tanto somos nosotros los vulnerables.

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Cuando dejé el cuarto del bebé pensé: es muy simple. Todos los días se ahoga algún bebé. Nadie lo sabrá nunca. Pero cuando volví pensando verlo muerto, David, ¡estaba vivo! Sí, vivo, boca arriba, sonriendo y respirando. Y después de eso no pude tocarlo otra vez.

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El bebé está ahí pensando cómo podría matarme. Cómo matarme de un modo simple. Pues sabe que sé mucho de él. No le tengo cariño; no hay protección entre nosotros, nunca la habrá.

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Alice oía cosas de noche, que se movían en los pasillos. ¿Quiere saber quién hacía esos ruidos, doctor? El bebé. Un bebé de cuatro meses, que andaba en la oscuridad escuchando nuestras conversaciones. (…) Y si yo encendía las luces, un bebé es algo tan pequeño. Puede esconderse detrás de un mueble, una puerta, contra una pared...

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Pero supongamos que un niño en un billón sea... extraño. Que nazca perfectamente lúcido, capaz de pensar, instintivamente. ¿No se serviría de sí mismo como una máscara, una cortina para cualquier cosa que quisiera intentar? Podría fingir que es una criatura común, débil, llorona, ignorante. Le bastaría un pequeño gasto de energía para ir de un lado a otro por la casa a oscuras, escuchando. Y qué fácil le sería poner obstáculos en la escalera. Qué fácil llorar toda la noche y cansar a la madre hasta provocarle una neumonía. Qué fácil, a la hora del nacimiento, estando tan unido a la madre, intentar unas pocas hábiles maniobras y provocar una peritonitis.

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Contésteme, doctor, ¿hay algo en el mundo más egoísta que un bebé? ¡Nada!

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La puerta del cuarto se cerró sola. No pudiste volver a tiempo a la cuna. No pensaste que la puerta podía cerrarse. Algo minúsculo como una puerta que se cierra con el viento puede arruinar el mejor de los planes. Te encontraré en algún lugar de la casa, escondido, fingiendo que eres lo que no eres.

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Tuve que operar para traerte al mundo, pensó. Ahora me parece que tendré que operar para que dejes el mundo...

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—¡Mira, bebé! ¡Una cosa brillante, una cosa bonita!
Un escalpelo.

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(Los textos pertenecen al cuento “El pequeño asesino” de Ray Bradbury perteneciente al libro “El país de Octubre”. Las imágenes son fotos retocadas digitalmente de las obras de la exposición “Identidad Artificial” de Juan Pablo Arce)

Imágenes particulares de la exposición pueden verse en el siguiente álbum en Facebook:
http://www.facebook.com/album.php?aid=169047&id=163209071420&l=85afbc5f93

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27.11.09

mirá cómo me tomaron de boludo: esta casa cierra

El lugar es una casa de venta de trajes, camisas y pantalones, ubicada en un lugar céntrico. Podía llegar a conseguirse una interesante combinación precio / calidad, en ese punto de venta. Pero un día, decidieron ir por más y pusieron un cartel de liquidación.

Vos te acercabas, veías los precios y no cambiaban mucho respecto a la semana anterior; pero te imaginabas que era una ilusión que pasaría con el paso de los días.

Error.

Redoblaron la apuesta.

Un día, apareció un cartel de “Esta casa cierra en 15 días” y prometían tirar la casa por la ventana, rematando todo.

Los precios seguían siendo los mismos.

El cartel siguió.

Ese mes. Y el siguiente. Y el otro.

Y así los dos años subsiguientes.

A veces cambian el cartel (“Esta casa cierra”); en otras cambian los letreros de descuentos (35% OFF, 40%, 50%, 60%!!!!!).

Los precios siguen siendo los mismos.

Ya sé, ya sé, un día me voy a llevar una sorpresa, voy a pasar y no va a estar más.

Pero como promesa de cierre en una quincena, dilatarse un par de años, parece mucho, ¿no?

Lo que parece una gracia simpática e inofensiva (al fin y al cabo, nadie va a poner un peso más de lo que quiere poner por una pilcha), no puedo dejar de señalar que hay otra intención en los dueños de esa casa de ropas. El objetivo no es tentarnos con las ofertas (que no son tal). Sino tomarnos de boludos. A vos, a mí, al de al lado. Al tipo que pasa ocasionalmente por esa esquina, que no se le dio por comparar con otra casa de ropas y dice: “¡Uy, mejor me apuro, a ver si cierra”.

Como política de ventas, estafar con premeditación, no parece la mejor. ¿No?

26.11.09

borges – pizarnik

alejandra pizarnik

Hace seis años dejamos constancia en el “Libreta Chatarra” de un “hallazgo” literario, la autoría de unos versos encontrados en la mesa de trabajo de Alejandra Pizarnik, luego de su suicidio, que pertenecían a Jorge Luis Borges.

Un par de años después, un visitante “Anónimo” nos indicó que ese “hallazgo” había sido citado en 1976 por Miguel Dalmaroni en una revista literaria de La Plata.

La nota principal está en este link:

http://libretachatarra.blogspot.com/2003/12/hallazgo-literario.html

Y el comentario del aporte (con la carta que Cortázar le escribiera a Pizarnik poco antes de su muerte):

http://libretachatarra.blogspot.com/2008/07/carta-de-julio.html


Nuevos comentarios llegaron a este post “histórico” de “Libreta Chatarra”.

En primer lugar, una contestación de “Anónimo” que se identifica en el comentario:
“Definitivamente un interesante hallazgo, quién diría que ella pudo estar leyendo a Borges antes de morir... quizá estaba buscando algo sobre Edwards, y la ira de Dios...

Pizarnik siempre me ha parecido muy lejana a Borges, parece que no es así. Leyendo las Cartas de Cortázar, se ve una relación muy intensa entre Cortázar y Pizarnik, siempre me parecieron más afines. En fin... gracias por compartirlo.

Sergio Antezana
Otro aporte fue de Claudia Isabel quien aporta:
“Un hallazgo realmente increible! no me hubiese imaginado a alejandra leyendo a borges...pero hasta donde se sabe sobre una persona, no?”
Y el último aporte es de Carmen López Iglesias:
“Hasta Borges debió quedar extasiado, si llegó hasta él lo que contenía el papel de la leyenda (yo siempre creí una leyenda eso del papelito con esos dos versos, pues nunca lo vi mencionado), ¡si es que Borges mismo se acordaba de palabras suyas en un poema escrito en el año 1964! (y máxime él que tenía en la memoria tanto y tanto)
Pero lo que las palabras de Pizarnik en su último apunte denotan, es la "preciosa precisión", como diría ella, con la que esta mujer se situaba ante las palabras... quitando lo que sobra para que mejor suene.
Escribe ella, deshaciéndose del prisionero:
"en el centro puntual de la maraña,
Dios, la araña".
Borges dijo:
‘En el centro puntual de la maraña
Hay otro prisionero, Dios, la Araña’
.
Y que la poesía no es un soneto bien rimado
que tanto sabe a prosa,
sino un modesto pareado
que huele a rosas”
Agradecemos cada comentario y participamos del hilo de comentarios con dos observaciones. Una, no es tan extraño que Pizarnik leyera atentamente a Borges y barajara (como era su costumbre) los versos finales de “Jonathan Edwards (1703-1785)”, poco antes del final. Sí, su obra tiende a Cortázar y en su vida, la presencia del Gran Cronopio es decisiva. Pero… ¿qué poeta (mayor o menor) argentino puede prescindir de la poesía de Borges? Es harto difícil renegar de esa herencia, aunque se sigan otros caminos (al fin y al cabo, la única obligación de un artista: abrir su propia senda).

alejandra pizarnik

La otra observación se basa en el comentario de Carmen sobre cuán mejor luce la síntesis de Pizarnik, al eliminar “Hay otro prisionero”. Le comentaba en un mensaje particular a Carmen que, efectivamente, estos dos versos suenan mejor con esa “corrección”… si el poema se redujera a dos líneas. Y ese “otro prisionero” fundamental, en el poema completo de Borges, el pequeño ensayo sobre uno de los principales teólogos puritanos que concebía a Dios como un administrador de premios y castigos, en un Universo tan estricto, con reglas tan tajantes, como los barrotes de una cárcel en la que yacía la propia Divinidad.

Llama sí la atención como la simple desconexión de dos versos de un poema, liberados de su substrato temático, puede generar otra emoción poética totalmente diferente. Si en el poema de Borges necesitamos conocer a Edwards y su vida, para comprender cabalmente el tema del poema-ensayo, en cambio, los dos versos seleccionados por Pizarnik alcanzan por sí solos para presentir una metáfora del Universo.

Esplendor y horror al mismo tiempo: la capacidad de las palabras de ser otra cosa, de alterar su carga poética por imperio de un ordenamiento diferente; la incapacidad de todo poeta de garantizar la precisión de su lenguaje.

O como escribiera Alejandra Pizarnik, un año antes de su suicidio: “Abandono de todo plan literario. Las palabras son más terribles de lo que me sospechaba. Mi necesidad de ternura es una larga caravana. sé que escribo bien y esto es todo. Pero no me sirve para que me quieran”.
“La muchacha incendia la noche mientras una luciérnaga se suicida con una espada de papel".
(las citas de Pizarnik, tomadas del artículo de Tania Pleitez Vela en Cervantes virtual:
http://cvc.cervantes.es/actcult/pizarnik/acerca/pleitez.htm
)


Gracias a todos los visitantes que aportaron sus comentarios y los que quieran discutir más sobre Borges o Pizarnik, los invito a asociarse a estos grupos de discusión en Facebook:

Para Alejandra Pizarnik:
http://www.facebook.com/pages/Alejandra-Pizarnik/12542564531?ref=nf#/pages/Alejandra-Pizarnik/12542564531?v=wall&ref=nf

Para Jorge Luis Borges:
http://www.facebook.com/pages/Alejandra-Pizarnik/12542564531?ref=nf#/group.php?v=photos&gid=2317593910

25.11.09

el pelé ruso (VI)

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Tras cinco años de detención, Eduard Streltsov deja la cárcel en febrero de 1963. Continúa suspendido, así que Streltsov se anota en el equipo de fútbol de una fábrica para jugar el campeonato de la ciudad. La cancha revienta de público en su primer partido; sus fanáticos no lo han olvidado, ni lo han dejado de amar.

Pero Streltsov ha perdido la velocidad de otrora; su reclusión incluyó el trabajo insalubre en minas húmedas y frías. Su salud está resentida. No es el mismo Streltsov que soñó con alcanzar el número 1, pero mantenía la calidad, algo que rara vez un buen futbolista pierde.

Recién en 1965 le permiten volver al Torpedo, su primer amor, para llevarlo otra vez al campeonato.

El Mundial del ’66 estaba en el horizonte y el técnico soviético mueve sus hilos para reintegrarlo a las filas de la Selección. El tiempo se pierde en tratativas: la KGB le bajó el pulgar. Sólo después del Mundial, le dejarán ponerse, otra vez, la casaca de la Selección, de la que se despide el 4 de mayo de 1968 con una derrota ante Hungría, para cerrar un ciclo de 38 partidos y 25 goles (0,66 goles por partido). Después de Lev Yashin, es el mejor jugador de la historia de esa Selección ya desaparecida.

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En 1967 lo nominan Mejor Futbolista de la URSS; lo repite al año siguiente, cuando gana con el Torpedo la Copa de la URSS. En 1970, en su amado Torpedo, cierra una impresionante campaña de 220 partidos jugados y 100 goles (casi medio gol por partido).

Tras el retiro, sigue relacionado con el fútbol y con el Torpedo: técnico de las divisiones inferiores, con un breve interinato en el equipo mayor.

El 20 de julio de 1990, en la víspera de cumplir 53 años, muere en Moscú de un cáncer de garganta, contraído (casi con seguridad) en el trabajo minero en los campos de trabajo de su prisión.

Nunca comentó lo sucedido en esa noche de mayo de 1958. Algunos afirman que lo hizo para cuidar a su familia, bajo la amenaza de que sufrirían las consecuencias de saberse la verdad. Otras fuentes indican la existencia de una carta a su madre, cuando estaba en prisión, asegurando que le estaban imputando un crimen cometido por otra persona. Otras señalan que en su lecho de muerte dijo la verdad de lo sucedido a su esposa y a su profesora.

Todas son especulaciones. Los únicos que saben la verdad, ya han desaparecido. En 1974, se suicidó Ekaterina Furtseva, la protegida de Krushev. Nada se sabe de Lebedeva, la chica en cuestión. Su última aparición fue en 1997, dejando flores en la tumba de Eduard Streltsov, al día siguiente de la conmemoración anual de su fallecimiento.

En 1996, el Torpedo le puso su nombre a su estadio; en 1998, en el Complejo Olímpico Luzhniki de Moscú, erigieron una estatua del crack caído.

El Comité Streltsov se creó en 2001 para investigar la causa judicial que truncó la carrera del futbolista y limpiar su buen nombre y honor. El líder de esta campaña, convencido de la inocencia de Eduard Streltsov, es Anatoly Karpov, el ex campeón mundial de ajedrez quien no duda en declarar que “fue más grande que Pelé”.

“Es el chico que vino de la tierra de las maravillas” escribió el escritor soviético Aleksandr Nilin. Pero, de todos los homenajes, ninguno es más grande que el siguiente: en Rusia, cuando un futbolista tira un taco en una cancha, el espectador dice que “hizo un Streltsov”.

Es el mejor ejemplo de lo que significó para la historia del fútbol.

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FUENTES:

El artículo de Ezequiel Fernández Moore:
http://www.canchallena.com/1194006-el-futbol-comunista

Un post del weblog “El amor por la pelota”:
http://amorporlapelota.blogspot.com/2008/04/eduard-streltsov-la-leyenda-del-maldito.html

Su biografía en “Wikipedia”:
http://es.wikipedia.org/wiki/Eduard_Streltsov

y el muy completo artículo en inglés de “Wikipedia”:
http://en.wikipedia.org/wiki/Eduard_Streltsov

Otro artículo en el weblog “Notas de fútbol”:
http://www.notasdefutbol.com/cultural/el-futbol-y-la-guerra-fria-eduard-streltsov-el-pele-ruso

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Un artículo del mencionado Jonathan Wilson en The Guardian:
http://www.guardian.co.uk/football/2006/dec/14/sport.comment

Una nota del weblog “Hora de Moscú”:
http://horademoscu.blogspot.com/2007/12/eduard-streltsov.html

Los datos de la Olimpíada de Melbourne 1956:
http://historiayfutbol.obolog.com/xvi-juegos-olimpicos-melbourne-1956-94306

http://es.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Melbourne_1956

24.11.09

el pelé ruso (V)

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En prisión, Eduard Streltsov confiesa haber violado a Marina Lebedeva. Lo sentencian a 12 años de trabajos forzados y es remitido a un Gulag. Apenas entra a prisión, recibe una paliza de parte de un informante del gobierno. Pasa cuatro meses en un hospital militar recuperándose de las heridas.

Nadie cree en la verdad de la acusación. Se dice que Streltsov cayó en una trampa, que se declaró culpable porque un agente de la KGB le aseguró que así podría jugar el Mundial. Los fanáticos del Torpedo lo apoyan: cien mil obreros de la fábrica Zil organizan una marcha de protesta que disuelven cuando el crack se declara culpable.

El técnico de la Selección, Gavriil Kachalin averigua que Kruschev estaba informado del caso. Se acerca a la sede regional del PC para pedir que el juicio se suspenda hasta después del Mundial. Le dijeron que nada podía hacer, señalando, significativamente, hacia arriba. “Comprendí entonces que era el fin” confesó después.

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“Probablemente la chica estuvo coqueteando demasiado y Edik habrá creído que se trataba de una mas que quería conocerlo" declaró su esposa, embarazada en el momento de la condena a Streltsov. Su embarazo no evitó que Sofía, la madre de Streltsov, la echara de su casa, en cuanto el futbolista entró a prisión. Eran los tiempos del Estado comunista. En cuanto quedaron las habitaciones libres, el Gobierno le asignó un nuevo habitante: un alcohólico. Sofía se quejaba que su nuevo inquilino solía echaba llave a la vivienda, para emborracharse tranquilo, dejándola en la calle. Alla pediría el divorcio poco después de la condena de Streltsov.

La prensa oficial publicaba las cartas de (supuestos) proletariados indignados que declaraban que “eso no es un héroe” y mostrándolo como un ejemplo de las vilezas propia del imperialismo occidental.

Lo cierto es que 21 años, Eduard Streltsov pierde su gran chance de coronarse como el mejor futbolista del planeta, justamente en el Mundial que coronará a un rey de la pelota: el brasileño Pelé con 17 años.

Pasará ahí siete años, los mejores años de la vida activa de un futbolista, siempre manteniendo silencio sobre lo sucedido esa noche en la dacha de Tarasovka.

(continúa mañana)

23.11.09

el pelé ruso (IV)

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1958 se auguraba como el año de su consagración mundial, en el Mundial de Suecia.

Pero antes había que conseguir la clasificación.

Se cuenta que, antes del partido decisivo con Polonia, el Seleccionado parte de la estación Belorusskaya tras esperar en vano por Ivanov y por él. La dupla ofensiva se había ido de farra y pegó el faltazo. En Mozhaisk, el tren se detiene especialmente para que ellos se suban al convoy. Pero hay una amenaza: sólo con goles y clasificando al equipo al Mundial, el técnico Kachalin haría la vista gorda de esta seria infracción.

Streltsov estaba lesionado, pero le ruega al médico de la Selección para que obre el milagro que lo ponga en la cancha contra Polonia. El milagro se hace y Streltsov, lesionado y todo, le alcanza para hacer un gol y dar el pase para otro, lo que clasifica a la URSS al Mundial de Suecia ’58.

“Ni con las dos piernas sanas lo había visto jugar tan bien como hoy en una” diría su entrenador Kachalin.

La clasificación abre las puertas a las fiestas donde abundan las mujeres y el alcohol. Su compinche en el ataque soviético, Valentin Ivanov, lo definió bien: “Era el más fuerte dentro de la cancha y el más débil fuera".

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En la noche del 25 de mayo de 1958, a meses del Mundial, Eduard Streltsov se fuga de la concentración del Seleccionado con dos compañeros, Mikhail Ogonkov y Boris Tatushin. El objetivo: la fiesta que da en su dacha en las afueras de Moscú, Eduard Karakhanov, un oficial que regresaba de una comisión militar en el Lejano Oriente. En la fiesta conoce a una jovencita de 16 años, Marina Lebedeva de la misma edad que su flamante esposa.

De lo que pasó esa noche, en esa dacha en Tarasovka, sólo lo saben Lebedeva y Streltsov.

Sólo sabemos con certeza que a la mañana siguiente, Marina Lebedeva presentó una denuncia por violación contra Streltsov, Ogonkov y Tatushin. Todos son inmediatamente detenidos.

(continúa mañana)

22.11.09

el pelé ruso (III)

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Su estilo bohemio, su rebeldía juvenil, su corte de pelo, sus juergas y su tremendo talento lo convirtieron en el ídolo del campeonato soviético. Todos motivos más que suficientes para despertar el celo de la Nomenklatura soviética.

Pero no sólo los burócratas de la dictadura comunista pusieron sus ojos en él. También lo hizo Svetlana Furtseva, una adolescente de 16 años, obsesionada con el ídolo de la pelota. Eso no sería importante, si no fuera que Svetlana era la hija de Ekaterina Furtseva, “protegida” de Nikita Krushev y única mujer en formar parte del Politburó.

Se cuenta que, al regreso de las Olimpíadas, en una celebración al equipo soviético en el Kremlin, Furtseva sugiere el casamiento con su hija. Streltsov la rechaza con: “Ya tengo novia y no me casaré con ella”. Algunos creen que este desaire público Streltsov es la primera palada del pozo de su tumba. Otros apuestan a un comentario indebido en una fiesta: “Nunca me casaría con ese mono. Prefiero que me cuelguen antes de casarme con esa chica”.

Poco después de las Olimpíadas, Streltsov se casa con su novia Alla Demenko, cuatro años menor. La boda molesta a la burocracia comunista. “Nos enteramos que se casa, justo antes de un importante amistoso contra Rumania” se lee en un memo interno “Esto revela lo débil que es el trabajo formativo del Torpedo”. Más aún, los servicios secretos lo catalogan como un posible desertor, incentivado por las ofertas recibidas por clubes de Francia y Suecia tras una gira. En el expediente de Streltsov figura la confesión hecha a un amigo de creer que se equivocó al volver a la URSS tras esa gira.

La burocracia comunista mueve sus piezas: al inicio del torneo de 1958, le ofrecen dejar el Torpedo Moscú. Dos equipos se candidatean: el CSKA, el representativo del Ejército Rojo, y el Dynamo Moscú, el de la KGB. Nuevamente, Streltsov muestra su independencia insolente: se niega a abandonar el Torpedo, su club.

(continúa mañana)

21.11.09

el pelé ruso (II)

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Alto, fino con la pelota (hoy se diría “un buen pie”), veloz, temible goleador, el centrodelantero Streltsov enseguida se destaca en el torneo soviético. "La pelota jugada por Streltsov tiene ojos" clamaban sus seguidores.

Un año después de probarse en el Torpedo Moscú (el equipo de la fábrica de motores ZIL), ya juega en la Selección; no sólo eso, en sus dos primeros partidos, convierte dos “hat trick” como le dicen los británicos (lo que los argentinos llamamos dos “tricotas”); al año siguiente es goleador del campeonato soviético, para delirio de la hinchada del Torpedo que se pone de pie para verlo jugar.

Pero su momento de gloria llegará en 1956, con sólo 19 años, en las Olimpíadas de Melbourne. Su nombre surge como uno de los puntales de la medalla dorada ganada por la URSS, junto a Lev Yashin (la Araña Negra) e Igor Netto.

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El momento clave es el alargue de las semifinales con Bulgaria, el 5 de diciembre de 1956. La URSS enfrenta un panorama oscuro: un jugador lesionado, otro con una fractura de clavícula y Bulgaria que se pone en ventaja apenas empieza el tiempo suplementario. Se viene la noche, diríamos en el barrio.

Lev Yashin atenaza la pelota en lo alto, parando otro ataque más del equipo búlgaro. Saca alto y fuerte. En el medio, Igor Netto la baja de cabeza. La pelota llega a Eduard Streltsov quien amaga dos veces, dejando a los defensores en el camino, para cruzar la pelota lejos del alcance del arquero búlgaro, empatando el partido. Faltaban cuatro minutos; antes del final Tatushin convierte el 2 a 1 definitivo que pone al equipo soviético en la final.

Streltsov no juega la final que consagra a la URSS por 1 a 0 ante Yugoslavia. La lesión de Ivanov, su compañero en el ataque del Torpedo, decide a Graviil Kachalin, técnico de la Selección, a reemplazarlo por otra dupla ofensiva con la característica común de pertenecer al mismo equipo local. (Después hablamos de los caprichos de los técnicos de hoy… ¡era 1956!). El elegido es Nikita Simonyan quien, después de la final, le ofrece a Streltsov su medalla de oro. En ese entonces, la política del Comité Olímpico Internacional era que sólo los que jugaban la final recibían la presea dorada. Streltsov la rechaza: “Nikita, yo ganaré muchos otros premios”.

El gesto contiene un augurio fallido: la carrera de Streltsov estaba a punto de pegar un giro dramático.

(continúa mañana)

20.11.09

el pelé ruso (I)

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La historia de Eduard Anatoliyevich Streltsov empieza como todas las grandes historias suelen empezar. Nace en Perovo, un suburbio moscovita, el 21 de julio de 1937. El pequeño Eduard crece sin padre, un soldado que sobrevive a la Guerra pero que prefiere establecerse en Kiev que volver con su esposa e hijo en Moscú. Sofía, su madre, trabaja en una fábrica metalúrgica; pero tiene una salud resentida por problemas cardíacos congénitos. Sus propias palabras señalan la realidad de esos días: “el único placer, el único destello de luz en los días grises de la semana, era el fútbol”.

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En la fábrica Fraser, el talento futbolístico de Sterltsov es rápidamente reconocido. A los 13 años ya juega en el equipo de la fábrica. El joven hincha del Spartak de Moscú, se luce en un encuentro que el Fraser juega con las inferiores del Torpedo. Tras el partido, el técnico del Torpedo lo invita a probarse en el equipo mayor.

Todas las crónicas registran que llega a las puertas del club con una valija de madera; ninguna nos dice si soñó siquiera con que el club a cuyas puertas llama le pondría, algún día, su nombre al estadio.

(continúa mañana)

19.11.09

el juego de la muerte: más datos

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Entre abril y mayo de 2005, “Libreta Chatarra” publicó la historia de “El juego de la muerte”, el partido que el FC Start (un combinado de jugadores del Dynamo y el Lokomotiv, en la Ucrania ocupada de la Segunda Guerra Mundial) enfrentó y ganó a un equipo nazi.

Las notas están en:

http://libretachatarra.blogspot.com/search/label/el%20juego%20de%20la%20muerte

El 04/11/09, en su nota en “La Nación” (http://www.canchallena.com/1194006-el-futbol-comunista), Ezequiel Fernández Moore los menciona y desmiente que los jugadores ucranianos hayan sido fusilados inmediatamente luego del partido, sino en campos de concentración y que tres de ellos sobrevivieron. Exactamente, lo dicho en nuestra nota. Cita como fuente “Behind the Curtain” del inglés Jonathan Wilson fuente bibliográfica adicional a nuestros enlaces.

El artículo de Fernández Moore cuenta otra historia que nos gustó rescatar, la del “Pelé ruso”, el soviético Eduard Streltsov, que empezaremos a contar a partir de mañana.

18.11.09

te escucho

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IN TREATMENT
data: http://www.imdb.com/title/tt0835434/

Si hay algo que no me canso de repetir, es una de las grandes lecciones que recibí en un curso de guión: podemos llenar una escena de soldados que se tiran bombas, se cagan a tiros, se revientan unos a otros, y eso sólo no garantiza que tenga acción. Lo que hace que una escena nos llame la atención y nos mantenga enganchados no es otra cosa que el contrapunto dramático entre los personajes. Si hay conflicto, nos llamará la atención aunque sean dos tipos hablando, sentados a una mesa.

Si Quentin Tarantino da clase en cada película, sobre cómo generar tensión desde el diálogo, ¿qué decir de “In treatment”, la serie de HBO, con dos temporadas al aire y una tercera en preparación? La idea es sencilla: capítulos diarios de no más de media hora de duración, desarrollando la historia de un psicólogo, Paul Weston y sus pacientes. Cada día, un paciente, que se repite la semana siguiente; el viernes, el último día, el paciente es el psicólogo en sesión con su propia terapeuta. La idea no es original de HBO, sino que Rodrigo García (sí, el hijo de García Márquez) adaptó la serie israelí “Be’tipul”.

Noten la simpleza de la propuesta casi minimalista: dos personajes sentados, hablando, nada más que hablando, durante media hora. Con eso sólo (of course, con un guión excepcional, con actores brillantes), nos lleva de la nariz por los cuarenta y pico episodios de la primera temporada y los treinta y pico de la segunda.

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Es claro que el guión es el gran responsable de que esta propuesta funcione. Más aún: el diálogo es fundamental. No es sólo la historia de cada personaje, con su fuerza dramática propia; es el reflejo de esas historias personales en la propia historia personal del terapeuta. Porque el psicólogo no permanece fuera de este remolino de sentimientos que arrastra todo en cada sesión. Ése es el principal hallazgo: demostrar que no hay lugar neutral, racional y frío, desde el que pueda imperar el terapeuta. Si hay compromiso con el paciente, él estará en la misma trinchera, intercambiando golpes emocionales, dando y recibiendo.

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“In treatment” se permite cuestionar el psicoanálisis, desde la mirada del protagonista central que se pregunta hasta qué punto está haciéndole un favor a sus pacientes. Esa duda (particularmente dramática en la segunda temporada), nos permite pasear por la técnica del análisis y comprender que el terapeuta (el buen terapeuta) sólo nos puede guiar por ese camino de enfrentarnos a esas condicionalidades que nos obligan, inconscientemente, a repetir patrones nocivos. Que el camino del autoconocimiento, de transformarnos en una persona mejor, suele ser fatigoso, duro y tremendamente oscuro. Poco antes del amanecer es cuánto más oscuro está.

En las sesiones, Paul Weston deja a sus pacientes sin las pocas armas que les ha permitido llegar hasta ahí, acarreando sus vidas. A las pocas sesiones, los deja indefensos, al borde del colapso, desorientados, frustrados, enojados. Pero (y esa es la principal lección) los deja con la Verdad. Y ese es un buen punto de partida para reconstruir las cosas, desde cimientos más sanos. Sólo hay que tener el coraje de afrontar ese páramo de indecisión para mejorar. Y el rol del terapeuta es tendernos la mano en este difícil proceso. La alternativa (trágica en el caso de Alex, el piloto de combate) es reprimir las contradicciones rogando al cielo que no exploten en el momento menos esperado.

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El elenco es vital. Gabriel Byrne en el papel del psicólogo, dota a su personaje de la calidez y la vulnerabilidad necesaria. Del elenco de pacientes, nos quedamos con Melissa George (minón VIP; justificamos plenamente que le haya volado la cabeza a Weston); la mirada de Aaron Grady Shaw, Oliver, el niño que le sobra a sus padres; Mia Wasikowska como una adolescente suicida; Dianne Wiest, la cereza del postre, la terapeuta (radicalmente diferente) de Paul.

Recomendada y admirada, “In treatment” es la clase de televisión que podríamos hacer en estas latitudes subdesarrolladas. Pero no somos subdesarrollados sólo porque no tenemos los recursos económicos de Estados Unidos; lo somos (principalmente) porque los directivos de nuestra televisión hubieran sentenciado a muerte (sin ni siquiera considerarlo) a un guión de media hora, todos los días, reducido a dos tipos sentados hablando.

Para disfrutar con un mundo mejor, televisivamente hablando.

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17.11.09

vacas sagradas

En un librito muy ameno, Bueno para comer, publicado en 1985, el antropólogo norteamericano Marvin Harris habló del "enigma de la vaca sagrada". Se refería al "más célebre de los hábitos alimenticios irracionales", la prohibición de sacrificar y consumir carne de vaca en la India. En ese país viven 1.150 millones de personas y un 27,5% está por debajo de la línea de pobreza (es decir, más de 316 millones). La India tiene también la mayor población de vacunos del mundo, unos 193 millones de Bos indicus (más unos 78 millones de búfalos). Entre un cuarto y la mitad son animales enfermos, inútiles, desnutridos, que vagan por los campos o que entorpecen el tráfico en las ciudades. A pesar de la necesidad de proteínas, minerales, calorías y vitaminas que padecen, los hindúes se niegan a comer su carne.

La protección de las vacas es uno de los ejes del hinduismo, la religión dominante en la India. Para el hinduismo, todo lo que proviene de una vaca es sagrado (su cuerpo contiene unos 330 millones de dioses y diosas). Ahora bien, tal como Harris se apresuró en aclarar, el enigma no se soluciona diciendo que los hindúes no comen vacas porque son hindúes y los hindúes no comen vacas. "El rechazo de la carne de vaca debido a las creencias hindúes es lo que constituye el enigma, no la respuesta". Las otras grandes religiones no tienen este reparo particular respecto de la carne vacuna. ¿Por qué el hinduismo prohíbe la faena y el consumo de vacas y no de cerdos, camellos o –ya que estamos– pájaros carpinteros? Harris sostuvo que no se trata de un capricho o una decisión arbitraria, sino de un conjunto definido de condicionamientos prácticos. "La religión ha influido en las costumbres dietéticas de la India, pero éstas han influido todavía más sobre la religión". Hecha la ley, hecho el tabú. Y deshecha la historia.

La protección de las vacas no siempre fue algo central en el hinduismo. Durante el período de los vedas (pueblo ganadero que dominó la India septentrional entre 1800 y 800 aC., y al que refieren los primeros textos sagrados hindúes), la carne de vaca se consumía sin compunciones. Pero la población humana creció y la bovina disminuyó, los bosques se redujeron y la provisión de carne comenzó a escasear. Los campesinos pobres enflaquecían, morían desnutridos, mientras que brahmanes y chatrias continuaban engordando. Limitando el consumo de carne y aumentando la explotación agrícola y lechera del ganado, los campesinos podían alimentarse más y mejor. Si los animales consumen cereales, y los hombres consumen esos animales, se pierden nueve de cada diez calorías y cuatro de cada cinco gramos de proteínas. Las vacas eran más valiosas pariendo bueyes que tiraran del arado y no asándose a la parrilla. Pero los brahmanes no estaban interesados en renunciar a sus privilegios alimenticios. Dicen que le explicaron a un sabio brahmán que no debían comerse vacas porque los dioses las dotaron de un gran poder cósmico, a lo cual el sabio brahmán respondió: "No digo que no, pero yo comeré de ella de todas formas siempre que sea tierna".

Hacia el año 600 aC. la población campesina, diezmada por hambrunas, guerras y sequías, se mostraba cada vez más renuente a cualquier sacrificio de ganado, símbolo de las diferencias del sistema de castas. El clima cultural aceleró la aparición de varias religiones contrarias al sacrificio de animales, de las que el budismo fue la primera y más importante. Durante los siguientes novecientos años, hindúes y budistas pelearon por reglamentar el espíritu y el estómago de los indios. Al final ganaron los hindúes, mediante una astuta estrategia: apelmazaron una religión popular con un sistema económico efectivo, abrazaron el principio de no matar ganado y se reconstruyeron como protectores históricos de las vacas sagradas (los grandes festines vedas, argumentaron, eran solamente una expresión figurada, una metáfora). En una economía agraria con baja industrialización, las vacas son más útiles vivas que muertas: proveen leche y bueyes, los cuales proveen fuerza motriz y estiércol (principal abono de la India e importante fuente de energía). El tabú impide que, en una mala época, los hindúes se coman a un animal que es más conveniente mantener vivo.

MARCELO PISARRO
“El porqué de las vacas sagradas”
(“ñ”, 12/09/09)

16.11.09

2001 en 2009

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MOON
data: http://www.imdb.com/title/tt1182345/
Hay una razón por la cual “indie” y “ciencia-ficción” raramente se ven juntas en una frase. La ciencia-ficción en sí requiere normalmente de los valores de las grandes producciones, y tal como se puede imaginar esto es muy difícil de conseguir con el presupuesto de una película independiente. Así que poner en marcha Moon fue un intrincado rompecabezas: queríamos contar una historia que fuera a la vez profundamente humana pero que fuera universal; queríamos mantener un reparto pequeño y rodar en un ambiente completamente controlable; y también de obtener para la pantalla el máximo posible de los efectos visuales. Era muy ambicioso, pero valió la pena, hicimos una película de ciencia-ficción de las buenas, con una intensa historia, una interpretación asombrosa hecha por un actor extraordinario, una gran cantidad de efectos especiales impresionantes, y lo hicimos en 33 días con un presupuesto pequeño.
DUNCAN JONES
cinefantastico.com
http://www.cinefantastico.com/entrevista.php?id=191
El positivismo generó la sensación que a través de la Razón y la Ciencia, la Humanidad superaría todos sus problemas y que el futuro se impondría como un mejor escenario, un tiempo donde las principales taras de la sociedad serían erradicadas. La ilusión duró lo suficientemente poco. Sólo lo necesario para comprender que el alma humana es lo más complicado de cambiar en el Universo.

La ciencia ficción pasó por esas etapas: de las promesas de la tecnología a las falencias del ser humano distorsionadas en la lente de aumento del futuro. En el cine, las películas de clase B le dieron una pátina de género menor a la ciencia ficción, hasta que se puso los pantalones largos con Stanley Kubrick y “2001”.

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Cimas como “Alien, el octavo pasajero” o “Blade Runner” nos hablaban de un futuro que, en realidad, referían al presente, a los problemas comunes del ser humano, en cualquier tiempo o lugar. La lucha por sobrevivir, las manipulaciones del poder político y económico, el pataleo metafísico contra la muerte, la soledad, la incomunicación y la angustia de estar vivo.

Hace tiempo que el cine de ciencia ficción derivó en un muestrario de efectos especiales y archivó esas veleidades filosóficas. Por eso, tal vez, “Moon” del debutante Duncan Jones (el hijo de David Bowie, asistente de Ridley Scott y con un nombre en el cine publicitario) sea un soplo de aire fresco en el género. Evoca los grandes títulos; vuelve al espíritu artesanal del decorado en escala y la fotografía saturada en blancos y negros; plantea un misterio que implica un desafío a lo que conocemos como existencia y que obliga a preguntarse a su único protagonista quién es y por qué está ahí. Y (lo más notable del caso), logra todo eso con un escaso presupuesto de no más de US$5 millones, una ganga para los estándares de la industria.

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“Moon” tiene dos actores presentes: el monumental trabajo de Sam Rockwell y la presencia de Kevin Spacey en la voz de la computadora GERTY, el único interlocutor del minero Sam Bell. Otros rubros fundamentales para sostener la tensión dramática: la fotografía de Gary Shaw y la música de Clint Mansell. El otro, claro está, es el guión de Nathan Parker (sobre una idea del propio Jones).

El argumento de “Moon” es sencillo: Sam Bell es el único humano que está en una base lunar de explotación minera, al término de un largo contrato de tres años. Dañadas las comunicaciones espaciales, su único interlocutor en este tiempo es GERTY, la computadora-robot asistente. Faltan dos semanas para su regreso, pero Bell empieza a tener alucinaciones que sugieren que algo no está andando del todo bien.

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Nos detenemos ahí, para no contar el verdadero núcleo de la historia, que encierra algunas especulaciones sobre el desarrollo capitalista en un territorio virgen, en una nueva frontera sin control. En las palabras de Jones: “No pude evitar pensar que el primer paso necesario para la vida en el espacio, un paso que habría de hacerse meramente por interés económico en lugar de puramente científico, era un conflicto de intereses fascinante. Las empresas por su naturaleza buscarían, por todos los medios, extraer el máximo de material crudo con el mínimo coste posible. Eso es, sencillamente, un buen negocio. Pero sin habitantes locales, sin grupos de derechos humanos para supervisar y mantener un ojo avizor en esos asuntos, ¿qué trataría de obtener una empresa? ¿Hasta dónde podría llegar incluso la corporación más benigna y ecologista? ¿Qué serían capaces de hacerle a un operario que habitara una base al otro lado de la luna?”.

Un interesante comienzo; una indagación válida; una película para no apuntar. Más que prometedor debut para un cineasta.

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15.11.09

conozco la canción: Cinderella Rockefella

Éste es un tema muy pavo que conocimos por el cine. La película se llamaba “Caminando sobre el agua” (comentada en “Libreta Chatarra” en este post http://libretachatarra.blogspot.com/2006/10/munichita.html) del director Eytan Fox y trataba sobre un agente del Mossad que se relaciona con los nietos de un jerarca nazi escapado, para informarse de si el genocida sigue vivo. El filme no era muy bueno, pero recordamos, especialmente, la escena en la que uno de los personajes canta una versión de “Cinderella Rockefella”, tema de este post.


El tema fue creado por Mason Williams y Nancy Ames y alcanzó el Número Uno en el ranking de Reino Unido, durante tres semanas de 1968. La interpretación del tema correspondió al dúo israelí integrado por el matrimonio Ofarim: Ester y Abi.

La versión en blanco y negro de Ester y Abi Ofarim:



La canción es muy pava pero pegadiza; la letra es una excusa:
You're the lady, you're the lady that i love
I'm the lady, the lady whoo
You're the lady, you're the lady that i love
I'm the lady, the lady whoo
You're the little lady, i'm the little lady, ooh

I love your touch, thank you so much
I love your eyes, mmh that's very nice
I love your chin, say it again
I love your chinny chin-chin

You're the fella, you're the fella that rocks me
Rockefella, rockefella
You're the fella, you're the fella that rocks me
Rockefella, rockefella
You're my rockefella, i'm your rockefella, ooh

I love your face, in the right place
I love your mind, that's very kind
I love your chest, razzmatazz
I love your chest, razzmatazz

Ooh

You're the lady, you're the lady that i love
I'm the lady, the lady whoo
You're the fella, you're the fella that rocks me
Rockefella, rockefella
You're my rockefella, you're my cinderella, ooh

I love you, i love you
I love you, i love you
I love you
La traducción pierde gran parte de la rima y del sin sentido burlón del ingles original:
Tú eres la mujer, la mujer que amo.
Soy la mujer, la mujer Uuuh!
Tú eres la mujer, la mujer que amo.
Soy la mujer, la mujer Uuuh!
Tú eres la mujercita, la mujer que amo.
Soy la mujer, la mujer Oooh!

Amo tu toque, muchas gracias
Amo tus ojos, Hmmm… son muy bonitos
Amo tu barbilla, lo repito
Amo tu pequeña barbilla, ¡chin-chin!

Tú eres el chico, tú eres el chico
que me estremece
Rockefella (rock=estremecer; fella=chico), Rockefella.
Tú eres el chico, tú eres el chico
que me estremece
Rockefella, Rockefella.
Tú eres mi Rockefella, yo soy tu Rockefella, Ooh!

Amo tu cara, en el lugar correcto
Amo tu mente, que es muy amable
Amo tu pecho, es un alarde
Amo tu pecho, es un alarde

Ooh!

Tú eres la mujer, la mujer que amo.
Soy la mujer, la mujer Uuuh!
Tú eres el chico, tú eres el chico
que me estremece
Rockefella, Rockefella.
Tú eres mi Rockefella, tú eres mi Cenicienta, Oooh!

Te amo, te amo
Te amo, te amo
Te amo…
No está de más notar el juego de palabras entre “Rockefella” y “Rockefeller” (por el magnate norteamericano) que da sentido al título, al confrontarlo con la Cenicienta (con un lindo pie pero sin un mango partido al medio).

De esta locura muy del Londres de los ’60, vale presentar esta bizarra versión de 1968, por el mismo dúo israelí:



Brilló por un tiempo y desapareció. Otra versión muy chirle, de 1972 y en un recital en vivo en Australia, pertenece a The Carpenters:




FUENTES:

Un muy buen post del blog “Teodoro y sus amigos”:
http://teodoroyamigos.blogspot.com/2009/10/momentos-dabadaba-cinderella-rockefella.html

La letra del tema:
http://www.lyricstime.com/ofarim-esther-cinderella-rockefella-lyrics.html

En Wikipedia, artículo sobre el tema:
http://en.wikipedia.org/wiki/Cinderella_Rockefella

y sobre el dúo Esther y Abi:
http://en.wikipedia.org/wiki/Esther_and_Abi_Ofarim

Más antecedentes del tema:
http://www.poparchives.com.au/feature.php?id=23

13.11.09

claude lévi-strauss

"En disciplinas como la nuestra, el saber científico avanza a paso inseguro, bajo el látigo de la contención y la duda. Basta que se le reconozca el modesto mérito de haber dejado un problema difícil en estado menos malo que como se lo encontró".
CLAUDE LÉVI-STRAUSS
Hace unos días, los diarios del mundo informaron la muerte del antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, el padre del estructuralismo. Esta nota publicada en “Ñ” hace casi un año, resume sus principales contribuciones al pensamiento del siglo XX.
Suponiendo que Claude Lévi-Strauss no hubiese hecho otra cosa que escribir Tristes trópicos, su libro de 1955, su obra seguiría estando a mil años luz que la de cualquier otro antropólogo. Y Tristes trópicos ni siquiera es un libro de antropología en sentido estricto. En todo lo que ese libro exige, en todo lo que ese libro sabe que no obtendrá, se encuentra la espina que el estructuralismo –como método científico, corriente de pensamiento, como afirmación política y posibilidad estética– dejó clavada en el corazón del siglo XX: no la duda sobre si el saber occidental será capaz de responder las preguntas acerca de la naturaleza humana, sino la sospecha de que probablemente no valga la pena.

Tristes trópicos es el relato de un antropólogo que, a mediados de la década de 1930, deja su acomodada vida académica en Francia y llega a la selva amazónica en busca de su objeto de estudio soñado: "Una sociedad humana reducida a su expresión básica".

(…)

El antropólogo no se resigna. Penetra más y más en la selva. Quiere localizar, dice, esa sociedad que todavía no fue contaminada por la civilización europea. Por la mugre. Finalmente, cerca de la frontera con Bolivia, se topa con los tupi-kawahib: salvajes, impolutos, el sueño de Rousseau y de Durkheim. Sin embargo, por más que lo intenta, no consigue comunicarse con ellos. No se entienden. No hablan la misma lengua. "Estaban realmente dispuestos a enseñarme sus costumbres y creencias, pero yo nada sabía de su lengua. Estaban tan cerca de mí como una imagen vista en un espejo. Los podía tocar pero no podía entenderlos. Allí tuve mi recompensa y al mismo tiempo mi castigo, pues, ¿no consistía mi error, y el de mi profesión, en creer que los hombres no son siempre hombres? ¿En pensar que algunos merecen más nuestro interés y atención porque en sus maneras hay algo que nos asombra?".

(…)

El antropólogo no se resigna tampoco ahora. Hay otra opción. En lugar de merodear en tribus lejanas, de regodearse en su extrañeza, de lamentarse al ver en qué los hemos convertido, es posible construir un modelo teórico de sociedad que abarque a ésa y a todas las sociedades primitivas. El espíritu humano es el mismo en todos lados. Lo que prima es el intento de llevar orden al caos, de ordenar un universo desordenado. Hay un todo establecido, coherente. Un número limitado de estructuras que se repiten una y otra vez. Un sistema. Valiéndose de la matemática, la lingüística, la cibernética, las ciencias del signo, es posible reconstruir esas estructuras, bosquejar una suerte de tabla periódica con los elementos que conforman esas sociedades. Los mitos, las leyendas, los dialectos, los bailes, los tatuajes, son accidentes, contingencias. Lo que importa es la estructura, lo que subyace: el estudio del pensamiento humano a través de una ciencia formalista, taxonómica, universal, abstracta.

A mediados del siglo XX, con los hornos de Auschwitz todavía calientes y las luchas por la descolonización estallando alrededor del mundo, el estructuralismo se propuso la empresa más grandiosa jamás imaginada: comprender cómo funciona la mente humana. Y Lévi-Strauss hizo escuela.

(…)

Lévi-Strauss logró construir un modelo teórico, político, estético, que satisfacía su búsqueda personal: entender a los hombres sin conocerlos, conseguir una aproximación intelectual y mantener la distancia física. "Odio los viajes y a los exploradores", así empezaba Tristes trópicos. Bastó esa línea, y Lévi-Strauss ya estaba a mil años luz.

(…)

"Lo que consiguió cambiar la mentalidad de la época, como ninguno de esos elementos lo hubiera logrado antes, fue la sensación de que había aparecido un nuevo lenguaje en el que todo, desde la moda femenina, como en El sistema de la moda de Roland Barthes, hasta la neurología, como The quest for mind de Howard Gardner, podía discutirse y analizarse de una manera útil. Fue toda una serie de términos (signo, código, transformación, oposición, intercambio, comunicación, metáfora, metonimia, mito... estructura), tomados en préstamo y reelaborados tanto a partir del léxico de la ciencia como del arte, los que sirvieron para definir la empresa de Lévi-Strauss, más allá del limitado interés que muchos pudieran tener en el sistema de secciones australiano o la configuración de las aldeas bororo".

A mediados de siglo, el lenguaje, o el método, o las hipótesis, o el modelo, o lo que fuese que ese antropólogo francés estuviese diciendo en nombre del estructuralismo, se extendió hacia otras disciplinas. Pocos, muy pocos, se definieron como "estructuralistas", pero de pronto en lingüística, psiquiatría, historia, política, sociología, semiología, matemática, filosofía, literatura, biología, y más, el estructuralismo permitía decir cosas que hasta ese momento no habían sido dichas: permitía, parafraseando una definición ya clásica de Lévi-Strauss, generar buenas categorías para pensar.

(…)

El estructuralismo no nació con Lévi-Strauss. Su fundación, simbólica, se remonta a 1916, cuando se publicó la obra póstuma de Ferdinand de Saussure, el Curso de lingüística general. Pero en el trayecto que va desde el Curso de lingüística general hasta la edición de los cuatro tomos de las Mitológicas de Lévi-Strauss (entre 1964 y 1971), el estructuralismo pareció haber mutado como en esas películas de la RKO en las que una pequeña lagartija se metía donde no debía, recibía algún tipo de radiación y se convertía en un monstruo gigante y deforme que pisoteaba todo lo que encontraba a su paso. El estructuralismo, para entonces, era Godzilla.

(…)

La crítica de la superioridad racial debe combinarse con la crítica de la superioridad cultural. No hay una sola civilización, propone Lévi-Strauss; hay culturas, muchas, en plural. "Lévi-Strauss se apropia de la solemne ambición de los fundadores de la UNESCO –iluminar a la humanidad para conjurar los peligros de la regresión a la barbarie–, pero la dirige contra la filosofía a la que éstos rinden pleitesía", seguía Finkielkraut. "El objetivo sigue siendo el mismo: destruir el prejuicio, pero, para conseguirlo, ya no se trata de abrir a los demás a la razón, sino de abrirse uno mismo a la razón de los demás".

Se esparció como una mancha de brea. Imitando el ejemplo de la antropología estructuralista, las ciencias humanas comenzaron una cacería del etnocentrismo, una denuncia de todas las formas en que –en nombre de un humanismo universalista, vago, metafísico– Occidente hacía prevalecer su dominio pasado y presente. Los historiadores rompieron la línea del tiempo, trastocaron su continuidad; los sociólogos combinaron el marxismo con la etnología estructuralista: en todas las sociedades hay división de clases (decían con Marx), y en cada clase hay un universo simbólico distinto y equivalente (decían con Lévi-Strauss). Los lingüistas encontraron las mismas estructuras narrativas en las "grandes novelas" y en los "cuentos populares"; todas las teorías de la descolonización usaron el mismo sonsonete: ni las sociedades ni las personas crean de manera absoluta, sólo se limitan a elegir determinadas combinaciones; no hay dos culturas que sean iguales, pero todas parten de la misma actividad combinatoria y no pueden ser jerarquizadas.

La bola de nieve no se detuvo. Noam Chomsky, Roland Barthes, Jacques Derrida, Jacques Lacan, Umberto Eco, Jean Piaget, Thomas Kuhn, Michel Foucault, Louis Althusser o Julia Kristeva, por nombrar poco y atropellado, llevaron el estructuralismo a sus respectivas disciplinas.

(…)

No es que el estructuralismo, o Lévi-Strauss, hayan estado exentos de críticas. Al contrario. Muchos filósofos acusaron al estructuralismo de ser demasiado cientificista y muchos científicos lo acusaron de ser demasiado filosófico. Se dijo que Lévi-Strauss era un mago: que encontraba estructuras por todos lados, que las sacaba de su galera mágica junto con conejos y ramos de flores. Se le imputó plantear preguntas y no responderlas; mezclar azarosamente cualquier cosa que se le cruzara; no hacer suficiente trabajo de campo; hacer demasiado trabajo de campo; usar demasiada información; usar muy poca información; usar información desactualizada; ser demasiado positivista; ser demasiado poético; ignorar la historia; ignorar a los individuos; ser demasiado determinista; tomar un montón de temas complicados y volverlos imposibles. Las versiones más "duras" del estructuralismo se han vuelto obsoletas, o al menos no gozan del acuerdo que gozaron hasta fines de la década de 1960. Gran parte de sus hipótesis (o métodos, o discursos, o... lo que sea) fueron retomadas por las corrientes posestructuralistas, posmodernas, deconstructivistas, constructivistas, etc. Otras fueron descartadas, y muchas otras se volvieron parte de agendas políticas y sociales, parte del sentido común, de la embrutecida cotidianeidad de los hechos de todos los días.

(…)

Ese es el secreto que encierra Tristes trópicos: que el precio por conocer es la destrucción de aquello que busca conocerse. "Nunca más, en ninguna parte, volveré a sentirme en casa", se lee allí, sólo para pasar un par de páginas y encontrarse con una cita de Pascal: "Nada nos puede consolar, cuando lo pensamos detenidamente". En todo lo que ese libro exige y en lo que sabe que no obtendrá, se encuentra la espina que el estructuralismo dejó clavada en el corazón del siglo XX: "¿Para qué sirve actuar, si el pensamiento que guía la acción conduce al descubrimiento de la ausencia de sentido?". Es lo que Lévi-Strauss, hace setenta años, intuyó que no sería capaz de responder.

MARCELO PISARRO
“Qué queda del estructuralismo”
(“ñ”, 06/12/08)

12.11.09

chupate este limón

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EL ÁRBOL DE LIMA
data: http://www.imdb.com/title/tt1172963/

Una pequeña historia que habla de un gran tema: el conflicto de Medio Oriente, desde la visión de una disputa de vecinos. “El árbol de lima” (De limón, en el título original) describe con mucha claridad la incomunicación básica de dos pueblos (el palestino y el israelí). Para el observador neutral, el que no está inmerso en esa lógica secular de “ésta es por la que me hiciste vos, por la que hice yo, por la que me hiciste antes vos…” que rige el conflicto de Medio Oriente, da la sensación de que ambos pueblos tienen más puntos de contacto que diferencias. Más aún: que el problema podría arreglarse juntando a las mujeres, relegadas a un lado y al otro de la frontera, las madres que han perdido a sus hijos, sea en la guerra, sea en el exilio.

“El árbol de lima” es la historia de Salma Zidane (la bellísima Hiam Abbass, la actriz de “El visitante” y “Munich”), una viuda palestina que vive de la cosecha de sus limones, en los campos que heredó de su padre. Los problemas empiezan cuando se muda, frente a su propiedad, el Ministro de Defensa israelí. El Servicio Secreto que lo protege no tiene mejor idea que cortar los limoneros de su vecina para evitar la posibilidad de algún eventual francotirador. Salma recurre a la Corte Suprema, en una lucha desigual y solitaria.

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“El árbol de lima” habla y mucho de las características de la población inmersa en la contienda. El primer punto destacable es el grado de sometimiento de la mujer; más ostensible en el lado palestino, pero no menos presente en la cultura israelí. La escena en la que cierran los ventanales de la casa del Ministro, evoca una cárcel que tiene como prisionera a la dueña de casa.

El segundo punto: ambas madres no tienen a sus hijos con ellas. Y no porque hayan muerto en el combate (una posibilidad), sino porque están estudiando o trabajando en Occidente. Su país no es lo suficientemente bueno ni seguro para que se desarrollen, crezcan y vivan con sus familias. Nada simboliza mejor el fracaso de una sociedad.

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El tercer elemento: la incomunicación. Es tal el grado de desconfianza mutua que se ha vedado cualquier alternativa a comunicarse entre las partes. Llama la atención que Salma y el Ministro Israel no se presenten y conversen como dos vecinos. Se miran, de una trinchera a la otra, sin cambiar palabra. Sólo gestos de poder, sólo desafíos, líneas dibujadas con la punta del pie sobre el polvo.

Otro elemento: las diferencias económicas. El desarrollo israelí no puede menos que resultar ofensivo para aquel que está sobreviviendo en la pobreza. La sola visión no puede ser neutral. Y aún lo es menos cuando el poderoso despliega los resortes del poder para salirse con la suya, aunque sea, para agarrar un par de limones para el vermouth.

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La brillante escena final nos revela a todas las partes (con la excepción de Salma) saliéndose con la suya. En un auténtico dilema del prisionero, nos queda claro que la solución alcanzada es la peor para todas las partes involucradas. ¿Cómo, entonces, no se ha llegado a una solución satisfactoria plenamente compartida por todos? Sólo poder plantearse esa pregunta, justifica plenamente la visión de esta película.

11.11.09

nueva sección: ¡mirá cómo me tomaron de boludo!

A partir de la fecha, inauguramos una nueva sección: “¡Mirá cómo me tomaron de boludo!”. Se aceptan aportes, pero ya con mi vivencia particular en Argentina, me alcanza y sobra para tener material para unos cuantos posts de este año y del próximo. El objetivo es describir (se cuenta el pecado, no el pecador; no queremos otra querella por injurias) esas experiencias particulares en la interacción cotidiana que te hacen expresar un: “¡Mirá cómo me tomaron de boludo!”.

Pretendemos transformar esta sección como un registro para los arqueólogos del futuro, cuando se pregunten porqué catzó este país se fue a la mierda. Esto es, pretende ser una crónica del deterioro social de la Nación Argentina. En todas estas anécdotas de la vida cotidiana se revela cómo nos chupa un huevo el tiempo del otro, cómo nos interesa tres joracas defender al cliente y cómo, siempre y en cualquier circunstancia, en Argentina el Consumidor tiene la carga de la prueba y es el que tiene que perder recursos demostrando como lo cagaron.

Es inevitable evocar la (nula) intervención estatal; es más, en los casos que la anécdota lo justifique, será apreciable ver cómo el regulador oficial de turno, si puede, se pone del lado de la empresa denunciada y te pregunta cosas cómo: “¿Y usted cómo prueba que lo que dice es verdad?.

En suma, no pretendemos cambiar la realidad, porque ya no hay nadie que la cambie, sino reírnos un poco de estas desgracias cotidianas que te arruinan la vida de cada día. Es el precio de vivir en un país banana. Paciencia tibetana, please.

La primera anécdota para abrir esta sección sucede en un registro civil, en un CGP de cuyo barrio no quiero acordarme. Digamos, no yo, un tal Naboletti, va a pedir cambio de domicilio con su DNI sacado hace más de 20 años, sucediéndose el siguiente diálogo:

-¡Ah, no sé! ¡Raúl, mirá que deteriorado está ese DNI! ¡No se le ve la foto!
-Pero… si yo lo uso para identificarme al pagar con tarjeta de débito y cobro la jubilación de mi papá como apoderado con eso y no hay problema. ¡Y voté la otra semana y no me dijeron nada!
-¡Ah, bueno, pero eso es el banco! Una cosa es el banco y otro lo legal… Acá estamos en lo legal… Una cosa es una cosa y otra cosa, otra.
-Pero…
-No sé, Raúl… ¿qué hacemos?

(RAÚL GRUÑE UN “DEJALO PASAR”)

-Bueno… se lo hacemos… ¡pero cuanto antes haga el cambio de DNI porque va a tener problemas! ¡Eh!

Naboletti, servil, agradece el gesto de buena voluntad del “servidor público” y seis meses después, pide turno (por la fiebre A no atienden si no es con turno) y se presenta al mismo CGP del mismo barrio cuyo nombre sigue sin querer acordarse y se suscita el siguiente diálogo:

-¡Ah, mire! Lo atendí yo la otra vez…
-Sí, me parece acordarme…
-Bueno, listo, firme acá y acá… Ahora pague en caja los $25 y le va a llegar el DNI a su domicilio en un par de meses…
-Gracias, buenos días. ¡Ah! Me dejaba el DNI viejo, está ahí abajo del formulario…
-Sí, sí, tome…
-Sí, porque si no… hasta que llegue el nuevo…
-Sí. Igual no hay problema porque éste está muy bien conservado… (sic)

TELÓN LENTO.

Y sí. Al unísono, uno, dos tres: ¡Mirá cómo me tomaron de boludo!

Pero no fue la primera ni será la última. Se los prometo.

10.11.09

reíte un poco

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BIENVENIDOS AL PAÍS DE LA LOCURA
data: http://www.imdb.com/title/tt1064932/

Dany Boon es una cara conocida del cine francés. Nació en el norte de Francia, una región (hoy castigada por el cierre de sus minas) que, históricamente, se ganó las chanzas del resto de los franceses principalmente por el ch’ti, el cerrado dialecto de sus pobladores. A partir de ese prejuicio vivido en carne propia en sus comienzos como actor, Boon escribe una muy graciosa comedia que se transformó en el mayor éxito de la pantalla gala con 20 millones de espectadores.

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Llama la atención porqué “Bienvenidos al país de la locura” no tiene hallazgos estilísticos ni refunda el género. Es una comedia que nos hace reír, una película tan amable como la gente del norte francés, ese rincón que tiene un refrán de cabecera: “Cuando un forastero viene al Norte, llora dos veces: una vez cuando llega y otra cuando se va”. Y casi sin estructura de promoción, en un número limitado de salas, se ganó el corazón de los franceses y el favor del público.

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“Bienvenidos…” es la historia de Philippe, un jefe de la Oficina de Correos que, en represalia, es enviado a Bergues, un pueblito del norte francés. El castigo es vivido por su protagonista y su familia como una pesadilla. Esposa e hijos lo despiden, con lágrimas en los ojos y hasta la patrulla caminera se lamenta por su destino. Pero la realidad es otra: ese pueblo le cambiará positivamente la vida.

A priori, uno podría pensar que es la clase de comedia que no funciona en otro idioma porqué las diferencias lingüísticas ocupan una parte importante de los gags. Es una reserva infundada. Más allá de comprender la dinámica idiomática del gag, toda la trama resulta muy graciosa y provocará carcajadas espontáneas. Esa es la prueba de que la comedia funciona.

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Misterios de una comedia que funciona por su sencillez (tan difícil de lograr), la química del elenco (tan difícil de anticipar) y la empatía con los personajes (tan difícil de conseguir). Para no dejar pasar.

9.11.09

félix luna

la nación
Cuando empezamos a recabar la información para el weblog de Invasiones Inglesas nos tocó consultar el libro de un historiador en boga en estos días. Recuerdo buscar la sección correspondiente a las Invasiones Inglesas y, en la primer página de lectura, el tipo se mandaba dos errores. Cerré el libro y lo devolví al estante.

Es inevitable traer ese recuerdo cuando hablamos de don Félix Luna quien murió el pasado jueves, tras una larga enfermedad. Porque Luna tuvo la vocación de divulgar la historia y eso le acarreó el menosprecio de los académicos. Pero los libros de Luna eran muy sólidos en el uso de sus fuentes; las bibliografías de sus obras y trabajos editoriales eran auténticos compendios del tema a tratar. Erudición amena, conjunción que, creo, envidiaron sus críticos.

Esos mismos tipos que defenestraban la tarea de Félix Luna, no pudieron copiar su ejemplo: crear una revista de historia, convertirla en popular y lograr que por esas páginas pasarán innumerables y reconocidos historiadores. Eso fue “Todo es historia” (http://www.todoeshistoria.com.ar/), una de esas raras proezas de nuestra patria, no reconocida como es habitual. Recuerdo haber ido a la oficina de la revista, en la calle Viamonte, con un catálogo, encargar los artículos de las Invasiones que quería leer y volver al otro día, a retirar las fotocopias que me habían preparado a un costo modesto.

Por si fuera poco, Félix Luna supo ser poeta. Está de prueba ese puñado de temas junto a Ariel Ramírez evocando a personajes de nuestra Patria. En este sitio puede consultarlos y leer las letras:

http://www.cancioneros.com/aa/67/0/canciones-de-felix-luna

El más famoso, desde ya, “Alfonsina y el mar” que encontramos en una versión de Mercedes Sosa:



También por la Negra, otro tema de Luna muy conocido, “Juana Azurduy”:



Y por último, esta joyita de Mercedes Sosa y Jairo, “Antiguo dueño de las flechas”:



Para cerrar este post homenaje a don Félix Luna, un recuerdo de José Claudio Escribano en “La Nación” del viernes:
En una de las noches de dos meses largos de internación en que su mujer, la "Negra" Luna, lo acompañaba, al encender ella el televisor se encontró con imágenes de una ópera y se dijo a sí misma, en susurro: "¿Y esta ópera?".
Le contestó Falucho, medio dormido, ojos encapotados, con lo que quedaba del debilitado hilo de esa voz de inconfundible acento nasal: "Medea".

7.11.09

el día que le robaron a Bernoulli

“Yo le daré con placer a Ud. una pensión de 300 libras, la cual comienza desde el 01 de Enero del presente año, y le mandaré 200 libras para la primera parte del año, por las revistas que Ud. ha mandado, y le daré otras 150 libras por la otra parte del año y así en el futuro. Le prometo incrementar estas pensiones pronto, pues reconozco que son moderadas, y lo haré tan pronto como mis negocios sean menos confusos. Yo no soy tan irrazonable como para pretender de Ud. Todo su tiempo, pero sí pretendo que de él me de ocasionalmente algunas horas para trabajar en lo que le pregunte, y también, para que me comunique sus descubrimientos, con la condición de no nombrarlos a otros. También le digo que no envíe ni a Varignon ni a otros copias de estas notas, pues no me agradará. Envíeme su respuesta a todo esto y créame:

Monsieur tout a vous.

LE M. DE L'HOSPITAL."
Con estas palabras (fechadas el 17 de Marzo de 1694) Guillermo de L´Hospital compró los trabajos y el silencio de Juan Bernoulli.

Guillermo Francisco Antonio de L´Hospital: Marqués de Saint Mesme, Conde de Autremont y Señor de Ouques, nació en París en 1661 y falleció en la misma ciudad, en 1704. Fue un matemático aficionado que publicó diversos trabajos sobre Cálculo, pero sus aspiraciones lo llevaron a la deshonra.

Juan Bernoulli nació en Basilea en 1667 y falleció en París en 1747. Décimo hijo de un farmacéutico acaudalado, desistió del influjo paterno para dedicarse a la administración de la empresa y se dedicó a la matemática realizando numerosos trabajos, muchos de los cuales han sido de vital importancia para el progreso de esta ciencia.

Joven, recién casado y agobiado por su situación económica se vio obligado a aceptar la indecorosa propuesta de L´Hospital.

En 1696 se publicó su obra: “Análisis de puntos infinitesimales para la comprensión de líneas curvas”. La misma estaba dividida en diez secciones. En la novena de ellas aparece la regla la falsamente conocida como Regla de L´Hospital:

“Para hallar el valor de una expresión racional en x que para un valor de abcisa dada, x toma la forma 0/0, se determina el cociente de las diferencias del numerador y del denominador para este valor de la abcisa” (luego este resultado se generalizó para los casos de ∞/∞).

En 1704, ante la muerte de L´Hospital y considerándose entonces libre para hacerlo, Bernoulli realizó una serie de declaraciones públicas de sus resultados, en particular de la regla en cuestión haciendo masiva la verdadera identidad de su creador: él mismo. Pero pocos le creyeron y este importante teorema continuó atribuyéndose injustamente al marqués.

El tiempo fue el peor enemigo de Bernoulli porque fue recién en el año 1922 cuando la verdad salió a la luz, al aparecer un manuscrito suyo sobre Cálculo Diferencial fechado en 1691 en el que figura la regla. El de L´Hospital data de 1696, 5 años más tarde.

Hoy en día se la sigue llamando regla de L´Hospital.

Cuanta injusticia.

JAVIER KRIEGER
“Sobre la regla de Bernoulli”
fuente: Un tal Thales

6.11.09

frases de "La boda de Raquel"

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La únicas dos personas del planeta menos confiables que Hannibal.

-Te ves grandiosa.
-No. Estoy gorda. La rehabilitación te deja gorda. Sólo hay máquinas expendedoras.

Uno. Admitimos que no tenemos poder sobre nuestra adicción, que nuestras vidas se habían hecho incontrolables. Dos. Llegamos a creer que existe un poder más grande que nosotros mismos. Sea lo que sea lo que me haya pasado, se apoderó de mí. Sólo me dio esperanza para un día más. Y así es como vivo. Un día a la vez. Verán... el ayer ya pasó. Y el mañana no está aquí. Lo único que puedo hacer es lo que puedo hacer hoy... para tener un mañana diferente.

Saben, solía decir que no era una adicta. Y me llevó años poder decirlo. Y luego pasé años pensando que sólo era eso.

No conozco a nadie en esa mesa que, obviamente, es la de los perdedores.

Se supone que el padre de la novia y el del novio no hagan nada más que sonreír como una calabaza de noche de brujas y extender cheques... Y creo que hemos estado haciendo eso, John, ¿si? ¿No es así?

Relájense. Es agua con gas.

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Hola. Soy Shivá, la destructora, y soy su presagio de condena por esta noche. Me gustaría agradecerles a todos por venir y darles la bienvenida. A pesar de que no vi a la mayoría desde mi último período en la casa. Pero se ven fabulosos. Así que durante los 20 minutos en los que no estaba encerrada... haciendo una navaja con mi cepillo de dientes... en verdad participé en el famoso programa de “Los doce pasos”. Doce pasos. Un paso para cambiar. Un paso para cambiar. Todavía espero la parte en que tengo que cambiar. Entonces... Pero, ustedes saben, como dicen... la recaída es casi una parte inevitable de la recuperación. Así que, obtengo un buen puntaje en ese modo. De todas formas... Bueno, como la mayoría lo sabe, y probablemente lo admita... uno de esos pasos, los verdaderos pasos... es sobre compensar errores. Así que me disculpé con mucha gente. Algunos de los cuales apenas me recordaban... la mayoría apenas recuerda algo. Y me disculpé por... ya saben, rebotar un cheque o desmayarme en su tina o inundar su casa y, ya saben, básicamente por involucrarlos en actividades sórdidas que querían olvidar desesperadamente. Tuve que llamar a esta chica que tenía, no lo sé, creo que catorce años... pero no podía hablarme por el teléfono... porque su madre obtuvo una orden de restricción, pero... pero de todas formas... El punto es que he pasado mucho tiempo... disculpándome con gente que eran extraños. Entonces, me gustaría mucho aprovechar esta oportunidad... no sólo para felicitar a mi extraordinaria hermana, la futura exploradora de los problemas de la mente, muchas gracias... y a su adorable, inminente esposo, en la ocasión de su boda sin precedentes. Pero también para disculparme con mi extraordinaria hermana... futura exploradora de los problemas de la mente, por... ¿De qué? No lo sé. Por todo. Y lo digo en serio, Rach. Tú fuiste... Fui una pesadilla, tú fuiste una santa, y... de verdad estoy feliz de estar aquí contigo... con la familia de Sydney y nuestra familia, y sólo... Todos están juntos y yo sólo... Es grandioso. Entonces, de este modo estoy... alzando mi agua con gas a mi complaciente hermana y estoy aquí, compensando errores.

¡Dios! Oigan todos, e invitados en caso de que piensen en otra cosa por cinco minutos, como… no sé…la boda de mi hermana… ¡Me acaban dejar salir! ¡Soy una bala perdida! ¡Oigan! ¿Alguien quiere humor de rehabilitación? Porque de verdad, me siento muy bien aceptando mi enfermedad.

-Rachel… está esforzándose.
-¿Esforzándose? ¿Eso era? Porque creo que presume...

Ustedes dos son como una doble hélice de crisis.

No estás feliz a menos que yo esté en una situación desesperada. No tienes idea de qué hacer conmigo a menos que esté en crisis.

-Tu sufrimiento no es lo más importante para todos.
-¿Quién dice que lo es?
-Tengo una vida. Estoy estudiando. Me voy a casar. Estoy...
-¿Qué?
-¡Estoy embarazada!
-¿Estás embarazada?
-¿Estás embarazada ahora?
-¿Es en serio?
-¡Dios mío!
-¿Qué?
-¡Dios mío! ¡Eso es tan injusto!

Era la hora de irnos y yo conducía a casa. Y... perdí el control del auto... y nos salimos del puente. Y el auto cayó en el lago. Y no pude sacarlo del asiento del auto. Y se ahogó. Y lucho tanto contra Dios... porque no puedo perdonarme a mí misma. Y realmente no quiero hacerlo ahora. Puedo vivir con ello, pero no puedo perdonarme. Y a veces, no quiero creer en un Dios que podría perdonarme.

-¿Puedo tener tan solo un día? ¿Por favor?
-Puedes tener todos los días que quieras. Nadie intenta quitártelos.
-¿Entonces, por qué la estás defendiendo?
-¿Defendiéndola de qué? Raquel, nadie está defendiendo a nadie.
-¿Por qué la estás protegiendo?
-Porque no quiero que piense que no la queremos.
-A veces, no la quiero.

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Harás mucho dinero en este negocio y tienes el mundo a tus pies... pero no sabes nada sobre cargar un lavavajillas.

-Dios me está castigando.
-No, no. Él me está bendiciendo.

¿Tienes alguna idea de lo sola que estaba aquí cuando todo el mundo estaba dentro de tu terrible y pequeño mundo? No había nada más. Todos estaban vacíos.

¡Nunca imaginé que lo matarías, cariño! ¡Se suponía que no lo mataras!

Es un hecho. Somos familiares.