4.2.17

frases de “Talentos ocultos”



-No hay crimen con un automóvil descompuesto.
-No hay crimen tampoco en ser negro.

No escogimos el lugar, Oficial. Éste nos escogió.

Los malditos rusos nos están vigilando ahora mismo. Esos Sputniks.

¿Ustedes, chicas, han conocido a esos astronautas?

Tenemos que poner a un hombre allí arriba, antes de que los comunistas lo hagan.

Tres mujeres negras persiguen a un oficial de policía blanco en una carretera en Hampton, Virginia, en 1961. ¡Señoritas, he aquí un milagro ordenado por Dios!

¡Un maldito perro! ¡Y un maldito maniquí! Y luego será una ojiva termonuclear RDS-37 de 1,6 megatones para ser arrojada en el centro de Des Moines.

No podemos justificar a un Programa Espacial que no ponga nada en el espacio.

-¿Cómo se llama? Las iniciales...
-Ahí. IBM.

¡El espacio es un negocio!

Necesito a un matemático.

-¡Mary! Una persona con la mente de un ingeniero, debería de ser un ingeniero. No puedes ser una computadora el resto de tu vida.
-Señor Zielinski, soy una mujer negra. ¡No voy a buscar lo imposible!
-Y yo soy un judío polaco cuyos padres murieron en un campo de prisioneros nazis. Ahora estoy de pie bajo una nave espacial que va a llevar a un astronauta a las estrellas. Creo que podemos decir, que estamos viviendo lo imposible. Déjame preguntarte: si fueras un hombre blanco, ¿querrías ser un ingeniero?
-No tendría que hacerlo. Ya sería uno.



Las faldas deben ser usadas más abajo de la rodilla. Los suéteres se prefieren a las blusas. Nada de joyas. Un simple collar de perlas es la excepción.

No hables con el Señor Harrison, al menos que te hable. No muchas computadoras duran más que unos pocos días.

Nunca han tenido a alguien de color aquí antes, Katherine. No me avergüences.

-Ruth, ¿cuál es el estado de mi computadora?
-Ella está justo detrás de usted, Señor Harrison.
-¿Ella maneja la Geometría Analítica?
-Absolutamente. Y habla.
-Sí, señor. Lo hago.
-¿Cuál de las dos?
-Ambas. Geometría y hablar.

En catorce días el Mercury 7 estará aquí para entrenar. Y no tengo ninguna duda en mi mente de que van a estar haciéndonos preguntas sobre nuestro trabajo. Creo que es una buena razón dado que pondremos a un humano en la parte superior de un misil y lo dispararemos al espacio. Cosa que nunca se ha hecho antes. Y porque nunca se ha hecho... todo lo que hagamos entre ahora y entonces va a importar. Va a importar a sus esposas. A sus hijos. Creo que va a importar a todo el maldito país. Así que este Grupo de Trabajo Espacial será como se anuncia: los ingenieros más grandes en Estados Unidos. Y las mentes científicas no tendrán problema de que les revisen su trabajo... ¿cierto, Paul?

Así que denme un amén, maldita sea.

-¿Puedo preguntarte dónde está el baño de damas?
-Lo siento. No tengo idea de dónde está su baño.

-¿Dónde está esa chica con los números?
-En un descanso.
-¿Tomamos descansos ahora?

-¿Ya terminaste?
-Casi. ¿Dijo que era al final del día?
-El final del día por aquí fue ayer.

-¿Sabes lo que estamos haciendo aquí?
-Tratando de poner a un hombre en el espacio, señor.
-Eso es correcto. Eso es correcto. Así que puedes tirar eso a la basura.
-¿Disculpe?
-¡Dije que lo puedes tirar! Dame. No es un insulto a tu trabajo. Es sólo... obsoleto. Así de rápido se mueven las cosas por aquí.

-Lo que te pido que hagas... lo que le pido a todos en esa habitación, a todos mis... genios, es mirar más allá de los números. Mirar a su alrededor. A través de ellos. Por respuestas a preguntas que ni siquiera saben preguntar. Cálculos que aún no existen. Porque sin ellos, no iremos a ninguna parte. Quiero decir, nos quedaremos en el suelo. No vamos a volar hacia el espacio. No estaremos rodeando la Tierra. Y ciertamente no tocaremos la Luna. Y en mi mente... en mi mente, ya estoy allí. ¿Y tú?
-Sí, señor.
-Bien. Porque no necesito a otra chica inteligente con una calculadora.



Haz que el lápiz se mueva tan rápido como tu mente y estarás bien.

-¿También irás al espacio?
-No, nena. Pero voy a hacer lo que pueda para ayudar a esos hombres valientes a que lleguen allí.

Hay más de una manera de lograr algo.

Los derechos civiles no siempre son civiles.

Entonces, sí... Dejan que las mujeres hagan algunas cosas en la NASA, Señor Johnson. Y no es porque usemos faldas... ¡es porque usamos lentes!

-¿Cómo puedes estar mirando a esos hombres blancos?
-Hay igualdad de derechos.

-Entonces, ¿cómo supiste sobre el cohete Atlas? Eso no sale de los cálculos. Esos datos no están aquí. Como dijeron, es clasificado.
-Lo sostuve contra la luz.
-¿Lo sostuviste contra la luz?
-Sí, señor.
-Cierto. Ahí está. ¡El Atlas! ¿Cuál es tu nombre?
-Katherine Goble.
-¿Eres una espía, Katherine?
-¿Soy qué?
-Estoy diciendo, ¿eres una espía rusa?
-No, señor. No soy rusa.
-No es rusa, señor.
-De acuerdo, no tenemos nada que perder aquí. Démosle todo lo que necesite para trabajar en las trayectorias de Shepard.

-Esta IBM nos va a dejar a todas sin trabajo.
-¿Qué podemos hacer al respecto?
-Hay una cosa por hacer. Aprender todo lo que podamos. Hacernos indispensables. En algún lugar de la línea, un ser humano va a tener que apretar los botones.



Cada vez que tenemos la oportunidad de progresar, nos mueven la línea de meta.

-No estoy aquí por ningún problema, señora.
-¿Para qué está aquí?
-Por un libro.
-Tienes libros en la sección de color.
-No tiene lo que estoy buscando.

¿Cómo diablos nos encontramos en segundo lugar en una carrera de dos hombres?

Ellos trabajan más que nosotros. Y la razón que tengo para pensar eso es porque me niego a creer que los rusos son más inteligentes que nosotros o que tienen más tecnología. O que les importe más. Pero no lo sé... ¿sería eso posible? ¿Es posible que en realidad signifique más para ellos? Estamos en la lucha de nuestras vidas, gente. ¡Esto es un viaje épico! Acabo de ver siete caras que no estaban seguras de que podamos llegar allí. Ahí está nuestro problema. Y así que, a partir de ahora mismo, sólo hay dos cosas que necesitan saber en el futuro. Una de ellas es que permanecer aquí trabajando hasta tarde, será un hecho de la vida. Y dos, no esperen que sus cheques reflejen el tiempo extra.

Nos sentimos honrados de servir a nuestro país. Por lo tanto, no pensamos sobre el peligro. No hay tiempo para tener miedo. Tenemos un trabajo que hacer.

-Cada que miro, no estás donde necesito que estés. Y no es mi imaginación. Entonces, ¿adónde diablos vas todos los días?
-Al baño, señor. ¡Al baño! ¡Al maldito baño!
-¿Por 40 minutos al día? ¿Qué haces allí? Estamos T-0 aquí. Deposité mucha fe en ti...
-No hay baño para mí aquí.
-¿Qué quieres decir con que no hay baño para ti aquí?
-¡Aquí no hay baño! No hay baños para gente de color en este edificio o cualquier edificio fuera del Campo Oeste... ¡qué está a media milla de distancia! ¿Sabía eso? ¡Tengo que caminar a Tombuctú sólo para ir! Y no puedo usar una de las bicicletas prácticas. ¿Se imagina eso, señor Harrison? Mi uniforme... Falda debajo de las rodillas y los tacones. Y collar de perlas simple. Bueno, no poseo perlas. ¡Dios sabe que se no paga a los de color lo suficiente como para permitirse tener perlas! Y trabajo como un perro, día y noche, ¡viviendo del café de una jarra que ninguno de ustedes quiere que yo toque! Así que, disculpe... ¡si tengo que ir al baño unas cuantas veces al día!

No más baños de color. No más baños para blancos. Sólo baños.

Aquí en la NASA... ¡todos orinamos del mismo color!



Elegimos ir a la Luna en esta década y hacer las otras cosas, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles.

Supongo debemos agradecer al Presidente Kennedy por la seguridad de tener aún trabajo.

-¿Cuál es el punto?
-El punto es, Su Señoría, ninguna mujer negra en el Estado de Virginia, ha asistido a una escuela de blancos.
-Es inaudito.
-¡Sí! Inaudito. Y antes de que Alan Shepard se sentara encima de un cohete, ningún otro estadounidense había tocado el espacio. Y ahora, siempre será recordado como el hombre de la Marina de los Estados Unidos de New Hampshire. El primero en tocar las estrellas. Y yo, Señor, planeo ser una ingeniera en la NASA. Pero no puedo hacer eso sin tomar las clases en esa Secundaria completamente blanca. Y no puedo cambiar el color de mi piel. Así que, no tengo elección... salvo ser la primera. Lo que no puedo hacer sin usted, señor. Su Señoría, de todos los casos que escuchó hoy, ¿cuál importará en cien años a partir de ahora?

-Me gustaría trabajar en la trayectoria de John Glenn.
-Esto no será conectar números, se trata de inventar los cálculos. Creo que tú y yo ya hablamos de eso, ¿verdad? No existen.
-Puedo hacerlo, Señor.
-¿Tienes alguna idea de los exactos que deben ser estos cálculos? Es como disparar una escopeta cortada a mil pies y darle a un insecto a través de un agujero tan pequeño, que ni siquiera puedes verlo.
-Soy una excelente tiradora, Señor.

Quien llegue primero, hará las reglas. Eso es cierto en todas las civilizaciones. Y entonces, creo que la pregunta más grande para este cuerpo a considerar es... ¿quién quiere que tome las decisiones en el espacio? Tenemos que saber qué hay ahí afuera, Senador. Tenemos que tocar las estrellas. Sólo para asegurar nuestra propia supervivencia. Y sólo un hombre puede hacer eso. Traeremos a salvo a John Glenn a casa, porque tenemos que hacerlo, porque tiene que decirnos lo que vio.



-No hay un protocolo para que las mujeres asistan.
-Tampoco hay protocolo para que un hombre dé la vuelta a la Tierra, señor.

-Pero dentro de estas paredes, ¿quién hace las reglas?
-Usted, señor. Es el jefe. Sólo tiene que actuar como uno, señor.
-Te quedas callada.
-Gracias.

Dejen sus calculadoras. No las necesitarán a dónde vamos.

¿Sabes cuál es tu trabajo, Paul? Encontrar al genio entre esos genios. Para elevarnos a todos. Todos llegamos a la cima juntos. O no llegamos allí en lo absoluto.

-Serás una buena ingeniera.
-¿Eso crees?
-Sí. Y nadie se atreve a interponerse en el camino de los sueños de Mary Jackson. Yo incluido.

-El plan de estudios no está diseñado para enseñar a una mujer.
-Bueno… me imagino que es lo mismo que enseñar a un hombre.

-Tal vez estamos pensando en esto al revés.
-¿Cómo es eso?
-Tal vez no son nuevos cálculos en lo absoluto. Podrían ser cálculos a la antigua. Algo que vea el problema numéricamente y no teóricamente. Los cálculos siempre son confiables.
-Para ti lo son.
-El método de Euler.
-¿El método de Euler?
-Sí.
-Eso es antiguo.
-¡Pero funciona! Funciona numéricamente.

Para acortar la historia, ya no necesitamos a una computadora en este Departamento. El progreso es una espada de doble filo.

-Paul, algo está mal aquí. Estas coordenadas de aterrizaje no coinciden con las de ayer.
-Pero... la IBM recién las revisó.
-¿Y si la IBM estuvo equivocada ayer? ¿Cierto? ¿Y si la maldita cosa se equivoca hoy?

-Hagamos que la chica revise los números.
-¿La chica?
-Sí, señor.
-¿Te refieres a Katherine?
-Sí, señor. La inteligente.

¿Qué diablos estás haciendo? ¿Vas a tomar un descanso?

La ventana de lanzamiento es un adelante. Las coordenadas de aterrizaje coinciden.

-Es un poco difícil confiar en algo que no puedes ver a los ojos.
-Eso es correcto, Coronel. Katherine logró extraer algunos puntos decimales más de ese pedazo de metal.
-Bueno, tomaré cada dígito que tengas.

¡Caballeros! Lancemos este cohete.

Tu “adelante o no”, es bueno. Las coordenadas de aterrizaje son puntuales, 7.

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