2.9.14

los palacios de la luz

clarín

No tiene la fama y el tamaño de su “hermana mayor”, la Usina Pedro de Mendoza que, a pocos metros, ocupa un cuarto de manzana. Sin embargo tiene su mismo origen: ambas son obras del arquitecto italiano Giovanni Chiogna, aquel hombre nacido en Trento que un día, como tantos compatriotas, se embarcó en Génova en el vapor Formosa y recaló en Buenos Aires para hacerle su aporte a la Ciudad. También tienen en común su pertenencia porque, desde principios del siglo pasado, las dos se mantienen firmes en el barrio de La Boca. Y aunque durante años tuvieron la misma misión, hoy están en caminos diferentes: una se convirtió en la Usina del Arte, un sitio para darle luz a la vida cultural; en cambio la otra, llamada Subestación Pérez Galdós, se recicló para seguir aportando energía.

La Subestación Pérez Galdós está justo detrás de la Usina del Arte, sobre la avenida que lleva el nombre de Benito Pérez Galdós (1843-1920), novelista, dramaturgo, cronista y político español, quien fuera miembro de la Real Academia Española y en 1912 nominado al Premio Nobel. El edificio, pensado por Chiogna y construido por la empresa Christiani y Nielsen, fue inaugurado en 1931, sobre un terreno de casi 1.500 metros cuadrados. En sus orígenes perteneció a la Compañía Italo Argentina de Electricidad y formó parte de la serie de edificios que el arquitecto italiano realizó para esa empresa. Fueron unos 200 y se convirtieron en la marca identificatoria de la CIAE.

Conocidos en algún momento como “los palacios de la luz”, todos eran edificios parecidos pero distintos y marcaron una nueva estética en lo que se refiere a construcciones industriales. Con un estilo que siguió los lineamientos del Románico lombardo, se parecen más a castillos que a galpones, ya que fueron construidos con basamentos de piedra y ladrillos a la vista. Y así quedaron como hitos estilísticos de la arquitectura industrial de Buenos Aires. Eso es lo que generó que muchos sean ahora considerados parte del Patrimonio Histórico de la Ciudad y quedaran protegidos por la Ley de Preservación Patrimonial.

(…)

Pero otros de aquellos “palacios de la luz” diseñados por Chiogna se mantendrán en pie con otra energía, aunque no tenga relación con la electricidad. Es el caso del que se conoció como Subusina Montevideo, en el barrio de Recoleta. Levantado en la calle Montevideo 919, fue construido en 1915 y desactivado en 1990. Sin embargo, en agosto de 1999 comenzó a ser remodelado respetando también sus líneas originales. Ahí, en esos cuatro pisos y su torre, se instaló el Museo del Holocausto que en Buenos Aires está destinado a mantener viva la memoria de lo que fue el genocidio del pueblo judío.

(…)

EDUARDO PARISE
“La otra Usina, la que sí da luz”
(clarín, 01.09.14)

1.9.14

el tío sam

wikipedia


La clásica figura del Tío Sam se convirtió en símbolo nacional de los Estados Unidos en 1961, por resolución del Congreso. Pero el personaje tiene muchos años más y está basado en una persona real, un proveedor de carne del Ejército de los Estados Unidos.

La historia se remonta a 1812, cuando Estados Unidos estaba en guerra con el Reino Unido por sus colonias canadienses. Se cuenta que, en ese tiempo, Daniel Tompkins, Gobernador de Nueva York, visitó en Troy la fábrica de Samuel Wilson, proveedor de los ejércitos estadounidenses. A Tompkins le llamó la atención la inscripción de los barriles que iban al frente, la sigla EA-US y preguntó qué significaban. Wilson respondió que EA eran las iniciales de Elbert Anderson, el contratista remitente del pedido. Y US, contestó en broma Samuel Wilson, era “Uncle Sam” (Tío Sam).

La broma se popularizó en el frente y los soldados empezaron a llamar amistosamente como Tío Sam, los esperados envíos de carne de Wilson.

Fue tal la divulgación de la figura del Tío Sam que en la Guerra Civil americana se impuso como un símbolo de los Estados Unidos. Y se reforzó con el célebre cartel de alistamiento para la Primera Guerra Mundial, obra del ilustrador James Montgomery Flagg

wikipedia
FUENTES:

Un artículo en la revista Muy Interesante:
http://www.muyinteresante.es/historia/articulo/la-historia-del-tio-sam-el-carnicero

Otro artículo en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Tío_Sam

30.8.14

covers: walking on sunshine


katrina & the waves


dolly parton


diego torres (en el minuto 38 del video)


glee


aly & a.j.


soweto gospel choir

29.8.14

frases de “El Planeta de los Simios: Confrontación”

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Aquellos que no mueran por el virus seguramente morirán luchando. Así que, tal vez llegó el momento. Así termina todo.

Piensa antes de actuar, hijo.

-Esto me hace ver cuán lejos hemos llegado, Maurice. Parece que hace mucho tiempo.
-¿Todavía piensas en ellos?
-¿Los humanos? A veces.
-No los conocí como tú. Solo vi su lado malo.
-Bueno, malo... eso no importa ya. Los humanos se destruyeron a ellos mismos.
-Los monos pelean también.
-Pero somos familia.

-¿Qué quieres decir con él?
-Eso es lo que tratamos de decirte. No era como nada que hubiéramos visto antes. Era un líder.

Si vamos a la guerra, perderemos todo lo que hemos construido... Casa. Familia. Futuro.

El hogar de los simios... El hogar de los humanos... No regresen.

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-¿Por qué ayudarlos?
-Parecen desesperados.
-Si los dejamos ir, nos atacarán. Ataquemos mientras están débiles.
-¿Cuántos simios morirán? Una posibilidad de paz...

-Koba dice que deberíamos odiar a los humanos.
-¡Basta! Koba ha aprendido a odiar. Pero nada más.

¿Sabes lo que asusta de ellos? No necesitan energía, luces, calor. Nada. Se las arreglan así. Eso es lo que los hace fuertes.

-Podemos ayudar.
-No confiamos en ti. No te culpo. Y créeme. Yo era como tú.

Simio no mata a simio.

Somos sobrevivientes. Puede que se hayan llevado algunas armas pero eso no los hace hombres. Ellos son animales. No pueden con nosotros.

Simio hizo esto.

Ahora son prisioneros de los simios. Ustedes estarán ahora en jaulas.

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César. Debemos hacer esto ahora.

-Lo siento mucho… por todo.
-Yo soy culpable también.
-Pero Koba te traicionó.
-Yo elegí confiar en él. Porque él es simio. Siempre pensé que los simios eran mejor que los humanos. Veo ahora cuan parecidos somos.

-El miedo hace que los demás lo sigan. Pero cuando te vean vivo... se rebelarán contra Koba.
-Estoy débil. Los simios siempre siguen al más fuerte.

-¿Quién era ese? En el video.
-Un buen hombre. Como tú.

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-César no tienes lugar aquí. Los simios siguen ahora a Koba.
-Siguen a Koba a la guerra.
-Los simios ganaron la guerra. Los simios juntos. Cesar débil.
-Koba más débil aún.

-Son como nosotros. Quieren sobrevivir igual que nosotros. No quieren guerra.
-Son animales. Nos atacaron.
-Porque pensaron que los habíamos atacado pero no tiene que ser... detente.

-Koba pelea por los simios.
-Koba sólo pelea por Koba. Koba pertenece a una jaula.

Simio no mata simio. Tú no eres simio.

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-César si no se van. Habrá una guerra.
-Guerra ya ha empezado. Simios empezaron la guerra contra humanos. Humanos no olvidarán.

-Todavía hay oportunidad.
-Yo también lo creo.

28.8.14

una parábola de la guerra

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EL PLANETA DE LOS SIMIOS: CONFRONTACIÓN
data: http://www.imdb.com/title/tt2103281

Reemplace nombres. Saque “monos”, ponga “palestinos”; saque “humanos”, ponga “Israel”. Estará explicando Gaza. Repita: prorrusos-ucranianos; chiitas-sunnitas; etc., etc., etc. “El Planeta de los Simios: Confrontación” es una delicada descripción de cómo se empieza una guerra. Y de cuán estrecho es el camino de los líderes que quieren la paz, en oposición a la fácil demagogia de los halcones. La venganza garpa. El odio tiene marketing. Y la razonable aspiración a la paz y la convivencia cuenta con pocos, muy pocos socios.

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En otra vuelta de tuerca a la saga de “El Planeta de los Simios”, “Confrontación” describe a un mundo después de la catástrofe, con una humanidad menguante y unos simios en posición dominante. La última esperanza para un grupo de sobrevivientes humanos es poner en funciones una represa para tener energía eléctrica. Y el problema es que los simios, con César como líder, ocupan la zona de la represa.

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La dinámica de grupos es clara: en ambos casos hay palomas y halcones; en ambos, medios para destruir al otro. Y en todos los casos, los corazones calientes superan en número a los fríos cerebros que intentan no devolver el golpe y darle una chance a la paz. César y Malcolm; Koba y Dreyfus. Las caras y cecas de la moneda. El futuro, la valoración y preservación de lo conseguido; el pasado, la aniquilación del otro sobre la seguridad propia, la muerte del otro como único objetivo.

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En “Confrontación”, ambos grupos miran con desconfianza al otro; los líderes dudan entre tender la mano y golpear. Por las heridas del pasado, pero también por cierto chauvinismo que enfatiza lo noble del propio grupo sobre lo despreciable del otro. En ambos grupos en pugna, hay individuos nobles y detestables. Lo que debe juzgarse es la conducta del individuo. Pero la masa se unifica detrás del grupo, del conjunto, dándole una calificación distinta al individuo. “Yo elegí confiar en él. Porque él es simio. Siempre pensé que los simios eran mejor que los humanos. Veo ahora cuan parecidos somos” asume César cuando ya es tarde.

Una observación: para destruir al otro, hay que ver al enemigo como algo distinto a nosotros. Si lo vemos como humanos (como simios), no podremos matarlo, porque sería como matar algo nuestro. Por eso, desde ambas veredas, insisten en que los otros son diferentes. Porque toda semejanza, desarma el relato bélico.

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En esa parábola, los simios y los humanos estuvieron a un tris de convivir. Pero eligieron la guerra. Aunque sus líderes lo llevaran por otro camino, cada uno eligió el odio y la venganza. Y destruyó todo lo que habían obtenido hasta entonces. “Guerra ya ha empezado. Simios empezaron la guerra contra humanos. Humanos no olvidarán” es uno de los últimos parlamentos de César, despidiéndose de Malcolm. Pudieron tener otro futuro. Pero ahora deberán ser los líderes de la confrontación. Perdieron la paz; ganaron la guerra.

“Confrontación” es una gran película, desde la eficacia de un guión sin sobrantes, a un ritmo peculiar, atípico, casi a paso de carreta. Visualmente la película abruma. La caracterización de los simios es memorable. César (detrás de la máscara, el genial Andy Serkis) regala unos brillantes primeros planos. Sus miradas dicen más que cualquier línea. La chispa humana, detrás del mono, logra elevar la película a otra categoría y añade un toque inquietante a cada personaje. Nos separa su animalidad; nos acerca su comprensión. Oscilamos entre la identificación y el rechazo; nos manipulan como espectador y nos obliga a revisar nuestros supuestos.

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Las imágenes de los simios a caballo, los uniformes, la construcción de una sociedad autoritaria, empieza a dibujarse en este episodio anunciando los capítulos futuros.

La noche llega a esta saga. Y cuando creemos que estamos viendo una película de ciencia ficción, nos damos cuenta, como las buenas obras de ese género, que en realidad nos habla a nosotros y a nuestro presente.

César y Koba. Las caras reconocibles de conflicto.

Mañana, las mejores frases.

27.8.14

el fantasma gris

curistoria

Navegando por la red, encontramos un interesante sitio repleto de anécdotas históricas: Curistoria (http://www.curistoria.com), el sitio de Manuel Prieto, escritor y divulgador de la historia. De ese muy buen sitio, encontramos la historia del Fantasma Gris.

Ése fue el mote que recibió John Singleton Mosby, soldado confederado en la Guerra Civil norteamericana que lideraba un grupo de elite que fue la pesadilla de la Unión. La especialidad de los Rangers de Mosby era aparecer de improviso, actuar y desaparecer del mismo modo que habían aparecido.

Pudo dar fe de su capacidad, el General Edwin Stoughton que la noche del 8 de marzo de 1863 fue despertado, en su cuartel en Virginia, por un hombre que le dio un chirlo en los glúteos.

“¡Arriba, General! ¡Venga conmigo!” dijo el hombre, a lo que el General contestó airado: “¿Sabe usted quién soy?”. “Sí, General. ¿Ha oído hablar de Mosby?” preguntó el hombre.

El General picó enseguida: “Claro... ¿lo han capturado?”.

“No, General” contestó el extraño “Yo soy Mosby. Y lo capturé a usted”.

fuente: http://www.curistoria.com/2014/07/john-singleton-mosby-el-fantasma-gris.html

26.8.14

del Archivo Chatarra: un siglo de Cortázar

super chatarra

Hace 100 años, nacía Julio Cortázar, uno de los mejores escritores de la Argentina (en el Parnaso que comparte con Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares). Cortázar es uno de los escritores preferidos de esta página y fue protagonista de un gran especial que hicimos en el entonces “Super Chatarra Special” (www.superchatarra.com.ar), el sitio precuela de este blog. El especial se llamó Yo, cronopio y reunimos mucha información sobre Cortázar:

http://www.superchatarra.com.ar/edanteriores/agosto2004/NUEVO0408.htm

De ese especial, a modo de homenaje, extractamos el artículo referido al juego de escribir, una definición del aspecto lúdico que tenía la literatura para el Cronopio Mayor:

super chatarra

"Para mí, una literatura sin elementos lúdicos era una literatura aburrida, la literatura que no leo, la literatura pesada, el realismo socialista, por ejemplo".


"Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo, inventar la purificación purificándose; tarea de pobre shamán blanco con calzoncillos de nylon"
Rayuela


"La verdad es que la literatura con mayúscula me importa un bledo, lo único interesante es buscarse y a veces encontrarse en ese combate con la palabra que después dará el objeto llamado libro".


"Toda poesía que merezca ser llamada así debe ser ante nada un juego. Toda poesía es un juego".


Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia; si viviendo alcanzo a disimular una participación parcial en mi circunstancia, en cambio no puedo negarla en lo que escribo puesto que precisamente escribo por no estar o por estar a medias.
La vuelta al día en ochenta mundos


"Por lo que me toca, me pregunto si alguna vez conseguiré hacer sentir que el verdadero y único personaje que me interesa es el lector, en la medida en que algo de lo que escribo debería contribuir a mutarlo, a desplazarlo, a extrañarlo, a enajenarlo"


(…)

"En otras ocasiones he hablado de los autores que influyeron en mí, de Julio Verne a Alfred Jarry, pasando por Macedonio, Borges, Homero, Arlt, Garcilaso, Damon Runyon, Cocteau (que me hizo entrar de cabeza en la literatura contemporánea), Virginia Woolf, Keats (pero este es terreno sagrado, numinoso, y ruego al linotipista que no escriba luminoso), Lautréamont, S.S. Van Dine, Pedro Salinas, Rimbaud, Ricardo E. Molinari, Edgar A. Poe, Lucio V. Mansilla, Mallarmé, Raymond Roussel, el Hugo Wast de Alegre y Desierto de piedra, y el Charles Dickens del Pickwick Club. Esta lista, como se comprenderá, no es exhaustiva y más bien responde a lo que la UNESCO llama el método de muestreo".

(…)

"Un escritor de verdad es aquel que tiende el arco a fondo mientras escribe y después lo cuelga de un clavo y se va a tomar vino con los amigos".

(…)

Entre nosotros el subdesarrollo de la expresión lingüística en lo que toca a la libido vuelve casi siempre pornografía toda materia erótica extrema.
Último round


Y nosotros cojemos, vos y yo cojemos, cuando leo por ahí que la gente se acopla o copula me pregunto si es la misma gente o si tiene privilegios especiales
El libro de Manuel

En la literatura sufrimos como en muchas otras cosas las desventajas de nuestras ventajas: inteligentes, adaptables, rápidos para captar los rumbos de la circunstancia, nos damos el triste lujo de no acatar la distancia elemental que va del periodismo a la literatura, del amateurismo a la profesión, de la vocación a la obra. ¿Por qué nuestros hombres de ciencia valen estadísticamente más que nuestros literatos? La ciencia y la tecnología no admiten la improvisación, el bartoleo y la facilidad en la medida que nuestros literatos creen inocentemente que lo permite la narrativa, y en cambio sacan brillante partido de nuestra mejores cualidades. En las letras, como en el fútbol y el boxeo y el teatro profesional, la facilidad rioplatense se traduce en suficiencia, en algo así como un derecho divino a escribir o a leer o a meter goles impecablemente. Todo nos es debido porque todo nos es dado; el Estado somos nosotros, el que venga atrás que are, etcétera.
La vuelta al día en ochenta mundos

(…)

La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo sabor de la misma pasta dentífrica, la misma tristeza de las casas de enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero “Hotel de Belgique”.
Historia de cronopios y de famas


(…)

"La gran lección de Borges no fue una lección temática, ni de contenidos, ni de mecánicas. Fue una lección de escritura. La actitud de un hombre que, frente a cada frase, ha pensado cuidadosamente, no sé qué adjetivo ponía, sino qué adjetivo sacaba".


(…)

"Pero a mí me parece que entre nosotros el estilo es también un problema ético, una cuestión de decencia. ¡Es tan fácil escribir bien! ¿No deberíamos los argentinos (y esto no vale solamente para la literatura) retroceder primero, bajar primero, tocar lo más amargo, lo más repugnante, lo más obsceno, todo lo que una historia de espaldas al país nos escamoteó tanto tiempo a cambio de la ilusión de nuestra grandeza y nuestra cultura, y así, después de haber tocado fondo, ganarnos el derecho a remontar hacia nosotros mismos, a ser de verdad lo que tenemos que ser?".

(…)

Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas.
Historia de cronopios y de famas

(…)

"El humor de Bioy, por ejemplo, me gusta mucho porque, al igual que el humor de Borges, es de directa raíz anglosajona, y no se puede negar que los ingleses son, no diré los inventores, pero sí los usuarios más geniales del humor en la literatura".

(…)

"Citar es citarse".
Último round

(…)

"No me consideraré jamás un escritor profesional. Yo soy un aficionado que escribe cuentos y novelas".

"Lo primero que me sorprendió leyendo los cuentos de Borges fue una impresión de sequedad. Yo me preguntaba: '¿Qué pasa aquí? Esto está admirablemente dicho, pero parecería que más que una adición de cosas se trata de una continua sustracción'. Y efectivamente, me di cuenta de que Borges, si podía no poner ningún adjetivo y al mismo tiempo calificar lo que quería, lo iba a hacer. O, en todo caso, iba a poner un adjetivo, el único, pero no iba a caer en ese tipo de enumeración que lleva fácilmente al floripondio. Entonces, yo fui un poco el centinela de mi propio lenguaje, desde muy joven".

A mí me parece que no es con pasar del calor del crisol al de la cancha de Racing que haremos nuestra literatura. Un Roberto Arlt escribía idiomáticamente mal porque no estaba equipado para hacerlo de otra manera; pero tener una cultura de primera fuerza como suelen tenerla los argentinos y caer en una escritura de pizzería me parece a lo sumo una reacción de chiquilín que se decreta comunista porque el papá es socio del Club del Progreso.
La vuelta al día en ochenta mundos


"Me considero sobre todo como un cronopio que escribe cuentos y novelas sin otro fin que el perseguido ardorosamente por todos los cronopios, es decir su regocijo personal".


(…)

"Yo soy muy visual. Mientras estoy escribiendo yo veo perfectamente la escena".

(…)

"La poesía es un poco mi juego secreto, la guardo casi enteramente para mí".


(….)

"Me consideraré hasta mi muerte un aficionado, un tipo que escribe porque le da la gana, porque le gusta escribir... La literatura ha sido para mí una actividad lúdica, una forma de amor".

Y me gusta, y soy terriblemente feliz en mi infierno, y escribo.
La vuelta al día en ochenta mundos

fuente: http://www.superchatarra.com.ar/edanteriores/agosto2004/6.htm