30.9.05

te quedaste en el 68

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LOS EDUKATORS

¡Qué tiempos aquellos que creíamos en la revolución! ¡Qué difícil es ser joven en estos días, en el Primer Mundo globalizado! “Los edukators” viene de Alemania y es algo así como una comedia, con guiños de juventud y de revolucionarios que se volvieron chanchos burgueses acomodados. Más que interesante, con algunas frases memorables y un par de situaciones ingeniosas. Anoten, más allá de algún bache ocasional: “Los edukators”.

Jan y Peter son dos amigotes alemanes que irrumpen en las casas de los adinerados alemanes, dan vuelta el mobiliario, desordenan los almohadones, revuelven las joyas, jarrones y ceniceros y se van, sin robar un solo objeto, dejando un único mensaje: “sus días de opulencia están contados”. Los “Edukators” son los revolucionarios naif, en un mundo donde no hay utopías sensatas, estos dos jóvenes se conforman con hacerles sentir a los arquetipos de la globalización, que no se está seguro en ningún lado, que no hay rejas, ni urbanizaciones que nos alejen de los marginados, de los pobres, de los que les toca perder en el juego capitalista del nuevo milenio.

Para ponerle un poco más de sal a la historia, entra a tallar el típico triángulo con tensión sexual: Jule, la novia de Peter, que se enamorara de Jan. (Porque una cosa es hablar de compartir la propiedad privada y otra la novia). Jule cometió un error fatal: se llevó puesto un Mercedes Benz de un ejecutivo, sin tener seguro. Ahora debe pagar los 100 mil euros en cómodas cuotas de 500 euros, que salen de su sueldo de mesera. Y de su futuro que se hizo astillas con el choque.

Las volteretas de la vida los enfrentará, a los tres, con el ejecutivo que manejaba el Mercedes, el mismo que militaba en los movimientos estudiantiles del ’68,. Contrapunto de generaciones e ideas, lo mejor de la película proviene de esas estocadas dialécticas que nos deja una moraleja final: hay gente que nunca cambia. No son cosas de la revolución, sensibilidad social o racionalidad económica: es una simple cuestión de ser, o no, un auténtico hijo de puta.

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“Los edukators” tiene un elenco juvenil con mucha empatía y naturalidad. A Daniel Brühl lo vimos en “Goodbye Lenin”; babita germana para Julia Jentsch, la actriz del momento y el trío lo completa Stipe Erceg. Gran parte de la frescura del filme, se debe a este terceto que sostiene los diálogos punzantes del guión de Katharina Held y Hans Weingartner (director del filme, también).

Un par de ideas que vale la pena rescatar de esta mirada globalofóbica. Primero, la ausencia de utopías de la juventud actual se corresponde con la carencia de una certidumbre del futuro. Jule es el personaje arquetipo: ella ya tiene una vida arruinada a los 20, debiendo arriar sueños antes de haberlos siquiera desplegado.

Otra idea: la olla a presión de este modelo, la ira que se acumula en ambas puntas de la escala social, proyectado en el consumo enfervorizado, bienes para disimular la soledad y la angustia, la bronca contenida que busca una salida. Aquí el personaje modelo es Hardenberg, el bolche del ’68 que se convirtió, sin que se diera cuenta, en un reaccionario. Su última decisión es paradigmática: rumiando su decisión, sentado en un sofá cool, en un ambiente moderno, lujoso, frío y aséptico, totalmente solo.

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Escenas: la escena entre Jule y Jan, pintando el cuarto; el diálogo entre ellos mismos, en la terraza, en Berlín de noche, hablando sobre la revolución; la escena final; la escena de los snobs enólogos en el restaurante. Frases: “Admito que parte de lo que dicen es cierto, pero es incorrecto que sea el culpable. Yo estoy jugando el juego, pero no hice la reglas”, “No es quien inventó el arma, si no quien tiró del gatillo”; “Tengo noticias para ti, Hombre de Empresa: tus días están contados”; “Alguna gente nunca cambia”.

CONSEJO: se puede esperar al video, pero se disfruta en cine. Para un público no pochoclero.

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