23.3.18

algunas taras del cine actual


UNA MUJER FANTÁSTICA
data: http://www.imdb.com/title/tt5639354

Cuando empezamos este blog, publicábamos la crítica de todas las películas que veíamos (costumbre heredada de la página anterior, “Super Chatarra Special”). Buenas, malas o regulares. Con el paso del tiempo (y las críticas), caímos en la cuenta que estábamos repitiéndonos al señalar los defectos de esas películas que considerábamos malas. Era lógico porque, en general, los fracasos tienen más puntos en común que las genialidades. Y, por añadidura, los primeros son más frecuentes que los segundas. Por lo que terminábamos dando la impresión que odiábamos el cine y que no había película que nos viniera bien. Así que hace tiempo decidimos publicar críticas de aquellas películas que tuvieran una idea para destacar, algún punto para reflexionar, algo que nos hubiera llamado la atención. Nos parecía que de este modo poníamos el punto en el vaso medio lleno y que la ausencia de cierta película hablaba más de lo que considerábamos sobre ella que cualquier cosa que pudiéramos escribir.

Bueno, en este caso vamos a violar esa decisión que tomamos hace tiempo, para hacer una referencia a “Una mujer fantástica”, la reciente ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera. Y no porque “Una mujer fantástica” tenga algo para destacar porque la película es decididamente mala. Sino porque nos pareció que esta película es un buen muestrario de todas las taras que (en nuestra humilde opinión) tiene el cine de estos tiempos. Así que nos pareció apropiado reseñar, en un solo post, todos esos comentarios que solemos hacer al pasar al comentar otras películas. Como para que quede como una crítica editorial. Y prometemos no volver a caer en el pecado de criticar algo que no nos gusta.

“Una mujer fantástica” parte de una muy buena idea inicial: Orlando, divorciado, con hijos, tiene una relación con Marina, una bella mujer que tiene el detalle de que es transexual. Orlando festeja el cumpleaños de Marina: van a comer, luego a su casa y, en la mitad de la noche, Orlando tiene un ACV. En minutos, Orlando se le va de las manos y Marina se queda sin su amor.

Ese inicio da para contar una muy buena historia. Si usamos este párrafo como gatillo inicial y nos preguntaran cómo escribir el guion, empezaríamos a preguntar qué fue de la vida de Orlando, como conoció a Marina, como dejó a su familia por ella. Lo mismo con Marina: cómo fue su transformación, qué representa Orlando en su vida, qué pasa con la muerte de su amor. Ni hablar si empezamos a cruzar a Marina con la familia que Orlando dejó. ¿Cómo es su ex mujer? ¿Cómo tomó la partida de Orlando? ¿Cómo la afectó que la hubiera dejado por un transexual? ¿Qué posturas tuvieron sus hijos? Hay un hermano, Gabo (interpretado por Luis Gnecco, el Neruda de la película de Pablo Larrain). ¿Cuál fue su posición en la decisión que tomó su hermano? ¿Lo apoya? ¿Lo critica? ¿Le es indiferente?

Este rosario de posibilidades se ve limitado cuando el novel guionista tomá una de las líneas y la profundiza. Ésa va a ser la historia que quiere contar. E inevitablemente, los personajes empezarán a hablar y a contarnos lo que les pasa.

El problema es que en “Una mujer fantástica”, Sebastián Lelio (director y coguionista del filme) cae en los pecados que suele caer el cine latinoamericano y cómo no sabe qué contar, lo disimula con planos largos, imágenes oníricas, mucho caminar por la calle, por la habitación, por la vereda. Esto es: no sé que contar pero me subo al pedestal del cineasta artista y espero el aplauso.

Y el aplauso llega porque ése es el nivel de confusión al que está llegando el cine actual, por un grupo de críticos que cree de buena fe que, cuanto más aburrida es una película, cuanto menos expresiva es una actuación, mejor tiene que ser la calificación.

“Una mujer fantástica” asombra por su precariedad. Corrijamos: asombra por la repercusión que tuvo una película de medio pelo. En el sitio “Todas las críticas” (http://www.todaslascriticas.com.ar/pelicula/una-mujer-fantastica), de 33 críticas, sólo uno la consideró mala. La calificación, según ese sitio, es de 77 sobre 100. Similar es la calificación de imdb (imdb.com): 7,4 sobre 10. La recién citada “Neruda” (para poner un ejemplo reciente de una muy buena película de Chile), promedió 68 puntos y de las 19 críticas, 6 fueron malas. Para imdb, la calificación ronda los 7 puntos. Puestas una al lado de la otra, las diferencias son muy claras. Sin embargo, una ganó el Oscar, la otra ni siquiera fue nominada.

Y ahí vamos a otra de las taras del cine actual. Estamos elogiando, premiando, recomendando películas por corrección política. No por méritos artísticos. Simplemente porque tocamos un tema de relevancia en la agenda política actual y estamos obligados a decir que esa película es buena y que nos tiene que gustar.

En uno de los principales medios nacionales, escribe una cronista que reivindica la causa feminista. Valoramos su empeño en señalar las grandes diferencias que separa en participación y en salario, a las mujeres de los hombres en la industria cinematográfica. No la valoramos tanto cuando, con fervor, alaba a la remake de “Cazafantasmas”, porque la hicieron cuatro mujeres, o a comedias menores como “The Heat” porque está Melissa McCarthy. A ver, para que quede claro, la causa feminista no necesita, para su validez, apoyar bodriazos. Cuando sobrevaloro películas por motivos extracinematográficos, el resultado es que mis evaluaciones no van a ser consideradas. En este caso anecdótico, como espectador y lector de ese diario, a las críticas de esta cronista suelo sacarle una o dos estrellas cuando el tema gira alrededor de la mujer. Y debo confesar que no suelo equivocarme con esta práctica, lo que revela el sesgo activista.

Tras la última entrega de los Oscars, se reveló que el rating de la ceremonia había caído a niveles históricos. Año a año, la ceremonia pierde espectadores. Y aunque le busquemos la vuelta en el monólogo de apertura, el presentador o el show musical, la clave está en que los artistas que queremos ver, por los que pagamos una entrada de cine, no tienen espacio en los premios de la Academia. La Academia se volvió progresista. Entonces, si en un año no hay una buena película con actores afroamericanos, no importa, nominamos a alguna. Y debemos dejar a otra, de más valor, pero que no engancha con la bandera política que queremos resaltar este año.

En la ceremonia pasada, películas como “Lady Bird” o “Llamame por tu nombre” le sacaron el lugar de las mejores películas del año a títulos como “Baby Driver”, “Mujer Maravilla” o “Logan”. O Greta Gerwig, desplazó a Steven Spielberg o a Martin McDonagh como mejor director. Gal Gadot no fue nominada como mejor actriz pero la tuvimos que llevar de la mano al cine de enfrente para que hubiera alguna estrella de Hollywood que los espectadores pudieran reconocer. Entonces, ¿de qué nos sorprendemos que caiga la audiencia de la entrega de los Oscars, si no están los que queremos ver?

Una estadística más. Un termómetro casero que usamos en esta página, es el número de visitas que reciben nuestros posts de las frases de película. En general, cuando una película tiene llegada, el número de visitas sube rápidamente. Por ejemplo, la última de “Star Wars” suma 5785 visitas; “La Liga de la Justicia”, 1474. Más pegó “Thor: Ragnarok” que ya va por los 2 mil. ¿“Mujer Maravilla”?: 8856. Fue uno de los grandes éxitos de las películas de cómic del año pasado. Ojo con “Guardianes de la Galaxia 2”: ya supera los 13 mil. “Logan” va por 10.802. Una película que pasó desapercibida, “Hambre de poder”, con Michael Keaton, tiene más de 6 mil visitas. “Baby Driver” (otra ignorada), va por 1.786.

Del otro lado, vamos a ver cómo fueron las visitas de las recientes nominadas. En este caso, hay que considerar que hace poco tiempo que estos posts fueron publicados. Con lo cual, las películas más viejas corren con ventaja, porque tuvieron más tiempo para que algún visitante mirará sus frases. “Yo, Tonya” (una muy buena comedia), no supera los 40. “Lady Bird” va por 75. “La forma del agua” se destaca de las otras: 203. “Pantera Negra” fue muy elogiada por tener un héroe afroamericano: 344. “3 anuncios para un crimen” no supera los 200. “The post” no pasa la centena. “¡Huye!” (en el blog desde mayo del año pasado) no llega a las 200 visitas. En cambio, “The Disaster Artist” (ignorada porque James Franco recibió denuncias de acoso sexual), supera las 400 visitas. “Fragmentado”, la película de otro castigado por la crítica, M. Night Shyamalan, tiene más de 8 mil visitas (a propósito: la actuación de James McAvoy no mereció ninguna nominación el año pasado). Otro ejemplo del año pasado: “Luz de luna” ganadora del Oscar del año pasado, suma 363 visitas; “La La Land” registra 5.801.

El punto es que el cine actual se ha vuelto aburrido y previsible. Y no por las películas de cómic. Películas como “Logan”, “Capitán América: Civil War” o “Batman, el Caballero de la Noche” poseen más hondura dramática, más ideas, que la gran mayoría de las películas nominadas al Oscar. Pero el género (como pasó con las comedias, el terror o el policial) suele ser subestimado. No es cine serio. Pero el cine serio abruma por su elementalidad.

Tal vez al cine lo hayan matado las escuelas de cine y los programas de promoción gubernamental. Porque antes había gente que quería hacer cine; hoy hay más que quieren trabajar en el cine. Y esas son dos cosas distintas. Los primeros eran obsesivos en el arte de contar una historia. Tenían algo que decir. Ahora abunda, lamentablemente, los que no tienen mucho que contar. Y lo peor es que lo demuestran con desgano evidente.

Uno podría decir que sólo es una cuestión de preferencias. Que así como a algunos les gustan las películas de superhéroes, otros prefieren encerrarse en un cine a ver una producción del Nuevo (sic) Cine Argentino. Y que la gente mucha importancia no le da a los críticos. Correcto. Gustos son gustos. Pero el problema se da cuando toda la maquinaria de información que rodea al cine, sesga el camino de ciertas producciones. Porque el cine es un arte caro. Y si las críticas sistemáticamente te sopapean, embarullándote el estreno de una obra, en algún momento va a ser muy complicado conseguir financiamiento para hacer tu próxima película.

En suma: si la gente se queda en casa viendo Netflix, después no te quejes.

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