11.4.12

elogio a la clase media

Hace un par de semanas, un amigo en Facebook subió un “Poema a la clase media”, atribuido a don Mario Benedetti. La sucesión de contactos que suscribieron, fervorosamente, el mensaje del poema, me hizo reflexionar sobre cierto modo en el que opera la psiquis del progre promedio argentino, reflexiones que son motivo de este post. Primero, para saber de que hablamos, transcribimos el poema en cuestión:
Clase media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande

Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres

Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también

En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina

Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio.
Confieso que, en la primer lectura, me dije “No es el poema más feliz de don Mario”. No soy un experto en la obra de Benedetti, pero, como en el caso de “Instantes”, el supuesto poema de Borges que hubiera hecho vomitar a nuestro máximo escritor, me parecía raro que esa torpeza rimada perteneciera al poeta uruguayo. Pero bueno... a veces se publican cosas que uno guardó en el fondo del cajón, ideas sin pulir que los herederos sacan a la luz cuando ya no estamos para impedirlos.

Pero buceando por Internet, encontramos que es otro caso de autoría infundada. El poema pertenece a Daniel Cézare quien (¿será él u otro ciberautor trucho?), en alguna página que reproduce el poema, interviene en un comentario diciendo que lo compuso, con indignación, en la noche del cacelorazo por la Resolución 125.

Justamente, en esos días que mi amigo en Facebook subía este poema a su perfil, Lula declaraba a la prensa que había superado su cáncer de laringe y confirmaba su regreso a la política brasileña con estas palabras:
"Voy a regresar a la vida política porque creo que Brasil tiene que continuar creciendo, desarrollándose, generando empleo, mejorando la vida de millones y millones de brasileños que consiguieron llegar a ser clase media y no quieren regresar atrás, y la de aquéllos que sueñan con llegar a la clase media".
No deja de llamar la atención el contraste entre nuestro autodenominado progresismo y la izquierda de nuestros hermanos brasileños.

Hubo un tiempo en el que estábamos orgullosos de ser uno de los países con mayor proporción de clase media en Latinoamérica. Hoy, los comparamos con los nazis, los tildamos de racistas, de estúpidos, de snobs, de ignorantes. (Algún iluminado de la izquierda nacional se vanagloriaba hace un tiempo de que los argentinos, luego de la crisis económica, nos habíamos dado cuenta de que éramos un país latinoamericano y no europeo. Claro, con la destrucción de la clase media y la extensión de la desigualdad y la pobreza. Para festejarlo, batan palmas.)

Los progresistas como Lula, en cambio, luchan porque cada vez haya más personas que puedan incorporarse a la clase media. Generalmente, una buena proporción de clase media en la sociedad es un buen reaseguro para contar con políticas moderadas, sistemas democráticos estables, sin giros ideológicos extremos. Sociedades que evolucionan, un poco a la derecha, un poco a la izquierda, según como soplen los vientos, pero integrando más y más personas que ven mejorar su calidad de vida, por lo que están menos propensos a aventuras políticas que podrían arrasar con todo lo trabajosamente logrado. Es cierto, son más conservadores y menos permeables a los cambios. Pero, una vez que éstos son establecidos, quedan sólidamente incorporados a la sociedad.

No es tan romántico como la revolución, por supuesto. Es una tarea casi artesanal que exige perseverancia, paciencia, moderación y el compromiso intergeneracional que es, en sí mismo, un acto de fe. Fe de que nuestros hijos terminarán lo que hemos empezado. Admito: no es tan cool como el olor a pólvora y la sangre chorreando en el piso.

Hay algo muy discriminador, un prejuicio que suele tener el intelectual de izquierda argentino contra la clase media que, en alguna charla de café, intenté identificar. Creo que la clave está en que la generación del '70 fueron los hijos de los papis de clase media que bancaron los estudios para que pudieran llenarse la boca con la palabra “revolución” en los claustros universitarios. Habían leído a los progres del momento para saber que la violencia es la partera de la historia y que la violencia de arriba engendra la violencia de abajo y que, como el pueblo no tenía conciencia de clase, había que hacer la revolución por ellos que ya iban a agradecer cuando se dieran cuenta de cómo habían cambiado al mundo cuando tomaran el poder.

Seguramente, no habían leído lo suficiente a Freud para entender que hay ciertos heroísmos cotidianos de nuestros padres que sólo logramos comprender cuando nos ponen a nuestros propios hijos en los brazos y, con una palmadita en el hombro, nos dicen que, de ahí en adelante, la responsabilidad es toda nuestra.

Habría que investigarlo más. Pero tiro la hipótesis para futuros estudios: el snobismo del intelectual de izquierda argentino esconde su vergonzante condición de base de ser los nenes de papá de clase media.

Hoy que la pobreza ha dejado paso a la miseria y que la tentación autoritaria se campea en el discurso del progresismo criollo, no deja de maravillarme que, acá nomás, los que fueron lustrabotas en las calles de San Pablo y perdieron parte de algún dedo en una prensa metalúrgica, en cambio, no tienen ninguna vergüenza de confesar su sueño: llegar a ser clase media.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué desperdicio de palabras! Qué manera de bardear sin ton ni son sobre un magnifico poema que no alcanzás a comprender, ni tenés la valentía de reconocer como autocrítica! Cuánta ignorancia disfrazada de buenas intenciones como acostumbra tu venerada clase media!

Anónimo dijo...

me parece q con esta crítica evidenciás solo tu ideología... no pudiste quedarte en el poema sino como todo narcicista decidiste hacerte auto bombo y echarte glorias. Leí a un resentido con tu apreciación sobre los universitarios de los 70`s.

Stefano Ciafardone dijo...

El hecho que critique el mencionado poema no implica que no lo comprende.

En sus palabras no demuestra ser un resentido.

Ambos comentarios son subjetivos, así como cobardes ya que no develan su identidad.

Fabio dijo...

me encantan esos anónimos que sólo buscan descalificar al autor porque da su opinión sobre un tema en particular y lo hacen en base a ningún argumento, sólo agravios.

buen post, el poema es berreta, pero el post está bien pensado, ahí tenés a esos comentaristas anónimos anti-clase media que, curiosamente, SON clase media pero no lo quieren admitir.

salgan del closet que no está mal llegar a la clase media, de tanto bastardearla sólo dejan en claro algo, pretenden que el pobre sea muy pobre y no tenga, siquiera, la ilusión de progresar un poquito porque hacerlo esté "mal visto".

si lo único a lo que puede aspirar un pobre es a ser clase media y ésta está mal vista, te quiero ver...

santiago dijo...

Hola. Si, el poema es malisimo, comparto, creo que no debe tomarse ese poema como representante de los "intelectuales de izquierda", muchos de ellos lo despreciarían. Creo que en algunos puntos compartís la mirada de ellos (intelectuales de izquierda) pero a veces te sale un "recentimiento" vinculado a como vieron el tema de los "cacerolazos". Quizas si te apartarás de éste hecho, podrías ser mas crítico incluso menos agresivo en tus palabras (ni hablar de la agresión de los comentarios).
Con respecto al "cacerolazo", "clase media" e "intelectuales de izquierda" creo que confundís algunas cosas: los intelectuales de izquierda quieren que la clase baja llegue a clase media (por eso el peronismo, gobierno integrador de las clases bajas, tuvo tantas ramas revolucionarias en los 70) sin embargo el énfasis lo ponen en la ideología. Creo yo, los "intelectuales de izquierda" ven ideologicamente a la clase media como lo que se dice una "clase en sí", es decir una clase que no se identifica con los asalariados y que al pedir, cacerolazo de por medio, pide por sus intereses de clase y no por los otros. Ejemplos: en vez de pedir por 0 exclusión social se pide por inseguridad, en vez de pedir por distribución equitativa de la riqueza (lo que fomentaría que las clases bajas se transformen en clases medias) se pide por el ahorro de dolares, en vez de pedir por el blanqueamiento de los trabajadores, se pide por una ley de medios de la dictadura. Incluso desde la óptica marxista se podría decir que forman parte de una "falsa conciencia": muchos de los que estaban pedían por cuestiones que no les afecta por no ser clase alta.
No esta mal llegar a clase media, dirán los intelectuales de izquierda, pero no esta bien solo pedir por sus intereses o los de las clases altas, creo que el planteamiento es ese. ¿Por qué llaman al "cacerolazo" como una marcha de la clase media? no porque los que fueron son "clase media" (esto quizas sea importante)si no mas bien porque los reclamos eran historicamente pura y exclusivamente individuales de clase media/alta, no se pidió urbanización de las villas, no se pidió basta de muerte por la soja, aparición con vida de julio lopez, radios o canales comunitarios, y muchos etc. que los "intelectuales de izquierda" suelen pedir en SUS reclamos (y que esperan que la clase media los acompañe).
Me parece que escribiste cosas buenas pero quizás la bronca del ninguneo de "marcha de clase media" empañó un poco la mirada, a nosotros nos pasa parecido cuando cortamos la calle por mariano ferreyra, por julio lopez, por el trabajo esclavo, por christian ferreyra, por la exclusión social y muchos sectores de la socieadd nos dice "los zurdos cortando por una boludez" o "los intelectuales de izquierda" tirando bombas.
No es para agredir, si no para que amplíes tu crítica, hagas una autocrítica y armes un planteo que no se cierre en el "cacerolazo", escribiste cosas interesantes así que confío en que la critica la vas a tomar para bien.
Saludos!

Anónimo dijo...

Creo que hay que dejar en claro que la "clase media" asi a secas no existe, todas las "clases" son heterogeneas. En el caso que nos ocupa, desde el peronismo de "izquierda" siempre se hizo una distincion entre la clase media que se siente mas cerca de la clase "alta" y la que se siente cercana a la "baja", es el caso del analisis de Arturo Jauretche en su libro "El medio pelo en la sociedad argentina", las criticas de sectores oficiales van referidas a esa clase media "arribista", "ombliguista", "cipaya", etc. Esa clase media que solo piensa en elevar su estatus para codearse con su adorada "clase alta", la "gente bien", gente como uno, ¿vio?. Ese es uno de los blancos clasicos de los "intelectuales de izquierda".
Sobre tu hipotesis: "el snobismo del intelectual de izquierda argentino esconde su vergonzante condición de base de ser los nenes de papá de clase media." me parece de igual calidad que el poema apocrifo del comienzo del post, basta pensar en Rodolfo Walsh. Saludos.

Marco dijo...

Una persona que critica a la clase media por snob, evidentemente no es de clase alta, en esta visión trinitaria solo nos queda una clase: la baja. realmente hay orgullo en "ser" de clase baja? o hay una necesidad? careces de servicios, alimentos básicos o que mejoren tu vida. aunque dudo que teniendo acceso a internet, seas de clase baja (la de verdad, la que pasa hambre, no apetito)
dividir a la gente en 3 clases es mas PELOTUDO que dividirla en 12 signos zodiacales.

Gerónimo Antonio Rosales García dijo...

Produzco y conduzco un humilde programa de radio "Historia, Curiosidades y Cultura" en una emisora comunitaria q a su vez está en Web, www.shalom911,com. como su nombre indica debo referirme por iniciativa propia o pedido del público que me honra con su audienecia toco temas relacionados con el nombre del programa, disculpen mi ignorancia, siempre he visto y creído que el autor de "Clase Media" era del escritor-poeta Mario Benedetti, hoy por primera vez luego varios años y gracias al amigo Gerardo Martínez, supe que el autor de dicho poema es Daniel Cézare. No lo dudo, pero, ¿por qué sale esta aclaratoria después de la muerte de Benedetti?