17.4.15

un siglo de leica

el mundo

Leica, la cámara legendaria. La cámara que cambió para siempre la forma de trabajar de los fotógrafos. La cámara de los grandes de la Historia de la fotografía. Pero también la cámara que perdió dos veces el tren. Leica, el invento visionario del fotógrafo Oskar Barnack.

Su nombre proviene de la combinación de las palabras Leitz [el fabricante] y camera. Un nombre que cumple 100 años. Una invención, la cámara de 35 mm de película, que celebra tal aniversario.

Mencionar a los fotógrafos célebres que han trabajado con ella sería interminable. Ilustrar un comentario con las fotos icónicas tomadas con esta cámara sería inviable.

Lo que sigue es una conversación de quién suscribe con José Aymá, fotógrafo de El Mundo y 'usuario' de Leica. Uno a favor y otro en contra. No hace falta jugar a las siete diferencias para saber quién es quién.

José Aymá.- Los grandes maestros del siglo XX han trabajado con Leica

Ángel Casaña.- Sí, Cartier-Bresson, Salgado...

JA.- Y toda la agencia Magnum

AC.- Y al calor de ellos muchos fotógrafos buenos y medianos se la han colgado del cuello tratando de dotarse a ellos y sus fotos de esas virtudes

JA.- Sí, pero no podemos negarle a Leica lo que hizo por la fotografía. Cuando se trabajaba con cámara de placas [esos pesados armatostes con trípode que todavía andan por ciertos rincones haciendo fotos a turistas] Leica inventó una cámara versátil, manejable, que te permitía trabajar en cualquier situación

AC.- Eso es indudable, pero Leica perdió el tren de la tecnología dos veces: cuando los japoneses (Canon, Nikon...) se lanzaron a fabricar las 35 mm SLR y se comieron el mercado profesional. Y dos con el advenimiento de la tecnología digital

JA.- Sí, pero eso es como exigirle a Rolex que le ponga una pila a sus relojes porque la tecnología digital es más precisa

AC.- La comparación no me sirve porque, salvo excepciones, poca gente necesita saber con precisión la hora ajustada al segundo

JA.- Hay una cosa en la que vamos a estar de acuerdo: era una cámara que despertaba el esnobismo.

AC.- Esa es mi crítica. Yo admiro a quienes han trabajado siempre con Leica. Como el gran Pérez de Rozas que tanto me llamaba la atención cuando yo empezaba. Pero la mayor parte de las Leicas que he visto iban al cuello de gente que las lleva como se lleva un cartel gigante en un polo, la marca de un reloj enorme o una determinada corbata. Todo para dotarte de un supuesto valor del que todos esos fotógrafos carecían. Fotógrafos que trabajaban con Canon o Nikon y llevaban la Leica 'para sus cosas'

JA.- Eso es verdad, pero hay que reconocer que las habilidades que exige manejar una Leica son enormes e inaccesibles para la mayoría, que es una cámara de una dureza tremenda, un hierro que nunca te deja tirado, una cámara indestructible. Y hay que reconocer que la ha superado la tiranía del mercado que ha ido por un camino distinto

(…)

ÁNGEL CASAÑA
“100 años de Leica”
(la foto, 24.05.14)

16.4.15

el milagro del Conde de Orgaz

super chatarra special

Casi trescientos años antes de que El Greco realizara su obra maestra, los toledanos ya acudían a visitar la capilla de la iglesia de Santo Tomé donde fue enterrado Don Gonzalo Ruiz de Toledo. El Señor de Orgaz, que no conde, «ya en vida era considerado como un santo», según señala Gerardo Ortega, párroco de esta iglesia toledana. Su vida y, sobre todo, la prodigiosa historia que contaron quienes asistieron a su entierro convirtieron a su tumba desde aquel mismo momento en lugar de veneración.

Notario mayor del reino de Castilla y alcalde de Toledo, «don Gonzalo nació algo después de 1250, durante los primeros años del reinado de Sancho IV, y a finales de este siglo ya ocupaba puestos de importancia en la Corte» que desempeñó hasta su muerte, según el perfil trazado por su descendiente, Gonzalo Crespí y Vallaura, en el pregón de las fiestas de la Villa de Orgaz en 2014. El actual conde de Orgaz subrayó entonces cómo a don Gonzalo «le tocó vivir una época muy confusa con dos reyes menores de edad, Fernando IV y Alfonso XI, cuyas regencias tuvo que ejercer doña María de Molina, respectivamente madre y abuela de esos mismos reyes». El señor de Orgaz fue ayo de Alfonso XI, un cargo «de enorme importancia y responsabilidad» ya que era encomendado a «alguien en cuya fidelidad y lealtad se pudiese confiar ciegamente», explicaba su descendiente.

El noble toledano fue además un gran bienhechor de la Iglesia. Fundó en 1311 el monasterio de San Esteban de los agustinos, donde hoy está el instituto Sefarad, y costeó la reparación de varias iglesias de la ciudad además de realizar obras de caridad como la fundación del hospital San Antón. Fue un hombre «preocupado por el culto a Dios y sensible ante las necesidades de los hombres», escribió Demetrio Fernández, anterior párroco de Santo Tomé, en su libro «Gonzalo Ruiz de Toledo, Señor de Orgaz».

Uno de los templos que reparó fue precisamente la iglesia de Santo Tomé, vinculada a la villa de Orgaz desde hacía siglos, y allí pidió ser enterrado a su muerte el 9 de diciembre de 1323, humildemente, en un rincón de la misma.

Según recogieron cronistas como Francisco de Pisa o Pedro Alcocer y cuenta Gregorio Ortega, durante la ceremonia «bajaron del cielo San Agustín y San Esteban y tomando el cuerpo en sus brazos, lo depositaron en el sepulcro diciendo: "Tal galardón recibe quien a Dios y a los santos sirve", y la visión desapareció».

El noble dejó escrito que la Villa de Orgaz pagara a la iglesia de Santo Tomé una renta de dos carneros, 16 gallinas, dos cargas de leña, dos pellejos de vino y 800 maravedíes para celebrar con solemnidad la fiesta de Santo Tomás. El Concejo de Orgaz cumplió el mandato durante dos siglos y medio, pero cuando don Andrés Núñez se hizo cargo de la parroquia, en 1564, hacía un lustro que no se había pagado el donativo. «Era un hombre celoso de custodiar los bienes y llevó el caso a los tribunales, que le dieron la razón», continúa Ortega.

Con el dinero recaudado, Núñez amplió y renovó la capilla y encargó a Alvar Gómez de Castro una lápida en latín, la misma en la que hoy se lee: «Aunque lleves prisa, detente un poco, caminante...». El párroco de Santo Tomé pidió además a uno de sus feligreses que pintara un cuadro que recordara por siempre el particular entierro del Señor de Orgaz. Este feligrés no era otro que Doménico Theotocópuli, conocido en el Toledo del siglo XIV como el Griego.

Apenas habían pasado veinte años del Concilio de Trento, por lo que hubo que obtener un permiso eclesiástico para realizar la obra. «El cardenal don Gaspar de Quiroga, con su aprobación, dio validez así de que lo que se contaba era un hecho», explica Ortega.

El Greco recibió el encargo en 1586. Debía atenerse a lo relatado en el epitafio del sepulcro de don Gonzalo, mostrando «una procesión de cómo el cura y los demás clérigos estaban haciendo los oficios para enterrar a don Gonzalo... y bajaron San Agustín y San Esteban a enterrar el cuerpo de este caballero, el uno teniéndole de la cabeza y el otro de los pies, echándolo en la sepultura, y fingiendo alrededor mucha gente que estaba mirando, y encima de todo esto se ha de hacer un cielo lleno de gloria». En el contrato se indicaba también que el cuadro debía ir «desde arriba del arco hasta abajo y todo se ha de pintar en lienzo hasta el epitafio que está en la dicha pared».

Así lo hizo el Greco, que anacrónicamente retrató entre los testigos del milagro a personajes del siglo XVI, entre ellos a sí mismo en la parte central junto a los protagonistas del lienzo y en la parte inferior izquierda a su hijo Jorge Manuel, con un pañuelo con la fecha de su nacimiento (1578). El impulsor, Andrés Núñez de Madrid, figura a la derecha de la composición, como el oficiante que lee y se cree que el rey Felipe II acompaña a los inmortales de la parte superior derecha.

(…)

“El entierro del Señor de Orgaz casi tres siglos antes de El Greco”
MÓNICA ARRIZABALAGA
(abc, 16.04.15)


15.4.15

del archivo chatarra: quince años de chatarra

super chatarra special

Hace unos días, me puse a hacer cuentas y me di cuenta que habíamos cumplido quince años en Internet. La prehistoria de “Libreta Chatarra” (http://libretachatarra.blogspot.com) fue “Super Chatarra Special” (www.superchatarra.com.ar) que empezó en la red, con entregas semanales, un lunes 3 de abril del 2000. Mucha agua pasó desde el puente. De entregas mensuales (con algunas actualizaciones en el medio), hasta el salto al blog con entradas casi diarias.

De ese primer número rescatamos algunos de esos artículos. Algunos chistes, un par de textos y la primera crítica de cine que hicimos en este rincón chatarra. Muchas cosas nos pasaron, muchas cosas me pasaron, en estos tres lustros. Mucho cambiábamos, pensamos otras cosas, nos desilusionamos y nos volvimos a ilusionar. Pero hay algo que no cambió: la satisfacción que tenemos escribiendo en este espacio.

Gracias a todos los visitantes que han pasado por acá y nos han dejado su granito de arena. Gracias a todos los colaboradores que nos arrimaron su aporte en estos años. Abrazo a la distancia a todos.


super chatarra special
instrucciones para elegir en un picado

Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo se reúnen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quiénes integrarán los dos bandos. Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternadamente a sus futuros compañeros. Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.

Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector, observó que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades.
Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los qué estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces.

El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico. Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.

ALEJANDRO DOLINA
“Crónicas del Ángel Gris”

super chatarra special
¿qué hora es?

Una noche oscura en algún lugar del mundo 5 señoritas muy bonitas y muy necesitadas de hospedaje, llegan a un hotel y le preguntan al conserje si tendría algún lugar para ellas. El conserje las mira y le dice muy triste que lo único que le queda es una habitación en la bodega con 5 cuchetas.

¿Qué hora es en ese momento?

Un cuarto para las 5

Al rato llegan al hotel 5 muchachos pidiendo también hospedaje, y el conserje les explico lo sucedido, y les propuso que si las 5 muchachas aceptaban que ellos se hospedaran con ellas en la bodega no habría problema, las niñas fueron consultadas y aceptaron sin pensarlo.

¿Qué hora era en ese momento?

5 para las 5

Luego, el conserje muy preocupado, y al no oír ningún ruido en la habitación, se pone a mirar por la cerradura y los ve.

¿Qué hora era en ese momento?

¡Las 5 clavadas!

super chatarra special
quien esté libre de culpa

La multitud está a punto de lapidar a la prostituta. Se adelanta Jesús y dice: "Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".

Una viejita sale del grupo y le arroja un cascote a la prostituta, desmayándola.

"Sos una desubicada, mamá" dice Jesús.

super chatarra special
la inutilidad de los libros

Me escribe un lector:

"Me interesaría muchísimo que Usted escribiera algunas notas sobre los libros que deberían leer los jóvenes, para que aprendan y se formen un concepto claro, amplio, de la existencia (no exceptuando, claro está, la experiencia propia de la vida)".

No le pide nada a usted el cuerpo, querido lector. Pero ¿en dónde vive? ¿Cree usted acaso, por un minuto, que los libros le enseñarán a formarse "un concepto claro y amplio de la existencia"? Está equivocado, amigo, equivocado hasta decir basta. (...) Si hubiera un libro que enseñara a formarse un concepto claro y amplio de la existencia, ese libro estaría en todas las manos, en todas las escuelas, en todas las universidades, no habría hogar que, en estante de honor, no tuviera ese libro que usted pide. ¿Se da cuenta? No se ha dado cuenta todavía de que si la gente lee, es porque espera encontrar la verdad en los libros. Y lo más que puede encontrarse en un libro es la verdad del autor, no la verdad de todos los hombres. Y esa verdad es relativa... esa verdad es tan chiquita... que es necesario leer muchos libros para aprender a despreciarlos.

ROBERTO ARLT
Aguafuertes porteñas

super chatarra special
#1
algunos apuntes de guión sobre "¿quiéres ser john malkovich?: los peligros del modelo "deus ex machina"


DEUS EX MACHINA: expr. lat. usada para significar la intervención de un poder sobrenatural en la resolución de una dificultad grave.
A "¿Quieres ser...?" le sobra ingenio, pero le falta corazón. Salimos del cine del mismo modo en que entramos, $3,50 más pobres (odio dar propina). ¿Qué falla para que, después del original planteo, la película se derrumbe en la intrascendencia?

La primera presunción apunta a los riesgos de lo que voy a llamar, si se me permite, el modelo "Deus ex machina". En la antigüedad, ciertos limitados autores teatrales resolvían las insolubles tramas de sus obras echando mano a un recurso barato: la aparición de Dios. Mediante una cuerda bajaban a un actor representado a Dios quien resolvía todos los conflictos irresueltos con su innata omnipotencia (Dios descendiendo de una máquina = "deus ex machina").

El cine de estos tiempos sigue usando este recurso, aunque cambiando la naturaleza divina por otras esencias, más o menos extraterrestres. No obstante, prescindiremos de su análisis. Nos concentraremos en ese tipo de historias que empiezan "normalmente" y que, en algún momento de su trama, quiebran su "normalidad" por la aparición de un elemento sobrenatural que cambian drásticamente su naturaleza. Cuando hablamos de "elemento sobrenatural" no nos referimos a la naturaleza divina de la aparición en cuestión. Lo definimos como sobrenatural porque escapa a la propia normalidad que, hasta ese momento, el relato expone.

Recuerde: en la mayor parte de las películas, en los primeros quince minutos se presentan los personajes y el contexto. Son los axiomas del teorema, el contrato que firmamos con el espectador. Decimos: estos son los protagonistas, de esto se trata la historia y con esto te voy a entretener las próximas dos horas.

El modelo "deus ex machina" rompe con este contrato, sólo minutos después de haberlo convenido. Por eso el impacto que provoca en el espectador (en términos dramáticos, por supuesto) es tan fuerte. De ahí en más el tipo ya no nos cree. El que me mintió una vez, me va a seguir mintiendo. Y va a estar atento toda la película, esperando la próxima mentira.

Ejemplos. En "La rosa púrpura de El Cairo", Woody Allen nos hace creer que vamos a ver una historia de una mujer soñadora que encuentra su refugio en el cine, durante los años de la Gran Depresión. Mentira. Sale el actor de la pantalla y la historia costumbrista gira hacia la alegoría. Otro giro violento: "Psicosis" es la historia de un robo y de una huida, hasta que Janet Leigh se aloja en el Motel Bates. A partir de ahí la película cambia: ahora nos cuenta la historia de un enfermo mental con doble personalidad. Nótese que aquí la aparición no es "sobrenatural", en términos usuales; sí lo es de acuerdo al contexto en que se desarrollaba la historia.

Otros ejemplos: "El juego de las lágrimas" que gira de un romance heterosexual u otro homosexual. "Sexto sentido" (no, no en esa escena, en una anterior): pasamos de un thriller psicológico a uno fantástico, cuando Bruce Willis escucha las cintas de su anterior paciente y descubre que ha grabado una voz de ultratumba. Las alucinaciones del nene dejan de ser un síntoma clínico, para introducirnos a otra realidad: la vida después de la muerte. Otro ejemplo cercano: "Matrix", en el momento en que Keanu Reeves es rescatado de la Matriz y descubre que el mundo "normal" es una ficción, un sueño que ha estado soñando. Otra más: la luz sobrenatural que convierte a Travolta en un "Fenómeno".

En general, como puede verse en estos ejemplos, la aparición "sobrenatural" no sólo ejerce un fuerte efecto en el espectador, sino también en la estructura. Casi siempre la aparición produce un cambio de género. Este efecto está atenuado por la publicidad previa a la película, que nos anticipa la historia antes de verla. Pero el efecto está. Por caso, un espectador desinformado no sabrá que "Matrix" es una historia de ciencia-ficción hasta que Reeves deje la Matriz.
Una propiedad adicional del modelo: casi nunca es necesario "explicar" el hecho sobrenatural. Sólo "sucede". Salvo en la ciencia-ficción donde, por las reglas del género, se exige una explicación "científica".

En "¿Quiere ver...?" el descubrimiento del portal John Malkovich altera la "normalidad" de la historia. Si la película era la historia de un frustrado titiritero con una esposa bichera y un trabajo mediocre, a partir del portal hay que cambiar de género. No se puede seguir como hasta entonces, como si no hubiese sucedido el hecho sobrenatural, so pena de resentir la verosimilitud de la historia (verosimilitud, desde ya, de acuerdo al Universo autoimpuesto por el planteo del filme).

Y aquí, sospecho, es donde flaquea la historia. En la elección del género a seguir. Puede ser ciencia-ficción, la sátira social o quizás la alegoría. En ese punto se abren muchas historias, muchas posibilidades, pero hay que elegir una. Y Spike Jonze quiere contarlas todas y al mismo tiempo. Acorde a esto, cambia al protagonista de la historia, el personaje que hace avanzar la acción. En un principio es Craig, luego Lotte, después Maxime, un rato después el mismo Malkovich, nuevamente Craig, finalmente Lester. Es un síntoma del problema. No sé quien conduce la acción porque no sé cuál es la historia a contar.

Otros síntomas del problema: el desenlace forzado (como si la historia se resistiera a fluir naturalmente) y las incoherencias en las conductas de los protagonistas. Ejemplos de esto último: la odisea de Lester y los receptáculos parece propia de una película de "Sábados de Super Acción". La gélida Maxime muestra sentimientos en los últimos dos minutos del film. El otrora témpano calculador cae apasionadamente en brazos de Lotte, sin importar en que cuerpo esté (la certeza de que ella la embarazó es, al menos, un acto de fe). El sacrificio de Craig para mostrar la autenticidad de su amor no es sólido: ya sabe que fuera de Malkovich nadie (ni siquiera Maxime) lo respeta. ¡Ah! ¿Y Malkovich? Bien, gracias...

Es lícito que me pregunten: "Y bien, ¿qué historia hubieras contado? ¿Qué género hubieras elegido?". Si me dan a elegir me hubiera quedado con una sola historia: la del hombre que para conquistar el amor de una mujer debe convertirse en otro hombre. Es una historia de "no-amor". Si para que me ames tengo que convertirme en otro hombre, entonces ya no soy yo, ya no me amas a mí, no me amas por lo que soy. Esa victoria será pírrica: te habré obtenido pero, a la vez, te habré perdido para siempre. Claramente, de elegir esta historia, la única elección posible es la alegoría. Y la alegoría con mucha poesía en su ejecución. Como modelo, me remito a "La rosa púrpura...".

Desde ya, no es la única historia posible. Todo guión es la elección de un Universo entre cientos posibles. "¿Quieres ser...?" pudo ser la historia de una mujer que, en el cuerpo de un hombre, se dio cuenta de su homosexualidad. También la historia fantástica de un alma inmortal que vaga de cuerpo en cuerpo desde el inicio de los tiempos. O quizás, el mundo interior de un famoso actor, el ego desmedido que esconde sus miedos y deseos ocultos.

Y la historia elegida subordina el juego de personajes necesarios para desarrollarla. De contar la historia de "no-amor", Lotte viene sobrando, así como la subhistoria de Lester. Me animo a decir que John Malkovich no era indispensable. Podía haber sido cualquier otro hombre. Nótese que, de elegir otra historia, los personajes descartados serían otros.
Un último detalle: en cualquier historia,los personajes deben tener corazón. Nuestro héroe, por más decadente que sea, debe tener una cualidad con la que identificarnos. Un gesto noble, un rasgo que lo justifique ante nuestros ojos. Homero Simpson nos resulta simpático porque, a pesar de su indolencia y vulgaridad, cada tanto exhibe algún rasgo de nobleza.

Los personajes de "¿Quieres ser...?" no tienen escrúpulos. Egoístas, se entregan a sus deseos sin pruritos de conciencia. Pueden encerrar en una jaula a su esposa, despreciar con soberbia los mejores intentos de un enamorado, usurpar el cuerpo de otra persona sin respeto alguno por su libre albedrío. Son miserables y ni siquiera tienen la redención del género: "¿Quieres ser...?" no es una sátira social ni siquiera una comedia de humor negro.

En síntesis, una película mirable, arriba de la media general, debajo de la indulgencia unánime de la crítica vernácula, con algún que otro momento divertido, un planteo ingenioso, una irreconocible Cameron Díaz (cosa que jamás, pero jamás, le vamos a perdonar al director) y un abanico de posibilidades que se nos abre al salir (pero sólo al salir) del cine.

14.4.15

plaza lorea

turismo buenos aires

Ocurrió el 5 de julio de 1807, en la segunda invasión inglesa a Buenos Aires. Los primeros cañonazos se escucharon a las 7 de la mañana y eso marcó el comienzo del ataque. La columna que iba a avanzar por esa zona, integrada por soldados de los regimientos 6 y 9 de Dragones (mayoría de carabineros), estaba al mando del teniente coronel Kingston. Pero el avance fracasó, hubo una fuerte resistencia de los porteños y los ingleses sobrevivientes, con Kingston gravemente herido, terminaron refugiados en la iglesia de La Piedad (actual cruce de Paraná y Bartolomé Mitre) hasta su rendición final. Esa parte del enfrentamiento se conoce como “la sangrienta batalla de Plaza Lorea”. Hoy, esa plaza del barrio de Monserrat, es un paisaje diferente a metros del Congreso Nacional, pero detrás tiene una historia que merece ser rescatada.

Isidro Lorea era un ebanista que nació en Villafranca, entonces reino de Navarra. Este vasco llegó a Buenos Aires en 1757 y enseguida, en aquella ciudad colonial, comenzó a forjarse un nombre como artesano dedicado a la fabricación de sillas, mesas y muebles. Sin embargo se destacó por otra especialidad: el tallado y dorado de figuras y columnas para los retablos de las iglesias locales. Tanto que, entre otros, realizó el retablo mayor de la Catedral Metropolitana, el de San Ignacio y trabajos para la Iglesia del Pilar. Para entonces, en Buenos Aires también había encontrado el amor, porque en 1768 y en la iglesia de La Merced, se había casado con Isabel Gutiérrez Humarés, una joven de la alta sociedad porteña.

En 1782, el hombre compró dos hectáreas en las afueras de la ciudad. Era un terreno anegadizo que ocupaba un sector de lo que hoy delimitan las calles San José, Rivadavia, Virrey Cevallos e Hipólito Yrigoyen, al que conocían como “el hueco de La Piedad”. Después de rellenarlo y elevarlo más de un metro, don Lorea donó parte de ese terreno para que allí se construyera una plaza destinada a ser paradero de las carretas que llegaban desde el Oeste por la calle “de las torres” (Rivadavia) o desde el Sur y del Noreste por el “camino de las tunas” (la avenida Entre Ríos y su continuación, Callao). La única condición era que la plaza llevara su nombre para siempre, algo que el virrey Rafael de Sobremonte aprobó definitivamente en 1808 y que se mantiene hasta hoy.

Después de la donación, Lorea hizo un loteo de los otros terrenos y también instaló un mercado, rodeado de barracas (se usaban como depósitos) y algunos hospedajes. Su visión para los negocios lo convirtió en un rico comerciante. En ese mercado se vendían objetos llegados desde distintos lugares del país como cueros, vestimentas y hasta sal de buena calidad. Como aquello generó un desarrollo de la zona, el vasco Lorea fue considerado un promotor inmobiliario. Pero la invasión de 1807 fue el final de esa prosperidad. Aquel 5 de julio el hombre, junto con varios de los esclavos que trabajaban para él, enfrentó a los ingleses y todo terminó en tragedia: Lorea y su esposa resultaron heridos a bayonetazos cuando peleaban contra los invasores y murieron unos días después. También, junto a ellos cayeron los esclavos, luego reconocidos como héroes de la resistencia.

Los historiadores cuentan que durante todos los combates que hubo ese día en la ciudad, los ingleses tuvieron 311 muertos (15 oficiales y 296 soldados) y 679 heridos (57 oficiales y 622 soldados), además de sufrir la pérdida de más de 1.500 hombres tomados como prisioneros. Y en “la sangrienta batalla de Plaza Lorea” cayeron los hombres de cuatro secciones del regimiento 6 y ocho secciones del 9.

(…)

EDUARDO PARISE
“La plaza de la resistencia”
(clarín, 13.04.15)


(Esta nota puede consultarse en el blog “Invasiones Inglesas” :

http://invasionesinglesas.blogspot.com.ar/2015/04/plaza-lorea.html)

13.4.15

meciendo

El mar sus millares de olas
mece divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.

El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.

Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra,
mezo a mi niño.

GABRIELA MISTRAL
fuente: http://amediavoz.com/mistralORO.htm

11.4.15

cortos de animación


stand by me


the reflection of woman


the cat piano


caperucita roja: la roja venganza


cuando la muerte falla

10.4.15

kip thorne

el mundo

Kip Thorne es una de las autoridades mundiales en el campo de la física gravitacional y la astrofísica. Amigote de Stephen Hawking y Carl Sagan, asesoró sobre la solidez técnica de varias películas de ciencia ficción en Hollywood, la más reciente, “Interestelar” de Christopher Nolan. Hace unos días, el diario “El Mundo” publicó un reportaje del que extrajimos interesantes conceptos.
(…)

… un aspecto central de la Relatividad que yo llamo la Ley de la Deformación del Tiempo. Einstein no lo bautizó con esas palabras, pero su primera intuición fue que el tiempo se deforma. La manera más sencilla que encuentro para explicarlo es que todo lo que existe en el Universo prefiere vivir donde envejecerá más lentamente, y la gravedad lo arrastra hasta allí. En la superficie de la Tierra, envejecemos un poco más lentamente que si nos encontramos a altitudes muy elevadas, a bordo de una nave espacial. Lo hacemos sólo un poquito más despacio, mucho menos que un segundo al año. Pero esa pequeñísima diferencia es suficiente para producir el tirón de la gravedad que sentimos.

(…)

(El) fundamental (hallazgo de la Relatividad) ha sido precisamente la comprobación de que el espacio y el tiempo están entrelazados y se deforman, y que el tiempo transcurre de manera diversa en lugares diferentes. Esto produce múltiples fenómenos que los astrónomos y los físicos podemos observar y medir. Pero la revolución crucial de la teoría de Einstein es que ha transformado nuestra comprensión del espacio y el tiempo.

(…)

El objetivo más importante, el Santo Grial para los físicos, es unificar la Relatividad de Einstein con las leyes de la física cuántica, en concreto con las llamadas leyes de la gravedad cuántica que hoy todavía no comprendemos. Estas leyes gobiernan el origen del Universo, y si logramos comprenderlas, entonces entenderemos cómo surgió el Universo, y si había algo antes de su nacimiento. Estas mismas leyes también gobiernan qué ocurre dentro de un agujero negro, y si podríamos sobrevivir en su interior. Hoy creemos que no, pero no estamos totalmente seguros. Y también determinan la posibilidad de que puedas construir una máquina del tiempo para viajar al pasado. Hoy no sabemos si esto es posible, pero creemos que todas estas cuestiones dependen de las desconocidas leyes de la gravedad cuántica.

(..)

Mi apuesta es que entenderemos las leyes de la gravedad cuántica antes de que yo me muera. Yo tengo casi 75 años, pero mi intención es vivir hasta los 110, así que todavía nos quedan 35 para lograrlo. Una vez que lo consigamos, podremos deducir todas sus implicaciones y sabremos, sin ningún género de dudas, cómo nació el Universo, si existen otros universos más allá del nuestro, qué ocurre dentro de un agujero negro y si podemos viajar hacia atrás en el tiempo.

(…)

…lo que esperamos descubrir es que el Universo nació en un Big Bang y que antes no había nada. Pero es posible que también nacieran otros universos, y que el nuestro sea sólo uno de muchos.

(…)

Me inclino a pensar que (el viaje en el tiempo) es imposible, pero no estamos seguros, así que no podemos descartarlos. Hace unos años, con uno de mis estudiantes de doctorado, llegamos a la conclusión de que en el momento que intentaras activar una máquina del tiempo, se produciría una gigantesca explosión que la destruiría por completo. Pero el trabajo posterior de otros colegas ha sugerido que esta explosión no necesariamente destruiría la máquina, y que por tanto quizás sí sea posible. La realidad es que sencillamente no lo sabemos. Yo creo que hay una probabilidad de 2 contra 1 de que los viajes en el tiempo sean imposibles, pero sólo es de 2 contra 1, todavía no lo podemos descartar.

(…)

En lo que respecta al descubrimiento de las leyes fundamentales que gobiernan el Universo, hay dos figuras colosales en la historia de la Humanidad: Newton y Einstein. Pero vivieron en épocas tan distantes en el tiempo que es muy difícil decir cuál de los dos fue el mayor genio. En todo caso, como mínimo yo pondría a Einstein al mismo nivel que Newton.

(…)

Lo que tenía Einstein es una intuición extraordinaria sobre cómo funciona la naturaleza. Con muy poca información, era capaz de plantear hipótesis que resultaban ser verdad. Las matemáticas no se le daban mucho mejor que a mí, y yo tampoco soy un gran matemático, pero tenía aquella impresionante capacidad para intuir la realidad que no tenía ninguno de sus contemporáneos, y por eso descubrió cosas que probablemente no hubieran salido a la luz en su época si no fuera por él.

(…)

Hawking es brillante, es sin duda una de las grandes mentes de nuestro tiempo, pero ni hoy, ni durante los dos siglos anteriores, hubo alguien a al nivel de Einstein. Eso no quiere decir para nada que siempre tuviera razón, pero sus intuiciones más profundas sobre la Relatividad, los cimientos de la física cuántica e incluso las bases teóricas de la tecnología láser fueron correctas. Es increíble la cantidad de cosas que él vio, sin que nadie antes que él hubiera sido capaz de verlas.


(…)

Los agujeros negros nos muestran la deformación del espacio-tiempo más que ningún otro objeto de cuya existencia estamos seguros. De hecho, un agujero negro no se compone de materia, sino que está hecho, literalmente, de espacio-tiempo deformado. Cuando lo piensas, ¡es algo increíble! En su origen, sí hay materia: el agujero negro se produce tras el colapso de una estrella, una implosión que provoca un tirón gravitatorio tan poderoso que lo absorbe todo a su alrededor y nada, ni siquiera la luz, puede escapar de su interior. El agujero negro deforma el espacio-tiempo en su entorno y destruye todo rastro de la estrella colapsada en lo que llamamos una singularidad (es decir, una región del Universo gobernada por las leyes de la gravedad cuántica que hoy todavía no comprendemos). En su interior, la materia desaparece y sólo queda el espacio-tiempo deformado. De hecho, lo deforma hasta tal punto que, tal y como ocurre en Interstellar, en el entorno de este objeto una hora equivaldría a siete años en la Tierra.

(…)

A diferencia de los agujeros negros, de cuya existencia estamos seguros, los agujeros de gusano hoy sólo son una predicción teórica de la Relatividad, y el viaje que vemos en la película es muy improbable. De hecho, algunas investigaciones realizadas por mis propios estudiantes han sugerido que incluso en el hipotético caso de que existieran, no podríamos atravesarlos porque sus paredes se colapsarían. Sin embargo, algunos de mis colegas llevan años intentando demostrar que sería imposible entrar en un agujero de gusano, pero no lo han conseguido. Así que realmente no lo sabemos, y de momento tampoco podemos descartarlo.

(…)

En los últimos años, la cantidad de planetas que se han descubierto en zonas potencialmente habitables de sus estrellas es asombrosa, y ha aumentado claramente la probabilidad de vida en otros mundos. Somos muchos científicos los que pensamos así.

(…)

Hoy sabemos que hay múltiples causas que podrían destruir nuestra civilización en la Tierra. La probabilidad de que esto ocurra en los próximos 1.000 años no es muy alta, pero es suficientemente preocupante como para que hagamos algo al respecto y estemos preparados para afrontarlo.

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No creo que el Big Bang necesariamente excluya la fe en Dios. Es posible concebir a Dios como una inteligencia que actúa en concordancia con las leyes de la naturaleza, y pone en marcha la maquinaria del Universo. De hecho, conozco a colegas físicos que son buenos científicos y creyentes. Pero dicho esto, a mí Dios no me parece una idea interesante. Hace muchos años, la pregunta de si Dios existe o deja de existir dejó de interesarme. Y el motivo es muy sencillo: he comprobado que con la ciencia podemos lograr grandes avances para comprender el universo y resolver los problemas a los que nos enfrentamos los humanos. La religión, sin embargo, jamás ha tenido ningún éxito en este sentido, así que no me interesa. No es que me considere ateo, es que la cuestión de la existencia de Dios me parece irrelevante para responder a todas las preguntas que me parece importantes.

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No creo que la religión suponga una amenaza para la ciencia, aunque sí me preocupa la cantidad de miseria que han causado y siguen provocando las guerras entre religiones, eso me resulta indignante. Pero la religión no supone una amenaza para la ciencia, por la sencilla razón de que la ciencia es muy poderosa, debido a los éxitos indiscutibles que logra para comprender y controlar el mundo. Hoy afrontamos problemas enormes como el cambio climático o la amenaza de virus como el ébola, que sólo podrá resolver la ciencia. La religión no puede hacer absolutamente nada frente a estas amenazas.

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Reportaje de PABLO JÁUREGUI al astrofísico estadounidense KIP THORNE.
“Apuesto por la existencia de civilizaciones más inteligentes que la nuestra en otros planetas”
(el mundo, 06/04/15)