14.1.17

frases de “Hasta el último hombre”



Son los niños de Doss. Locos como su padre.

Excavaron la esquina en la calle principal. Pusieron una banqueta. Ya no la reconocerías ahora. Y a ti yo ya no te reconocería. Con trabajo me reconocen a mí cuando paso caminando. Es como si hubiera muerto contigo. Como si nunca hubiéramos existido

-¿Por qué están peleando?
-¿Desde cuando necesitan una razón?

¡Muy bien! ¡Llénalo de besos! ¡Dile que el mundo es un lugar suave y gentil!

-Pude haberlo matado.
-Sí, pudiste.

-¿Por qué nos odia tanto?
-No… él no nos odia. Él se odia a sí mismo... algunas veces.

-¿Tú pusiste este torniquete?
-Sí, doctor.
-Buen trabajo. Puedes haber salvado la vida de este chico.

Siempre quise ser doctor pero no tuve mucha escuela.

-¿Cuál es la diferencia entre una arteria y una vena?
-¿De qué estás hablando?
-Del chico del accidente.
-Las arterias escupen sangre.
-¿Y las venas?
-Sangran. Creo que debiste de practicar tu conversacion de chico y chica antes de venir.
-Probablemente sí.

-Lo siento, no creí que te importaría.
-No preguntaste.
-Pensé que te gustaría.
-Podría ser si lo hubieras pedido. ¿Vienes?



Bonito uniforme, buena confección. Me recuerda a mi uniforme cuando fuimos a Francia.

-¿No vas a abofetearme verdad? Porqué me caeré y te llevaré conmigo.
-Bésame y averígualo.

Seré un médico. Veré como salvar gente no matarlos.

La guerra deja recuerdos que incluso la victoria no puede borrar.

-Entonces… ¿vas a pedirme que me case contigo o qué?
-Bueno no lo sé… ¿querrías?
-Bueno… no lo sabré si no preguntas.

-Estos tres fueron mis mejores amigos. Crecí con ellos. Me metí en problemas con ellos, perseguí chicas con ellos. Me enlisté con ellos. La mitad de ellos está ahí, cubiertos de tierra y pasto, comidos por los gusanos. No quiero tener que visitar a mis hijos aquí.
-Papá… ya me enlisté en el ejército. No podría haberlo hecho otra cosa, papá. Todos los demás lo están haciendo.
-Sabes, los soldados que se van, se van porque pueden hacer eso. Tú no puedes. Tú tienes que sentarte y rezar y hacerlo por todos. Me refiero a… mírate lo estás haciendo ahora mismo No podrás ser capaz de vivir contigo mismo si te vas.
-No, no podré conmigo mismo si no lo hago.

Sabes, lo que sea que te hayan puesto en la cabeza, jamás va a poder salir de ahí. No funciona así. Y si de alguna manera… no sé… por suerte, sobrevives... no le estarás dando gracias a Dios.

Esos testículos le pertenecen a un hombre que se hace llamar Hollywood. Parecería que le pertenecen a un tipo más pequeño.

¿Cuánto tiempo hace que estás muerto, hijo?



-Hay algo raro en tu aspecto, cabo. No puedo identificarlo… ¿acaso es tu cabello? ¿Es la verruga entre los calzoncillos?
-Tengo un cuchillo en mi pie, sargento.
-Ah, sí… claro. Eso es. El cuchillo.

-¿Algún problema Tallo de Maíz? ¿Es que no había uno de su tamaño? ¿O el color es el problema?
-No, Sargento. Se me dijo que no tenía que cargar un arma.

-¿Eres un objetor de conciencia y te uniste al Ejército?
-Bueno no, no señor... Mi conciencia es cooperativa.

Soy voluntario. No tengo problema con usar uniforme y la bandera y hacer mis deberes. Lo que no puedo es cargar un arma ni tomar la vida de alguien.

-¿Tú no matas, eso es?
-Sí, señor. Eso es. No puedo matar en la guerra.

Simplemente debemos pedir al enemigo que no invada en sábado, porque el Cabo necesita orar.

Quiero que conozcan al Cabo Desmond Doss. El Cabo no cree en la violencia. Él no practica la violencia, ni siquiera le gustaría tocar un arma. Verán el Cabo es un Objetor de Conciencia. Así que les pido, no busquen que él los salve en el campo de batalla. Porque, indudablemente, estará ocupado peleando con su conciencia para ayudarles.



Espero que todos en esta compañía, le den al Cabo Doss el respeto que se merece, por el corto tiempo que estará con nosotros.

La mitad de la Biblia para la mitad de un hombre.

Verán yo no creo que esto sea cosa de religión, amigos. Creo que es cosa de cobardía.

Sé que ustedes me metieron en la Sección Ocho para que me fuera del Ejército. Pero no. No lo haré. Yo simplemente creo en lo que creo.

Lo que no pueden reconocer, es que la unidad es tan débil como su miembro más débil.

¿Por qué diablos sigues aquí?

-Esto no es bueno para nadie.
-Es seguro que no es por lo que me uní.

-Lo siento. A veces los hombres se echan atrás.
-Algunos hombres podrían. Pero no mi Desmond.

-Creo en este libro tanto como cualquier otro hombre. Pero, como cualquier otro hombre, peleo con mi conciencia. Pero…. ¿qué haces cuando todo lo que valoras está bajo ataque?
-No lo sé, señor. No puedo responder estas preguntas. Pero yo también siento que mis valores están bajo ataque. Y no sé porqué.

¿Qué harás cuando veas un soldado herido o te ataquen? ¿Pegarle con tu Biblia?

Deja a los hombres valientes ganar esta guerra.

-Van a enviarte a prisión, Desmond. Debe haber alguna otra manera.
-Yo no sé cuál podría ser.



Tal vez soy un orgulloso y tonto. Pero no sé cómo vivir conmigo mismo sino me mantengo fiel a lo que creo. Menos si tú quisieras vivir conmigo. Nunca seré el hombre que quiero ser ante tus ojos.

No pienses, por un momento, que me decepcionas. Voy a amarte, no importa qué.

-¿Sería tan amable de decirle que el coronel Thomas Doss quiere hablar con él?
-Él está en una cita muy importante.
-Yo peleé con él en Francia. Era mi capitán.

Desde que los japoneses atacaron Perl Harbor, yo lo tomé como algo personal. Todos los que conocía estaban enojados, incluyéndome. Había dos hombres en mi pueblo que se suicidaron porque los declararon no aptos para el servicio. Tengo un trabajo en una planta de defensa y podría haber tomado un aplazamiento... pero eso no está bien. No está bien que otro hombre tenga que luchar y morir, mientras yo estoy en casa sentado a salvo. Yo necesito servir. Yo tengo la energía y la pasión para servir como un médico, justo en el medio con los otros chicos, sin menos peligro sólo... mientras todos los demás están tomando la vida de otros, yo estaré salvándola. Con el mundo desgarrándose, no parece una mala cosa querer poner un pequeño pedazo junto a otros.



¿Es verdaderamente así como funciona, señor? ¿Peleas por tu país y das todo de ti y ya terminaron contigo? ¿El uniforme es olvidado y no tienes ninguna voz?

Cabo Doss: está en libertad de ser enviado al infierno de la batalla sin una sola arma para protegerse.

Ellos son a los que remplazamos.

-¿Pregunté: cómo es?
-Horrible. Tratamos de entrar seis veces. Y seis veces nos lanzaron fuera.

Bueno… ya no es Kansas, Dorothy.

-¿Prioridad? Él estará muerto antes de que lo bajemos.
-No lo sabes. Bájenlo… ¿De acuerdo?

Disparen a todo lo que no hable inglés.

No juzgues rápido. Juzgar a la gente rápido puede llevar a equivocarte.

-Pero no lo mataste.
-En mi corazón lo hice. Y ahí es donde le hice mi promesa a Dios que no tocaría un arma otra vez.

Señor... permite salvar a uno más.

Pensé que estaba ciego.

-¿Quién hizo esto?
-Doss, el cobarde.

Lo siento. Todo lo que vi era ese chico flaco. No sabía quién eras. Hiciste más que cualquier otro hombre al servicio de este país. Nunca me equivoqué tanto con alguien en mi vida. Espero que un día puedas perdonarme.



Tenemos que regresar esta noche.

Muchos no son como tú pero creen mucho en lo que tú crees. Lo que hiciste allá puede ser un milagro. Y quieren un poco de él. Y no subirán sin ti.

-Esperamos, señor.
-¿Esperando qué?
-Que el soldado Doss termine de rezar por nosotros, señor.
-Doss reza por ustedes. ¿Quién rayos es el cabo Doss?

Vamos a trabajar.

Cuando estas convencido de algo, eso no es broma. Eso es lo que eres.

Los héroes reales están enterrados ahí abajo.


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