19.8.10

juana bignozzi

ñ
“Ñ” publicó un interesante reportaje a Julia Bignozzi, poetisa argentina, quien hace unos años volvió a radicarse en Argentina tras 30 años en Barcelona. Hemos seleccionado algunos fragmentos de la charla, que nos llamaron especialmente la atención, y lo intercalamos con poemas suyos. Al pie, el link de la nota, para leer en su totalidad.

Yo que moriré vendiendo las joyas
que nunca tuve
extiendo esta mano como si blandiera guante de encaje
que no conoció
porque hizo domésticas tareas
con sentido histórico hartazgo y cierta dignidad
yo que moriré
espero limpia y perfumada y es probable con olor a decencia
no olvidaré el escenario inaugural
donde se encendieron y apagaron las luces
donde creció mi adolescencia y murió mi juventud


Vengo de una familia de criollos viejos, cuyos orígenes están en Padua. De mi bisabuela para acá, todos argentinos. Mi padre obrero panadero y anarquista; o sea, no hacía changas ni horas extras. Siempre decía que un obrero no tiene que tener dos trabajos ni mucho menos quitarle el trabajo a otro obrero. La dignidad para él estaba en mantenerse con un solo trabajo, o sea que no teníamos casi nada. Tuve muy poca ropa y un único par de zapatos (el que me exigían en la escuela, pero que también servía para las fiestas). Vivíamos en la parte más humilde de Saavedra, en una calle de tierra, que era barro cuando llovía. Hasta mis 10 años no hubo agua caliente: el gas no había llegado al barrio. De ahí vengo. Más pobres que nosotros sólo eran los mendigos. Ahora bien, otras cosas, en cambio, no faltaban. En casa había muchos libros y una vez por mes íbamos al Teatro Colón. Era una decisión sobre en qué cosas se debía gastar y en cuáles no, y si bien de chica yo hubiera querido tener más ropa que libros, con el tiempo me di cuenta de que ésa había sido la mejor manera que mi familia había encontrado para ayudarme.

vuelvo a pintar las flores de mi juventud
vuelvo a ver el amanecer
sin temor
ya nunca nadie podrá decirme éstas no son horas
veo amanecer como una mujer no como una joven temerosa
de la ley tu ley
el acero de esta luz para una mujer sola
que no debe temer sino decidir


Ese obrero cultivado, amante de la cultura, sin proponérselo me estaba haciendo cambiar de clase. La cultura nos hace cambiar de clase. Una no traiciona lo que es, pero se produce un ascenso social irremediable y empezamos a tener otro tipo de apetencias y necesidades. En eso, en el desprecio férreo a la ignorancia, para terminar de contestar a su pregunta, consiste la aristocracia obrera.

tenemos ideas fijas obsesivas
verbos que no conjugamos
verbos de acción de sentimiento
verbos para algún momento que creí
cercano próximo imposible
gente que estaremos casi muertos cuando pase algo
no mido lo que falta ni lo que se fue
duro
defendiendo el pedazo justo para estar de pie


Los anarquistas de antes nunca hacían la revolución ni lograban tomar el poder, pero se la pasaban leyendo todo el día. Así, el dinero que se gastaba en libros formaba parte de nuestros gastos esenciales. También comprábamos Nuestra Palabra, La Prensa, La Protesta y Propósitos. Papá terminaba de leer y salía a la puerta a contarles el diario a los vecinos, que no leían. Tanto él como mi madre se fueron convirtiendo en una referencia moral de la familia, y consultores de los vecinos del barrio.

la luz que agoniza era una obra que amaba mi madre
en su fantasía del teatro
pero aquí no habrá salvadores
lúcidos detectives jóvenes enamorados
sólo héroes que miran cómo agonizan
y simulan vivir una vida
¿quién la llamó vida?
sin revolución


Volvíamos del fin de semana y no había casi nada de qué hablar. Les contaba que el sábado me habían llevado al teatro y en ese barrio nadie, salvo nosotros, había ido nunca al teatro. Para que se dé una idea del lugar de donde vengo, de las veintidós chicas que éramos en la primaria, sólo dos fuimos al secundario. Y, además, yo empecé a militar muy temprano en el PC, que es una de las maneras más rápidas de separarse del barrio.

educada para ser
la magnífica militante de base de un partido
que por no leer la historia de mi país
se ha convertido en polvo no enamorado sino muerto
preparada para una eterna carrera de fondo
tengo ante los ojos una pared impenetrable
detrás de la cual sólo hay
otros 50 años de trabajo y espera


Él me inculcó una visión jerárquica del obrero, que yo todavía mantengo. Sigo creyendo en un obrero con conciencia de clase, que no aspira a ser pequeñoburgués, como en el caso de los obreros peronistas, cuyos sueños –que me disculpen– al lado de los de mi padre son pequeños.

en otra vida yo miraba desde la ventana de un bar
cómo la tormenta aplastaba las flores azules contra los cordones
contra las paredes
y por ese momento único de la juventud que dura muy poco
supe que nunca olvidaría esa escena en que nada aparecía
de lo que amaba me interesaba o temía
ni novios ni odios ni otros poetas ni revistas de opinión ni
secretarios de barrio ni amigos imbuidos de una colonizada cultura pavesiana
sólo las flores azules y la lluvia
recuerdo el nombre del pueblo la hora y esa lluvia
que nunca en las décadas que siguieron confundí con alguna otra


El día que murió Eva Perón yo estaba en una fiesta de quince. Esa noche me aburrí mucho porque, como le dije, a pesar de los mutuos esfuerzos, mis compañeras y yo no teníamos de qué hablar. Saqué el tema de la muerte de Evita, pero nadie dijo nada. Y volví a mi casa, me senté en una silla y me puse a llorar. Ahí vino mi mamá y preguntó por qué lloraba. Le dije que por Evita. Me dijo: "Evita no tiene nada que ver. ¿Qué te pasa?". Y ahí me di cuenta de que en realidad lloraba porque estaba sola. Se lo dije y ella me respondió que tenía que estar preparada porque muchas otras veces iba a estar sola por quién era y por lo que sabía. Y así fue.

abandonen la hermosa escena familiar
no hablen más de un ciego retrato en colores
sobre él ha caído una permanencia
la de la sangre


Nunca me gustaron esas empresas socialistas que no son socialistas, como el Banco Credicoop. Con un patrón capitalista, una sabe cómo proceder. La cosa se complica cuando el patrón es socialista y trata a los empleados como un capitalista. Somos todos socialistas, hasta que se llega quince minutos tarde y empiezan los gritos.

Con el invierno los amigos han vuelto a casa
yo pregunto seriamente
¿Qué vas a hacer de tu vida juana?
Sufro, amo, todos rabiamos por la revolución
a veces tengo miedo de que seamos felices.


No me entendía, hablábamos de otras cosas, nuestra relación pasaba por la poesía. Me trataban bien, aunque les parecía exótica. Siempre pasaba lo mismo: estábamos charlando con Alejandra (Pizarnik) y, de pronto, yo miraba la hora y decía que me tenía que ir. "Debe tener que ir a hacer algo comunista", decía ella y yo me reía y me iba. Insisto, nos leíamos poemitas, pero no hablábamos de cosas personales ni teníamos amigos en común. Cuando empecé la relación con quien es mi marido, la distancia fue mayor y ahí se terminó todo. Con Susana Thénon la relación era incluso más distante. Era la típica hija de un dirigente prestigioso del PC y eso era todavía peor que ser la hija de un anarquista.

Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme


Alejandra no se merece este bastardeo al que la someten, presentándola como una poeta intocable a la que hay que estudiar de frente y de perfil. Sólo logran que la gente joven no la lea. Digamos las cosas como son: es una buena poeta, que encarna muy bien la herencia de las vanguardias y que no refleja necesariamente la época en la que le tocó vivir. Tal vez por eso, más adelante la gente no la va a leer de la misma manera. Ese universo de noche, muerte y negrura refleja lo que una piensa en la adolescencia, pero a medida que avanza la vida todo eso se queda atrás. Y la verdad es que yo no sé si las muchachitas ahora sufren de las mismas cosas que se sufrían antes las que ahora andan por los 50 o los 60 años.

Por qué no puede decirse en los poemas lo que se dice en las
canciones te quiero con la fuerza de mi alma yo
espera un poco un poquito más
si tú me decís ven lo dejo todo
no puede decirse en los poemas lo que se dice en las canciones


Se es poeta para trabajar con la lengua de otra manera, ¿no? En la poesía tiene que haber algún misterio, algo que el poeta ve y que el público no. Tenemos la obligación de revelar los misterios pero de una manera distinta de la que, por ejemplo, tiene el periodismo.

si la palabra tiene valor
esta distancia lo probará
si la palabra es vida y los que la manejan viven en ella
ésta es la prueba
si ya pensé mi vida o sea ya la viví
el agua de este mediterráneo tan muerto
es prueba y respuesta.


La política es la aplicación de una ideología. Dicho de otro modo, la política es apenas un camino. La ideología sobrevive a la política porque no siempre esta última expresa debidamente a la ideología y es necesario hacer correcciones. Muchos poetas están cargados de ideología, pero carecen de practicidad política.

Todos pudimos apagar y encender las hogueras
digamos, las luces
los más inconscientes lo hicimos
pero yo pregunto
quién tuvo la valentía de verlas agonizar
y siguió hablando moviéndose
pensando en las celebraciones
sonriendo ante las consecuencias del cambio de estación


Pero, a veces, grandes poetas se equivocan y escriben mala poesía política. Pienso en Raúl González Tuñón, que después de grandes libros como La calle del agujero en la media o Todos bailan tuvo veinte años de negrura (su poema a Stalin, que me perdonen, no se puede leer), hasta que al final de su vida volvió a ser un gran poeta con A la sombra de los barrios amados y Poemas para el atril de una pianola.

Acechada por cultos pensadores que han confundido
la ideología con las ciencias aplicadas
la ética con el espontaneísmo
el arte con la habilidad manual
y la lucha de clases con la renovación de generaciones
veo cómo los nuevos dueños de la cultura
han destruido lo que amé y dado rostro al enemigo
pero minuto a minuto recuerdo
que no debe quebrantarse el frente interno
aunque ya ese frente sólo sean
mi memoria y mi soledad


Entiendo que la ola de conservadurismo que azotó al mundo desde Reagan en adelante tuvo mucho que ver. Me refiero a eso de la vuelta a los valores familiares, el parto en casa y todas esas pavadas. ¡El parto en casa! ¡Por favor! ¿Qué, después de haber logrado que los chicos nazcan en hospitales, con la atención debida, ahora hay que volver atrás y tenerlos en las casas? ¿Esta es la sociedad del progreso? ¿No se dan cuenta de que todo eso es dejarle el campo al enemigo? Cuando uno cree que el mundo es el propio jardincito, las labores de la casa y la olla que hace puf puf, ganó el otro.

Consagré y consagraron mi vida
a tareas que se cumplirán sin mí

no veré morir a mi madre
no conoceré el delirio por un hombre
no viviré en la revolución

Ya me he dado cuenta
sólo son escenarios particulares e indivisibles
hay un único lugar personal
para cada puñalada trapera de la vida

mi corazón sabe que no hay olvido ni ruptura
ésos son triunfos ajenos
siempre miraremos por una ventana
cómo se están llevando a alguien


Pero los que más sufrieron el golpe son los que se desilusionaron de la política. Esos quedaron desfasados, aplastados entre la mitología de los años 60, con la consiguiente desilusión por la política, y la banalidad de los 90, con toda esa autopromoción que llega hasta nuestros días. Se portan como si alguien los hubiera traicionado para siempre, y no es así. Lo que ocurre es que la historia obliga a que, sin modificar el propio punto de vista ideológico, una vuelva a posicionarse y a hacer los ajustes necesarios.

Que necia salir por esa ciudad
a recoger mis confidencias entre adúlteras
poetas de diarios pueblerinos
burguesías napoleónicas y analizadas
solitarios a los que no recuerdo en sus actuales escenarios legales
salvo algunas soledades de domingo a la tarde en la provincia
alguna etapa antes de volver al verdadero destino ignorado

que necia creer que siempre más allá
había un imperio con toda su fanfarria
y el exotismo de sus colores
y no sólo este trabajo mínimo y constante
ser armonioso sin conciliar unir sin renunciar

sé que largué un bumerang que todavía no volvió


La ideología es la forma de eternidad que tenemos. Yo no concibo que una se pelee con el partido que le da identidad sólo por confundir al dirigente miserable que transitoriamente está en el frente con la ideología que a una la sustenta. ¿Lo quiere más claro? Una no podía pelearse con Codovilla como si fuera Marx.

sobre cada utopía en retirada
el cielo se abre
para mostrarla a contraluz


No sabe cómo (lo extraño a José Luis Mangieri). Cada dos por tres lo cito. Me encuentro hablando de algún mal poeta y diciendo, como solía decir él, "éste es la borra de la poesía".

Los amigos que me aman hablan de mis ojos,
ya sé, son importantes como las hojas en otoño,
pero todo cae a golpes
en estos domingos para lanas tibias, hijos que no tengo,
globos de colores en el parque.


“La ideología es una forma de eternidad”
Reportaje de JORGE FONDEBRIDER a la poetisa JUANA BIGNOZZI.

(“ñ”, 15.08.10)

poemas de Juana Bignozzi:

De la página “Zapatos Rojos Poesía”:
http://www.zapatosrojos.com.ar/Biblioteca/Juana%20Bignozzi.htm

De la página “A media voz”:
http://amediavoz.com/bignozzi.htm

De la página de la revista “El interpretador”:
http://www.elinterpretador.net/30JuanaBignozzi-Poemas.html

2 comentarios:

Gaby dijo...

Me gustó mucho!

Marcelo De Biase dijo...

Sabía que te iba a gustar.