26.5.10

qué fue de los hombres de mayo

La mayoría de los miembros de la Primera Junta de Gobierno, que el 25 de Mayo de 1810 iniciaron el proceso de la emancipación nacional, tuvieron un final en el ostracismo, sin el reconocimiento de sus conciudadanos.

Un ejemplo de ello fue su presidente, Cornelio Saavedra. Tras ser desplazado en 1811, es procesado y debe exilarse en Chile hasta el año 1815. Durante este período, pierde su fortuna, amasada antes de las invasiones inglesas como comerciante con el Alto Perú. Vuelto a Buenos Aires, recién en 1818 consigue que Juan Martín de Pueyrredón, como director supremo, le reconozca el grado militar. En 1822 se acoge a la ley de retiro y en 1825 ofrece sus servicios para la guerra con Brasil, que no son aceptados por su avanzada edad. Pasa sus últimos años en la estancia de la familia ubicada en Zárate, donde fallece el 29 de marzo de 1829, luego de sufrir dificultades espirituales y económicas.

Juan José Castelli es enviado por la Primera Junta como delegado en la expedición militar al Alto Perú, que es derrotada en la batalla de Huaqui, el 20 de junio de 1811. Vuelve a Buenos Aires, donde es sometido a un lento proceso. El gobierno le adeudaba sus sueldos atrasados y en el Alto Perú había gastado toda su fortuna. Atacado por un cáncer en la lengua, muere en prisión el 12 de octubre de 1812.

El final de Manuel Belgrano es más conocido. Después de la sublevación del Ejército del Norte en la posta de Arequito, Belgrano, que lo comandaba, emprende viaje a Córdoba acompañado de su médico -ya estaba enfermo-, de su secretario y de sus ayudantes. Después de una breve pausa motivada por la falta de recursos, obtiene un préstamo de 400 pesos, con lo cual llega a Buenos Aires a fines de 1820. Después de permanecer unos días en una quinta de San Isidro, pasa a una vieja casona de la actual avenida Belgrano. Allí su vida se apaga lentamente, mientras lo visitan diariamente los religiosos del vecino convento. Deja de existir el 20 de junio.

La muerte de Moreno también es conocida. El 22 de enero de 1811 se embarca en la goleta Misteloe, en viaje rumbo a Europa, para cumplir una misión diplomática encomendada por la Junta (controlada en ese momento por sus adversarios políticos). Dos días después, trasborda a la goleta Fama, donde lo esperan su hermano Manuel y Tomás Guido, que oficiaban de secretarios de la misión. La navegación es lenta y la salud de Moreno comienza a declinar. Sus acompañantes piden al capitán que desvíe el rumbo hacia Río de Janeiro o Ciudad del Cabo, para tratarlo, porque no había médico a bordo, pero éste se niega. Con desconocimiento de Manuel Moreno y Guido, el capitán suministra al enfermo un emético que agrava su estado de salud vertiginosamente. Fallece en alta mar, el 4 de marzo de ese año.

El sacerdote Manuel Alberti es el primer miembro de la Primera Junta en morir. La incorporación de los diputados del interior, constituyendo la Junta Grande, precipita la salida de Moreno y la muerte de Alberti, quien también fue separado de la Primera Junta. Este se enfrasca en acaloradas discusiones con el Deán Funes, su rival político. De regreso de una gran disputa en el Fuerte, Alberti muere sorpresivamente de un síncope el 31 de enero de 1811.

Domingo Matheu cumple algunas funciones durante el período de la Independencia, como comisario de vestuarios y como oficial del Regimiento de Infantería del Orden. Renuncia a sus cargos en 1821, afectado por una enfermedad. Fallece el 28 de marzo de 1831, recluido en su hogar de la calle Florida de Buenos Aires.

El otro español de la Primera Junta, Juan Larrea, pierde su fortuna durante el período de la independencia, logrando rehacerla en los años posteriores. Pero con el advenimiento de Rosas, éste hace lo necesario para que el almacén naviero de Larrea sea llevado a la ruina, cargándolo de impuestos y multas. Tras varias peripecias comerciales, algunas en Buenos Aires y otras en Montevideo, pobre y abatido por amargas decepciones y sufrimientos, se suicida el 20 de junio de 1847 en un momento de desesperación.

Juan José Paso es el único miembro de la Primera Junta que mantiene una actuación constante en la vida política. Miembro del Primero y el Segundo Triunvirato, representante en la Asamblea del año XIII, congresal en Tucumán al declararse la independencia, integra también el Congreso reunido en el año 1824, es elegido para integrar la legislatura que debía reunirse a consecuencia de la Convención de Cañuelas y es nombrado para formar parte del Senado Consultivo que acompaña al gobernador Viamonte. Anciano y soltero, fallece en Buenos Aires el 10 de septiembre de 1833, sin dejar testamento.

Miguel de Azcuénaga también tuvo una participación bastante prolongada en la política. En 1817 es jefe interino del Estado Mayor del Ejército y en 1824 miembro del Congreso constituyente. Es elegido diputado para la Legislatura de Buenos Aires en 1831 y 1832. Fallece el 19 de diciembre de 1833, casi octogenario, en su casa de campo de Olivos, construida por Prilidiano Pueyrredón frente al Río de la Plata, lugar que hoy ocupa la residencia presidencial.

(…)

ROSENDO FRAGA
“El ostracismo de los hombres de Mayo”
(la nación, 26.05.10)

2 comentarios:

Gaby dijo...

Siempre me llamó la atención la figura de JJ Paso, estuvo presente en la mayoría de los gobiernos de "grupo", permaneciendo varios años cerca del poder. Igualmente, pensar qué les pasó es como preguntarse por qué la sociedad no los reconocía, o sea, qué onda que no se ocupaban de los próceres, y la respuesta es obvia, porque fueron próceres a partir de una maniobra intelectual de fines del siglo XIX. Y otro tema que tuvo que ver con la época de Rosas y las presidencias liberales: esa gente estaba harta de guerra y revolución, verdaderamente hartos, de hecho una de las formas de explicar a Rosas, es la necesidad de pacificación (y represión, claro).

Saludos!

Marcelo De Biase dijo...

Hay un patrón en la historia argentina: un ciclo de violencia y anarquía cerrado por una régimen autoritario que impone un "orden". Seguramente revela una falla institucional: nuestras organizaciones no canalizan los conflictos, los perpetúan.
Respecto al artículo, hay otra constante: la de un país que destruye la vida de su gente. No fueron sólos los de 1810: la mayoría de nuestros grandes hombres mueren en el exilio, olvidados, pobres o las dos cosas. Un país caníbal. Para analizar.