23.10.14

el soundtrack de tu vida

 photo beginagain95_zpsdc48b3de.jpg
¿PUEDE UNA CANCIÓN DE AMOR SALVAR TU VIDA?
data: http://www.imdb.com/title/tt1980929

Ves ese título y pensás que ninguna buena película puede cargar con ese peso. OK, puede ser. Pensá que el original es “Begin Again” y animate a cruzar la puerta del cine. Porque “¿Puede una canción de amor salvar tu vida?” puede, literalmente, salvarte el día. Y vas a salir del cine tarareando y sabiendo que hay cachitos de magia refulgentes en la calle y que sólo hay que saber verlos con una buena música de fondo.

“¿Puede…?” es la conjunción de un muy buen guión, una excepcional pareja protagónica, una banda de sonido superlativa. El irlandés John Carney logra una de esas películas entrañables, con una mística propia, en la que todo parece funcionar bien desde el principio. Es de esa clase de películas que se disfrutan, que auténticamente se disfrutan como espectador.

Todo empieza por una noche y una canción. Dos personajes intersectan sus caminos por esas cosas del azar o del destino: un productor musical con su vida en franca decadencia, a una copa de tirarse abajo del subte; una cantautora con el corazón roto que está a horas de tomarse un avión y dejar Nueva York en su pasado. Nótese que el Universo tiene esos juegos perversos que llamamos coincidencia o casualidad. Diez minutos antes, diez minutos después, la vida sería distinta. Pero, afortunadamente para ellos (y especialmente para nosotros, ¡espectadores!), esa noche, Dan la escucha cantar a Gretta. Y juntos, socios en la catástrofe, darán vuelta la página de su vida y podrán reencontrar el camino para seguir viviendo, magullados pero enteros.

 photo beginagain100_zps202638ac.jpeg

La película es una comedia engañosamente romántica. Decimos engañosamente porque nos hace suponer un final que no se da y porque habla de algo más que de un chico buscando chica. La primera idea es lo importante que es la música, como la música puede cambiarnos la forma de mirar la vida. Tal vez como nunca antes, esta generación tiene una banda de sonido para la vida. Es común ir a cenar a lo de un amigo y asistir a la ceremonia de poner música en un no tan discreto segundo plano. ¿Desde cuándo es así? ¿Por qué nos vemos en la necesidad de tener música de fondo? Creo que inventos como el mp3 player, el walkman, el ipad, nos cambió el modo en que interactuamos con la música. Hoy, una canción forma parte de nuestro modo de procesar la realidad. No podríamos andar por la vida sin música, sin un soundtrack a cuestas. Es decir, podríamos, pero sería otra realidad, una realidad más empobrecida. Es más: la elección de una música es otra de las formas que tenemos de definirnos ante los otros. “Se puede decir mucho sobre una persona por lo que hay en su playlist” dice uno de los protagonistas y es la gran frase de esta película. La ropa, el corte de pelo, el calzado, los adornos; también la música nos define.
Segunda idea: el límite entre venderse y vender lo que uno hace. Un arreglo en una canción o un cambio de look para subirse al escenario. ¿En qué punto dejo de ser un artista para transformarme en un mercachifle? “Quería convertirla en un éxito” se excusa un personaje sobre el arreglo de una canción. “¿Por qué?” inquiere la protagonista. “¿Por qué? ¿Qué clase de pregunta es esa?” es la contestación. Allí está la clave de todo arte: la obra o la repercusión. Subordinar una a otra o viceversa. Dan le recomienda a Gretta cambiar el look marimacho para llamar la atención: “Tienes que hacer lo que sea necesario y hacer que la gente mire tus espectáculos... donde la música pueda empezar a hacer su trabajo real”. Lo que importa es la música, todo lo demás es accesorio. Se puede ceder en lo accesorio si no cede en lo principal. Véndete en el marketing pero no vendas tu obra. La confrontación Gretta y Dave refleja este punto en la elección de una canción: lo que el tema representa o la admiración de la masa. Un personaje elige uno; el otro, el restante.

 photo beginagain98_zps50e1836e.jpg

Otra reflexión que se desprende en los títulos finales, sigue rondando la idea del arte y el negocio. Una de las primeras líneas del filme, cuando Dan se plantea hasta que punto hay que cobrar por las canciones, si la música no tendría que ser libre. En el final, Gretta parece hallar un modo decente de vivir de lo que se hace sin caer en el show que desvía la atención al hecho musical despojado de todo oropel, de todo brillo distractivo.

Una última idea: la necesidad de abandonar el pasado, dejarlo atrás y retomar tu vida. El peso del pasado puede ser tan abrumador que te termine hundiendo. Es más sano dejarlo ir. Ése es el tema central de la película, fijado con alfileres en el título original. Nada mejor que uno de los versos de una de las canciones: “Pasa la página. / Tal vez encontremos un nuevo final donde estemos bailando en nuestras lágrimas”.

 photo beginagain99_zpscff25c8e.jpg

“¿Puedes…?” tiene una de las mejores bandas de sonido de los últimos tiempos. Son muy buenos los temas que forman parte del guión que llevan la firma de Gregg Alexander (integrante de New Radicals) con participación de otros. Del palo de la música, CeeLo Green y Adam Levine (el líder de Maroon 5 es quien interpreta a Dave, el novio de Gretta) son responsables de momentos decisivos de la película. Es la propia Keira Knightley la que canta una de las versiones de Lost Stars y Step You Can’t Take Back.

La otra pata es ese dueto actoral delicioso que componen Mark Ruffalo y Keira Knightley. Deben los dos actores que más exprimen los primeros planos en el cine moderno. Ruffalo puede mostrar toda la emoción contenida, todo el conflicto de un personaje al borde del derrumbe, en una sonrisa forzada con una mirada embebida en lágrimas. Knightley tiene un poder de seducción intacto. Ese mohín de apretar los dientes mientras mira de costado, es una marca registrada que, pese a su repetición, sigue siendo efectivo. (Lo reconozco: avísenle que a mí me puede). Y si por separado pueden sostener cualquier guión, Ruffalo y Knightley tiene una sinergia llamativa en pantalla. Se potencian, son más juntos.

 photo beginagain97_zpsed1e9873.jpg

(En la misma semana vi “¿Puedes…?” y “Magia a la luz de la luna”, la última de Woody Allen. Es inevitable la comparación porque la pareja Colin Firth y Emma Stone no mueven el amperímetro. Personalmente, creo que es más culpa de Stone que de Firth. Pero lo cierto es que los baches de la trama se tornan más evidentes por la falta de química de la dupla protagónica).

Hay varias escenas mágicas en “¿Puedes…?”. La inicial (contada desde varios puntos de vista) es muy eficaz para enganchar al espectador. Pero mi predilecta es el tour por Nueva York escuchando la música de un ipad y la breve observación de Dan de porqué ama la música y de cómo cada vez, con los años, le cuesta más y más poder captar esos momentos mágicos dispersos en la vida.

Mañana, las mejores frases. Y prepárense porque son muchas.

22.10.14

teorema

Juego al borde de la cornisa.
Resbalo en tu vacío.
Brotás como esa flor que estalla orgullosa al atardecer.

Dejas que la noche te ilumine
y ardes en mil j(f)uegos
concatenados
sucesivos
adyacentes
ejercidos en los alrededores de tu zona más oscura.

Seduces con tu noche y creo
(sinceramente creo)
que puedo iluminar esa penumbra.

Apenas rozo la superficie de un ego.
Un crepitar en un altillo ajeno.
Telarañas temblando en la noche
de un palpitar de luna nueva.
Ese asteroide estaciona en el borde de la cama;
hay una frontera en el pliegue de la sábana.

Deja tu cuerpo en la puerta de salida
con unas manchas de café
y un rouge desteñido en el borde de la tostada.
Un sol me parte con la maldición del día
para demostrar en cada alba, el teorema impronunciable
(“nunca estoy más solo que en tu presencia”).

21.10.14

ojo chatarra: viaje alrededor de una imagen

Puñadito de imágenes del tablero Ojo Chatarra de nuestra cuenta en Pinterest:

http://pinterest.com/libretachatarra

 photo ojo_chatarra46_90_zpsc926ddd6.jpg
Oswaldo Guayasamin: Mural de la Miseria no 2 (1969) Acrilico y madera. 244 x 122 cm. Mural movible. La Edad de la Ira. Colección Fundación Guayasamín. Quito. Ecuador
oxane.tumblr.com


 photo ojo_chatarra46_91_zps78e1428e.jpg
Jimmy Kimmel by Mark Seliger
media-cache-ak0.pinimg.com


 photo ojo_chatarra46_95_zps6472915f.jpg
Niagara Detroit - 'Run'.
el Pineador


 photo ojo_chatarra46_100_zps440d1ab6.jpg
Full Moon by William Hemmerling
ghastlydelights.tumblr.com


 photo ojo_chatarra46_93_zps18ff92d1.jpg
Saatchi Online Artist Loui Jover; Mixed Media, "mind mechanics"#art
saatchionline.com


 photo ojo_chatarra46_96_zps2d2b753b.jpg
Bicycle No3: Collage Poster 11x17in
#design etsy.com


 photo ojo_chatarra46_101_zps03fdadfe.jpg
blue pueblo: Winter Rain, Cambridge, England photo via connie
ladylimoges.tumblr.com


 photo ojo_chatarra46_94_zpsfd037d7d.jpg
Monument Valley Navajo Tribal Park, Arizona, USA
robdweck.com


 photo ojo_chatarra46_99_zpsd405cd9f.jpg
Micah Gianneli wearing Jeremy Scott for Adidas Originals and Lauren Marinis
rawwblog.com


 photo ojo_chatarra46_92_zps55de45d8.jpg
Airship, Los Angeles, wind lift incident.On 25 August 1927, while the Los Angeles was tethered at the Lakehurst high mast, a gust of wind caught her tail and lifted it into colder, denser air that was just above the airship. This caused the tail to lift higher. The crew on board tried to compensate by climbing up the keel toward the rising tail, but could not stop the ship from reaching an angle of 85 degrees, before it finally descended. It was able to fly the next day.
en.wikipedia.org


 photo ojo_chatarra46_98_zpsbd650c38.jpg
8 year old Coal Miner
m.imgur.com


 photo ojo_chatarra46_97_zps4128bb30.jpg
Un cuerpo a punto de caer | Sigurdur Gudmundsson Fotografía | EL PAÍS
elpais.com

20.10.14

román gubern

 photo gonegirl99_zps35bbde77.jpg

Interesante reportaje de “La Nación” al catalán Román Gubern, prestigioso analista del cine y los medios de comunicación. Seleccionamos algunos párrafos de este muy buen reportaje que vale la pena leer en su totalidad.

(…)

Este cambio es interesante porque, por ejemplo, la nueva ola francesa no salió del ámbito académico sino de la afición. Hoy, en cambio, todos los países modernos tienen carreras de cine; sin embargo, más que de cine prefiero hablar genéricamente de lo audiovisual: no sólo se forman directores o guionistas de cine, sino también escritores de telenovela, productores de videos musicales, etcétera. Esta transformación tiene que ver con el cambio en los mecanismos de consumo: las películas se ven en la computadora, en el DVD, en el celular. Ya no hay una especificidad del cine sino una modalidad audiovisual con diferentes dialectos (informativo, telenovela, el porno, la televisión en directo). Antes el cine se proyectaba en salas públicas con filas paralelas, ahora ya no es así y eso altera tanto sus lenguajes como las formas de transmitirlos.

(…)

Creo que hay una psicología distinta en cada medio. Por ejemplo, Sex and the City fue tremendamente exitosa como serie pero no sucedió lo mismo cuando pasó al cine. El lenguaje de esa serie está basado en la complicidad intimista del público femenino. En el ámbito público del cine, esa conexión no existe y hace que semejante propuesta carezca simplemente de sentido.

(…)

El porno tenía sentido cuando había censura. Hoy el cine puede retratar cualquier cosa. Al caer la censura, todo se está tornando más explícito y eso hace que en cualquier película pueda haber desnudos. Por eso, el cine X está muerto. Es más, hoy está lleno de parejas que se graban haciéndolo y lo suben a youtube. Imágenes narcisistas de los jóvenes que son colgadas a la red copiando retóricas corporales del cine porno. El cine X está basado en la lógica de la visibilidad óptima: las posturas deben ser escópicamente excitantes en contra de lo que sucede en la vida real. Y en los videos que se suben a la red está copiada esa estrategia, no el modo que la gente efectivamente lo hace.

(…)

Harry Potter va de la novela al cine, de allí al DVD, a la televisión y termina en un videojuego que puede que sea donde hace más dinero. O como Lara Croft, que empieza en un videojuego y después es encarnada por Angelina Jolie. En esos cruces aparecen contaminaciones estéticas constantes. Así es como hoy lo propio del cine es la gran diversidad de estilos. Conviven David Lynch, Steven Spielberg, Lars von Trier, Michael Haneke. Lo propio del cine de hoy es la gran diversidad. Hay incluso mixturas como el video arte que es hijo del espectáculo de cine pero, destinado a las galerías de arte y a los museos, genera un consumo muy distinto.

(…)

La pantalla de cine es la cara frontal de un paralelepípedo en el cual hay un paisaje donde uno cruza, como Alicia en el País del Espejo, e ingresa en ese paisaje. Frente a este nuevo panorama, uno de los caminos elegidos para reforzar esa característica del cine ha sido el revival de la realidad virtual.

(…)

…en los años 50 Mike Todd, Jr. patentó el odorama o smell-o-vision, donde la tactilidad era traída a la sala a través de los olores. Todd produjo una película con ese sistema, llamada Scent of Mystery (1960), en ella el asesino llevaba un perfume y cuando uno lo sentía, sabía que el asesino estaba allí. Pero el film fue un fracaso. De hecho, en la novela Un mundo feliz, Aldous Huxley se refiere a un mundo futurista donde existe el cine táctil (y la tactilidad se logra a través de electrodos aplicados sobre la cabeza que hacen que la historia se sienta con el cuerpo). En ese tipo de aproximación por supuesto lo que prima es el cine porno.

(…)

El diagnóstico es que vivimos la era del audiovisual. El modo como, por ejemplo, se desarrollan las relaciones amorosas en las redes sociales genera ciertas patologías clínicas, decepciones y también algunas consecuencias no queridas del esfuerzo puesto en la optimización: cuanto más me arregle, más posibilidades tengo de que fracase el encuentro personal. Durante el Renacimiento se forjaban pactos matrimoniales a la distancia y se hacía pintar miniaturas de los futuros cónyuges para forjar esas alianzas. Después venía el susto que se llevaban la noche de bodas. Esto es lo mismo que hacemos hoy a través del fotoshop o la construcción que forjamos de nosotros mismos en la red, aunque claro a mucha mayor escala.

(…)

…cuando yo era joven, allá por los años 50, para escribir a la amada se usaba papel perfumado. Se ponían pétalos de flores en el sobre y, en un recuadro al final de la carta, se daba un beso. Era un beso virtual. La caligrafía, los dibujitos en el borde, todo eso estaba lleno de sentido. Aquello ha muerto lamentablemente. Por ejemplo, el tema de la correspondencia. Hay muchos libros maravillosos que son colecciones epistolares, pero hoy los mails nacen y mueren en un instante. Esos libros de correspondencias ya no serán posibles. Hay que tener siempre en cuenta las virtudes pero también las limitaciones que suponen las nuevas tecnologías.

(…)

Se han generado hábitos como la autoprogramacion del usuario, que a la larga perpetúan la estratificación del gusto. Ya existía con los libros pero de manera más imperfecta: uno iba a una librería y elegía lo que quería. Hoy eso se ha extendido y vemos lo que queremos ver cada día. Así, en la cúpula de la pirámide están los que escuchan a Verdi o ven a Visconti y abajo, los que sólo ven la telenovela rosa y jamás se cruzan con otras propuestas. Esto agregado a que los distintos tipos de acceso a las tecnologías, capaz de dividir el mundo entre “inforricos” e “infopobres”, profundiza la desigualdad.

(…)

Yo estaba en Túnez cuando estalló la Primavera Árabe. Primero cayó Ben Ali; después, Mubarak, Kadafhi. En ese proceso las redes sociales fueron clave, pero en el momento de producirse las elecciones ganaron los sectores tradicionalistas. Caen porque los jóvenes usan las redes sociales para la agitación y generan un protagonismo político evidente, pero después de la caída de los tiranos, vienen las elecciones y ganan los partidos tradicionalistas. En las redes los jóvenes letrados convocaban a las manifestaciones. Pero a la hora de votar votaban todos: el mundo rural, los fanáticos, los analfabetos. Los activistas eran minoría. El mundo árabe democrático era la minoría, pero con una visibilidad mediática enorme. Paradójicamente, las redes nos mostraron esa diferencia.

(…)

Creo que siempre, no importa el género, un texto debe tener clímax, un crescendo. Nunca lo había pensado, pero es probable que de una forma inconsciente haya usado estrategias narrativas en los libros. Siempre tengo presente que todo libro debe terminar con un fortissimo. Yo soy un animal omnívoro y ejercer la ficción ha enriquecido mis saberes teóricos. Ha habido por cierto una retroalimentación.

(…)

Yo he vivido dentro de la censura mucho tiempo. De hecho, el tema de mi tesis doctoral fue la censura, y creo que cuando se ponen límites se sabe dónde se empieza y no dónde se acaba. Me parece que es preferible el mal que puede provenir de la no censura a los bienes que derivarían de la censura. Vivimos en un mundo imperfecto, con pasiones ocultas, deseos inconfesables. El ser humano es complejo. Sade existió; el Holocausto también. El cine snuff -aunque nadie sabe si es verdad- también.

Reportaje de CECILIA MACÓN a ROMÁN GUBERN
“Román Gubern: ‘Soy un jubilado activo’"
(la nación, 17.10.14)

18.10.14

covers: si te vas


alfredo zitarrosa


fernando cabrera


jairo


hernán “cucuza” castiello


mandala

17.10.14

los años de la peste

wikipedia

La Epidemia de Fiebre Amarilla, cuyo primer caso se produjo el 27 de Enero de 1871, ha sido la que mayor número de víctimas ha causado en esta ciudad.

Los que lean estas páginas creerán que exajeramos al describir aquellos días de desolación y muerte.

La ciudad de aquella época no era la actual que conocemos.

(…)

No se creía al principio en la existencia de la fiebre, y cuando se tuvo el convencimiento de que era ella, se apoderó de todo el mundo el terror.

En medio de este caos las autoridades nacionales y provinciales no daban abasto, habiendo huido sus jefes a la campaña, abandonando la ciudad.

Fué en esos momentos que convocó un meeting, pronunciando con este motivo el doctor Manuel Argerich, estas proféticas palabras, pues él murió víctima del cumplimiento de su deber: “Quién es el que pueda disipar esa nube de muerte que pesa sobre nosotros y que amenaza nuestra existencia?”

Abandonada momentáneamente, por sus autoridades, la ciudad, se nombró una Comisión Popular que tomó sobre sí la tarea de combatir la epidemia.

He aquí los nombres de esos esforzados ciudadanos: José Roque Pérez, Héctor Florencio Varela, Mariano Billinghurst, Juan Carlos Goméz, Manuel Bilbao, Manuel Argerich, José María Cantilo, Manuel Quintana, León Walls, Carlos Guido Spano, Carlos Paz, Francisco López Torres, E. Ebelof, Aristóbulo del Valle, Evaristo Carriego, Adolfo Korn, José C. Paz, Cosme Mariño, Lucio V. Mansilla, Bartolomé Mitre y Vedia, Emilio Onrubia, Mathias Behety, Francisco Uzal, T. Armstrong hijo, Domingo César, José M. Lagos, Basilio Cittadini, Doctor Almonte, Gustavo Nessler, Pablo Ramella, Antonio Giglio, Juan Agenti, Daniel Agenti, Alberto Larroque, Pascual Barbatti, Florencio Ballesteros, J. E. P. Dillon, E. Gowland, P. Gowland, Ramón Viñas, F. S. Meyans, F. Dupont.

De estos señores fallecieron víctimas de la epidemia, los abnegados doctores José Roque Pérez, Manuel Argerich, Francisco López Torres y Florencio Ballesteros.

Las calles de Buenos Aires eran un continuo ir y venir de vehículos de toda clase, que conducían cadáveres en cajones de todas formas.

Hubo días, como el 10 de Abril, que se produjeron quinientos cuarenta y seis casos!

Las oficinas nacionales y los colegios se cerraron, el gobierno decretó feria, la Bolsa estuvo desierta, los alquileres en los pueblos vecinos alcanzaron precios fabulosos, la inmigración se reembarcó, el 11 de Abril la Aduana produjo 40 pesos fuertes.

Todo el mundo huyó, huyeron los médicos, los curiales, los jueces, el pueblo, todo el que pudo hacerlo.

Se prohibieron las funciones de iglesia. No había hospitales, no había médicos, no había sepultureros, no había medicamentos, no había nada. Nada daba abasto.

(…)

La peste, lo mismo atacaba al rico en su cómoda vivienda, como al pobre en su humilde casa.

La precipitación con que se enterraba, hizo que se produjeran casos, de personas á quienes casi se les enterró vivas, de las que mencionaremos dos, uno de los cuales inmortalizó el pincel de Blanes y otro estrechamente vinculado al anterior y que tan naturalmente describe Héctor Varela.

Uno de los días que hubo más víctimas, al llegar al Cementerio Héctor Varela le dió al Dr. Almonte la noticia de que casi habían enterrado viva á una persona lujosamente vestida.

Atendida solícitamente y traslada á una casa del Presidente de la Comisión, salvó. Era una francesa de vida airada.

En esa misma casa, en el último patio, se descubrió el cuadro de una mujer muerta, la que tenía prendida de uno de sus pechos á una criatura de once meses. Este fue el motivo del cuadro de Blanes.

MANUEL BILBAO
“Buenos Aires. Desde su fundación a nuestros días. Especialmente el período comprendido en los siglos XVIII y XIX” (1902)

16.10.14

cuando los intelectuales trastabillan

el país

En 1985, en una sucursal bancaria de Mallorca, el director supervisó la apertura de una caja de seguridad cuyo alquiler de cincuenta años había expirado, sin que nadie viniera a hacerse cargo de su contenido. Al cabo del tiempo se había extraviado hasta el nombre de su titular, que debió de alquilarla hacia el principio de la guerra civil española. En el interior se encontraron varias docenas de volúmenes de diarios encuadernados en piel, escritos en alemán e inglés con una letra pequeña y legible, la escritura meticulosa de quien lo ve todo y lo anota todo. El descubrimiento no llamó la atención en España, pero en el mundo de habla alemana fue una conmoción. Lo que había aparecido en esa caja de seguridad en Mallorca eran los diarios que el conde Harry Kessler había escrito desde los 12 años, en 1890, hasta unos días antes del final de la Gran Guerra, a principios de noviembre de 1918. De Kessler se conocían hasta entonces sus diarios de los años de la República de Weimar, que son un monumento histórico y literario incomparable, porque Kessler fue una de esas personas que combinan una capacidad de atención y una curiosidad desusadas y un puesto de observación privilegiado. Era un aristócrata alemán que se había educado en Inglaterra y en Francia, un miembro de la clase dirigente imperial que se comprometió con la República, una figura de la alta sociedad y de la política apasionado por el arte moderno y el teatro de vanguardia. En Londres frecuentó a H. G. Wells y a Bernard Shaw, aparte de a la familia real; en París fue amigo de Maillol, de Rodin, de Matisse, de Bonnard, y trató a algunos de los mismos personajes que inspiraron a Proust: la condesa Greffulhe, de quien procede el perfil de pájaro y la belleza altiva de la duquesa de Guermantes; el vizconde de Montesquieu, modelo del barón de Charlus. En 1906 estuvo en el estreno de la Salomé de Richard Strauss, y en 1913, en el todavía más escandaloso de la Consagración de la primavera de Stravinski.

Cuando se publicaron en inglés los diarios de la época de Weimar, W. H. Auden escribió que el conde Harry Kessler era la persona más cosmopolita que había vivido nunca. En 1896, con 28 años, heredero de una gran fortuna tras la muerte de su padre, había dado la vuelta al mundo. En 1937, cuando hizo las últimas anotaciones en el diario, vivía en el exilio y estaba arruinado y enfermo, con una sensación de acabamiento de mundo que se parecería a la que llevó al suicidio a otro de los grandes testigos de entonces, Stefan Zweig. El libro, que se titula en inglés Berlin in lights, es una lectura devastadora, intoxicadora, que no da respiro y no puede dejarse; el testimonio, día tras día, de cómo en ciertas épocas acaba sucediendo infaliblemente lo peor, de las esperanzas racionales que se frustran y las posibilidades inverosímiles de tan monstruosas que sin embargo llegan a cumplirse, de la derrota o el asesinato de los mejores y los decentes y el triunfo de los demagogos y los criminales, de las capitulaciones por adelantado que despejan el camino a los bárbaros.

El Kessler de esos años es un humanista y un demócrata, un internacionalista exasperado por la inoperancia de la Sociedad de Naciones, un europeo que asiste a la confluencia entre el resentimiento alemán por la derrota en la guerra y la estúpida política de represalias ejercida por los vencedores, Francia sobre todo. Igual que Zweig, que Freud o Thomas Mann, Kessler da testimonio y alza en el desierto su voz de racionalidad, de sentido común.

Por eso es tan aleccionador, y desasosiega tanto, comprobar en ciertos pasajes de los diarios encontrados en Mallorca que hasta una persona sensata, templada y cosmopolita como Kessler también había sucumbido, en 1914, a ese entusiasmo imbécil por la guerra que atravesó Europa en las vísperas inmediatas de la carnicería. La irracionalidad de los irracionales, la brutalidad de los brutales, el fanatismo de los fanáticos, nos dan mucho miedo. Pero yo creo que lo que da más miedo de verdad es ver lo fácilmente que una persona racional en casi todo abraza de golpe ideas irracionales, o un civilizado se vuelve bárbaro y brutal de la noche a la mañana, o alguien disciplinado en el método científico es capaz de aceptar con los ojos cerrados lo que evidentemente no tiene pies ni cabeza. El conde Harry Kessler, que en la primavera de 1914 todavía circulaba con plena desenvoltura por los salones, las galerías de arte, los teatros de París y de Londres, en agosto se extasiaba con las noticias sobre la movilización y el estallido inmediato de la guerra, y unos meses más tarde participaba con su regimiento en la invasión de Bélgica, y anotaba en el diario con perfecta frialdad las represalias atroces del Ejército alemán contra civiles belgas desarmados. El entusiasmo estético que poco antes le despertaban los ballets rusos o la pintura de Matisse ahora lo disfrutaba contemplando los despliegues militares. Su cosmopolitismo palidecía de pronto ante la vehemencia de su fervor patriótico: “Estas primeras semanas de guerra han revelado algo que estaba en las profundidades desconocidas de nuestro pueblo alemán, algo que solo puedo comparar con una sincera y alegre espiritualidad. La población entera se ha transformado y forjado en una forma nueva. Esta es ya la ganancia impagable de esta guerra; y haberla presenciado será una de las grandes experiencias de nuestras vidas”.

El gran esteta ve pueblos incendiados, montañas de cadáveres, personas inocentes ejecutadas en actos de represalia, caballos reventados de los que se derraman vísceras comidas por las moscas; ve a un oficial de artillería dirigir por teléfono el bombardeo de una ciudad y piensa con satisfacción que parece un inversor dando instrucciones a su agente de Bolsa; ve columnas de refugiados huyendo por los caminos y dispersándose cuando se acerca el motor de un avión que les lanzará bombas o los ametrallará; admira la gallardía de un general mandando desde muy lejos a sus tropas a la matanza y encuentra en él las mismas virtudes alemanas que en un gran director de orquesta. Lee un ensayo “bello y profundo” del filósofo Georg Simmel sobre la “transformación interior de Alemania”, sobre el “hombre nuevo” que nacerá de la guerra, y asegura que ese empeño místico es el mismo que lo inspira a él. Etcétera.

Pocos espectáculos hay más penosos que el de un intelectual emocionado estéticamente y filosóficamente por la eliminación de seres humanos. En Francia casi nadie más que Jean Jaurès levantó su voz contra el disparate de la guerra, y se apresuraron a matarlo. En el mundo de habla alemana uno de los pocos que mantuvieron en todo momento la lucidez y la templanza en medio del gran delirio fue Albert Einstein. Si personas en general íntegras y admirables adoptan a veces posturas insensatas y participan con entusiasmo en la celebración de la catástrofe, quién puede sentirse a salvo de secundar la estupidez o de aceptar el crimen. En la amargura ilustrada de Harry Kessler habría al final un fondo de remordimiento.

www.antoniomuñozmolina.es

“El testigo”
ANTONIO MUÑOZ MOLINA
(el país, 21.05.14)