27.2.08

le cortó el rostro

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SWEENEY TODD

Tiene todos los trucos de Tim Burton: calles lóbregas, seres oscuros, una fotografía que es parte del argumento, humor negro, personajes que han mutado en otras entidades. Pero algo no termina de cerrar en esta última película, posiblemente porque el musical en que se basa, no es demasiado brillante. Ni las canciones ni la estructura dramática se destacan y, por ende, la versión fílmica de Tim Burton se transforma en una serie de cuadros musicales, con mayor o menor fortuna. Falta una línea, un tema que amalgame las escenas. ¿Qué es Sweeney Todd? ¿Un hombre obsesionado con la venganza? ¿Un hombre que busca una revancha social? ¿Un enfermo? ¿Un nihilista? A veces parece una cosa, a veces otra. La no definición plena del personaje hunde la historia y afecta a la película.

“Sweeney Todd” es el musical de una clásica leyenda urbana inglesa (ojo, algunos aseguran que existió): un barbero que rebana los cuellos de sus clientes y cuyos cuerpos serán la materia prima de los pasteles de Mrs. Lovett que posee su comercio justo justo, debajo de la peluquería. Hace 15 años, Sweeney se llamaba Benjamín Barker y estaba casado con una bellísima rubia, con la que había tenido una pequeña niña. Lamentablemente, la dama en cuestión fue mirada por el poderoso Juez Turpin que no tuvo empacho en abusar de su poder, enviar a Barker a la cárcel y apoderarse de la niña, tras intentar obtener (en vano) el amor de Mrs. Barker.

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Barker, devenido en Sweeney Todd, regresa a Londres para tramar su venganza: matar a los que nadie eche de menos y lograr una revolución social, que los de arriba sirvan (por una vez) para la sobrevivencia de los de abajo.

La trama sobrevuela entre canciones previsibles y brochazos de sangre que se destacan, en bermellón, sobre una fotografía gris y pálida. Es interesante el trabajo que Dariusz Wolski logra con la fotografía, la evolución desde el gris ceniciento del principio hasta las vetas coloridas que se observan al avanzar el filme. El contraste más violento y saturado, se da en los sueños de Mrs. Lovett. Y, desde ya, en los borbotones se sangre que manan de las arterias de los degollados, dándole un elemento vivo y carnal a una ciudad que se levanta en las penumbras, como una sombra en la sombra.

La dirección de arte, los escenarios y los vestuarios son fundamentales para la estética que Tim Burton le imprime a la historia. Si la película llama la atención es responsabilidad de estos rubros que logran imágenes notables, bellas estampas en la noche, pero que no pueden lograr, por sí solas, cubrir las debilidades del guión.

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Entre la historia de la venganza individual y la venganza social, parece mejor elegir la última. La paleta descriptiva de la Londres de la Revolución Industrial, en la que los seres humanos son deshechos de otros seres humanos, coincidía con esta metáfora negra de humanos comidos por humanos. En algún momento, Sweeney Todd lo señala mirando la calle desde el interior del comercio de Mrs. Lovett. Pero la trama no lo toma como el tema principal del filme: lo abandona a poco andar y vuelve al tema de la venganza individual, con un toque melodramático final, más propio de la telenovela que del cine.

Los actores responden correctamente, aún cuando lo suyo no sea el canto. Las mejores escenas corresponden a las sinergias de Johnny Depp con Helena Bonham Carter y la del primero con Alan Rickman. Las escenas de los jóvenes enamorados constituyen la parte más débil del filme. Un breve momento para Sacha Baron Cohen (a) Borat, como el peluquero italiano fanfarrón Signor Adolfo Pirelli.

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Escenas destacadas: la canción de Sweeny y Mrs. Lovett en su primer encuentro; la primer afeitada de Sweeny al Juez Turpin; la canción del “aprovechamiento” de la carne de las víctimas para los pasteles de Mrs. Lovett; el final de Mrs. Lovett.

Frases:

Hay un hoyo en el mundo como un gran agujero negro. Y las sabandijas del mundo lo habitan y su moral no vale nada. Su nombre es Londres. En lo alto del hoyo están sentados unos cuantos privilegiados, haciendo burla de las sabandijas en el solitario zoológico, convirtiendo la belleza en suciedad y avaricia. También he navegado por el mundo y visto sus maravillas, pues la crueldad del hombre es tan maravillosa como Perú. ¡Pero no hay lugar como Londres!

-Pues en las calles otrora conocidas veo sombras.
-¿Sombras?
-Fantasmas.

Solía haber un barbero y su esposa y ella era hermosa...

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Éstos probablemente son las peores tartas en Londres

Créeme cariño, esto va a tomar más que cerveza para poder limpiar ese sabor.

-Barker era su nombre. Benjamin Barker.
-¿Cuál fue su crimen?
-Estupidez...

No, Barker no. Ese hombre está muerto. Es Todd ahora. Sweeney Todd. Y él tendrá su venganza.

Amigos, ustedes derramarán rubíes. Ustedes pronto derramarán preciosos rubíes.

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¡Al fin mi brazo está completo nuevamente!

Si no puedo volar... Permítame cantar.

Incluso ahora estoy en tu ventana. Estoy en la oscuridad al lado tuyo. Dulcemente enterrado en tu pelo amarillo.

-Gracias su señoría. Justo la sentencia que queríamos.
-¿Era culpable?
-Bien, si él no lo hizo, seguro hizo algo que garantizara ser colgado.

-¡Se ha vuelto loco! ¡Matar un hombre sin que le haya hecho ningún daño!
-Él me reconoció de mi pasado. Él intentó chantajearme. Quería la mitad de mis ganancias.
-¡Oh, bien! ¡Ésa es una cuestión diferente! Por un momento pensé que te habías vuelto loco.

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Porque en toda la raza humana, Sra. Lovett, hay dos clases de hombres y solo dos. Está aquel a quien ponen en su lugar y aquel que pone el pie en la cara del otro. Véame, Sra. Lovett, véase. Ahora todos merecemos morir. Incluso usted Sra. Lovett. Incluso yo. Porque la vida de los malditos debe hacerse corta. Para el resto de nosotros la muerte será un alivio. Todos merecemos morir.

¿Qué tal una afeitada?

Srta. Lovett como he vivido sin usted todos estos años sin haberla conocido,

-¿Cuál es el sonido de la tierra afuera?
-¿Cuál es Sr. Todd? ¿Cuál es ese sonido?
-¿Esos sonidos saturando el aire?
-Sí Señor Todd, por todo el alrededor.
-Es el hombre devorando al hombre, querida. ¿Y quiénes somos nosotros para negarlo aquí? ¿Y quiénes somos nosotros para negarlo aquí? Estos son momentos desesperados Srta. Lovett. Y se necesitan medidas desesperadas.

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-Pruebe al Padre.
-Los abogados son algo mejor. Si es por el precio.
-Ordene algo más, ya que nadie debe tragar lo mismo dos veces.

La historia del mundo, mi amor, salva un montón de tumbas, hace un montón de favores... Es de aquellos que sirven a los de arriba. Todo mundo se afeita, así que debe haber muchos sabores. Qué gratificante es para uno saber... ¡que los de arriba servirán a los de abajo!

Pruebe el fraile. Frito es más seco.

Vendré otra vez cuando obtenga al juez en el menú.

Tomaremos los clientes que podamos. Los de arriba y los de abajo, mi amor. No discriminaremos grande de pequeño, le serviremos a todos.

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¡Oh, señor Todd! ¡Soy tan feliz que podría comerlo!

La vida es para los vivos, querido. Podemos tener una vida también. Tal vez no como la soñé. Tal vez no como la recuerda. Pero podríamos hacer algo.

-¿Entonces huiremos y todos nuestros sueños se harán realidad?
-Eso espero.
-Nunca tengo sueños, sólo pesadillas.
-Johanna, cuando salgamos de este lugar, todos los fantasmas se habrán ido.
-No, Anthony. Ellos nunca se irán.

¿Ey, no lo conozco señor?

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Descansa ahora mi amigo. Descansa ahora para siempre. Descansa ahora, duerme con los ángeles.

-¿Quieres una afeitada?
-No, yo...
-Todos necesitan una buena afeitada.

CONSEJO: es para ver en cine. Pero si no es fanático de Tim Burton, espere al DVD, sin apuro.

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