8.11.11

un retoque a la nariz

Se cuenta que el confaloniero Pier Soderini cuando fue a ver la estatua (el David), que le había encargado a Miguel Ángel, puso ciertos reparos para acreditar su gusto: censuró la nariz, por demasiado ancha. Miguel Ángel subió al andamio, tomó un cincel y un poco de polvo de mármol; y a la vez que simulaba manejar suavemente el cincel dejaba caer el polvo poco a poco, guardándose, por supuesto, de tocar en lo más mínimo a la nariz, que quedó como estaba. Volviese entonces al confaloniero y le dijo:

-Mirad ahora.
-Ahora me gusta mucho más –dijo Soderini- le habéis dado vida.

Entonces, Miguel Ángel bajó y río silenciosamente.

ROMAIN ROLLAND
“Miguel Ángel”

No hay comentarios.: