28.3.15

covers: cheek to cheek


ella fitzgerald - louis armstrong


fred astaire


jane monheit


frank sinatra


julie andrews


diana krall

27.3.15

frases de “Directo al corazón”

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No puedes elegir a tus admiradores.

El piano es mi primer amor. Pero no es mi primer lenguaje.

Quisiera decir algo pero temo ser demasiado agradable.

Concéntrate. Queremos que te diga Tom.

Querido Dany Collins: mantente fiel a ti mismo. Mantente fiel a tu música. Mi número de teléfono está abajo. Podemos discutirlo.

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-Soy una burla. No he escrito una canción en 30 años.
-Estás teniendo una crisis.
-Estoy en crisis desde hace cuarenta años. Ya no tengo más crisis por tener.

¿Qué hubiera pasado si hubiese recibido esa carta cuando se suponía?

-¿Está tomando drogas?
-¿Actualmente o en general?
-Actualmente.
-No. ¿Cena?
-¿Me está invitando a cenar?
-Eso creo.
-Voy a tener que rechazarlo.
-¿No es fanática?
-¿Actualmente o en general?
-En general.
-No.

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-¿Cómo me veo?
-Bueno, ligeramente ridículo.
-No. Elegante...

-La familia puede ser complicada. Pero no debes rendirte.
-Tienes razón. ¿Cena mañana?

Sabes, me pase la vida tratando de convertirme en el hombre que tú no eres.

-¿Cenamos mañana?
-¿Sabes lo que me gusta de ti? Nunca te rindes.
-Hay cenas por la que vale la pena pelear.

Recuperamos el diálogo.

26.3.15

carta de john

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DIRECTO AL CORAZÓN
data: http://www.imdb.com/title/tt1772288

Primeras imágenes: un pañuelo chillón sobre un saco caro; un mechón de pelo al que le pasan tintura; una cruz de metal que se abre para esconder unas líneas de cocaína; una ración de whisky; una ración más grande de whisky; chicas fáciles que miran con admiración el paso de un hombre; el murmullo de un público expectante del otro lado de la puerta; el “rómpete una pierna, Danny” dicho por personal de seguridad; el monstruo de pie bailando al compás de una canción simplona.

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Con un puñado de referencias, Dan Fogelman pinta en ese inicio al personaje: Danny Collins, un cantante que está viviendo del mismo éxito, las últimas décadas. Con sólo mirarlo, sabemos de dónde vino y cómo está. Lo suyo es rumbo de colisión. Pero si aún no creemos en la catástrofe es porque Danny Collins vino dilatando el choque desde hace años. Aunque cada vez esté más cerca.

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¿Qué impide el impacto? El regalo de cumpleaños de su representante: una carta que John Lennon, su ídolo, le escribió hace treinta años, alentándolo a ser fiel a su música, a que no tuviera miedo a tener éxito y dinero por temor a pervertir su arte en el camino y ofreciéndose a conversar con él, refrendado con un número telefónico al pie. El problema es que esa carta, en manos de un periodista ávido de memorabilia, llegó treinta años tarde. Desde ese momento, Danny se pregunta cómo hubiera sido su vida si esa carta hubiera llegado a tiempo y hubiera podido charlar un rato con John Lennon a solas. ¿Qué sería de Danny Collins, ahora? ¿El patético cantante que va por su tercer volumen de “Grandes éxitos”? ¿El payaso con el micrófono en la mano que hace sacudir a maduras regordetas y jovatos con peluquín? ¿O ese artista estuvo callado treinta años sin componer otra canción?

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“Danny Collins” (título original de “Directo al corazón”, una traducción tan pegajosa como las canciones del protagonista) es una deliciosa comedia, con chispeantes diálogos, mucha química actoral y una actuación soberbia de Al Pacino. ¿Estamos ante una gran comedia? No. En absoluto. Tiene muchos lugares comunes y clichés como para constituir una gran comedia que rompa el molde. Pero está construida con tanta buena intención que resiste los golpes. Es esa clase de películas que el público va a amar y que usted se va a quedar a ver, una y otra vez, cuando la agarre empezada en el cable.

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Esta película me hizo recordar una comedia francesa, de hace ochos años, con un protagonista similar. La película se llamaba “El cantante” y contaba con Gerard Depardieu al volante (http://libretachatarra.blogspot.com.ar/2007/07/el-que-canta-no-baila.html), como un cantor romántico panzón y kitsch venido a menos. Tiene muchos puntos en contacto, esa mirada agridulce al artista que está esmerilado en la ruta, después de tantas giras y al que sólo le queda responder a los caprichos de la audiencia. Un cantor que ya no sorprende, con un público que pide que no lo sorprendan. Y la necesidad del protagonista, del hombre detrás del cantor, que espera algo más de la vida, alguna cosa que le certifique que todavía está vivo. Ambas películas son pequeñas, discretas tal vez, pero memorables. Ambas tienen un gran actor que se toma un poco en broma a sí mismo. Y una canción para tararear. “Danny Collins” tiene un chico (la hiperactiva Giselle Eisenberg) con lo que redobla la apuesta.

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En el elenco hay un puñado de muy buenos actores. Pero hay dos que disfrutan sus diálogos con Al Pacino, parlamentos fluidos que van de un lado a otro, con mucha gracia y oficio. Nos referimos al inoxidable Christopher Plummer y la bellísima Annette Bening. Cuando quieran poner como ejemplo lo que es ser un buen actor, echen mano a estos nombres. Estos tipos nos hacen creer que la profesión es muy fácil y que se están divirtiendo cuando trabajan. Y lo peor que es cierto: para ellos es muy fácil y se están divirtiendo delante de la cámara. Y el público lo agradece.

Necesitamos más películas como “Danny Collins” para volver a divertirnos en el cine. Seguramente no harán historia pero tienen su merecido lugar bajo el sol cinematográfico.

Dos cosas: la historia de la carta de John Lennon es cierta y le sucedió al cantante country Steve Tillson (aparece en los títulos finales); mañana, las mejores frases.

25.3.15

un pedazo de suiza en buenos aires

clarín

Cuentan que a principios del siglo pasado en Buenos Aires había familias con buenos recursos que practicaban un deporte poco común para estas regiones: la cacería del zorro. Y dicen que en una de esas cacerías, realizada en la estancia Los Tapiales (propiedad de la familia Madero, en la que Eduardo impulsó el puerto que lleva su nombre), fue que uno de los participantes se entusiasmó con el paisaje y decidió invertir en aquellos terrenos. A la zona la conocían como Villa Heroica. Pero el hombre que compró las tierras a la sucesión Cazenave pensó en otra cosa. José Ferdinando Francisco Soldati, de él se trataba, buscó homenajear a su tierra natal y eligió el nombre con el que hoy se conoce a ese barrio del sur de la Ciudad: Villa Lugano.

Soldati había nacido en Neggio, comuna del cantón de Tesino, en el distrito de Lugano, la ciudad más grande de ese sector de Suiza vecino a Italia. Actualmente Lugano es el tercer centro financiero de la Comunidad Helvética. Con una buena formación educativa (los historiadores recuerdan que el hombre hablaba italiano, alemán, francés, inglés y español), a los 21 años Soldati emigró hacia Estados Unidos, pero no le fue muy bien. Entonces recaló en la Argentina, donde su vida tomó un impulso especial, ya que se convirtió en un rico empresario y banquero. Fue el 18 de octubre de 1908 cuando decidió fundar el pueblo en aquellas tierras que por entonces eran parte del pueblo de San José de Flores. En ese tiempo ya estaba casado con María Rizzardi, con quien tuvo cinco hijos.

Para impulsar el desarrollo del lugar no sólo loteó los terrenos y promovió la radicación de pobladores. También consiguió algo importante: que el trazado del recorrido del tren que estaba instalando la Compañía General de Ferrocarriles de la Provincia de Buenos Aires pasara por su pueblo recién fundado. Por supuesto, él hizo su aporte: donó la estación y el dinero necesario para urbanizar dos manzanas y también se hizo cargo, por dos años, del sueldo de los empleados de la estación. Además logró que los empelados del ferrocarril que compraran lotes en el lugar tuvieran un descuento del diez por ciento en el precio. Algunos recuerdan que el primer comprador de un lote se llamaba Bautista Mazzini.

Con los años, el edificio de la estación (lo inauguraron el 18 de octubre de 1909) se convirtió en histórico. Si bien tiene influencia de las construcciones inglesas, también incluye algunos elementos del Art Nouveau que se destaca en las marquesinas de hierro que están en el frente. La planta alta se usaba como vivienda para el jefe de la estación. En la planta baja no sólo estaba la boletería y la sala del telégrafo, sino también dos salas de espera, una de ellas exclusiva para mujeres. Y había un sector para guardar encomiendas y equipajes. Hoy esa estación Lugano es parte del recorrido del Ferrocarril Belgrano Sud que sale de la estación Buenos Aires, en Barracas. Los estudiosos de la historia del barrio afirman que ese edificio es similar a la casa natal de Soldati, que estaba cerca de la Lugano suiza.

Aquel barrio creció y los inmigrantes (en su mayoría italianos, españoles, franceses, lituanos y armenios) fueron fundamentales para su desarrollo. Don Giuseppe Soldati (como lo llamaban algunos vecinos) murió el 20 de enero de 1913, cuando apenas tenía 49 años. Pero su nombre (un barrio vecino se llama Villa Soldati) y el de aquella ciudad suiza del cantón en la que nació (Lugano) se mantienen presentes.

(…)

EDUARDO PARISE
“Lugano, un viaje de Suiza a la Argentina”
(clarín, 02.03.15)

24.3.15

no os inquietéis

Mugaku fue uno de los fundadores del zen en Japón. Nacido en China, experimentó su primer despertar a la edad de doce años, cuando oyó un poema minetras visitaba un templo en el campo con su padre:
Las sombras del bambú barren las escaleras
pero ni una mota de polvo se agita.
La luz de la luna atraviesa las profundidades del estanque
sin dejar huella alguna en el agua.
Cuando las hordas mongolas de Kublai Khan invadieron el sur de China en 1275, Mugaku se escapó de los disparos de la batalla; pero cuando la provincia en la que se había refugiado fue tomada al año siguiente, dejó de huir.

Cuando los guerreros mongoles invadían el recinto del monasterio en donde Mugaku estaba sentado, todos los demás monjes y trabajadores del monasterio se escondieron como ratones en sus madrigueras.

Los guerreros se acercaron donde estaba el Maestro zen que se hallaba sentado solo en la sala y le pusieron sus espadas en el cuello. Totalmente sereno, Mugaku cantó con calma un poema:
En todo el universo, ni siquiera tengo
suficiente terreno para colocar un bastón;
Afortunado es haber descubierto
hueca la personalidad y vacíos los fenómenos.
¡Adiós, espadas del imperio mongol!
Conmovidos por la compostura exenta de temor del Maestro zen, los soldados mongoles envainaron sus espadas y se fueron.

En el año 1280, Mugaku fue invitado al Japón por Hojo Tokimune, regente del shogún. Cuando Tokimune visitó al Maestro zen la primavera del siguiente año, Mugaku escribió al regente un mensaje de tres palabras: “No os inquietéis.”

Cuando Tokimune pidió una explicación, el Maestro zen dijo: “Cuando se junten la primavera y el verano, el sur del Japón se habrá levantado en armas; pero se pacificará en breve, así, pues no debéis preocuparos.”

Cuando llegó el momento, una invasión de mongoles atacó el sur de Japón en ese mismo otoño, exactamente como había dicho el Maestro zen. Y tal como el Maestro había predicho, los invasores fueron rechazados y la paz fue pronto restaurada.

THOMAS CLEARY
“Antología Zen: cien historias de iluminación”

23.3.15

experiencias urbanas: si querés gritar, gritá

Si querés gritar andá a la cancha. La puerta no se cierra porque no se puede.

Conductor del subte B, por el altoparlante, mañana del jueves, en algún punto entre las estaciones Uruguay y Carlos Pellegrini.

21.3.15

covers: la marseillaise


mireille mathieu


la grande illusion (director: jean renoir)


serge gainsbourg


casablanca (director: michael curtiz)


django reinhardt