12.7.17

la bruja de buchenwald

cultura bizarra

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Singular y curiosa es Ilse Koch, apodada la “Bruja de Buchenwald” (1906-1967). Esta mujer atroz, nacida en Dresde y dependienta en una librería, se aficionó a obras cercanas intelectualmente a la ideología nazi y terminó comulgando con sus demenciales ideas. Era una mujer de imponente personalidad que se enamoró y casó con Karl Koch, un teniente diez años mayor que ella, miembro de esa élite en la que se convertirían los oficiales de las SS. Ilsa, no tardó en abusar de su poderosa y privilegiada posición: no solo torturó a numerosos prisioneros de los campos de concentración, sino que también los utilizó para apaciguar sus deleznables apetitos sexuales en orgías conjuntas con su marido y otros matrimonios pertenecientes a la alta jerarquía nazi. También le gustaba observar a los prisioneros desnudos, para escoger a los que tuvieran tatuajes de su gusto, matarlos y quitarles la piel. Con ella confeccionó billeteras, encuadernaciones de de libros, carteras, pantallas para lámparas o incluso pulgares momificados que usaba como interruptores. (…) Se servía, además. de muchos de estos artículos como obsequio para esposas de otros oficiales o incluso para agasajar a autoridades de mayor rango. (...)De esto ha quedado constancia gracias a Kurt Glass, jardinero preso de los Koch y testigo de los juicios de Dachau en 1947. La crueldad de esta mujer dejaba la altura del betún a Hitler pues, por ejemplo, gustaba de torturar a latigazos a aquellos prisioneros que no la saludaran o que simplemente no la mirasen con el debido respeto.

Era su marido, sin embargo, el que, sin otro objeto que complacer sus retorcidos apetitos, le otorgaba los fondos públicos que necesitaba para ello. Por otra parte, aunque estuvo protegido por el mismísimo Himmler, terminaría siendo ejecutado por los propios nazis en el mismo campo de concentración que dirigió, en abril de 1945.

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Ilsa fue capturada y encarcelada y, a pesar de que se solicitó su ejecución, terminaría siendo condenada a cadena perpetua. En 1951, el General Lucius D. Clay le concedió la libertad por falta de pruebas. No obstante fue encarcelada de nuevo y en 1967 se suicidó ahorcándose con unas sábanas en la cárcel de Ahíchach. Dejó una carta negando los hechos por las que la habían acusado.

Ahora bien, ¿realmente hay pruebas de estas confecciones? Pues en realidad sí, conocemos varias de ellas, aunque la más misteriosa es la lámpara hecha con piel humana que, según Kurt Glass, la Bruja de Buchenwald siempre tuvo intención de construir.

La lámpara que Ilse Koch supuestamente elaboró a partir de víctimas judías del Holocausto NaziLa lámpara se encontraría mucho tiempo después, tras el huracán Katrina. Dave Dominici, ex-convicto encarcelado por robar tumbas, la compró en Nueva Orleans por 35 dólares. “Con la piel de los judíos” contestó cuando le preguntaron de qué estaba hecha. La lámpara, agrietada y carcomida (ahora restaurada), llegó a manos del periodista Mark Jabcobson, que conocía muy bien las historias de aquellas épocas. Jacobson, recorrió Estados Unidos durante más de dos años intentando averiguar más sobre el objeto y fruto de su trabajo fue el libro “The Lampshade: A Holocaust Detective Story from Buchenwald to New Orleans”, donde relata como una prueba de ADN confirmó que estaba confeccionada con piel humana, aunque no pudo confirmar que fuera de alguien de alguna etnia tradicionalmente judía. El periodista posee también otra pieza indescriptible; un libro hecho con piel humana, tan suave que muchos afirman que no quieres soltarlo una vez te acostumbras a su tacto.

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OLATZ ZABALEGUI
“Macabros artesanos de la piel humana: Ed Gein, Ilse Koch y el doctor Maghee”
(cultura bizarra, 29.06.17)

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