Desde el 68 los afectos y los sentimientos se organizaron para el trabajo productivo. Hoy estamos mucho más adelantados. El problema no es ése. Es cómo comprender que un campesino chino o uno brasileño pueden luchar juntos y a su vez encontrarse unidos con un trabajador del Silicon Valley. ¿Comprende? Esos son los problemas de hoy, de afectos resueltos en el trabajo. Y no se habla más del trabajo, hay una ignorancia sobre los problemas del trabajo que asusta. Mientras en cambio hay que empezar a hablar de ellos porque la gente, vive, sufre y produce y además es feliz o infeliz en torno a ellos.
ANTONIO NEGRI
(suplemento "Ñ", 28.08.04)
30.9.04
29.9.04
40 años de Mafalda
... en Mafalda se reflejan las tendencias de una juventud inquieta que asume aquí el paradójico aspecto de disenso infantil, de esquemas psicológicos de reacción a los medios de comunicación de masas, de una urticaria moral provocada por la lógica de un mundo dividido, de un asma intelectual causada por el hongo atómico. Ya que nuestros hijos se preparan para convertirse -por mérito nuestro- en una multitud de Mafaldas, será prudente que la tratemos con el respeto que merece un personaje real.
UMBERTO ECO
(prólogo a la primera edición en italiano, de Mafalda, 1969)
UMBERTO ECO
(prólogo a la primera edición en italiano, de Mafalda, 1969)
28.9.04
un amigo del alma
"Personalmente, este año me pasaron las cosas más lindas. Tuve la posibilidad de jugar en el club por la lesión de un amigo".
GERMÁN LUX, arquero de River
(la nación, 28.09.04)
27.9.04
crisis del capitalismo
Después de la guerra, el capitalismo restablecido tuvo treinta años de crecimiento porque se respetaron tres grandes regulaciones. La de Keynes: aprovechar las finanzas públicas para amortiguar las oscilaciones del sistema en lugar de respetar los equilibrios formales. La de Beveridge: contar con una buena protección social no sólo porque es más humano, sino porque eso estabilizará el sistema según un nivel de demanda social que será, por lo tanto, irreductible y resistente a toda crisis. Y la de Henry Ford: pagar salarios altos si se quiere que la gente consuma.
Fue entonces cuando tuvo lugar un acontecimiento intelectual inaudito. Un grupo de profesores de Chicago que dirigía Milton Friedman elaboró una nueva doctrina que, en líneas generales, establecía: vivimos una etapa extraordinaria. Después de milenios de pobreza, el mundo es rico. Esto es porque creamos un motor eficaz, el capitalismo y la libre empresa, y un combustible superpoderoso, la ganancia. Si logramos una ganancia aún mayor, el sistema será aún más eficiente. Tenemos que deshacernos de los impuestos, de trabas para el mercado como los servicios públicos y la seguridad social, así como de las múltiples reglas que limitan la ganancia que pueden acumular las empresas. El equilibrio que consigue el mercado es el mejor posible y toda intervención pública lo deteriora.
Esa filosofía simplista y errónea, que predica la avidez por la ganancia, la reducción de impuestos y la disminución de la influencia del Estado, conquistó la adhesión de los poderosos de la economía y las finanzas en un tiempo récord.
Treinta años después, las grandes regulaciones desaparecieron, los ricos se enriquecieron, la desigualdad se agravó —tanto entre el Norte y el Sur como en el inte rior de todos nuestros países—, la pobreza generalizada hizo su reaparición en los países desarrollados, la protección social se desploma en todas partes, los servicios públicos están amenazados, el sistema pasó a ser inestable y experimentó seis grandes crisis financieras en los últimos quince años —contenidas hasta ahora en un marco regional—, el agotamiento de los recursos y la contaminación continúan, dado que se rechazan las reglas que les pondrían límite. La humanidad va camino a la crisis.
MICHEL ROCARD, ex primer ministro socialista francés
(clarín, 26.09.04)
Fue entonces cuando tuvo lugar un acontecimiento intelectual inaudito. Un grupo de profesores de Chicago que dirigía Milton Friedman elaboró una nueva doctrina que, en líneas generales, establecía: vivimos una etapa extraordinaria. Después de milenios de pobreza, el mundo es rico. Esto es porque creamos un motor eficaz, el capitalismo y la libre empresa, y un combustible superpoderoso, la ganancia. Si logramos una ganancia aún mayor, el sistema será aún más eficiente. Tenemos que deshacernos de los impuestos, de trabas para el mercado como los servicios públicos y la seguridad social, así como de las múltiples reglas que limitan la ganancia que pueden acumular las empresas. El equilibrio que consigue el mercado es el mejor posible y toda intervención pública lo deteriora.
Esa filosofía simplista y errónea, que predica la avidez por la ganancia, la reducción de impuestos y la disminución de la influencia del Estado, conquistó la adhesión de los poderosos de la economía y las finanzas en un tiempo récord.
Treinta años después, las grandes regulaciones desaparecieron, los ricos se enriquecieron, la desigualdad se agravó —tanto entre el Norte y el Sur como en el inte rior de todos nuestros países—, la pobreza generalizada hizo su reaparición en los países desarrollados, la protección social se desploma en todas partes, los servicios públicos están amenazados, el sistema pasó a ser inestable y experimentó seis grandes crisis financieras en los últimos quince años —contenidas hasta ahora en un marco regional—, el agotamiento de los recursos y la contaminación continúan, dado que se rechazan las reglas que les pondrían límite. La humanidad va camino a la crisis.
MICHEL ROCARD, ex primer ministro socialista francés
(clarín, 26.09.04)
22.9.04
se fue el hombre
Ahora que el periodismo deportivo nacional se golpea el pecho y muestra su tristeza porque "un hombre decente como Bielsa" debe dejar la Selección, cabe preguntarse porque motivo la Selección Nacional jugó, esta última etapa, con tribunas vacías. Más allá de los resultados (en el último tiempo positivos), ninguno se preguntó porqué esta selección no produjo emoción, porque la gente le ha dado la espalda. Esa pregunta no se hace ahora, ni se hizo después del Mundial del 2002. Porque el motivo no era perder en primera rueda (al fin y al cabo, el resultado es una circunstancia del juego), si no cómo se perdió: con jugadores caminando cuando faltaban 5 minutos para quedar eliminado o con jugadores como Batistuta o Gallardo, cómodamente sentados en el banco, espectadores de lujo del partido. En este país donde no existen premios y castigos, donde la realidad no tiene ninguna importancia para rever los análisis, donde se miente en forma sistemática y se vende lo que se quiere, no extrañó el comportamiento de la prensa oficialista con la ida (sin pena ni gloria) de Marcelo Bielsa. Se lo pondrá como mártir, se le tirará guadañazos al nuevo técnico (José Pekerman, quien supo ganar todo, sin atar a los jugadores a un único esquema táctico) y se seguirá viviendo a contramano de la realidad. A esta altura, una costumbre argentina.
21.9.04
una historia de vida
Ayer y hoy La dramática conversión de una abortista
Norma McCorvey
1973
Su caso sirvió para sentar un hito en la jurisprudencia norteamericana; fue uno de esos fallos que quedan en la memoria de un país y que ofician de bisagra en su historia.
Comenzaba la década del 70 cuando Norma McCorvey, la verdadera persona detrás del personaje “Jane Roe”, reveló que su embarazo se debía a la violación de una pandilla. Su vida ya era por entonces un torbellino. Abusada física y psicológicamente de niña, pasó por un reformatorio y a los 16 años se casó con un marido que solía golpearla. Tuvo dos hijos, a los que veía poco o nada y que fueron dados en adopción. Pasó por varios trabajos temporales. Pobre, con escasa educación, bisexual, adicta a las drogas y al alcohol, Norma era la imagen viva de la desesperación.
Fue entonces cuando dos abogadas recién egresadas y ambiciosas, Sarah Weddington y Linda Coffee, vieron en ella la oportunidad que buscaban para armar un caso sólido que sirviera para abolir la ley que desde hacía 100 años prohibía el aborto en el estado de Texas. Intentaron convencerla de que se sometiera a esa operación.
El caso, llamado Roe v. Wade (por el fiscal de Dallas Henry Wade, defensor de la prohibición), llegó hasta la Corte Suprema, que en 1973 legalizó el aborto en todo Estados Unidos. Durante el litigio, Norma dio a luz, y el bebe fue dado en adopción. McCorvey pasó luego a trabajar en clínicas dedicadas al aborto y en 1987 confesó que la historia de la violación había sido inventada. Sin embargo, nada hacía prever la sorprendente decisión que adoptaría años más tarde.
2004
La vida de Norma dio un giro de 180 grados cuando una organización Pro-Vida, llamada Operación Rescate, estableció una sede al lado de la clínica donde Norma desarrollaba sus tareas, en Dallas.
Ambas sedes eran escenario de periódicas manifestaciones callejeras. En sus pausas en el trabajo, McCorvey salía a fumar a la vereda, y allí fue donde conoció al reverendo Philip Benham, el director de la entidad vecina y “enemiga”, que acusaba a Norma de ser “la responsable de la muerte de 35 millones de niños”.
Al diálogo áspero que surgió inicialmente le sucedió un sutil intercambio de ideas. “El [Benham] no era el típico fanático que no hacía más que gritar frente a la clínica y leer la Biblia”, lo definió luego Norma. Pese a estar ideológicamente en las veredas opuestas, comenzaron a discutir sobre religión y con el tiempo forjaron una sólida amistad.
A partir de esa relación comenzó a gestarse un gran cambio en la vida de Norma, un cambio que se precipitó gracias a otra amistad, esta vez con una niña de siete años, Emily, hija de Ronda Mackey, voluntaria de Operación Rescate. “Su cariño incondicional y sus abrazos me desarmaron”, recuerda ahora Norma.
Y fue difícil resistirse cuando la niña le pidió que la acompañara a rezar a una iglesia. El sermón que escuchó allí tocó el corazón de Norma, que se volcó al cristianismo. El 8 de agosto de 1995 sorprendió al mundo cuando fue bautizada en la pileta de natación de su casa, un acontecimiento que fue televisado en directo.
Arrepentida de su pasado y tras convencerse de que aun un pequeñísimo embrión es un ser humano, dejó la clínica abortista, comenzó a trabajar en Operación Rescate, se hizo católica en 1998 y creó una organización, Crossing Over, dedicada a promover el derecho a la vida. “Ahora estoy ciento por ciento entregada a Jesús”, dice McCorvey, que hoy tiene 57 años. Además de viajar por todo Estados Unidos para compartir su particular historia en charlas y seminarios, escribió un libro, “Won by love”, donde cuenta hasta el último detalle cómo su vida resumió dramáticamente los polos opuestos de un tema polémico, que aún divide a la sociedad norteamericana y que es objeto de intenso debate en la actual campaña electoral.
(la nación, 20.09.04)
Norma McCorvey
1973
Su caso sirvió para sentar un hito en la jurisprudencia norteamericana; fue uno de esos fallos que quedan en la memoria de un país y que ofician de bisagra en su historia.
Comenzaba la década del 70 cuando Norma McCorvey, la verdadera persona detrás del personaje “Jane Roe”, reveló que su embarazo se debía a la violación de una pandilla. Su vida ya era por entonces un torbellino. Abusada física y psicológicamente de niña, pasó por un reformatorio y a los 16 años se casó con un marido que solía golpearla. Tuvo dos hijos, a los que veía poco o nada y que fueron dados en adopción. Pasó por varios trabajos temporales. Pobre, con escasa educación, bisexual, adicta a las drogas y al alcohol, Norma era la imagen viva de la desesperación.
Fue entonces cuando dos abogadas recién egresadas y ambiciosas, Sarah Weddington y Linda Coffee, vieron en ella la oportunidad que buscaban para armar un caso sólido que sirviera para abolir la ley que desde hacía 100 años prohibía el aborto en el estado de Texas. Intentaron convencerla de que se sometiera a esa operación.
El caso, llamado Roe v. Wade (por el fiscal de Dallas Henry Wade, defensor de la prohibición), llegó hasta la Corte Suprema, que en 1973 legalizó el aborto en todo Estados Unidos. Durante el litigio, Norma dio a luz, y el bebe fue dado en adopción. McCorvey pasó luego a trabajar en clínicas dedicadas al aborto y en 1987 confesó que la historia de la violación había sido inventada. Sin embargo, nada hacía prever la sorprendente decisión que adoptaría años más tarde.
2004
La vida de Norma dio un giro de 180 grados cuando una organización Pro-Vida, llamada Operación Rescate, estableció una sede al lado de la clínica donde Norma desarrollaba sus tareas, en Dallas.
Ambas sedes eran escenario de periódicas manifestaciones callejeras. En sus pausas en el trabajo, McCorvey salía a fumar a la vereda, y allí fue donde conoció al reverendo Philip Benham, el director de la entidad vecina y “enemiga”, que acusaba a Norma de ser “la responsable de la muerte de 35 millones de niños”.
Al diálogo áspero que surgió inicialmente le sucedió un sutil intercambio de ideas. “El [Benham] no era el típico fanático que no hacía más que gritar frente a la clínica y leer la Biblia”, lo definió luego Norma. Pese a estar ideológicamente en las veredas opuestas, comenzaron a discutir sobre religión y con el tiempo forjaron una sólida amistad.
A partir de esa relación comenzó a gestarse un gran cambio en la vida de Norma, un cambio que se precipitó gracias a otra amistad, esta vez con una niña de siete años, Emily, hija de Ronda Mackey, voluntaria de Operación Rescate. “Su cariño incondicional y sus abrazos me desarmaron”, recuerda ahora Norma.
Y fue difícil resistirse cuando la niña le pidió que la acompañara a rezar a una iglesia. El sermón que escuchó allí tocó el corazón de Norma, que se volcó al cristianismo. El 8 de agosto de 1995 sorprendió al mundo cuando fue bautizada en la pileta de natación de su casa, un acontecimiento que fue televisado en directo.
Arrepentida de su pasado y tras convencerse de que aun un pequeñísimo embrión es un ser humano, dejó la clínica abortista, comenzó a trabajar en Operación Rescate, se hizo católica en 1998 y creó una organización, Crossing Over, dedicada a promover el derecho a la vida. “Ahora estoy ciento por ciento entregada a Jesús”, dice McCorvey, que hoy tiene 57 años. Además de viajar por todo Estados Unidos para compartir su particular historia en charlas y seminarios, escribió un libro, “Won by love”, donde cuenta hasta el último detalle cómo su vida resumió dramáticamente los polos opuestos de un tema polémico, que aún divide a la sociedad norteamericana y que es objeto de intenso debate en la actual campaña electoral.
(la nación, 20.09.04)
20.9.04
regreso al weblog
Con varias cosas al mismo tiempo, estuve alejado del weblog por unas semanas. Pero no del cine. En SCSP se puede leer, este fin de semana, las críticas de "La aldea" (michi michi), "Buena Vida Delivery" (buena pero...) y "Las trillizas de Belleville" (buena película de animación, pero hasta ahí). Me queda en cartera "El regreso", una película rusa con mucho barullo mediático, pero que no es para nada bueno. Morosa, desaprovechando oportunidades dramáticas, es para dejar pasar. Otra: "Osama", la película afgana sobre los talibanes. No es nada del otro mundo, pero tiene la virtud del documento histórico. Peliculón, para anotar, para ver y rever, para saber porque el cine es una disciplina artística: "Héroe". En breve, es "El tigre y el dragón" multiplicado por diez. Muy, pero muy buena película. No merece pasar desapercibida.
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