4.5.16

claves cristianas

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Hace unos días, salió en el diario español ABC una nota sobre el libro del escritor Juan Eslava Galván quien ha sacado un nuevo libro (“La Madre del Cordero”) donde divulga algunos secretos y símbolos del cristianismo. Seleccionamos de la nota, algunas de las preguntas que responde el libro de Eslava Galván
¿Por qué el pez es un símbolo cristiano?
«Es el primer símbolo cristiano, incluso anterior a la cruz, y anagrama de Cristo. Asociado al bautismo y a la Eucaristía se empieza a divulgar en el siglo II y su uso se mantiene hasta el siglo IV en el que gradualmente decae. En griego, pez se escribía IXTHUS. Con esta palabra los cristianos formaron un acróstico, que rezaba Iesous Xhistos Theou Hyios Soter (Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador)».

¿De dónde procede el saludo "Ave María Purísima"?
«La proclamación de la Inmaculada Concepción de María (el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX) zanjaba una enconada disputa teológica entre franciscanos (inmaculistas) y dominicos (maculistas) que se remontaba a varios siglos y había sembrado la cizaña entre dos órdenes prestigiosas. (...) La controversia no se limitó al ámbito eclesiástico, sino que se extendió a la población civil. Ciudades y familias se dividieron en maculistas e inmaculistas y se unieron a la contienda teológica. En España, las ideas inmaculistas triunfaron casi sin oposición. Los monarcas juraban defender dicha creencia al acceder al trono, en muchas universidades los alumnos juraban defender la Inmaculada Concepción con la espada si fuera necesario; Murillo y otros pintores pintaban Inmaculadas por encargo de reyes o conventos franciscanos... Se divulgó el saludo "Ave María Purísima" (respuesta: "Sin pecado concebida") con el que aún saludamos la voz virginal de la monjita que nos vende las yemas y la mermelada de tomate en el torno del convento».

¿De dónde viene la palabra capilla?
De San Martín de Tours. Cortó su capa para regalarle la mitad a un mendigo harapiento. (...) El medio manto de San Martín se guardó en un pequeño santuario. Como en latín para "medio manto" se usaba la palabra "capilla", la gente decía: "Vamos a orar donde está la capilla". Y de ahí procede el nombre que se da a un oratorio de reducidas dimensiones».

¿Hubo alguna vez once mil vírgenes?
«Úrsula cayó en poder de Atila junto con las diez doncellas igualmente cristianas y vírgenes de su séquito. Esto ocurría en el año 451. Prendado de la hermosura de Úrsula, el feroz Atila le hizo propuestas deshonestas y como ella se negara en redondo, la entregó a los verdugos junto con las doncellas de su séquito que también se habían resistido. En el lugar del martirio se erigió una basílica con una inscripción en la que se detallaban los nombres de las vírgenes y mártires: Úrsula, Aurelia, Brítula, Cordola, Cunegonda, Cunera, Pinnosa, Saturnina, Paladia, Odialia de Britania y Ximillia. El nombre y condición de esta última se confundió más tarde con la abreviatura numeral romana XI.M.V. y se interpretó como "undecim millia virginum", "once mil vírgenes", de ahí la confusión que hizo aparecer a las once mil vírgenes cristianas asesinadas por los hunos, difra del todo increíble (como también lo es el hecho de que se mantuvieran vírgenes después de haber caído en manos de semejante soldadesca, las cosas como son)».

¿Por qué se representa a Moisés con cuernos?
«Los cuernos de Moisés proceden de una traducción del texto bíblico original perpetrada por san Jerónimo. Cuando Moisés desciende del monte Sinaí, donde se ha entrevistado con Dios, "la piel del rostro se había vuelto radiante", dice la Biblia (Ex 34, 29-30). En el original hebreo el verbo "irradiar", "emitir rayos", es de la misma raíz que el sustantivo "cuernos", así que san Jerónimo no se lo pensó dos veces y tradujo: "cornuta esset facies sua", o sea, "su rostro era cornudo"».

¿Por qué hay Vírgenes Negras?
«La negrura, elemento fundamental de estas Vírgenes, alude quizás al color de la alegórica esposa de Dios en el Cantar de los Cantares, el poema de amor bíblico atribuido a Salomón: "Negra soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén...". Otra posible explicación, que no excluye la anterior, es que los cruzados europeos contactan en Tierra Santa con sectas religioso-filosóficas que veneran la sabiduría iniciática simbolizada por el color negro. Las palabras "negro" y "sabio" comparten la misma raíz en árabe. El negro representa la sabiduría, especialmente la secreta que rige las leyes del universo. En ocasiones el nombre primitivo de la Virgen era, simplemente, "la Negra"·.

(abc, 21.04.16)

3.5.16

el rey leproso

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Fue educado desde su infancia para ser rey y suceder a su padre como soberano de Jerusalén -la ciudad de mayor importancia para los cruzados en Tierra Santa en el siglo XII-. Sin embargo, Balduino IV no pudo poner en práctica durante mucho tiempo las lecciones que sus maestros tan sabiamente le habían impartido. Y es que, murió con apenas 24 años aquejado de lepra, una enfermedad que -por aquel entonces- era considerada una maldición divina que caía sobre los pecadores que habían ofendido a los cielos. Con todo, y a pesar de que solo pudo sentar sus reales posaderas en el trono durante 10 años, tuvo la oportunidad de librar grandes batallas en las que su mano llena de llagas empuñó la espada contra los musulmanes. La más famosa fue la de Montgisard, en la que -con apenas medio millar de jinetes y unos pocos miles de infantes- hizo huir al gigantesco ejército del sultán Saladino, formado por unos 30.000 hombres.

Esta victoria no le sirvió para librarse de la lepra ni de su apodo más conocido: el de «rey cerdo». Un mote que había sido extendido después de que su enfermedad le hiciese perder los dedos de los pies y las manos, le deformase la cara y se «comiese» su nariz. Para entonces, además, su cuerpo era incapaz de sentir el dolor provocado por un corte o el contacto con el fuego, un síntoma clásico de su particular maldición.

Con todo, fue un soberano sumamente querido por sus súbditos e, incluso, por el enemigo. Así queda claro cuando se leen los escritos árabes de la época: «A pesar de la enfermedad, los francos [los musulmanes llamaban a todos los cruzados francos] le eran fieles, le daban ánimos y contentos como estaban de tenerle como soberano trataban por todos los medios de mantenerle en el trono, sin prestar atención a su lepra».

(…)

El futuro rey leproso, o rey maldito, nació allá por 1161. Su padre fue Amalarico I de Jerusalén, más conocido por enfrentarse a sangre y fuego contra Nur al-Din -uno de los líderes musulmanes más destacados del siglo XII en Tierra Santa- por el control de Egipto. Su madre fue Inés de Courtenay, esposa y, a la vez, pariente lejana de Amalarico (un hecho que hizo que tuvieran que separarse, pues la ley de la época no permitía a un hombre ascender al trono si estaba casado con un pariente).

A pesar de que la separación de sus padres podría haberle dejado fuera de la carrera por el trono, a Balduino se le reconoció rápidamente su derecho a gobernar. Por ello, desde pequeño fue educado por Guillermo de Tiro para ser rey. Este, en sus memorias, afirmó que el pequeño sentía gran interés por la historia y por las letras.

(…)

Todo era felicidad en la vida de Balduino hasta que, con 9 años, su tutor se percató de que el futuro rey no sentía dolor, un síntoma de que podía padecer lepra. Así lo de dejó explicado en su diario (...): «Mientras jugaba con otros niños nobles, y mientras entre ellos se pellizcaban en manos y brazos como suelen hacer a menudo cuando juegan, los otros gritaban cuando eran heridos, mientras que Balduino lo soportaba con gran paciencia y sin muestras de dolor, como alguien acostumbrado a este, pese a que sus amigos no respetaban especialmente su condición principesca en juegos». En ese momento Guillermo de Tiro supo que, aunque no fuera totalmente seguro, era muy probable que el pequeño acabase siendo un leproso.

(…)

«No hay evidencia alguna de que Amalarico, Agnes o María Comnena, la segunda esposa de Amalarico, padeciesen lepra. Posiblemente Balduino contrajo la enfermedad en sus primeros años de vida de algún sirviente de la corte; en cualquier caso, ya en el siglo XXI la mitad de los pacientes de lepra no cuenta con una historia clara de exposición a la enfermedad»

(...)

Independientemente de la causa, lo cierto es que -tanto los doctores de la corte como el propio Tiro- esperaron hasta que examinaron varias veces al pequeño antes de poner sobre aviso al reino, pues sabían el estigma social que conllevaría a todo un príncipe de Jerusalén aquella maldición. Esto es lo que escribió el tutor tras una de estas exploraciones: «Percibí que la mitad de su mano y brazo estaban muertas, de forma que no podía sentir en absoluto el pinchazo, o ni siquiera si era mordido». Tras llevar hasta la corte a varios médicos musulmanes para corroborar el diagnóstico, y después de que pasaran varios años, se confirmaron los peores temores de Amalarico: el futuro rey era un leproso. La dolencia se confirmó, todavía más, cuando Balduino ascendió hasta el trono a la edad de 13 años tras la muerte de su padre.

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Montgisard, el comienzo

El año 1177 sería toda una prueba de valía para el rey leproso. Y es que, fue entonces cuando Saladino (el sultán de una cantidad incontable de regiones como Siria, Palestina, Yemen, Libia y otras tantas más) armó un gigantesco ejército de entre 26.000 y 30.000 musulmanes con los que invadir Jerusalén -entonces bajo dominio cruzado-. Por suerte para el «rey cerdo», los cristianos habían organizado ya un contingente que contaba con tropas de Bizancio y caballeros recién llegados de Europa con el que pensaban conquistar El Cairo.

Esto permitió al soberano reaccionar rápidamente a las amenazas de Saladino. «Balduino se enteró de los planes del musulmán y decidió ir personalmente en su búsqueda. Fue así como [...] comandó a varios miles de infantes y 375 caballeros [según otras fuentes, 500] (…) Junto a ellos partió el obispo de Belén, quien portaba consigo la Vera Cruz. Una reliquia que, según se decía, estaba elaborada con los restos de la cruz en la que pasó sus últimos momentos de vida Jesucristo.

Balduino decidió dirigir a todo este contingente hasta Ascalón -una fortaleza ubicada a 74 kilómetros de Jerusalén- para defenderse allí de Saladino. El rey partió, a pesar de su debilidad, como un caballero más, dirigiendo a sus tropas y lanzándo arengas a pesar de que la lepra le acosaba. Por su parte, los caballeros templarios de la zona decidieron tomar también las armas para unirse al contingente cruzado. No obstante, los «Pobres caballeros de Cristo» se vieron obligados finalmente a retrasar su llegada a Ascalón después de que los soldados de la media luna les sitiaron en Gaza.

Cuando el «rey cerdo» llegó hasta el castillo de Ascalón, por tanto, se encontró con que -para su desgracia- los poderosos caballeros templarios no habían acudido en su ayuda. Así pues, prefirió refigurarse tras las murallas que lanzarse de bruces contra el inmenso ejército musulmán. La situación se puso de cara para el sultán, que -con el contingente cristiano resguardado en el castillo y el paso franco hasta la ciudad santa- ordenó a sus hombres dirigirse hacia Jerusalén para conquistarla. Su última decisión fue dejar un pequeño contingente para evitar que el leproso escapase.

«Saladino creyó que Balduino estaba atrapado en Ascalón y que, incluso si los cruzados lograban huir, sus fuerzas eran demasiado reducidas como para representar una amenaza a su ejército. A consecuencia de ello, Saladino permitió a sus tropas dispersarse a medida que se dirigían lentamente hacia Jerusalén. Avanzó despreocupadamente, deteniéndose en ciertas ocasiones para saquear villas a su paso, como Ramla, Lydda y la costa en dirección sur y formando un trayecto en círculo de regreso para interceptar el paso de Saladino».

(...)

La lógica de Saladino era innegable, pero lo que el musulmán no conocía era el arrojo de Balduino. Y es que, a pesar de no poder tenerse en pie por la lepra, el rey escapó con su ejército del bloqueo musulmán de Ascalón y dirigió a sus huestes tras la retaguardia de los hombres de la media luna. Su objetivo no era otro que atacar al gigantesco contingente enemigo cuando estuviese desprevenido y causar el desconcierto entre sus combatientes.

La idea no era mala, y aún fue considerada mejor cuando un centenar de caballeros templarios se unieron al ejército de Balduino después de haber logrado burlar a los enemigos ubicados en las fuerzas de Gaza. «Este pequeño grupo de caballeros tenía un poder formidable. Iban bien acorazados y eran expertos en el uso de sus armas».

(…)


A finales de noviembre, el ejército cruzado dio alcance a las tropas de Saladino a la altura del castillo de Montgisard (cerca de Ramala). La situación no podía ser mejor para los cruzados pues, motivados por el sultán, las tropas musulmanas se habían diseminado a lo largo de kilómetros para saquear todo aquello que pudieran a los principales pueblos católicos. Cuando se percató de que Balduino estaba a su espalda, el árabe trató de reunir a sus combatientes y formar con ellos una línea de batalla aceptable. Pero ya era demasiado tarde y solo pudo lograr que sus combatientes crearan un desigual frente en el que reinaba la descoordinación.

Además, el ejército de la media luna estaba totalmente agotado por haber aprovechado hasta la última brizna de energía en robar. (…) El día 25, los cristianos formaron filas para atacar a sus enemigos de la mejor forma que sabían: lanzándose de bruces con sus caballeros totalmente acorazados (al modo europeo) contra la formación contraria hasta que esta huyera. En sus filas se sumaban entre 375 y 500 jinetes, 80 templarios y varios miles de infantes. Por su parte, Saladino tenía desperdigado a su gran ejército de entre 26.000 y 30.000 combatientes.

(…)

En las cercanías de Montgisar, y bajo el sol abrasador de Tierra Santa, Balduino hizo los preparativos para lanzarse sobre los musulmanes mientras estos todavía trataban desesperadamente de organizarse. Apenas podía tenerse en pie por lo avanzada que estaba su enfermedad, pero sabía que su mera presencia inspiraba a los cristianos. Por ello, hizo un esfuerzo para postrarse sobre la Vera Cruz y rezó para que Dios le ayudase a expulsar de aquellas tierras sagradas a los enemigos más odiados de los cruzados. Acabado el rezo y (…) con cierto temor ante la visión de un contingente tan grande como el comandado por el sultán, el rey maldito dio la orden de atacar. Así fue como el medio millar de jinetes que portaban sobre su armadura la cruz de Cristo se lanzaron a voz en grito contra los invasores.

La primera carga fue devastadora, pues las lanzas de caballería aplastaron las primeras líneas de la formación enemiga. Además, fue más efectiva todavía gracias a que Saladino no pudo recurrir a una táctica habitual entre los generales musulmanes. «Una razón por la cual los cruzados muchas veces fracasaban cuando arremetían contra las fuerzas enemigas era la inteligente forma en que maniobraban estas últimas, de modo que los cruzados se encontraban con un espacio vacío en su embestida. A continuación, cuando los caballeros salían en persecución de sus objetivos, que se batían en retirada, se acercaban otras unidades y les disparaban una lluvia de flechas para luego acabar con los agotados supervivientes en un asalto final cuerpo a cuerpo», añade el anglosajón. En este caso, sin embargo, no pudieron más que tratar de resistir la embestida de los jinetes de la cruz. Fue una masacre.

Mientras la carga se sucedía, Balduino rompió los esquemas de todos sus combatientes al no apartarse de la lucha. Por el contrario, prefirió ponerse unos gruesos guantes sobre sus manos llenas de llagas y, al poco, lanzarse también a la carga. Renovados por el ímpetu del monarca de Jerusalén, los caballeros siguieron combatiendo con gran valor hasta que, como si sus lanzas hubiesen sido bendecidas por el mismísimo Dios, atravesaron la formación enemiga. Según cuentan las crónicas, Saladino vio tan mal la situación que huyó a lomos de su camello. Al parecer estuvo a punto de ser asesinado por los cristianos, pero logró huir gracias a la intervención de su guardia personal.

(...) Solo el 10 por ciento de las fuerzas de Saladino regresó a Egipto después de la aplastante derrota. Por el lado de Balduino, los registros señalan que murieron alrededor de 1.100 hombres y 750 resultaron heridos» (...). Aquella fue la gran victoria del rey. Una de las últimas, pues la lepra terminó con su vida allá por 1185.

MANUEL P. VILLATORO
“Balduino IV, el rey «cara cerdo» y «maldito» que humilló a un ejército musulmán con 500 cruzados”
(abc, 07.04.16)

2.5.16

la salamanca

la nación

En la provincia de La Rioja, 20 kilómetros hacia el Norte, se encuentra la Villa Sanagasta, cuna de la Salamanca riojana. A 1600 metros de esta villa rumbo a Huaco (La Rioja), hay una caverna en lo alto del cerro, con una enorme boca de entrada y unos 50 metros de profundidad; su piso exterior es de una increíble limpieza y su arena brilla reflejando el sol. Todo el conjunto constituye una formación rocosa rica en minerales como hierro, pirita y azufre predominando este último, dato compatible con historias de demonios. Los lugareños dicen escuchar música, risas estridentes y un irresistible deseo de internarse en ella. La música que de allí proviene sirve para atraer adeptos que luego serán guiados hasta la entrada.

Se afirma que las brujas riojanas llegan desde el Famatina a Sanagasta donde se congrega la mayoría y luego viajan a Salavina, Santiago del Estero. Allí se encuentra el centro nacional de estas prácticas.

Salamanca (salla=peña. mancca=bajo, infierno): vocablo quechua que significa aquelarre, reunión de brujas, seres demoníacos y almas condenadas que se dan cita para divertirse, bailar, beber, elucubrar maldades .

El rey de la Salamanca es el Zupay, quien preside las reuniones y sella los pactos de los hombres que acuden a él en busca de la clave de la vida, la ciencia de la carne y los secretos del mal. Este mito, o leyenda, afirma que la Salamanca más importante es la de Sanagasta, aunque existen incontables guaridas.

La Salamanca es el refugio del demonio. Es su corte y su harem. El rebaño de brujas, entregadas al oficio de satisfacer sus deseos, lo incitan lujuriosamente con músicas sensuales y danzas lúbricas.

En este antro secreto, conocido solo por los iniciados en las artes de la brujería, donde los sábados por la noche se reúnen brujos (calcus), hechiceros y adivinos en compañía de animales, se organizan fiestas en honor al macho cabrío, y se sirven los mejores manjares y bebidas como aguardiente, chicha y aloja. A modo de ritual se invocan a brujas y almas condenadas que pudiesen estar merodeando junto a los demonios del infierno. Testigos presenciales de estos aquelarres lo describen como un lugar iluminado con lámparas de aceite humano donde impera gran alboroto por los desbordes, gritos y carcajadas. Se realizan conjuros y maldiciones. Quien desea ingresar debe conocer. Si la conociese, ingresa al recinto en el que se debe sortear el Arunco, con un chivo maloliente que a embestidas lo empujará hacia el interior; una gran culebra amenazante cuya boca destila baba sanguinolenta y finalmente un Basilisco de ojo centelleante.

Los participantes de estas fiestas pueden permanecer varios días sin dormir y sin atisbo de cansancio. Luego son beneficiados con algunas virtudes como la sanación de sus semejantes, amplios poderes para la ejecución de instrumentos, gran capacidad de oratoria, facilidad en el canto, el baile, etcétera. Beneficios que el diablo les otorga a cambio de su alma, la que debe ser entregada en un contrato firmado con sangre.

En ocasiones es el mismo diablo quien sale de la Salamanca a buscar devotos. En esos casos toma la forma de Mandinga, y se aparece como un gaucho vestido pomposamente, con adornos de plata y ornamentos.

Es posible reconocer a las personas que han estado en la cueva porque no proyectan sombra.

Se ha pretendido derivar el vocablo del “aimará sallamanca” que significa “piedra abajo”, pero los estudiosos sostienen que tanto el mito como la denominación son de origen hispano y común en toda América del Sur.

GLADYS ABILAR
“La Salamanca riojana persiste en el mito y el horror”
(la nación, 23.04.16)

30.4.16

beatriz moreiro, guardiana del monte

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Ayer, cuando caía el viernes de manifestaciones en Buenos Aires, me acerqué al Espacio OSDE a ver las muestras que estaban terminando de exhibirse esta semana. Cámara en mano, estuvimos rescatando imágenes que subiremos a Facebook como es habitual. Y por esas coincidencias, tuvimos la fortuna de poder charlar mano a mano con Beatriz Moreiro, la artista porteña, hoy residente en Chaco, quien cerró en el día de hoy la muestra Guardianas del monte dentro del Proyecto Salitas de ese espacio de arte.

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Muy amablemente, Beatriz Moreiro se acercó y nos contó la historia detrás de su obra. La instalación reproduce una planta típica de Chaco, la Caraguatá o Guardiana del monte, con los sonidos del monte chaqueño. Es una instalación que exige el tiempo necesario para sentarse en la semioscuridad y compenetrarse del sonido y las sombras para trasladarse, por un momento, al monte chaqueño y vivir esa experiencia replicada.

El metal es el elemento utilizado por la artista para recrear la dureza de la Caraguatá como un intento de hacer imperdurable lo perdurable. Porque pese a su dureza y agresividad, la Guardiana del monte está bajo amenaza por el desmonte sistemático, producto del avance del hombre y de la agricultura intensiva. La Guardiana se transforma así en un símbolo del daño a la naturaleza y de los riesgos que eso conlleva a nuestro futuro.

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La información de la muestra está en este link:

http://www.artefundacionosde.com.ar/BO/muestra.asp?muestraId=1609

Y pueden ver las fotos que tomamos en el álbum en Facebook de nuestra cuenta:

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10154016903216421.1073742375.163209071420&type=3

Lamentamos haber llegado el último día de la muestra y no poder difundir la recomendación de visitar la muestra.

Agradecemos a Beatriz Moreiro su cortesía y calidez y las páginas de Libreta Chatarra están abiertas para la difusión no sólo de su obra sino de la problemática que difunde como vecina de Resistencia, Chaco.

¡Gracias, Beatriz!

29.4.16

república bananera


la nación

(…)

¿De dónde surge la expresión “república bananera” utilizado de forma despectiva para referirse a países de América Latina y el Caribe? Su historia está unida a la violencia en la región.

La ficción que se hizo realidad

El término fue acuñado por el escritor estadounidense William Sydney Porter, alias O. Henry, en 1904 en el cuento “El almirante”.

Si bien la historia se ubica en Anchuria, una “pequeña república bananera marítima” de ficción, se estima que Porter se inspiró en Honduras, país donde vivía cuando escribió el cuento.

El uso de esta fruta en particular para etiquetar a naciones enteras tenía un sustento real.

“Hacia fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, las empresas estadounidenses, siendo la más simbólica de ellas la United Food (hoy Chiquita), comenzaron a hacer plantaciones de bananos en serie y crearon enclaves modernos en repúblicas centroamericanas”, le dice a BBC Mundo el historiador chileno Luis Ortega.

Por ende, en un principio, explica Ortega, las “repúblicas bananeras” eran literalmente aquellos países tropicales productores de bananas, dependientes de la renta de empresas estadounidenses.

(…)

La expresión pasó a hacer referencia a países monoproductores, con instituciones gubernamentales débiles y corruptas, donde una o varias empresas extranjeras influyen en las decisiones nacionales.

(…)

En su libro Bananas: how the United Fruit Company shaped the world (“Bananas: cómo la United Fruit Company moldeó el mundo”), el periodista Peter Chapman afirma que, al instalarse en la región, esta y otras empresas del rubro acordaban construir calles, vías de tren y puertos a cambio de tierras donde producir.

El truco era que a veces los servicios instalados sólo beneficiaban a las propias compañías en la exportación de bananas.

Pero eso no es lo peor. El libro investiga, por citar algunos ejemplos, “el involucramiento de la compañía en una invasión en Honduras, una masacre en Colombia y un sangriento golpe de estado en Guatemala”, explica la editorial, Grove Atlantic.

Sobre este último país, un exejecutivo de United Fruit le dijo a Chapman: “Guatemala fue elegida como sede de las primeras actividades de desarrollo de la compañía porque, para cuando entramos a América Central, el gobierno de Guatemala era el más débil, corrupto y flexible de la región”, cita el diario The New York Times.

“¿Cuál es el origen del término ‘república bananera’?”
(la nación, 28.04.16)

28.4.16

la primera mujer

clarín

Dicen que tenía ojos verdes como los de su papá gallego. Pero que su larga y lacia cabellera negra, la piel cobriza y una blanca dentadura eran una buena herencia de su mamá, una nativa de la zona. Por eso, su estampa de hermosa mujer criolla era conocida en Asunción (actual capital del Paraguay), la ciudad en la que había nacido. Claro que su belleza no fue la única virtud de Ana Díaz, que de ella se trata. Además, tuvo algo que la hizo destacarse en la historia, aunque para muchos sea totalmente desconocida: en el año de 1580 fue la única mujer que integró la expedición de Juan de Garay y participó en los duros tiempos de la segunda fundación de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre.

Su padre se llamaba Mateo Díaz y fue uno de los españoles que había llegado a estas tierras con la expedición de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el adelantado español que en 1541 halló y describió a sus contemporáneos europeos las cataratas del Iguazú (agua grande, en guaraní). En algunas historias figura que la madre de Ana se llamaba Savé, una mujer de la tribu de los payaguáes (rivales de los guaraníes) que había sido tomada como cautiva por otro expedicionario y que, en Asunción, la puso como premio de un juego de dados que ganó Mateo Díaz. Lo cierto es que, después de un par de años en los que había parido a su hija, la nativa se fue con un hombre de su raza tras un ataque de los payaguáes a aquella ciudad. Unos años más tarde su padre murió. Entonces, la joven quedó a cargo de un tutor quien luego traspasó los bienes de Ana a un tal Rafael Forel, su primera pareja, luego fallecido en un combate. Más tarde, se juntó con Pedro Isbrán, otro hombre de Asunción, y también quedó viuda. Afirman que antes tuvieron una hija llamada Felipa.

Por entonces, Ana no sólo hablaba en castellano. También conocía el gallego y el guaraní. Y cuando Juan de Garay convocó para su aventura de ir a fundar una ciudad-puerto junto al Río de la Plata, ella pugnó por ser de la partida ante el mismo Caraí-guazú (señor grande, en guaraní), como ella llamaba al conquistador. Garay había dicho que en la primera etapa no habría mujeres en su expedición. “No quiero arriesgarlas inútilmente y tendrán que esperar”, había dicho.

Pero ella tanto insistió con su vocación de ser fundadora de la nueva ciudad, que integró aquella delegación de 54 “nacidos en tierra” (como se conocía entonces a los americanos) y diez españoles. Todos vendrían “a su costo y riesgo”. Zarparon en marzo de 1580 en la carabela San Cristóbal de la Buenaventura y en varios bergantines y embarcaciones menores. Un mes antes, por tierra, había salido otro grupo con un arreo de ganado vacuno y caballos.

La fundación se concretó el 11 de junio de 1580 y Garay (tenía poco más de 50 años) eligió el nombre de Santísima Trinidad porque la expedición había llegado a esta zona en mayo, en el día de la celebración de esa importante fecha religiosa. Después de instalarse y realizar la ceremonia formal refrendada por Pedro de Xérez, el escribano del grupo, se asignaron las parcelas para aquellos fundadores. Para Ana Díaz fue el solar 87. Era un cuarto de manzana algo alejado de lo que es la actual Plaza de Mayo, centro de aquella ciudad. El terreno, cuentan, estaba en lo que hoy es la esquina Sudoeste del cruce de la avenida Corrientes y la elegante calle Florida. Allí, en la actualidad, hay un local de comidas rápidas. Y en una de sus paredes, sobre Corrientes, dos placas de bronce recuerdan a Ana Díaz, quien también instaló una pulpería. Un tiempo después, la mujer se casó con el mestizo Juan Martín, quien tenía el terreno vecino. Fue la primera pareja formada y establecida en Buenos Aires.

La presencia de aquella mujer pionera en los comienzos de la Ciudad, quedó documentada en la obra Fundación de Buenos Aires, que realizó el artista malagueño José Moreno Carbonero (1860-1942). Ese cuadro, regalo del rey Alfonso XIII para el primer centenario de la Revolución de Mayo, tiene dos versiones. La primera se hizo de prisa para 1910. Pero en 1923 el gran cuadro fue llevado a España y repintado, con modificaciones, por el mismo artista. Esta segunda versión es, históricamente, mucho más precisa que la primera. Y allí, junto al rollo de la Justicia y a unos metros de Garay, aparece la figura de Ana Díaz con un tocado azul cubriendo su cabeza, una pechera blanca y sosteniendo un pequeño crucifijo en sus manos.

(…)

En la calle Florida 271, a dos cuadras del solar que ocupó Ana, estaba la casa de Mariquita (Sánchez de Thompson). Y allí se cantó por primera vez el Himno Nacional. (…)

EDUARDO PARISE
“Ana Díaz y la segunda fundación”
(clarín, 04.16)


27.4.16

frases de “Avenida 10 Cloverfield”


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-Podrían ser los rusos, los alienígenas… tal vez los surcoreanos…
-¿Querrás decir los norcoreanos?
-¿Esos son los locos? Entoces esos…

-Siempre estoy mirando.
-Uh… ¿Dios?
-Sé lo que están haciendo. Lo veo todo.
-Eh… uh…
-¡Sé lo que haces! ¡Veo todo lo que haces! ¡Siempre estoy mirando!
-Eh… ¿Howard? ¿Qué quieres decir...?
-¡Santa Claus!

¡No salgas! ¡No sabes lo que hay afuera!

Lo siento. Pero no hay nadie afuera buscándote.

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Tienes una oportunidad de responder con dignidad o juro que vas a este barril mientras aún estés vivo para sentir el dolor.

-Toma un trago.
-¿Qué es?
-Técnicamente… vodka. Es seguro. Yo mismo lo destilé… Sólo dije que lo destilé. Nunca dije nada de que tuviera buen sabor.

¡No puedes huir de ellos! ¡Quédate conmigo!

Mi objetivo en la vida fue estar preparado. Y lo estuve.

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Es el fin del mundo y él está molesto por un cerdo muerto.

¿Te burlás de mí? Te salvé y te mantuve a salvo, ¿y es así cómo me pagas?

Acepto tus disculpas.

Necesitas comer, necesitas dormer y necesitas empezar a mostrarme un poco más de aprecio. Mi nombre es Howard, por cierto…

Las personas son extrañas criaturas. No se terminan de convencer de que la seguridad es para su propio interés.

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Tengo una colección de películas en DVD y VHS. Asegúrense de volver a ponerlas donde estaban. Estaremos aquí por verdaderamente mucho tiempo.

Eres una luchadora. Respeto eso.

Eres afortunada de estar aquí. Pero mi generosidad no llega tan lejos.

No hay lugar dónde ir, Michelle. Eres afortunada de estar aquí.

La gente. Usan casco cuando montan en bicicletas… cinturones de seguridad en sus coches… alarmas para proteger su hogar. Pero… ¿qué pasa cuando todas las señales llegan? Locura es construir un arca después que el diluvio comenzó.

Howard es cinturón negro en Teoría de la Conspiración. Además, ¿quién otro puede construir un búnker para el fin del mundo?

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-El ataque, el propósito de refugio… es mentira.
-No. Lo vi.
-¿Cómo sabe que el aire está contaminado?
-Yo se lo dije.

Yo me enfoqué en estar preparado.

Algo viene.

No hay lugar como el hogar.

¿Cómo sabes que es real?

-¿Cuánto tendremos que esperar?
-Un año. Tal vez, dos.

Sabía que el día llegaría. No es seguro afuera.

Ha sido un ataque. Uno grande. Pero aquí abajo, estamos seguros.

-¿Qué te pasó en tu brazo? ¿Tratando de escapar?
-Fue tratando de entrar.

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