22.9.12

conozco la canción: ojos verdes (I)

Miguel de Molina cuenta en su biografía que, en una de noche de 1935, estaba sentado a la mesa de un café español junto a dos invitados de lujo, los poetas Rafael de León y Federico García Lorca.

García Lorca y de León discutían sobre el color verde, al que comparaban con la albahaca. De la charla (imagino yo, varias copas mediante), los poetas se desafiaron a escribir un poema que reflejara lo que el color verde les transmitía. Miguel de Molina le arrancó una promesa a Rafael de León, que él sería quién estrenara la canción que saldría de esa apuesta.

La promesa no fue cumplida, porque “Ojos verdes”, la canción con letra de Rafael de León (con colaboración posterior de Salvador Valverde en la letra y Manuel Quiroga en la música) fue estrenada por Blanquita Suárez en el cine “Trocadero” de Madrid. Pero la canción buscó su mejor cantante y ése no fue otro que el prometido Miguel de Molina, quien le dio tal vez su mejor versión:


Miguel de Molina

No resistimos la tentación de copiar la letra original.
I
Apoyá en er quisio de la mansebía
miraba ensenderse la noche de mayo;
pasaban los hombres y yo sonreía
hasta que a mi puerta paraste el caballo.
“Serrana, ¿me das candela?”
Y yo te dije: “Gaché,
ven y tómala en mis labios
que yo fuego te daré”.
Dejaste er caballo
y lumbre te di,
y fueron dos verdes luceros de mayo
tus ojos pa mí.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.


II

Vimos desde el cuarto despertar el día
y sonar el alba en la Torre la Vela.
Dejaste mis brazos cuando amanecía
y en mi boca un gusto de menta y canela.
“Serrana, para un vestío
yo te quiero regalá”.
Yo te dije: “Estás cumplío,
no me tienes que dar na”.
Subiste ar caballo,
te fuiste de mí
y nunca una noche
más bella de mayo
he vuelto a viví.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Ojos verdes, verdes, con brillo de faca,
que están clavaítos en mi corazón.
Pa mí ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes como la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.
Vale señalar que hay otra versión cantada por un hombre. Ahí el que baja del caballo es el cantante. Es la versión que canta Miguel de Molina.

Y llama la atención que esa charla entre Lorca y de León generó otro poema, tan célebre y tan bueno como esta copla memorable:
Verde, que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
Y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
Ella sueña en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
Con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,
Las cosas la están mirando
Y ella no puede mirarlas.

Verde, que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha
Vienen con el pez de sombra
Que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
Con la lija de sus ramas,
Y el monte, gato garduño,
Eriza sus pitas agrias.
Pero, ¿quién vendrá? ¿Y por dónde?
Ella sigue en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
Sonando en la mar amarga.

-Compadre, quiero cambiar
Mi caballo por su casa,
Mi montaña por su espejo,
Mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
Desde los puertos de Cabra.
-Si yo pudiera, mocito,
Este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo
Ni mi casa es ya mi casa.
-Compadre, quiero morir
Decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
Con las sábanas de Holanda.
¿No ves la herida que tengo
Desde el pecho a la garganta?
-Trescientas rosas morenas
Lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
Alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
Ni mi casa es ya mi casa.
-Dejadme subir al menos
Hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme,
Hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
Por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
Hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
Farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
Herían la madrugada.

Verde, que te quiero verde,
Verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
En la boca un raro gusto
De hiel, de menta y de albahaca.
-¡Compadre! ¿Dónde está, dime,
Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
Cara fresca, negro pelo,
En esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe
Se mecía la gitana.

Verde carne, pelo verde,
Con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
La sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
Como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
En la puerta golpeaban.
Verde, que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
Bueno, llegó la hora de decir que toda esta coincidencia cósmica no es más que una leyenda de don Miguel de Molina quien “pintó” la realidad en su biografía.

Aparentemente, la canción fue pedida por Manuel Quiroga, en 1935, a sus dos letristas amigos, Rafael de León y Salvador Valverde, con el pedido que el tema tuviera una mujer con ojos verdes en la letra. Quiroga estaba pensando en su propia mujer a la que quería halagar, pero los poetas siguieron por caminos más audaces.

La primera estrofa desde “Apoyá en el quicio de la mancebía” hasta “y fueron dos verdes luceros de Mayo tus ojos pa' mí” pertenecen a Valverde; el resto, a de León. A propósito de la mención de la “mancebía” (burdel), en la dictadura franquista se ordenó el cambio de ese verso por el más recatado “Apoyá en el quicio de tu casa un día”

La canción se estrenó en 1935, pasó por varias voces, aparentemente sin mucha repercusión. Hasta que la cantó Concha Piquer en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en 1936 y se transformó en un éxito total. Consuelo Heredia la grabó tres años después y sólo en 1940, Piquer la llevó al disco.


Concha Piquer

Un último dato que desmorona la leyenda del encuentro Molina, Lorca, de León: el poema de García Lorca, “Romance Sonámbulo”, con el verso célebre de “verde que te quiero verde” fue publicado en el “Romancero gitano” de 1928 y el poema tiene fecha al pie del 2 de agosto de 1924.

Igual, pese a su falta de verosimilitud, nosotros, como cierto personaje de “Madchester, la fiesta inolvidable”, entre la verdad y la leyenda, imprimimos la leyenda. Así que para nosotros, “Ojos verdes” va a estar creada por esa reunión fantástica entre Molina, García Lorca y de León.

Mañana, otras versiones de la canción.

FUENTES:

Texto de la canción:
http://www.poesi.as/rl0313.htm

Un artículo en el blog “El mundano” de Adrián Vogel:
http://elmundano.wordpress.com/2009/06/08/un-siglo-de-canciones-20-%E2%80%9Cojos-verdes%E2%80%9D-por-alejandro-martinez/

Otro artículo en el blog “Letras de Coplas” de Antonio Barba:
http://letrasdecoplas.blogspot.com.ar/2009/06/ojos-verdes.html

El artículo en Wikipedia de Rafael de Léon:
http://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_de_León

y el de Federico García Lorca:
http://es.wikipedia.org/wiki/Federico_García_Lorca

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, me llamo sebastián, soy de argentina y me gusto la canción cuando la escuche de Pasión Vega, y me encanto la letra, pero no entiendo a que se refiere esta parte:

"Serrana me das candela
y yo te dije gaché."

Me gusto toda la historia de la canción, aprendí mucho, pero me gustaría que si alguien sabe a que se refiere con gaché, me lo explique, desde ya muchas gracias.



Marcelo De Biase dijo...

En caló, gaché es el mote de andaluz. Entrada en el sitio de la RAE:

http://lema.rae.es/drae/?val=gaché



Anónimo dijo...

Muchas gracias Marcelo por tu rápida respuesta, te lo agradezco mucho

Roberto Ferreira dijo...

Hola, me llamo Roberto y soy un uruguayo admirador de la música andaluza entonces buscando información sobre Carlos Cano me encontré este blogg el cual me sacó una duda , pues yo creía que la letra de "ojos verdes" era un anónimo español, pero tu me has aclarado o mejor dicho has dado luz a mi ignorancia. Gracias

Marcelo De Biase dijo...

Gracias a vos, Roberto por visitar el blog y dejar tu comentario. Un gusto que haya servido. Abrazo.

Anónimo dijo...

Perdonen mi ignorancia, pero soy nuevo en esto de los Romanceros y los Gitanos. Agradecería que alguien me iluminara con el significado o la interpretación de ese famoso verso: " Verde que te quiero verde", que demás está decir, a mí me deja en blanco.

Gracias.

Luis