26.1.15

el terremoto del Río de la Plata

suite 101

Parece ser que los habitantes de Buenos Aires y Montevideo estamos libres de los terremotos. Está zona, es la creencia, está libre de sismos.

Sin embargo, esta creencia es falsa. No hay zona en el mundo que esté libre de la posibilidad de terremotos. Y el Río de la Plata no es la excepción. Eso sí: es una zona con baja probabilidad de terremotos y los sismos (de producirse) no superarían los cinco grados de la escala Richter, temblor que puede ser soportada por una construcción más o menos decente como las que hay en ambas márgenes del Plata.

Como prueba, esta región ha sufrido varios terremotos y algunos han quedado en la memoria de esos días.

El primer terremto del que se tengan noticias, ocurrió el 9 de agosto de 1848, a las 18:35, y duró escasos cinco segundos. Hubo una serie de réplicas posteriores y se presume que el epicentro estuvo en la Cuenca de Punta del Este.

Hubo que esperar cuatro décadas para el siguiente terremoto, el más fuerte que se tenga memoria en estas costas, en un punto intermedio del Río de la Plata entre Colonia y Buenos Aires. Se produjo veinte minutos pasadas la medianoche del 5 de junio de 1888, alcanzó una intensidad de 5,5 grados en la escala de Richter y duró entre 45 y 48 segundos, lo suficiente para atemorizar a la población.

“El maderamen de las casas crujía fuertemente, las lámparas se bamboleaban, los muebles se movían y los cuadros caían de las paredes. Se rompieron objetos de cristalería y se pudo ver porcelana saltando de los aparadores” escribía el diario oriental La Tribuna Popular” en su edición del día siguiente, señalando que los pobladores de Montevideo pasaron la noche en vela, asustados por el fenómeno.

El Saturno que provenía del puerto de Buenos Aires, reportó que navegaba tranquilamente por el centro del canal cuando, repentinamente, el barco se quedó inmóvil como si hubiera tocado fondo. El capitán echó la sonda pero de pronto, el navío, movido por una fuerza extraña, zarpó por si mismo de la varadura y retomó el camino. Lo que el capitán estaba describiendo no era otra cosa que un tsunami en el Río de la Plata, producto del movimiento telúrico.

En Buenos Aires también se sintió el sismo y se detallaron caídas en muros y andamios de la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad. La Plata reportó haber registrado movimientos por el terremoto.

Como todavía no existían grandes edificios, los daños estructurales fueron leves. Pero aún así, el fenómeno llamó la atención para intranquilizar a los habitantes de ambas orillas.

Ése fue el mayor terremoto registrado por estos pagos. Exactamente un siglo después, el 26 de junio de 1988, se produjo otro sismo en el Río de la Plata, con epicentro en el Mar Uruguayo frente a la costa de Rocha, a las 3 horas 24 minutos y tuvo una magnitud de 3,9 grados. Fue el mejor observado por contar, ya en esta época, con el instrumental apropiado para las mediciones. Y un par de años después, el 10 de enero de 1990, en la zona de La Paloma (Durazno) a las diez y media de la noche se sintió un temblor de 3 grados en la escala Mercali que duró no más de tres segundos.


INPRES
FUENTES:

El artículo en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_del_R%C3%ADo_de_la_Plata_de_1888

Una nota de Walter Raymond en Suite 101:
http://suite101.net/article/terremoto-en-el-rio-de-la-plata-a2980#.VMaD9NKG_HQ

Otra nota del Observatorio Geofísico Aigua:
http://geotectonica.fcien.edu.uy/oga/geofisica/sismologia.html

Un reportaje de Nora Bär al geólogo Víctor Ramos:
http://www.lanacion.com.ar/1242085-no-hay-mas-terremotos-de-lo-habitual

El informe del Instituto Nacional de Prevención Sísmica:
http://www.inpres.gov.ar/seismology/linkppal.html

Una nota de Eliana Galarza en “Clarín”:
http://edant.clarin.com/diario/2007/08/19/sociedad/s-04815.htm

24.1.15

¡ahí viene Cascarrabias!

Hay cosas que vemos de chico y quedan ahí, en un rincón de la memoria, guardados hasta que un chispazo alumbra el archivo y esos recuerdos salen a la superficie. Esta semana tuve uno de esos relámpagos que fueron muy apropiados para armar este post. Recordé la imagen de un dibujo animado que veía de chico en el viejo Canal 7 en glorioso blanco y negro, en un programa que conducía (si no me traiciona la memoria) Willy Ruano. El recuerdo tiene la forma de un villano que perseguía a unos chicos, un tipo de mal humor subido a un dragón medio tonto que estornudaba y siempre terminaba carbonizando al malvado. El recuerdo era impreciso pero me había quedado el título del dibujo: “¡Ahí viene Cascarrabias!”.


apertura

Gracias a Santo Google encontramos más precisiones del dibujo que tenía más miga de lo que recordábamos.


la batalla de globolandia

“¡Ahí viene Cascarrabias!” (“Here comes the Grump”) era un dibujo animado que se emitió por la NBC en los Estados Unidos, entre 1969 y 1970. La serie duró una sola temporada y se hicieron sólo 17 capítulos, emitidos entre el 6 de septiembre de 1969 y el 25 de abril de 1970.

La serie era producida por De Patie-Freleng Enterprises, una empresa fundada por Isadore “Friz” Freleng y David Hudson DePatie tras el cierre de la división de animación de la Warner. Freleng traía su historia atrás: Porky, Piolín, el gato Silvestre, Speedy Gonzalez y Sam Bigotes salieron de su mano.

Con el cierre de la división de animación de la Warner, la nueva empresa de Freleng y DePatie se destacó con el primer encargo: los títulos iniciales de una comedia con Peter Sellers: “La Pantera Rosa”. El dibujo de la Pantera se volvió más popular que la comedia de Blake Edwards tanto que al año siguiente del estreno de la película, en 1964, De Patie-Freleng Enterprises produjo un corto de la Pantera Rosa que ganó un Oscar.


the pink phink

La serie vería la luz en 1969. Pero antes de la Pantera Rosa, De Patie-Freleng Enterprises lanzó “¡Ahí viene Cascarrabias!” que combinaba con la psicodelia de esa década. La trama era la persecución que un mago gruñón realizaba en un dragón volador contra tres personajes: la Princesa Amanecer, Terry Dexter (un chico común y corriente) y Bip, una especie de perro fantástico con propiedades interesantes (una nariz que se sacaba para oler a distancia; se daba vuelta tirando la cola y la cabeza para que “explotara” en los lados opuestos; tenía un llamativo color rojo y unas patas con forma de téntaculos). Los protagonistas volaban en un carro sustentado con un globo y buscaban llegar a la Caverna de las Orquídeas Susurrantes donde encontrarían la Llave de Cristal capaz de romper el hechizo melancólico que el mago había lanzado contra el Reino de la Princesa Amanecer. Cada persecucion fracasaba para el mago, casi siempre coronada con un estornudo alérgico del dragón que terminaba carbonizando al malvado.


el mar de limonada

“¡Ahí viene Cascarrabias!” estaba inspirado en un corto anterior de Freleng, “Knighty Knight Bugs” de 1958, con Sam Bigotes como figura que también tiene que lidiar con un dragón que lo quema cuando estornuda.


knighty knight bugs (fragmento)

En el 2006, se lanzó el DVD con la serie completa. El último capítulo parece dejar abierta la resolución de la serie: siguen sin encontrar la Llave de Cristal.


el mago distraído

Pero “¡Ahí viene Cascarrabias!” no se iba a quedar así nomás con ese final abierto. Si uno rastrea por los foros de Internet, puede encontrar una discusión sobre si existe o no el capítulo final de la serie. Y hay una teoría dando vueltas: la Princesa y Terry encuentran la Llave de Cristal que estaba en el cuello del Dragón y esa era la causa de la alergia constante del animal. La discusión está dividida: algunos dicen que ese capítulo es una leyenda urbana y otros aseguran que recuerdan haberlo visto de chicos.

Creo que ese un más que digno final para este post-recuerdo infantil: un capítulo que no existe que muchos juran haber visto.


bajo el mar guisante

FUENTES:

Artículo en Wikipedia de la serie:
http://en.wikipedia.org/wiki/Here_Comes_the_Grump

y de la productora:
http://es.wikipedia.org/wiki/DePatie-Freleng_Enterprises

y de sus productores:
http://es.wikipedia.org/wiki/David_DePatie

http://es.wikipedia.org/wiki/Friz_Freleng

23.1.15

frases de “Foxcachter”

 photo foxcatcher91_zpshy4ufbwl.jpg

Mi nombre es Mark Schultz. Quiero hablarles de América y quiero decirles por qué lucho. Ésta es una medalla olímpica de oro. La gané hace tres años en los XXIII Juegos Olímpicos en Los Angeles, California. Esto es más que sólo un pedazo de metal. Es sobre lo que la medalla representa, las virtudes que se requieren para obtenerla.

-¿Es Dave o David?
-No. Es Mark. Mark Schultz. Sí, Dave es mi hermano. Estaba originalmente agendado.
-Bien.
-Ambos ganamos oro.

¿Te sientes confiado? Ese es uno de los elementos más importantes para una competencia. Sentirse confiado, saber que vas a ganar. Lo sientes dentro. Si vas a una competencia sabiendo que vas a ganar, la posibilidad es que ganes esa competencia.

Nosotros, como Nación, hemos fallado en honrarte. Y eso es un problema. No sólo para ti, sino para nuestra sociedad.

El país ha perdido su moral y sus valores. Y los niños están perdidos. No tienen modelos a seguir ni héroes. Y estoy de acuerdo con él. Todo lo que decía, no podía creer que estaba diciendo cosas que yo tenía en mi cabeza todo el tiempo.

El señor Du Pont y yo quisiéramos tenerte.

-Mark... ¿qué saca él de todo esto?
-¿El señor Du Pont?
-Sí.
-Que América gane. Que tú ganes. Hablamos de ti. Que yo gane.

 photo foxcatcher95_zpsswsatjyn.jpg

-¿Entiende lo que estamos haciendo aquí, Mark?
-Le dije. Es sólo que no quiere mudarse.
-¿Cuánto quiere?
-No es sobre eso.
-¿Sobre qué?
-No puede comprar a Dave.

Yo no compartí la inclinación de mi madre hacia los caballos. Todos lo saben.

-Eres más que el hermano menor de Dave Schultz, Mark.
-Ok.
-Dave Schultz es un magnífico luchador. Estoy seguro que ha sido una inspiración para ti, un mentor. Pero siempre va a ser tu hermano mayor. Nunca te dejará ser todo lo que puedes ser. Mark, has estado viviendo a la sombra de tu hermano toda tu vida. Es hora. Es tu hora ahora.

El aceite se ve muy bien en ti.

Ornitólogo... filatelista... filántropo. Ornitólogo, filatelista, filántropo.

Mis padres estaban divorciados cuando tenía dos años. Así que pasé mi vida buscando un padre y encontré uno en el Águila Dorada de América: John Du Pont.

Mamá, yo dirijo a los hombres. Los entreno. Les enseño. Les doy... un sueño. Y le doy a Estados Unidos esperanza.

No me gusta la lucha libre. Es un deporte bajo. Y no me gusta que seas bajo.

 photo foxcatcher100_zpssmz1cjnp.jpg

Como entrenador quiero que sean campeones en el deporte y ganadores en la vida. Y también que sean buenos ciudadanos de su país.

Mark. No tienes que hacer esto solo. Soy tu hermano y te amo. No voy a dejar que vayas por este camino.

Un entrenador es un padre. Un entrenador es un mentor. Un entrenador tiene un gran poder, es una parte importante en la vida de un atleta.

Creo que sabes que tratamos de hacer un documental que muestra que John podrá llevar a este equipo a la gloria de la lucha libre… y hablar de los términos que le gustan, como tenacidad, intensidad y dominación.

-John Du Pont... es como un mentor para mí.
-Mira a la cámara y dilo de nuevo.

¿Tienes un problema conmigo?

 photo foxcatcher99_zpsdymblazs.jpg

22.1.15

la sintaxis de los cuerpos

 photo foxcatcher92_zpszdxqpdrv.jpg
FOXCATCHER
data: http://www.imdb.com/title/tt1100089

Los personajes de “Foxcatcher” casi no articulan palabras. Usan frases cortas, imprecisas, pronunciadas con dificultad. No hay mucho que podamos comprender de sus pensamientos, de sus anhelos, si nos limitamos a las palabras. Pero los protagonistas de este oscuro relato se expresan con sus cuerpos. Como en muy pocos casos en el cine, un caminar, una postura, una mirada, la respiración entrecortada al responder, revela la tensión de los personajes con tal precisión que prescinde de las palabras. La trama de “Foxcatcher” está deletreada en una sintaxis de cuerpos, se traduce en el entrechocar de músculos y la sumisión de una cabeza baja.

 photo foxcatcher97_zpsfrej0rts.jpg

Hay veces que un actor logra meterse de tal modo en un personaje que termina revelando toda la oscuridad que lo moldea, con una exactitud que abruma. Cuando somos espectadores de ese momento, participamos de un acto mágico. El personaje se despega de la ficción y lo sentimos. Más aún: lo comprendemos. Comprendemos cada uno de sus actos, anticipamos su designio. Recuerdo esa sensación con el Guasón interpretado por Heath Ledger, en su último trabajo. Ledger acaricia el borde del mal que tallaba a su villano, con tal eficacia que daba la sensación que lo más lógico era morir después de tal interpretación. En “Foxcatcher” asistimos a un milagro múltiple: tres actores, al mismo tiempo, logran esa profundidad interpretativa poco habitual. El resultado es una oscura historia (verdadera, para peor), en la que sentimos la angustia rondándonos, aunque no parezca pasar nada específico. Steve Carell, Channing Tatum y Mark Ruffalo dan cátedra. Es una lección actoral. Hay que sentarse y disfrutarlos. Porque si no supiéramos antes de entrar al cine que son ellos, no los reconoceríamos. Se fusionan en su personaje y dejamos de verlos como ellos. Decir eso es el mejor homenaje que podemos hacerle un actor.

 photo foxcatcher96_zpsls2hxahr.jpg

“Foxcatcher” es la historia de dos hermanos luchadores grecorromanos que ganaron medallas doradas en las Olimpíadas a los que se les cruza en su camino un multimillonario, John du Pont, heredero de un imperio comercial de armamentos y químicos, que ofrece financiarlos y ser su entrenador. La tentadora oferta es el principio del fin de los hermanos, un deterioro que va al vaivén de los problemas de personalidad de du Pont, un típico caso de inútil con plata con necesidad de justificarse con éxito ante su madre.

 photo foxcatcher94_zpsibivgqzx.jpg

La película se desarrolla a un ritmo cansino, medido, pero no por eso moroso. Los diálogos entre du Pont y Mark son una delicia. No dicen especialmente nada, pero basta escucharlo preguntar a du Pont para entender que algo mal anda en la cabeza de ese personaje, sin necesidad de que nadie te diga nada. El tipo no mira de frente nunca: una pose de perfil, la mirada oblicua, la respiración jadeante. Es un animal emboscado, a la defensiva, tratando de disimular la agresividad que bulle en el interior. Otro ejemplo de diálogo corporal: la primera lucha, en el entrenamiento, entre los hermanos Dave y Mark Schultz. Algo le molesta a Mark y lo expresa con un golpe de más, en un entrenamiento rutinario. Y Dave recibe la protesta y responde a la vez, en un nuevo diálogo físico, poniendo las cosas en su lugar con un sopapo bien colocado. En esa lucha vemos que hay un malestar en el hermano menor que no termina de manifestarse y que el hermano mayor es el que tiene el mando en la relación familiar. Falta el factor du Pont como cuña para azuzar el malestar subterráneo entre los hermanos, desasosiego que está instalado.

 photo foxcatcher90_zpspsdotwrn.jpg

Hay otra idea dando vueltas en la película. La nociva condición del millonario inútil. John du Pont es un incapaz. Pone su empeño en destacarse en algo, en dejar una marca en la prosapia familiar que es, a esta altura, una pesada carga a llevar. De gastarse la plata de la familia en festicholas y viajes por el mundo, no hubiera sido tan dañino. Pero du Pont quiere mostrarse como líder, como padre, como tutor. Y en realidad es un bufón al que soportan por su cuenta bancaria. Nada más y nada menos. Momentos como la competencia en la que interviene o el entrenamiento visto por su madre son buenas muestras de su patetismo. El problema está no en que sea inútil sino que tiene suficiente poder como para que le hagan caso. Un incapaz sin plata es inofensivo; uno con dinero es una combinación peligrosa, porque tiene el suficiente poder como para que nadie lo ignore.

 photo foxcatcher93_zpsml2aj3eh.jpg

Vale destacar al director Bennett Miller (el mismo de la genial “Moneyball”) por la puesta en escena, clave para potenciar al buen guión de E. Max Frye y Dann Futterman.

No la dejen pasar: “Foxcatcher”, uno de los muy buenos estrenos del verano.

Mañana, las mejores frases.

 photo foxcatcher98_zpsvzj1paxb.jpg

21.1.15

yo sí soy Charlie Hebdo

Cuando empezó a correrse el telón sobre los asesinatos de los integrantes de la revista francesa Charlie Hebdo, parte de la intelectualidad argentina salió a desmarcarse del repudio generalizado que produjo el atentado terrorista islámico. Como para una parte de los pensadores criollos es peligroso repudiar un ataque a la libertad de expresión, pusieron en claro que no era muy astuto por parte de los dibujantes de Charlie Hebdo gastar a los fanáticos religiosos mulsumanes y algunos censuraron la tentación a la blasfemia que tenían estos muchachos. La frutilla del postre fue un desafortunado comentario del Papa Francisco que se plegó al “sí, pero…” diciendo que si insultaran a la madre deberían aguantarse una piña.

Lamentablemente, debemos decir que no nos extraña de parte de nuestra intelectualidad ese prurito. Porque lo que les molesta, en realidad, es defender la libertad de expresión, uno de los pilares de la democracia. Y una de las principales banderas de Occidente. Llama la atención que los que se dicen pensadores no se ubiquen en la posición de aquellos que son censurados, de aquellos que pagan con su vida por sostener sus ideas. Camuflados en un renovado “en algo andarían”, cargan la culpa en las víctimas en vez de los victimarios. Olvidan lo que ha costado a la humanidad sostener este principio, permitir las voces de los que piensan distinto, sin sufrir represalias por expresarlas.

Sus valores permutan con las víctimas. Algunas víctimas no merecen valores; otros merecen que esos valores sean sobreactuados.

Sinceramente creo que es una muestra más de la decadencia de los intelectuales argentinos que, en su mayoría, han apoyado el discurso autoritario de estos últimos años, dándole letra a los ataques contra la República.

Desde esta página, lejos de esa vereda en la que pegan los rayos de un sol snob, decimos (sin ruborizarnos) que “Yo sí soy Charlie Hebdo”. Y no tenemos ningún miedo de expresar nuestro apoyo a la libertad de expresión y nuestra oposición total y absoluta hacia aquellos que la ataquen, vengan del arrabal ideológico de dónde vengan.

Así que, sí, señores, yo también soy Charlie Hebdo.

20.1.15

al partir, me quedan cosas que acabar...

Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.
Salvé la gacela de la mano del cazador,
pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.
Cogí la naranja de la rama,
pero no pude despojarla de su corteza.
Me reuní con las estrellas,
pero no pude contarlas.
Saqué agua del pozo,
pero no pude servirla en los vasos.
Coloqué las rosas en la bandeja,
pero no pude tallar las tazas de piedra.
No sacié mis amores.
Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.

(junio de 1959)

NAZIM HIKMET
Versión de FERNANDO GARCÍA BURILLO
“Últimos poemas 1959-1960-1961”
fuente: http://amediavoz.com/hikmet.htm

19.1.15

carta de Atahualpa Yupanqui

(…)

Sentado a la mesa de un bar notable del barrio de San Cristóbal, el actor, cantante, bailarín y coreógrafo Marcelo Keller testea la curiosidad de su interlocutor. Sobre la curtida mesa de madera apoya un papel amarillento, escrito a máquina, fechado el 6 de noviembre de 1953, en Agua Escondida, Cerro Colorado. Es una carta que eligió entre varias de la correspondencia que mantuvo su tío abuelo Juan Manuel Narvarte con su amigo Atahualpa Yupanqui. Sí: al final del texto extenso, reflexivo y poético al mismo tiempo aparece la firma manuscrita del músico.

(…)

“Anduve en gira, con mucho éxito, felizmente. Hice veintiséis conciertos en la provincia [de Córdoba] y ahora, en un breve descanso, antes de partir para Tucumán, estoy en este pago de piedras, chañares y quebrachales sedientos. Me cansé un poco en la gira -escribe Yupanqui, que era un hombre de 45 años-; ya no estaba muy acostumbrado a esto de abrir y cerrar valijas cada 24 horas. La vida me había dado un ritmo pacífico o, por lo menos, ordenado; y estos trajines me han tenido apurao; y como debe ser, dejé en los hoteles, como trofeos olvidados, medias, camisetas, corbatas y otras prendas más o menos verijeras.”

(…)

“Estos recitales me han dado algo de la tónica general de los pueblos del interior. En general, he sacado en conclusión que nuestras gentes de provincias están inclinadas a gustar mucho más de las danzas que de las canciones. Una chacarera es aceptada enseguida; un estilo tiene que hacer mucha fuercita para no llegar cola. Esto no pasa por casualidad. La cosa es simple: el pueblo no quiere ocuparse de pensar. Ésta es tarea que cansa y enerva. Por mi parte, registro estos estados del alma colectiva, pero no me amargo. Sé dónde nacen y qué cosa los alimenta. Pero como vivo en un clima interior, el de la infinita esperanza, sigo trabajando y cantando como si tuviera un público de adivinos, hechiceros y videntes. El pueblo nuestro tiene un alma de niño, a veces travieso y a veces equivocadamente malo. Pero es fundamentalmente generoso, de esencia limpia dentro de climas equívocos. Es como un gigante inocente y poderoso, que por besar una flor pisotea todo un prado de aromas y colores. Nuestra tarea, como artistas, es grande y seria. Debemos enseñar al pueblo; somos los arquitectos de su espíritu. [...] Sería una pretensión la de decir que a veces, en esta misión, me encuentro un poco solo. Pero por momentos es la verdad. Los rumbos que elijo para facilitar el reencuentro del pueblo con su propia profunda raíz son un cuesta arriba fatigoso. [...] Pero por algo tenemos en las venas un gaucho escondido y un vasco que lo empuja de atrás; y seguimos, con versos y puteadas, este camino hermoso de argentinizar nuestra Argentina.”

(…)

“No es contra molinos de viento nuestra embestida. En esto tocamos tierra, como Sancho, aunque parecemos quiméricos, como Quijote. Nuestra lucha es contra corrientes ya muy ahondadas en el gusto popular; corrientes que han ido creciendo y ensuciando el verdadero sentido de la estética, en el arte y en la apreciación sencilla y valedera de la vida. La pintura decorativa nos obliga a pensar en cubano o esquimal; o en South Carolina. Usted entra a un bar, o a una boite criolla, el ambiente, las luces, la música, el mozo, las bebidas y la cara de extranjeros de los argentinos lo ubican lejos de esto que está en nuestros caracuses. Mire usted, por ahí, a lo largo y ancho de Buenos Aires, los nombres de peluquerías y mercerías, y verá que todo es yanqui, falso francés u oriental. Nada nos recuerda al abuelo, ni la tradición del suelo nativo; y eso que Buenos Aires, como capital de la Nación, tiene la obligación, aunque moderna y ultracivilizada, de ser la representación del poderío y de la cultura de los argentinos, con sello propio, con idioma propio, con características definidas. Ésta es una independencia que debemos realizar: la de adquirir la soberanía del aire argentino, para que los muchachos de mañana miren en el simple letrero de un negocio, como en los monumentos, como en las leyes y en los libros, el rostro de la Patria. Roma es internacional, pero es netamente italiana; lo mismo París. Usted sabe que no soy nacionalista de partidos ni de sectas. Soy argentino, nada más, y nada menos.”

“En el terreno del arte, me preocupa mucho nuestro futuro. Cada valle de nuestra tierra tiene su tono en el viento, tiene su musicalidad especial, que configura el acento de las gentes, la forma de mirar y respirar. El músico de oído alerta y espíritu hondo puede aprender allí las lecciones de armonía que en vano buscará en los tratados de Schönberg o de Kórsakov; las leyes de la técnica deben aprenderse, sin duda, pero sólo para aplicarlas en el asunto creador. Y de nada valdrán las leyes, la ciencia, sin el aliento espiritual que es lo que da calidad y perdurabilidad a las cosas que el hombre es capaz de construir. Al fin y al cabo, los artistas sólo somos unos obreros especializados que hacemos cosas para ayudar, poco o mucho, a que la humanidad sea un poco feliz.”

MAURO APICELLA
“Yupanqui y sus ideas para el futuro”
(la nación, 18.01.15)