31.5.11

no. dejame hablar.

No. Dejame hablar. Porque si no te lo digo ahora, no te lo digo nunca. Sí. Ya sé que estarás pensando “¡Y este loco! ¡A esta hora!”, pero no puedo esperar a mañana. No. Por eso te llamé. Me dije: “deciselo ahora”. Y te lo digo: te amo. Ahí está. Te lo dije. Pero hay más. Que no puedo esperar a verte. Que sos todo en mi vida. No. Corrijo. Que sos mi vida. Y que la primera vez que te vi me di cuenta que sos la mujer con la que quiero estar todo lo que me quede de piolín. Así, de una. No. Dejame hablar porque no terminé. Que yo entiendo que tenés dudas, que puedas creer que no soy el tipo que asuma compromisos, que acepte responsabilidades, que soy un eterno adolescente. Sí, hasta ahora, tenés motivos para pensar eso. No lo voy a negar. Soy bastante pero bastante pelotudo. Tenés razón. No te voy a decir lo contrario. No, pará, dejame hablar. Porque eso es hasta hoy. Pero yo te juro que voy a intentar… ¡no! VOY-A-CAMBIAR. Así. Es una promesa. Y vos sabés que, ¡está bien! ¡pelotudo seré! Pero también cumplidor. Cuando prometo algo, cumplo. Es así. Y me voy a recontracomprometer con vos. Voy a ser el hombre que estás buscando. Voy a ser el hombre que estás necesitando. Voy a ser el hombre en el que puedas apoyar tu cabeza en el hombro y decir: “Este tipo me cuida”. Voy a cambiar porque necesito cambiar para que pueda ser el hombre que vos querés amar.

Ahí está. Te de lo dije.

Ahora si querés hablá.

Ajah…

No... con Susana quería hablar.

¿Cómo? ¿No es el 5798? ¿Ah, no? Qué lástima...

Bueno, disculpe por la hora... No, está bien... gracias... sí, es muy bonito... sí, espero acordarme todo de nuevo... vamos a ver... sí, sí, es cierto... así estaba perfecto... una pena...

… que se le va a hacer...

30.5.11

la historia de elisa brown

clarín

En Barracas y en la Ciudad es muy conocida la trágica historia de Felicitas Guerrero, aquella joven viuda asesinada por un pretendiente despechado y que originó una leyenda. Pero en ese barrio, otra leyenda también evoca el triste final de una vida breve aunque llena de una carga quizá mucho más romántica: la de Elisa Brown, la hija mayor del máximo héroe naval de los argentinos, el almirante Guillermo Brown.

Elisa había nacido el 31 de octubre de 1810 en Inglaterra y, junto con sus padres, vivía en la famosa Casa Amarilla que la familia tenía en las cercanías del actual cruce de la avenida Martín García y Bolívar, a metros de donde hoy está el Parque Lezama. Por eso es que esa zona vecina aún sigue conociéndose con esa denominación. La Casa Amarilla que ahora se ve sobre la avenida Almirante Brown es una réplica de aquella residencia, entonces cercana al río.

Con apenas 17 años, la adolescente (con autorización de sus padres) inició un noviazgo formal con un joven, siete años mayor, que frecuentaba la residencia. Se llamaba Francis Drummond, había nacido en Escocia y era uno de los oficiales de la joven armada nacional que lideraba Brown. Dicen que la alameda que rodeaba la casona fue el escenario para aquel romántico encuentro entre esa chica de impactantes ojos azules y el apuesto marino. Cuando ocurrió la tragedia, Drummond ya se había destacado en combate, peleando en la batalla de Juncal. Eran los tiempos de la guerra con el Imperio del Brasil y los marinos argentinos derrochaban heroísmo en cada acción. Para entonces, el oficial ya tenía el grado de mayor y estaba al mando del bergantín Independencia.

Entre el 7 y el 8 de abril de 1827, frente a la Ensenada de Barragán cuatro naves argentinas enfrentaron a una veintena de barcos de la flota imperial. Se lo conoce como el combate de Monte Santiago y fue la mayor derrota naval argentina de ese momento histórico. Pero no estuvo exento de heroísmo, entre cuyas acciones se destaca lo hecho por Drummond quien, con su barco varado, muy averiado y después de agotar sus municiones, llegó en un bote hasta la goleta Sarandí para buscar reponerlas y volver a su nave para seguir combatiendo. Para entonces ya estaba herido: una esquirla de cañón le había volado una oreja. Fue allí que recibió la herida mortal que terminaría con su vida.

Drummond murió en los brazos del almirante Brown, quien luego le dio la mala noticia a Elisa, junto con el anillo que su amado, en su agonía, había pedido que le entregaran. A él lo enterraron con los honores correspondientes a un héroe (una calle lo recuerda en Nueva Pompeya). Ella lo soportó con estoicismo, pero ya había perdido su sonrisa para siempre.

Ocho meses después, el 27 de diciembre de ese mismo año, Elisa Brown murió ahogada en las aguas del río, en cercanías de la famosa Casa Amarilla. Dicen que había ido a bañarse junto con uno de sus hermanos y que una ola traicionera la atrapó en un pozo.

La leyenda afirma que ese día era la fecha prevista para su casamiento y que, cuando murió, Elisa llevaba puesto un vestido de novia y aquel anillo. Y recuerdan que su muerte conmovió tanto a la ciudad que en su cortejo hubo unos 50 carruajes.

En Ruy Díaz de Guzmán, la avenida Martín García y la calle Pi y Margall, en Barracas, hay una pequeña plazoleta triangular que lleva el nombre de Elisa Brown. Un monolito de granito rojo alude a aquella Casa Amarilla. La placa de bronce que recordaba a la joven ya no está más. Cuentan que el almirante jamás pudo reponerse del lamentable final de la vida de su hija y que su tristeza se reflejaba muchas veces cuando lo veían, abrumado, con la mirada fija en el río. Pero esa es otra historia.

EDUARDO PARISE
“Una casa y una historia de amor”
(clarín, 16.05.11 )

28.5.11

del archivo chatarra: los rankings de landrú

super chatarra special

En febrero de 2003, hicimos uno de los especiales más divertidos, el dedicado al gran humorista argentino Landrú:

http://www.superchatarra.com.ar/edanteriores/febrero2003/NUEVO0203.htm

Nos reímos mucho con los concursos que organizaba en la revista “Tía Vicenta” en los que tipificaba mucho de los tics de la sociedad argentina.

super chatarra special

Por ejemplo, organizó un “Campeonato de Mersas” que punteó cómodo Palito Ortega. Una semana, arrebató la punta un muchacho Durañona, al que nadie conocía, pero que logró que cincuenta personas con pancartas hicieran una manifestación frente a la editorial por su nominación. Fue inevitable que se alzara con el cetro de esa semana.

super chatarra special

Hubo un “Campeonato Mundial de Pirujas” (palabra que Landrú tomó prestada de una tía que la usaba para referirse a chicas no distinguidas).

En otro, daba consejos para identificar “reblan”(decidos):
Cuando escuchan la música que les gusta, se ponen inmediatamente a tamborilear con los dedos; otro hábito de reblan es silbar en seco, otra que mata es llevar el compás con la lengua.
Invariablemente, el ranking de “reblan” era encabezado por escribanos.

Había otro ranking de “fusilados” entre los que aparecía Ringo Bonavena (por afirmar en televisión que “estiró” la pelea con el brasileño Pires para la televisión); el jurado de box Bebe Allende (por declarar en radio, desde Mendoza, que después de una pelea iba a regresar a Buenos Aires, para ver el superclásico River – Boca, si la “patrona” (sic) lo dejaba (sic) ); a la Dra. Nora Gringouz (por ir a un velorio y decirle a la viuda “encantada, señora”); a Hirsh Triwaks (a) Wurscht (por gritar “A la carga, cosacos” cada vez que ve una mujer con una edad entre 14 y 50 años).

Otro ranking identificaba a los “Playboys / Playgirls”. Memorables las menciones a Rosita Alcorta (por perder a propósito sus documentos en la Expo del Confort, para hacerse llamar por su nombre por los altoparlantes); Héctor Chaponick (por escribir la letra del tango dedicado al Topo Gigio, llamado "El Profeta Ratón"); Juan Carlos Montoro (bailó la muerte del cisne en medio de la laguna del Monte y casi muere ahogado).

super chatarra special

Del ranking de “Desubicados”, se destacaron los casos de la Licenciada María Teresa Lampasona (en su tarjeta de identificación dice: "En caso de accidente, avisar periodistas, soy persona importante e influyente"); Marta Cacace (en un desfile de modelos presentó trajes de baño y olvidó sacarse los zoquetes) y de Ricardo Arturo Fitz Simon (juega al polo montado en un chancho y en lugar de casco usa un pañuelo con cuatro nudos).

Otro ranking era el de las enfermedades, piropos, frases, etc., etc., clase A, B o C. Algunos ejemplos:

piropos
clase AA: ¿Me prestás tus ojos para una noche de fiesta?
clase A: Bajá las cortinas que me encandilás.
clase AB: En el reino de mi corazón hay un trono para vos.
clase B: Negra, tengo azúcar en el tanque
clase C: ¡Lechuga para el canario!
clase D: Mi mulata Rosalía, no muevas así la alcancía.

exclamaciones, dichos y lugares comunes
clase AA: Regio.
clase A: ¡Qué espanto!
Clase AB: Le colgaron la galleta.
Clase B: Me caigo y me levanto.
Clase C: Acabála que me tenés podrido.
Clase D: ¡Uy dio!

lugares comunes en el lenguaje periodístico
clase AA: (Desierto)
clase A: El Gran Sanjuanino
clase AB: Cesó de existir.
clase B: Ascendió la columna mercurial
clase C: La ciudad de las diagonales.
clase D: la Perla del Atlántico.

super chatarra special

Contaba Landrú que “mientras no se trate de un insulto, a la gente le gusta ver su nombre en letras de molde; de los campeonato de Tía Vicenta sé de algunos casos en que la gente se votaba a sí misma para aparecer en los rankings… Pero debíamos ser cuidadosos en la evaluación de los cupones, porque siempre hay gente muy cruel que puede camuflar bajo una broma aparentemente inocente una agresión terrible. Eso sucedió una vez en el Campeonato de Pirujas, cuando alguien votó por una chica diciendo que usaba siempre escarpines colorados, y por casualidad me enteré que la chica era paralítica. Quizás se trate de un prejuicio mío pero pienso que de repetirse ahora experiencias similares a las de Tía Vicenta con los Campeonatos, el nivel de crueldad sería mucho mayor”.

27.5.11

frases de “Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas”

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La fuente te pondrá a prueba.

Pensé que debía avisarte que estábamos tomando el barco. Nada personal.

No vi miedo en los ojos de los españoles cuando nos pasaron. ¿Somos o no somos Hombres del Rey?

Si no asesinas un hombre cada tanto, ellos olvidan quién eres.

-¿Todo es parte del plan, sí?
-No.

-Usted está en presencia de Jorge Augusto Duque de Brunswick-Lüneburg, Alto Tesorero y Príncipe del Sacro Imperio Romano, Rey de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Y suyo.
-No me suena familiar.

-Perdí el “Perla Negra” cuando perdí mi pierna…
-¿Perdió el “Perla”?
-Sí. Lo defendimos fuertemente, pero al final se hundió. Era una joya.
-De haberlo defendido bien, estaría hundido con él.

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-¿Tanto tiempo ha estado perdiendo que ha decidido pasarse del lado de los vencedores?
-Es la oportunidad de conocer otra clase de gente.
-Entendí todo. Menos la peluca.

-¿Parece que está cara visitó la Fuente de la Juventud?
-Depende de cómo dé la luz…

Creo que casi te mato una o dos veces.

-No te preocupes, Jack. Te perdoné hace mucho tiempo.
-¿Por qué? ¿Por qué te fuiste?
-Te recuerdo que fuiste tú el que me abandonó…
-Un caballero le permite a una mujer mantener sus creencias y fantasías.

-Usted me traicionó. Me sedujo y me utilizó. Yo era inocente. No conocía hombres.
-Demostraste una gran práctica…
-Estaba lista para hacer mi juramento y usted... ¡Se olvidó que estaba en un monasterio español!
-Creí que era un burdel. Me equivoqué.

-Usted no está confundido. Usted tiene miedo. Miedo de seguir el camino justo…
-No, señor. La verdad es más simple: soy un hombre malo.

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¿Sabes cuándo me siento más cerca del Creador? Cuando veo el sufrimiento y la agonía. Parece que veo más claro su diseño del mundo.

-¡Hombre al agua!
-No. ¡Un desertor!

-Vino, música, luz de las velas… creo fue una vez, una situación así, Jack…
-Sí, me acuerdo bien… un delirio sordo, un compañero apasionado, fiesta… ¿te acuerdas de lo mismo, verdad?
-La Martínica… Traté de matarte en Santo Domingo.
-Ya no me acuerdo.

-¿Así que para mentirme me dijiste la verdad?
-Sí.
-Muy inteligente. Nunca lo había hecho.
-Estoy segura que lo harás.

¿Has tenido esa sensación, cuando estás en un lugar muy alto, de saltar? Bueno, yo no.

¡Tal belleza! Y sin embargo… es letal.

-Usted es diferente.
-¿Diferente? No.
-Usted protege.

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Cuando cuarenta piratas sueñen cuarenta noches de tesoros, no sería tal riqueza como la que hay en esta sala.

Si no te gusta… reza.
He estado engañado. No todas las almas se pueden salvar. La suya, no.

-¿Estás segura?
-Sí. Soy mujer como ella.

Nuestro propio buque se volvió contra nosotros. La tripulación estaba atrapada y las cuerdas acababan con la última gota de vida. Las cadenas se enredaron en mi pierna. Pero mis brazos estaban libres y tenía una espada en la mano. Yo soy el Señor de mi barco. No Barba. Yo soy el Señor de mi destino. No Barba. Hice lo que tenía que hacer. Yo sobreviví.

Un momento… quiere entender una cosa. ¿Todos ustedes se van a matar con todos ustedes y viceversa, porque ellos dos se quieren matar? ¿Qué sentido tiene? Digo… que luchen entre sí, mientras nosotros los miramos pelear tomando copas y haciendo apuestas…

¡No quiero ver esa sonrisa en tu cara cuando te mato!

Que alguien tome nota del coraje de ese hombre.

Sólo Dios y su veneración dan la vida eterna. Esta fuente es pagana. ¡Destruid este templo profano!

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-Usted es un tonto. Ha buscado lo que sólo la fe puede proporcionar. -¿La fe? La creencia no tiene suficiente luz para volver las cosas más claras pero es suficientemente oscura para los ciegos.

Creo que hice que Barbanegra hiciera lo que cualquier padre hubiera hecho.

Si tuvieras una hermana y un perro, elegiría el perro.

-¡Estoy embarazada! ¡El niño es tuyo!
-Yo no recuerdo haber estado…
-¡Estabas borracho!
-En realidad, nunca estuve tan borracho…

Mía es la venganza.

¡Todo el mundo a sus puestos! ¡Muévanse cucarachas! La estación de seca ha sido buena. ¡Pero ahora necesito el mar y el cielo! ¡A Tortuga!

¡Odio a ese mono!

La Fuente es realmente tentadora. Pero es mejor no saber cuáles serán tus últimos momentos… La más pequeña de las criaturas vive en el misterio infinito. ¿Y quién dice que no vaya a vivir por siempre? “Descubridor de la Fuente de la Juventud”. No tengo opción respecto a eso, Gibbs. Mi vida es la vida de pirata.

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26.5.11

piratas eran los de antes

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PIRATAS DEL CARIBE: NAVEGANDO AGUAS MISTERIOSAS
data: http://www.imdb.com/title/tt1298650

Es lo mismo, pero distinto. Abandona la historia de Elizabeth Swan y Will Turner. Agrega a Ian McShane como el malvado (flojito) de turno. Y pretende que Penélope Cruz se calce las botas de la Knightley (sin dar la talla, cabe aclarar). Pero la ausencia de Keira está omnipresente en toda la película. Y Johnny Depp sigue haciendo sus caras de Jack Sparrow, sin encontrar un cómplice en el elenco. Hasta que aparece Geoffrey Rush. Y en sus (pocas) escenas en conjunto, logran que los diálogos ganen peso específico mientras se hacen un festín con ese juego que llaman “actuación”.

Más o menos, eso es el cuarto episodio de “Piratas del Caribe”. “Navegando en aguas misteriosas” es el título y navegan por un guión que no oculta costuras ni escenas preparadas adrede para satisfacción de la platea y el 3D. Se adivinan las líneas que tienden al futuro (léase secuelas) pero que aún no están suficientemente desarrolladas. (Se ve claro en los personajes de la Sirena y el Predicador que, sospechamos, tendrán participaciones en los próximos episodios).

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Muy ajustadita, muy profesionalmente filmada, un surtido exacto de gags, una adecuada provisión de parlamentos ingeniosos, una escena más al final de todos los títulos. Sí. Todo parece igual. Pero esta segunda época carece de esa magia que tenía la trilogía anterior. Y, sospechamos, la carencia va más allá de los pocos hallazgos del guión. Nos atrevemos a señalar que las nuevas incorporaciones no logran igualar a las bajas. Ni Cruz ni McShane ni Claflin (el predicador) compensan a Knightley, Nighy o Bloom. Y esa química que rondaba en la trilogía, se ve resentida.

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Igualmente, “Piratas 4” cierra desde la lógica del negocio. Uno irá a verla (en 3D vale la pena), disfrutará algunas de las escenas y esperará el próximo episodio. Porque, aunque sepamos que piratas eran los de antes, todavía tenemos ganas de seguir balanceándonos entre las velas del navío y arrojarnos a la pelea sobre cubierta, espada en mano.

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Escenas destacadas: la huída de Sparrow ante el Rey; el diálogo entre Sparrow y Barbosa, atados a sendas palmeras; la secuencia de la caza de las sirenas. Babita emérita a Astrid Berges-Frisbey (nacida en Barcelona, look francés) como la sirenita-chiquita de Dios-pequeñita-como creció la nena-cuando salió del agua. (Hay una argentina, Jorgelina Guadalupe Airaldi, entre el revoleo de sirenas).

Mañana, las mejores frases.

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25.5.11

ahogo

Déjame hacer un árbol con tus trenzas.

Mañana me hallarán ahorcado
en el nudo celeste de tus venas.

Se va a casar la novia
del marinerito.

Haré una gran pajarita
con sus cartas cruzadas.
Y luego romperé
la luna de una pedrada.
Neurastenia, dice el doctor.

Gulliver
ha hundido todos sus navíos.

Codicilo: dejo a mi novia
un puñal y una carcajada.

GERARDO DIEGO
fuente: http://amediavoz.com/diegoORO.htm

24.5.11

cuánto te extraño, tato

Afuera es noche y llueve tanto. En noches como éstas, que bien que viene una picadita de Tato Bores.


Una que sepamos todos (“Good Show” 1993)


Tato con Federico Peralta Ramos


La máquina de cortar boludos (1990)


Con estas palabras (cuyo autor, Mariano Moreno, reveló en el último programa) cerraba las emisiones de uno de los ciclos.


Presentación de “Good Show” (1993)

23.5.11

cabildo y juramento

clarín

(…)

…si uno despliega un mapa del barrio, Cabildo y Juramento queda casi en el centro de ese lugar que en 1855 era un pueblo, en 1883 pasó a ser ciudad y que en 1887, tras ser anexado a Buenos Aires, quedaría como un barrio más de la gran metrópolis. Los nombres actuales de las dos avenidas recién fueron impuestos el 27 de noviembre de 1893. Antes, Cabildo era 25 de Mayo y Juramento, Lavalle.


Y aún en los tiempos en que Cabildo era el Camino Real del Norte, un ancho sendero de tierra que usaban los troperos (vale recordar que en el cruce con la actual calle La Pampa estaba la pulpería La Blanqueada, antigua parada de carretas), la esquina con Juramento ya empezaba a figurar como lugar importante. Es que a unos metros vivía Juan Callaba, dueño de las diligencias que llegaban desde el Centro hasta Belgrano. La más famosa era una llamada “La Golondrina”. Hoy, por Cabildo y Juramento circulan unas quince líneas de colectivos.


Y si de transportes se trata, aquella esquina también vio pasar muchas veces al famoso tranguaicito, un tranvía tirado por tres caballos que iba desde la estación del tren, en el Bajo, hasta la actual calle Vidal. Era un servicio especial que circuló hasta noviembre de 1915. Durante muchos años, la concesión de ese servicio estuvo a cargo de Luis Cevasco, un antiguo vecino del barrio quien también era famoso por ser el dueño de “Toro”, un caballo percherón que ganó muchas cinchadas. La historia dice que, con “Toro”, don Cevasco ganó e hizo ganar mucha plata a muchos apostadores que le tenían fe a la fuerza de su caballo.


En tiempos más actuales, Cabildo y Juramento tuvo también otros sitios que la hicieron cita obligada: la famosa Confitería Mignón, el cine que también tenía ese nombre y la Galería Juramento, punto de encuentro hasta la década de 1980. La confitería era famosa por servir en bandeja de plata las masas que acompañaban el té. En la ochava que ocupaba ahora hay pequeños comercios de distintos rubros.

(…)

En cuanto a la Galería Juramento, muchos la evocan como Churba. Tenía tres pisos y dos subsuelos y a los locales se llegaba caminando por una amplia rampa que dejaba un gran hueco central que proveía aire y luz. Fue un lugar de moda y diseño y albergó comercios que quedaron en la memoria de muchos: la disquería Downtown Records, las casas que vendían jeans y remeras exclusivas y, en el tercer piso, la famosa Toldería de la Griega, donde los hippies conseguían la ropa que los distinguía.


Hoy, en esa esquina, hay una pizzería y un gran local de ropa deportiva. También se ve un mural que recuerda a John Lennon pidiendo una oportunidad para la paz.

(…)

“Belgrano, desde su esquina símbolo”
EDUARDO PARISE
(clarín, 23.05.11)

22.5.11

las catacumbas del teatro el círculo (III)

sitio oficial del escultor Eduardo Barnes

Eduardo Amancio Barnes era una escultor rosarino, nacido en 1901. Autodidacto, Barnes se especializó en arte sacro. Una peculiaridad de sus personajes eran las manos desproporcionadas, gigantescas, y los símbolos que se repetían en sus obras. Hay obras suyas en la Catedral rosarina, en la Iglesia San Juan Evangelista, bajorrelieves suyos en el Monumento a la Bandera y en la entrada de la Bolsa de Comercio. Y La Plata, San Nicolás y Mar del Plata también cuentan con obras suyas en su patrimionio.

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Pero la historia de Barnes (fallecido en 1977) se enlaza con la del Teatro El Círculo. Cuando el número de sus obras, amenazó con superar el espacio disponible en su estudio, Barnes se puso a la tarea de buscar un lugar para guardar sus esculturas. Del trato con los socios del “Círculo”, surgió la posibilidad de que en los sótanos del teatro, las “catacumbas”, Barnes pudiera guardar sus esculturas. El lugar estaba abandonado, lleno de cenizas (provenientes de las calderas con las que se calentaba el teatro); parecía un lugar indicado para alojar sus esculturas de yeso y bronce.

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Asegurados de que no se afectara la acústica de la sala, Barnes cubrió el piso de tierra del sótano con lajas provenientes de Hamburgo. Pero no representó un gran costo: esas lajas venían como lastre en los cajones que llegaban al puerto de Rosario y quedaban abandonadas en los muelles rosarinos. Esas lajas siguen allí, en el piso de las catacumbas.

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De este modo, la obra de Eduardo Barnes se enlazó con el Teatro El Círculo. A la muerte del artista, los herederos donaron las obras al teatro con la condición de que si, en el futuro, el teatro desaparece, las esculturas de Barnes vuelvan a la comunidad rosarina, su auténtica propietaria. Y en las catacumbas de la sala funciona el excepcional Museo de Arte Sacro Eduardo Barnes que recomendamos visitar a todo aquel que pase por Rosario.

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En este álbum en Facebook hemos reunido las fotos que sacamos en nuestra visita al Museo:

http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10150215602546421.344669.163209071420&l=a30ff6f415

pero la imagen apenas puede reflejar la atmósfera de las esculturas alineadas en la semipenumbra de los sótanos lóbregos, con olor a humedad, más de un mosquito (un símbolo rosarino) y los acordes de “Tosca” que se filtraban del ensayo en el escenario sobre nuestras cabezas. Magia inefable vibrando como tensada cuerda del violín rozada por el arco.

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Del centenar de obras que componen el patrimonio del Museo, destacamos esta imagen “budista” de la Virgen y el Niño, una obra que estaba en las sombras, apenas visible y al que debimos apelar al flash para conseguir una buena toma de esta particular pieza.

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Fin del tríptico post que esperamos sirva de para alimentar la curiosidad de aquel que apunte sus pasos a Rosario. Vale la pena hacerse un lugar en la agenda para visitar el Teatro El Círculo. Al pie, la data donde podrán encontrar los horarios de las visitas guiadas (recomendamos que sea miércoles o viernes, con la posibilidad que coincida con algún ensayo como nos tocó a nosotros) y más información sobre el teatro y Barnes.

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FUENTES:

Los dos albúmenes personales en Facebook, con fotos de nuestra visita. La del teatro:

http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10150215590466421.344665.163209071420&l=05d2605bc8

y la del Museo de Arte Sacro Eduardo Barnes:

http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10150215602546421.344669.163209071420&l=a30ff6f415


El artículo en Wikipedia sobre el teatro:
http://www.teatro-elcirculo.com.ar

y sobre Eduardo Barnes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Barnes

La página oficial de Barnes de donde tomamos el retrato del artista que hizo Antonio Berni que inicia este post:
http://www.barnespop.com/coleccionbarnes/

21.5.11

las catacumbas del teatro el círculo (II)

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La crisis económica del ’30 detuvo la afluencia de recursos; la guerra, la llegada de los artistas del Viejo Mundo. Faltaba el golpe casi letal del cine sonoro, para hacer tambalear al teatro.

La muerte de Schiffner fue la cereza del postre. Tras buscar en vanos interesados en el teatro, la viuda de Schiffner dio la orden de poner el cartel de demolición a la sala. Esa joya arquitectónica de Rosario estaba a punto de desaparecer.

Y ahí apareció la quijotada de un grupo de intelectuales, los señores del Círculo de la Biblioteca, rosarinos que desde 1912 fomentaban actividades culturales en la ciudad, algunas realizadas en el teatro a punto de desaparecer. Con gran audacia, juntaron recursos, hipotecaron sus propias casas y compraron el teatro, salvándolo de un final anunciado. Desde 1943, el Teatro pasa a llamarse “El Círculo” por la asociación que lo salvó de la piqueta.

No hay un dueño del teatro: hay una Comisión Directiva ejecutiva que representa a las decenas de socios que mantienen el teatro. El teatro es propiedad de todos los rosarinos y se va a mantener mientras los pobladores de esa ciudad conozcan la herencia recibida. Hay escasos recursos provinciales para pagar el gasto de iluminación. El resto, hecho a pulmón. A partir de 1998, se efectuó un plan para recuperar el claro deterioro edilicio del teatro, teniendo el punto más alto en 2004 con las obras para acondicionar la sala para ser sede del III Congreso Internacional de la Lengua Española.

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Un par de anécdotas de la visita guiada que realizamos a fines de marzo. Tuvimos la fortuna de que la visita se realizara en ocasión del ensayo de “Tosca” que se iba a presentar en el teatro un par de semanas después. Pudimos asistir a los ensayos con la orquesta, escuchar parte de la ópera, ver el vestuario (recién llegado) y hasta estar sobre el escenario en un breve momento de descanso de los artistas.

Y rescatamos un puñado de anécdotas de la visita. La primera, el origen de dos frases del argot artístico. El término “mucha merde” para desear el éxito de una presentación, tenía un significado literal. En épocas de carruajes tirados a caballo, que una obra tuviera muchos asistentes, implicaba que hubiera muchos carruajes, muchos caballos y por ende… ¡“mucha merde”! Otra: “estar en capilla” también es una expresión teatral. La “capilla” es la habitación o espacio contiguo al escenario en la que espera el artista que va a entrar a escena. Esperar en la capilla (léase “estar en capilla”) era el momento de máxima tensión, el paso previo a la gloria o Devoto, a sólo un instante de ser juzgados sin piedad alguna.

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Y por último, una anécdota propia del “Teatro El Circulo”. Si uno se para en el escenario, se ve, en las figuras del espléndido techo, la imagen de una egipcia, una joven morena, entre otros motivos relacionadas con la lírica. Hay una tradición entre los cantantes que se presentan en el teatro: si se dirige la voz hacia esa imagen, se logra la mejor performance, aprovechando al máximo las cualidades acústicas de la sala. Así que el consejo a los cantantes que entran al escenario es claro y conciso: “apuntale a la negrita”.

Gran parte de la acústica de la sala, admirada por Enrico Caruso, está soportada por la caja de resonancia existente debajo del escenario. En los sótanos de “El Círculo”, no sólo se encuentra el secreto de la excepcional acústica. Hay un tesoro, tal vez no del todo conocido, un destacado museo de arte sacro que contaremos en el post de mañana.

(Continúa mañana)

20.5.11

las catacumbas del teatro el círculo (I)

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Venciendo mi natural buenosairesdependencia, a fines de marzo pasado, pegué una vueltita de tres días por Rosario, una hermosa ciudad que se metió en mi corazón desde que bajé del micro. Tal vez porque, ya caminando por las calles rosarinas, rumbo al hotel, me sentí como si estuviera pisando las veredas de Buenos Aires. No me sentí extraño en una ciudad que ha cambiado en los últimos años, para mirar al Paraná y revalorizar el río, con una serie de parques y obras públicas que cambió la dinámica de la urbe.

Los seguidores de “Libreta Chatarra” en Facebook habrán visto las fotos que subimos de los distintos lugares rosarinos, destacando, especialmente, la arquitectura de la ciudad, edificaciones de la época del auge agroganadero del siglo pasado. Pero nos quedaba una historia por contar, una visita que nos sacudió al descubrir una de las joyas de Rosario que no teníamos la menor idea de encontrar. En tres posts nos ponemos al día con esa historia, lo que habita en las catacumbas del Teatro “El Círculo” y de los pormenores de una visita perfecta.

La historia empieza a fines del siglo XIX, cuando Rosario es una pujante ciudad, montada en el auge de su puerto, punto exportador de las materias primas con las que Argentina se insertó en la economía mundial. Fluye el dinero y con él surge una burguesía local. Y entre las necesidades de una clase acomodada, comienza la demanda de una sala de ópera (la música del momento) para, además de cultivar el espíritu, tener un lugar donde exhibirse socialmente.

En 1888, respondiendo a esa demanda de la sociedad rosarina, se crea la S.A. Teatro La Ópera constituida para crear un gran teatro lírico, en el solar de la calle Laprida al 1200. Se elige el anteproyecto de los Arquitectos Cremona y Contri y comienza la construcción… suspendida cuando las paredes apenas rozan el primer piso.

La falta de fondos paraliza las obras y el lugar se vuelve un aguantadero de delincuentes, que medran entre los laberintos de la construcción a medias realizada. El lugar gana fama entre los rosarinos como “La Cueva de los Ladrones” y era escrupulosamente evitada por los transeúntes, sobre todo cuando caía la noche.

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En 1889, Emilio Schiffner compra la S.A. quebrada y reemprende las obras del teatro, con la ayuda del especialista en acústica, el alemán George Goldammer que rectifica los planos originales. La construcción no se detendrá. Conceptualmente, el edificio está pensado a partir del eje de simetría que da a la calle Laprida. Se replican los espacios, las puertas, los palcos, de un lado al otro; los espejos sugieren la sensación de infinitud y replicación de planos.

El 4 de junio de 1904, con “Otello” de Verdi, se inaugura el entonces Teatro La Ópera y pronto se vuelve un punto estelar de la lírica nacional. Los espectáculos europeos que cruzaban el Atlántico, hacían escala en Buenos Aires, pasaban a Rosario y luego partían a Nueva York. Era la época de oro del teatro; las estrellas de la lírica pasaban por la sala. Se suceden los nombres de Tita Rufo, Tito Schippa, Arturo Rubinstein, Igor Stravinsky, pero uno está en el corazón del teatro, el de Enrico Caruso, que supo escribir, en una nota luego de su actuación que “las condiciones acústicas de este Teatro son tan completas, que nada tiene que envidiarle a los importantes coliseos del mundo que he visitado durante mi carrera artística, y en tal sentido es parecido al Metropolitan de New York". El teatro llegó a representar una ópera por día.

Pero esos días estaban por quedar atrás.

(Continúa mañana)

19.5.11

en cuanto puedas

Y si no consigues hacer tu vida como quieres
intenta por lo menos esto
en cuanto puedas: no vayas a ensuciarla
al frecuente contacto de la gente,
con charlas y negocios por doquiera.

No vayas a ensuciarla con llevarla,
con volverla a menudo y exponerla
a la vulgar locura cotidiana
de tanta relación y compañía
para que se convierta en una extraña intrusa.

CONSTANTINO CAVAFIS
fuente: http://ciudadseva.com/textos/poesia/euro/cavafis/encuanto.htm

18.5.11

piratas frente al Plata

En julio de 1628 el gobernador de Buenos Aires, Diego de Góngora, fue advertido de que una flota holandesa se acercaba con codicia al Plata y se estableció una guardia permanente. Las noches en que el viento soplaba facilitando el desembarco, los vecinos debían caminar por la costa armados, en grupos de a dos, y por un plazo no menor a dos horas.

Una de estas parejas halló un papel enrollado y lacrado. Era un panfleto escrito en español, instando a los habitantes a que se sublevaran. Fue el primer intento de emancipación de nuestra historia. Por supuesto, no pasó de la intención. Los holandeses habían lanzado algunos más en la zona de Retiro y Recoleta, pero la propaganda no tuvo el efecto que esperaban: tres o cuatro cañonazos bastaron para convencerlos de que no eran bienvenidos. Este suceso determinó que Góngora instalara ocho cañones en el humilde fuerte para prevenir futuros intentos.

De la intención holandesa sólo queda este magnífico cuadro que bocetaron desde las naves y pintaron en Europa. Es una reliquia: muestra cómo era la ciudad vista desde el río en ese lejano año 1628. Se trata de la imagen más antigua que existe de Buenos Aires.

la nación

En el centro se observa el precario fuerte (hoy ocupa ese lugar la Casa Rosada). A su izquierda, la iglesia de San Francisco. A la derecha de la fortificación hay un rancho: es la Catedral.

DANIEL BALMACEDA
“Invasores holandeses en el Plata”
(historias inesperadas, 18.05.11)

(Esta nota puede consultarse en: http://invasionesinglesas.blogspot.com)

17.5.11

ex libris famosos

“Ex libris” es una locución latina que significa “de entre los libros de” y que se usa para identificar que un ejemplar es un libro de la biblioteca (pública o privada) de alguien. Es una marca de propiedad, generalmente, un sello o etiqueta, colocada en el reverso de la cubierta de un libro con el nombre de su propietario, precedido por la mencionada expresión. Un “Ex libris” es el sello de propiedad de un libro y hay “ex libris” diseñados especialmente para un propietario de libros.

El antecedente más antiguo que se conoce lo constituye unas placas de barro cocido esmaltadas en azul que estaban con los estuches de los rollos de papiro de la biblioteca del Faraón Amenhotep III (siglo XV a.c.), hoy conservados en el Museo Británico.

Haciendo una búsqueda por Google, encontramos una impresionante variedad de “ex libris”, ordenados por temas, artista, propietario, nacionalidad, época… Para este post, nos decidimos a proponer una serie de “ex libris” de personajes famosos de la historia. En las fuentes, al pie, hay una puerta para seguir investigando este fértil campo que enlaza los libros y la plástica.


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ADOLF HITLER

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CHARLES DE GAULLE

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GRETA GARBO

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CHARLES CHAPLIN

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VICTORIA, Reina de Inglaterra

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GEORGE WASHINGTON

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JACK LONDON

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GLORIA SWANSON

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CHARLES DICKENS

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BENITO MUSSOLINI

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ARTHUR CONAN DOYLE

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BING CROSBY

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SIEGMUND FREUD

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JACK DEMPSEY


FUENTES:

http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?f=21&t=1086

http://bibliorios.blogspot.com/2010/04/ex-libris.html

http://bookplatejunkie.blogspot.com/2011/03/punning-and-rebus-bookplates.html

http://www.bookplate.org/

http://bookplatejunkie.blogspot.com/2011/02/puppy-bowl-bookplates-with-dogs-and.html

http://extraordinary-thing.blogspot.com/2010/01/extraordinary-world-of-ex-libris-art.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Ex_libris

16.5.11

un puñado de historias

Uno de los mejores capítulos de “Viaje a las estrellas. La Nueva Generación”, se llama “Darmok”. En él, el Enterprise se encuentra con los Tamarians, una civilización con un idioma incomprensible. Con el desarrollo del capítulo, nos enteramos que esta civilización basa su lenguaje en frases relacionadas con historias propias. En vez de “Amor” dicen “Julieta en el balcón”. Aquellos que no conozcan la historia de Romeo y Julieta, no encontrarán ningún sentido a lo dicho. Desconocer el corpus de historia de esa civilización, se convierte en una barrera infranqueable para comprenderlos.

El capítulo viene a cuento para una reflexión: cómo ha cambiado el conjunto de historias en común de nuestra civilización; qué corpus nuevo ha venido a cambiar el colectivo de historias que constituían nuestra referencia común.

Los que venimos acercándonos al medio siglo, podemos rememorar la serie de historias que venían de la literatura popular, que formaban el imaginario promedio de nuestra infancia. “Sandokán”, “Robin Hood”, “Ivanhoe”, el “Nautilus”, “La cabaña del Tío Tom”, “La isla del tesoro”, “Tom Sawyer”, “La Divina Comedia”, “Sherlock Holmes”, “El Martín Fierro”, “Don Segundo Sombra”, “Juan Moreira”, etc., etc. Corpus casero que se agregaba al bagaje proveniente del fondo de la historia, de nuestra matriz grecorromana: “La Ilíada”, “La Odisea”, “Edipo Rey”, “La Eneida”.

No necesariamente tenían que ser buenas; podían ser mediocres folletines, pero las andanzas de sus personajes eran conocidos, aún para los que no habían leído los originales. Los nuevos medios de comunicación (radio, cine y televisión), multiplicaban las historias: reflejos imperfectos de sus originales pero con la suficiente capacidad para proyectar sus rasgos principales.

En nuestro lenguaje, abundaban las citas a ese cuerpo de historias; a lo Tamarians, sólo nosotros podíamos entender que significaba decir que una persona era “más paciente que Job” o citar “que algo podrido huele en Dinamarca”.

El cambio generacional incluyó una mutación del corpus de historias que manejaba la generación anterior. Una nueva serie de personajes y tramas ocupan un espacio central en la imaginería de la humanidad: “Lost”, “X-files”, “Kill Bill”, etc., etc., etc.

A veces, este nuevo corpus recicla las viejas historias. El cómic abreva en las leyendas antiguas que muta en nuevos héroes, en novelas gráficas de instancias históricas con lecturas contemporáneas. Un “V de venganza” o un “300” traen ecos de hechos del pasado, transvertidos en una lectura política actual.

¿Cuántas historias hemos perdido en el camino? ¿Cuántas habremos perdido nosotros, respecto a la generación anterior? ¿Cuántas historias centrales se apagaron en la noche de los tiempos y, con ellas, la catarata de frases relacionadas con una historia primigenia? ¿Cuántas, reconvertidas en nuevas historias, son pálidos reflejos, de un reflejo, de un reflejo, hasta volverse irreconocibles?

Tal vez podamos especular con un improbable encuentro, en algún punto del tiempo, entre representantes de generaciones distantes, incapacitados de reconocerse en el lenguaje porque, como los Tamarians de “Viaje a las estrellas”, estarán hablando desde distintos colectivos de historias comunes.

Un paso: podríamos preguntarnos cuán rápido mutan, a caballo de la proliferación de nuevos canales y género (léase Internet, el cómic, el videocable) y cuánto ha aumentado (si lo ha hecho) el cúmulo de historias comunes.

Quizás podamos plantear la hipótesis que, una mayor cantidad de historias, no implica la generación de nuevas historias, sino que todas son variaciones sobre un núcleo de historias básicas que se repiten, con ligeros agregados cosméticos. Detrás de la multitud de historias, podremos identificar la historia del héroe luchando contra la muerte, del chico que busca chica, del viajero que descubre que el viaje es el fin y que no hay nada esperándolo más allá del camino.

14.5.11

covers: palomita blanca


CARLOS GARDEL


ANÍBAL TROILO


JUANJO DOMINGO – JULIO PANE


PALITO ORTEGA

13.5.11

la infidelidad excede el mero intercambio de fluidos

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LAST NIGHT
data: http://www.imdb.com/title/tt1294688

¿Ah, sí? ¡Atorrante! ¡Vos, Sam Worthington! ¡Tenés a Keira Knightley en casa y todavía te quedan ganas de salir a buscarte otra! ¡Eh! ¡Caradura! ¡Mirala a esa cosita con cara de dulce, como sufre mientras te mira coquetear con esa descarada compañera de trabajo! ¡Le partís el corazón y no se te cae una lágrima! ¡Insensible! ¡Descastado! ¡Si Dios le da pan al que no tiene dientes! ¡Insaciable! ¿Sabés los tipos que se levantarían cada día (pero cuando te digo cada día es cada día) agradeciéndoles de rodillas al Cielo que permitió que una mina como Keira te dé la hora y la puedas tener durmiendo cada noche a tu lado? ¿Eh? ¿Sabés lo larga que sería la cola de los candidatos para ocupar tu lugar, gilito? Y vos te lo tomás todo en joda. Escupís al cielo, te cagás en la suerte que tenés y vas y le metés los cuernos con el primer gato que se te cruza. ¡Basura! ¡Salí de mi vista! ¡Andá…!

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¿Y quién es la loca esa, a ver? Sí, sí… esa turrita, decime… esa loquita que no le llega ni a los talones a Keira… a ver… animate, decime… sacate la careta…

¿Eva Mendes?

Ajah…

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Bueno… hay que comprender… a veces la vida te expone a tentaciones… no digamos tentaciones… situaciones… y bueno…

Es comprensible.

Tampoco se puede ser tan duro con un hombre. Todos somos falibles, todos tenemos nuestras cosas… Uno no sabe como actuaría si estuviera en tal situación…

Así que Eva Mendes…

¡Sos un turro, Worthington!

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Más o menos, de eso se trata “Last Night”, una inteligente descripción de una etapa clave en la vida de una pareja, una noche de infidelidades mutuas que operan, más en el corazón que en la cama. El guión de la directora Massy Tadjedin, en su ópera prima, es verdaderamente sutil. Las historias paralelas de Joanna y Michael certifican la traición, antes que cualquier consumación. Esa pareja está destruida, pero está destruida de muchos antes, de cuatro años atrás, cuando una de las partes tuvo un secreto, lo ocultó de la vista del otro y aprendió a sepultar ese sentimiento en cada día en convivencia. ¿Qué importa ya si se produce o no el intercambio de fluidos? La traición, la infidelidad, está instalada en el corazón. Y ante eso, ¿qué importa ya lo que suceda?

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Para que una historia mínima como ésta funcione, se necesita la química del elenco. Esa química está. No tanto en Sam Worthington sino en las dos damas que se disputan su corazón. Y, básicamente, en Keira Knightley. Ochenta por ciento de la película es ella, los primeros planos de su mirada, ese gestito que hace con los labios cuando queda con una palabra a medio completar, esa mirada de seducción en un diálogo casual. Sólo por esa habilidad para fundir el celuloide, uno puede comprender la situación de Michael en la disyuntiva de seguir con Joanna o dejarse caer en los brazos de Laura, una Eva Mendes con un look menos pulposo pero que deja siempre latente la opción de desatar la bestia sexual en cuanto se le ponga una mano encima.

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En ese transcurrir sin sorpresas, en pequeños momentos, se va el filme. Hasta que llega la última escena, el último fotograma, donde revierte el destino de película del montón a una muy buena película. Todo por una mirada y una vacilación de Keira Knightley. Un solo gesto que nos define todo lo que sucedió hasta ahí. Que nos explica cómo se vino llevando esa pareja y cómo, lo que está oculto ahí bajo la superficie, se sabe que está latente aunque se ignore.

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Por esa escena final, vale la pena ver “Last Night”.

Y por Keira Knightley y Eva Mendes, of course.

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