26.5.07

mensaje

Esta anécdota me la contó el propio Cátulo Castillo. Unos días después de la muerte de Discepolín lo llamó Tania por teléfono y le dijo que Enrique había dejado inconcluso un tango. “Si querés te lo doy, vos termínalo”, le dijo. Discépolo había escrito toda la música. Faltaba la letra. Cátulo aceptó, fue a la casa de Tania y guardó la música en uno de los bolsillos interiores de su saco. Eso fue en enero de 1952. Cátulo no volvió a usarlo en todo ese verano. Por eso descubrió el manuscrito de Discépolo un año más tarde, o un verano más tarde. Sintió vergüenza por el olvido. Con esa sensación se fue a dormir. Despertó a las cuatro de la mañana. Algo o alguien le decía que tenía que levantarse y escribir la letra de ese tango. Fue al escritorio, tomó una lapicera. “Era como si alguien me llevara la mano -le dijo Cátulo a Piro-; me brotaba solo eso de ‘mensaje con que te digo/ que soy tu amigo y tiro el carro contigo’”. “Tú/ tan chiquito y desnudo lo mismo te ayudo / cerquita de Dios..." "Nunca quieras mal, total la vida ¿qué importa..?.". Terminó la letra en minutos. Buscó la música de Discépolo y comprobó que no necesitaba hacer ninguna corrección. Su letra encajaba perfectamente con las notas musicales. No dudó en ponerle el título: Mensaje. Menos aun en reconocer lo que, para é1, era verdad absoluta: “La letra la escribí yo pero me la dictó Discépolo desde el más allá".

OSVALDO PIRO
“La maga”

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