10.5.07

habla Valdano

Reportaje a Jorge Valdano, uno de los pocos tipos que hablan sin casette en el mundo del fútbol. Para seguir atentamente.


Empieza a ocurrir lo mismo que en la política: se hace muy necesario tener visibilidad y a la visibilidad se accede a través de la polémica, de la alcahuetería, de las conductas que muchas veces están reñidas con la dignidad. Eso me resulta preocupante... Por ejemplo, me da la sensación de que Bielsa salió expulsado del fútbol y que algo parecido ha pasado con Menotti, y no sé si con Bianchi... Es una pregunta que habría que empezar a hacerse.

(…)

Todos sabemos que lo que hiciste no te sirve para el siguiente partido, pero no se nos ocurriría tirarle un tomate a Borges porque el último poema que escribió no fue redondo... Se llega a ser Borges porque ponemos su obra en un contexto. Pero en el fútbol todo eso, en estos momentos, nos pone ante una situación muy complicada. Sobre todo a los entrenadores, porque los entrenadores tienen una idea y las ideas son fáciles de rebatir. Los jugadores tienen la pelota en los pies, tienen otro tipo de complicidad con el público, salvo que alcancen el grado de simbólicos como Riquelme o como Verón, que terminan estando expuestos a las generales de la ley.

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Cada país va fabricando su propia cultura. Si se vive con el acelerador a fondo, no podés apretar el freno con el mismo pie, ¿no? Yo creo que los únicos que han sabido mantenerse dentro de cierto purismo han sido los ingleses: respeto por el trabajo del entrenador, las decisiones del conductor de un equipo no entran a debate y la relación entre las partes es muy sana, no se pone en duda permanentemente hasta el punto que termine comprometida la credibilidad misma de la competición. En el caso argentino también tiene que ver con el hecho de que hay tanta movilidad de jugadores. Eso, creo, no deja asentar una idea, un proyecto, ningún sentimiento, y también provoca esta confusión en el debate.

Entiendo que estamos en un proceso de cambios dentro del fútbol, la globalización hace que los cambios los vivamos cada día de una manera más acelerada en todos los ámbitos y eso también tiene su correspondencia en el mundo del fútbol, pero habría que empezar a analizar hasta qué punto hay perversión en el fútbol y hasta qué punto hay perversión en el debate, porque los medios de comunicación tienen mucha responsabilidad en lo que está ocurriendo, ya que trabajan sobre el gusto de la gente, sobre la manera de sentir de la gente... Todo eso también contribuye a esta confusión.

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Sí, hace falta ser muy valiente para, dentro de un fútbol tan colectivo, tener un gran protagonismo individual. Hacer cosas raras, como hacen Cristiano Ronaldo, Messi, o, no sé, Quaresma. Tipos que tienen una enorme autoestima, una enorme libertad para ejercerla. Yo creo que el futbolista está perdiendo soluciones distintivas. A cambio de recibir una enseñanza muy académica, estamos limando las diferencias entre uno y otro futbolista, por eso hay muy pocos que nos llamen realmente la atención. Y esos son los talentos superiores, contra los que los técnicos no pueden hacer nada.

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Creo que la enseñanza académica hace mejores a los mediocres y hace peores a los grandes, igual, siempre hacia abajo. Esa es mi manera de entenderlo. Por eso, uno muchas veces adhiere tanto a lo que nos enseñaba la calle, que era un gran maestro, y esa es verdad y no sólo una opinión de corte romántica, porque tiene que ver con el aprendizaje básico de este oficio. Hay una trampa en todo esto: hay muchos entrenadores que te dicen "a mí me gusta mucho sistematizar las respuestas del equipo para que presione de una determinada manera, para que preparemos el ataque de una determinada manera", como si el fútbol se pudiera precalentar. Y luego, al final, te dicen, "pero cuidado, cuando empieza el partido ellos tienen libertad para hacer lo que crean conveniente". Pero, claro, cuando empieza el partido y hay 50.000 personas, uno hace aquello que está habituado a hacer, todo lo demás te genera mayor angustia. No a los jugadores como Messi, claro, pero sí a los normales. Y, además, porque todos sabemos que la titularidad depende del criterio del entrenador, y si tú estás haciendo algo que no te mandó el entrenador, estas más cerca del peligro, es una regla de tres simple. Yo creo que eso está condicionando mucho el desarrollo de la carrera de un jugador.

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Hagamos el ejercicio de hacer lo mismo con el fútbol español: quitemos los 500 principales jugadores del campeonato y te queda una Liga de tercera división, una Liga con muy poco atractivo y muy pocas posibilidades de éxitos internacionales. La sangría en la Argentina está siendo terrible; primero, en términos de ausencia, pero también en términos de aprendizaje. Este ha sido, toda la vida, un trabajo donde el veterano le enseñaba al joven, y si no hay veteranos, no hay aprendizaje posible. Estamos cayendo en un aprendizaje muy académico, como si el fútbol pudiera caber en la cabeza de una sola persona.

(..)

El de 26 o 27 es el jugador que encuentra el equilibrio en su capacidad física y el desarrollo técnico. Faltan los mejores, no hay que olvidarse de eso. Es una pérdida muy grande. La globalización ha dividido al mundo entre países compradores y países vendedores, y eso hay que aplicarlo de lleno en el territorio del fútbol: somos un país claramente vendedor y tenemos todas las carencias de los países vendedores. En cambio, España tiene todas las carencias de los países compradores, que también son muchas.

(…)

Uno hace esfuerzos para no compararlo con Maradona..., pero Messi no ayuda. Uno quiere ser prudente, quiere ser paciente, pero llega él y te replica el gol del 86 y produce un terremoto informativo que es muy fácil de entender. Yo digo que alcanzar esos niveles de celebridad sin confundirse es imposible, salvo que uno sea un superdotado o un autista.

(…)

No elegí dejar de jugar, no elegí volver a vivir..., muchas veces la vida elige por uno. Y yo soy una persona que premedita poco. Mis elecciones son generalmente muy espontáneas y tienen que ver con la seducción que me provoca un determinado proyecto, una aventura. Pero no soy de hacer planes.

Reportaje de CRISTIAN GROSSO
(la nación, 09.05.07)

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