30.9.10

linkdos: salimos en Oblogo!

Tenemos el orgullo de contarles que un post de “Libreta Chatarra” ha salido publicado en la revista Oblogo. El post elegido fue “El día que estuve orgulloso de mi perro” y está en la calle, esta semana, en el número 44 de la revista.

Para aquellos que no puedan retirarla de los lugares habituales de distribución, pueden leer la revista online en su web: www.oblogo.com

http://oblogo.com/attachments/Oblogo044.pdf

Agradecemos a la gente de Oblogo por habernos elegido para su publicación, la que bancamos desde el afecto, como “embajadores” distribuyéndola en nuestro lugar de trabajo.

Damos vuelta la página y recomendamos un sitio amigo, para los que quieran subir sus notas, cuentos, poesías y otros escritos: “tú lo escribes”, la primera comunidad de escritores y lectores. Visiten la web:

http://www.tuloescribes.com.ar

y podrán leer, votar por los escritos presentados y subir sus propios escritos. Un buen lugar para intercambiar las sendas de escritores y lectores.

Muchas gracias a todos los visitantes de Libreta Chatarra y a todos los amigos que no siguen por Facebook y Twitter. ¡Muchas gracias!

29.9.10

yo acuso

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EL RATI HORROR SHOW
data: http://www.cinenacional.com/peliculas/index.php?pelicula=7476
“Una injusticia hecha a un individuo, es una amenaza a toda la sociedad”.
MONTESQUIEU
“El Rati Horror Show” es un documental sobre una injusticia: la historia de Fernando Ariel Carrera quien, erróneamente, purga 30 años de cárcel. En la película de Enrique Piñeyro y Pablo Tesoriere (sobre la idea original de Pablo Galfre) se describe cómo un ciudadano común sin antecedentes penales, es acusado de ladrón y de atropellar en su fuga automovilística a varias personas (la llamada “Masacre de Pompeya”). Inerme ante la máquina de picar carne que es la justicia argentina, las fuertes inconsistencias de la investigación y del proceso judicial, fueron eficazmente ignoradas por las distintas instancias. Ahora, su caso está en manos de la Corte Suprema. Y esa decisión es una de las últimas cartas que le quedan a Carrera para que su caso sea escuchado y quede develada la conspiración de los policías de la Comisaría 34 para convertirlo en chivo expiatorio.

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Piñeyro y Tesoriere trabajan con imágenes de archivos televisivos, con el expediente judicial, con entrevistas al condenado y con cámaras ocultas y simulaciones digitales de la escena del crimen. Menos clara que “Whisky Romeo Zulú” o “Fuerza Área S.A.” en la exposición de los hechos, la potencia del caso emerge sobre la sintaxis titubeante y logra su cometido. Somos testigos de una injusticia a un hombre común.

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Cuando uno analiza casos como el vivido por Carrera, empieza a comprender cómo opera la trama mafiosa en Argentina, cuáles son las instituciones fallidas del fracasado sistema democrático restaurado en 1983. El problema de casos como los de Carrera, no es que pueda existir un juez (o un tribunal) que falle con tanta arbitrariedad; lo crítico es que no haya existido ninguna instancia superior para subsanar las injusticias cometidas. Ante la injusticia, la indiferencia. Esa es la principal falla.

Podríamos dar una vuelta de tuerca más; en un país con instituciones sanas, una película como la que estrenaron Piñeyro y Tesoriere merecería dos respuestas posibles: se interviene judicialmente con la premura debida para subsanar lo denunciado en el filme o se inicia una querella a los autores por mentir. Que ninguna de las dos cosas haya ocurrido (peor aún, la semana pasada, Piñeyro denunció que la Policía Federal le retiró la custodia que tenía su familia), revela el grado de corrupción que afecta a nuestras instituciones. Ni siquiera llama la atención, una denuncia de ese tenor. (No nos llama la atención: las anteriores películas de Piñeyro tuvieron igual efecto).

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Otra reflexión merece la visión del caso Carrera: el modo en que los medios de comunicación son llevados de la nariz, para difundir la versión de los hechos que propaga el poder, sin ningún ánimo crítico, sin ninguna investigación independiente que ponga en sospecha lo dicho por los estamentos oficiales. Esto habla de la preparación de los periodistas argentinos, reducidos al mero papel de presentadores de noticias, repitiendo un guión que es un “corte y pegue” de los cables noticiosos. También, nobleza obliga, hay que señalar que el material de las cámaras presentes, dio a la dupla Piñeyro – Tesoriere las imágenes necesarias (entre ellas, la de un testigo que ratifica la versión de Carrera) para apoyar su argumento. Las cámaras estaban ahí, lo mostraron. Hubo fatiga para analizar la información que estaban viendo y pereza para sospechar de lo que era dicho, sin constatarlo. Pero es clave señalar que toda la información para avalar los argumentos

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Cinematográficamente, “El Rati Horror Show” no es un buen documental. Demasiado disperso, dudando entre contar la historia o contar cómo se cuenta la historia. La excesiva presencia de Enrique Piñeyro en cámara es fatal. Lo que importaba es la historia, cerrar todos los flancos posibles, mostrar a todos los protagonistas. Nada aporta la indignación de Piñeyro en pantalla. Aporta que la cámara hubiera mostrado a los protagonistas (jueces, policías, periodistas) y preguntarles qué opinan sobre las inconsistencias en la investigación. Aunque ellos no quisieran contestar, esa negativa también hubiera servido.

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Hay un ejemplo que muestra, muy claramente, esa falta de estructura del documental. Cuando Piñeyro pregunta por el bloque sobre el poder judicial y el “seleccionado” de los jueces, le contestan que ese tramo dura 25 minutos. “Mucho tiempo, da para otra película” responde, hecho bienvenido, pero que retacea una pieza importante de información para comprender lo sucedido. Pero, acto seguido, se embarca en la puesta de escena de un disparo a un trozo de carne, para oír el ruido de una bala pegando en el músculo, para que imaginemos lo que sintió Carrera con ocho balazos en su cuerpo. El tramo se lleva unos cuantos minutos y, conceptualmente, no aporta nada. ¿Con qué criterio se impuso este segmento al otro desechado de los jueces?

En esta película, Piñeyro cometió un pecado de vanidad. Y el tenor de la historia que tenía entre manos, ameritaba correrse del centro y dejar el protagonismo a la pesadilla de Carrera. “El Rati Horror Show” hubiera alcanzando mayor brillo y efectividad, sirviendo a la causa principal: lograr que la injusticia a Fernando Ariel Carrera sea reparada.

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Pese a estas deficiencias desde lo cinematográfico, “El Rati Horror Show” es una película que merece verse, comentarse y recomendar. Porque, aún con sus taras, se ha atrevido a exponer la injusticia cometida a un hombre. Y, como reza la frase de Montesquieu que abre esta crítica, eso es una amenaza directa a toda la sociedad.

Para los que quieran profundizar en el caso, recomendamos visitar el sitio de la película:

http://www.elratihorrorshow.com/

En el sitio, encontrarán información sobre el caso judicial, mucha documentación, reportajes a Piñeyro y notas. Si de lo leído y observado, consideran que el caso de Fernando Ariel Carrera debe ser reconsiderado, en la página mencionada hay un link para juntar firmas para la liberación de Carrera.

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El link es:

http://www.elratihorrorshow.com/firmar/

Firmen, comenten, difundan. Es lo único que separa a este hombre de un futuro entre rejas.

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A modo de cierre, insertamos el video con la versión de “El reino del revés” de María Elena Walsh que cierra los títulos finales de la película:

El Reino del Revés from Aquafilms on Vimeo.

28.9.10

ronald shakespear, diseño argentino

la nación

Cuando usted vea un cartel del subte de Buenos Aires, sepa que atrás de su concepción hay un tipo que es un prócer del diseño gráfico argentino. Su nombre: Ronald Shakespear, es rosarino, pese a su apellido al que le falta una “e” para emular al Cisne de Avon. Hace unos días, “ADN Cultura”, el suplemento cultural de “La Nación”, publicó un reportaje del que extraemos algunos párrafos significativos.

En 1971, junto con su socio de entonces, el arquitecto Guillermo González Ruiz, Shakespear diseñó un sistema de señales de tránsito capaz de guiar al habitante hasta su destino sin necesidad de preguntarle nada a nadie. Aquel Primer Plan Visual de Buenos Aires logró ordenar la información del paisaje urbano y hacerle así la vida más fácil a la gente. Ese objetivo ha sido motor y fuente de inspiración de Diseño Shakespear, que en los últimos 50 años se dedicó a transformar el espacio público mediante proyectos de señalización destacados por el uso de un lenguaje visual simple y las tipografías de formas puras. Entre sus carteles institucionales y sus logos publicitarios de grandes marcas, se puede decir sin exageraciones que las calles de Buenos Aires son tal como las vemos por obra de Shakespear. Quizá la obra que mejor lo representa es la señalización de la red de subterráneos porteños, elaborada a lo largo de más de una década a partir de una profunda investigación de las necesidades, costumbres y afectos de los casi dos millones de usuarios que usan cotidianamente las distintas líneas.

Pero la estética de Shakespear también está presente en los pasillos de los hospitales (que diseñó con su hermano Raúl), en marquesinas de comercios, bancos, empresas de correos, shoppings , museos, paseos, parques y hasta en las canchas de fútbol, en todo el país. Un muestrario completo de esos símbolos, desde los carteles del peaje hasta los postes con manitos amarillas de las paradas de taxis, decora su estudio de San Isidro. Allí trabaja un equipo liderado por sus hijos, Lorenzo, Juan y Bárbara. Ronald dice que ahora ellos son sus jefes.

(…)

El primer trabajo de señalización fue el Plan Visual de Buenos Aires, en 1971. Abarcaba las señales peatonales, vehiculares y reglamentarias de la ciudad. Hasta ese momento, eran chapas enlozadas, azules, que se pegaban en las paredes de la calle. La Dirección General de Tránsito de la Municipalidad hacía las señales, que eran ilegibles. Nosotros le propusimos el rediseño al municipio. El intendente era un contador inteligente, que nos creyó y con quien tuvimos una buena relación desde el inicio. Descubrimos que existía una Dirección de Mantenimiento, en la avenida Bullrich. Ahí se fabricaron miles de nuestras señales, con ayuda de la Secretaría de Obras Públicas. Salieron a la calle en 1972 y fue un trabajo que hice con mi socio de entonces, el arquitecto Guillermo González Ruiz y un gran equipo.

(…)

Cuando empezó el proyecto del subte, hace 14 años, el drama para la señalización, tanto al aire libre como en interiores, ya era el ataque visual del estímulo publicitario, que había arrasado con todo. Eso deteriora el ambiente a tal nivel que una comunicación pública, fehaciente y taxativa para el uso de los servicios se hace dificultosa, tiene que competir con los avisos. Eso nos obligó a elaborar una estrategia para el emplazamiento, de manera que las señales adquirieran notoriedad dentro del "ruido" visual ambiente.

(…)

Las (señales) de tránsito, específicamente las de circulación, habían sido hechas por la Dirección General de Tránsito. Eran ilegibles, ridículamente chicas, y estaban compuestas con distintas familias tipográficas. En una misma señal había mayúsculas, minúsculas, negras, blancas, bastadillas, etcétera. En la Dirección eran ingenieros, expertos en administrar flujos de tránsito. Tenían mucha experiencia en sistemas de circulación vehicular. Habían estudiado caminos y sabían cómo construir, pero en cuanto llegaban al terreno de la comunicación, tenían dificultades. Suerte que acá nadie se pierde. Es una ciudad sencilla para circular, de traza ortogonal. Esto no es Londres ni París ni Roma. En todo caso, se parece más a Nueva York: la Tercera Avenida viene después de la Cuarta, y así sucesivamente. La traza ortogonal garantiza el orden.

(…)

Nosotros definimos nuestra misión como la de "hacer legible la ciudad". Yo viajo mucho a Estados Unidos a dar conferencias. Vivo de eso, le confieso. He brindado charlas en treinta y dos ciudades del mundo. Hay muchas fantasías, mucha gente habla acerca de la teoría de los signos públicos, pero muy pocos los han hecho. Nosotros hicimos tests y focus groups sobre los trabajos de señalización.

(…)

La gente dice cosas maravillosas. Si uno es capaz de escuchar a la gente, es capaz de responder. Se trata de un pequeño gesto de humildad: bajarse del pedestal. En el caso del subte hicimos dos grupos de 300 personas cada uno porque nos interesaba definir, por ejemplo, el tema de los colores. Los colores históricos de las líneas, desde 1913, estaban ocultos o apenas sugeridos en las viejas estaciones. Nosotros los pusimos en los pórticos de acceso. Porque, ¿qué nos decía la gente? "Yo tomo siempre la azul; yo tomo la verde; yo, la roja..." El usuario establece una relación afectiva con la línea que lo lleva a trabajar y ésa es la madre de la comunicación. Fui a la cancha de Boca cuando se despidió Diego Maradona y tengo el recuerdo de un cartel gigantesco: "Si Diego jugara un partido en el cielo, me moriría por ir a verlo". Y eso que no son semiólogos ni diseñadores. Por eso insisto en que usted puede hacer diseño, pero no si no sabe escuchar...

(..)

El público debe saber que la señal está allí, que la va a encontrar siempre allí y que le va a resolver el problema. Eso se da por la secuencialidad. Es decir que cíclicamente, como las migas de pan de Hansel y Gretel, las señales aparecen en el espacio, guiando al interlocutor. Se puede predecir su presencia, se establece un código. Si eso es posible, sólo nos resta diseñar el objeto señal, su tipografía, su estructura icónica y un color razonablemente idóneo para que sirva y se pueda cumplir el circuito semiótico.

(…)

Las señales de nomenclatura que diseñamos están ahí, pero hace unos años apareció la publicidad en los carteles de las calles [N de la R: la licitación impulsada por el gobierno porteño, que incluye la renovación del mobiliario urbano, actualmente está frenada por una demanda judicial]. Eso es una traición al usuario, que ya pagó los impuestos y tiene derecho a ser informado. Además, atenta contra la percepción, porque el estímulo superior prevalece con respecto al inferior, que es donde está la información. Se lo dije a un intendente en su momento pero él contestó: "Ahora el mundo es así", y sacó del cajón una foto de un ex presidente con una camiseta de fútbol que decía "Yamaha".

(…)

El viejo mapa del subte era muy curioso, porque estaba hecho al revés. El plano de los recorridos era vertical, en vez de horizontal. Hicimos el mapa horizontal, porque ¿quién escribe en vertical? Los chinos, los pueblos asiáticos.

(…)

En Inglaterra están probando un plan para reemplazar la señalización fija por otras digitales. Desde un monitor, se envían señales para los días de lluvia, frenado rápido, alta temperatura, avisos de accidente. Es decir, la contingencia, lo que no se puede poner fijo, porque cambia. Me parece que les da buen resultado y el costo es mínimo: finalmente, es apenas un cable. Pero creo que nadie puede ni podrá prescindir del alfabeto. Lo que sí me parece que está cambiando es la administración de los pictogramas. Es decir, los códigos poslingüísticos. Hay muchos y no determinan fehacientemente las cosas. La tipografía es insustituible, salvo algunos pocos códigos como "contramano", "no pasar", "calle cerrada", "stop" y "peligro", que son universales. Las demás tienen algún tipo de problemas y requieren una explicación verbal contigua. De cualquier manera, la civilización se tomó siglos para aprender los 28 signos del alfabeto, y sería razonable que a un código de pictogramas le demos esa posibilidad del aprendizaje paulatino. Decodificarlo no es tan sencillo.

(…)

El director del Hospital Durand, cuando vio la señal de la maternidad con una cigüeña, me dijo: "Shakespear, ¡usted debe saber que a los niños no los trae la cigüeña!". Me lo dijo muy serio. Pero fue la señal más exitosa. Las señoras que van a parir no están enfermas. Al contrario, van a hacer lo más importante de sus vidas. Pidieron más señales y las imprimimos en grandes cristales: parece que la gente sí cree que a los niños los traen las cigüeñas. Y yo también.

(…)

El diseño sirve para que la gente viva mejor o no sirve para nada. Y la verdad es que me siento satisfecho cuando veo que la gente usa nuestros diseños y los entiende.
“El hombre que cree en la cigüeña”
MARINA GAMBIER
(adn cultura, 19.09.10)

27.9.10

pasando el testimonio

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LOS INDESTRUCTIBLES
data: http://www.imdb.com/title/tt1320253

“Los indestructibles” es un pequeño hito en la historia del cine de acción. Sylvester Stallone utiliza la excusa de una película para juntar a los viejos actores que compitieron con él en el liderazgo del género, con la nueva guardia, para pasarle a la generación entrante, el legado en pantalla. Las bromas, en la escena de la iglesia, entre Bruce Willis, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger (“¿Qué le pasa a ese tipo?”, “Quiere ser Presidente”) es un claro ejemplo del tono lúdico con el que se encaró esta película.

Lo que menos importa es lo que pasa en pantalla; la película es un mero pretexto, casi un inconveniente obviado por los guiños simbólicos que pueblan los restos moribundos de una trama improbable. Lo vital es el homenaje al cine de acción que hace este tipo que a los 64 años sigue corriendo y tirándose de las alturas, ya en tiempo de descuento.

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A la hora de matar al villano (Eric Roberts) queda claro quién es el heredero de Stallone: Jason Statham. Stallone le pega un tiro y Statham lo acuchilla de atrás, al mismo tiempo. Statham se hace cargo del muerto: tomó el mando y Sylvester se lo da, condescendiente. “El tiempo nos alcanza a todos” es una de las primeras frases del filme. Y eso marca la tónica. Stallone sabe que está de vuelta pero se quiere dar el lujo de mostrar los que seguirán su senda. (Entre nosotros, adscribimos totalmente a la decisión de pasarle el cetro del reinado del género de piñas a tipos como Jason Statham y a Jet Li. Se lo merecen.)

Los mercenarios de “Los indestructibles” ni siquiera tienen la ingenua creencia nacionalista en la patria. El héroe ya no lucha por los Estados Unidos, la libertad, contra la dictadura, ni ninguna apelación a la moral. El héroe vuelve a enfrentarse a los malos, para salvar a una mujer. Tal vez no haya ideal más alto ni más noble.

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En el festival de colágenos, cirugías, botox y otras (tan impresionantes como patéticas) alquimias estéticas, vale destacar la escena entre Mickey Rourke y Sylvester Stallone, el largo parlamento sobre la perdida del alma, el mejor diálogo del filme. En ese momento, los fantoches de los que fueron una vez en vida Rourke y Stallone, parece que se refirieran a sus pasados personales y artísticos. Siempre hay una vuelta más. Transcribimos el diálogo porque lo merece:
-¿Recuerdas aquella vez cuando estábamos en Bosnia? Nos enfrentamos con aquellos serbios malvados y todos nuestros amigos fueron cortados en pedazos. Hubo sangre por todos lados. No pensé que lograríamos salir vivos de esa... Y también lo pensabas tú...
-Sí.
-De alguna manera yo también me siento muerto. ¿Sabes? Mi cabeza estaba en un lugar oscuro, no creía en ninguna maldita cosa. Solo como un maldito Drácula negro. Recuerdo tener aquella botella, en ese local de mierda de por ahí. Ese Slivits… creo que se llamaba así... Y no sentía ningún dolor entonces. Salí, subí por ese antiguo puente de madera... Y, sabes, vi a esa... vi a esa... vi a esa mujer de pie, y, sabes, y ella... estando de pie... me vio y me miró directamente... directamente a mis ojos y yo también la miré fijamente. Sabía lo que ella iba a hacer. Me miró y yo sabía que ella iba a saltar. ¿Sabes lo que hice, amigo? Me di la vuelta y seguí caminando. Hasta que la escuché caer al agua. Ella se había ido y después... después de haber tomado tantas vidas... hubo una que podría haber salvado. Pero no lo hice. Bueno, más tarde me di cuenta, si hubiera salvado a la mujer, pude haber... no sé… haber salvado lo que quedaba de mi alma, ¿sabes?
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Sin espacios para el análisis sesudo, “Los indestructibles” es un homenaje en celuloide a una carrera pateando traseros en las pantallas. Por eso sólo, amerita ganarse un lugar en el recuerdo. Valga la paradoja: prescindiendo absolutamente de la película que le sirve de marco a tal celebración.

26.9.10

del archivo chatarra: un poema de pizarnik

Ayer se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de Alejandra Pizarnik. En el post de ayer, publicamos algunos fragmentos de una nota de Virginia Cosin en “Ñ” sobre Alejandra. Complementamos el recuerdo, con un poema que habíamos subido en las primeras épocas de “Super Chatarra Special”. Nuestro homenaje a una de nuestras poetas de cabecera.


alejandra pizarnik

el despertar

a León Ostrov

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor 
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo

ALEJANDRA PIZARNIK

http://www.superchatarra.com.ar/speciales/pabh0031.htm

25.9.10

un recuerdo para alejandra

ñ

Alejandra Pizarnik tiene dieciocho años, acaba de empezar sus estudios universitarios, y ya tiene claro que quiere dedicarse a escribir.

El 27 de Junio anota: "El vacío.

Apollinaire aconsejaba para vencer el vacío escribir una palabra, luego otra y otra hasta que se llene". Las primeras páginas del Diario son floridas, y entre sus arborescencias, como pequeñas semillas, va sembrando frases, palabras, imágenes, de cuyos brotes nacerán, también, sus primeros poemas.

Pero su verdadero deseo, su meta, es expresada de inmediato al año siguiente: "¿Y la novela? Me gustaría una novela autobiográfica, pero escrita en tercera persona." Alejandra nunca escribe esa novela. Se escribe, sí, a sí misma. Se convierte en una poetisa canónica.

(…)

En noviembre de 2003, la profesora y traductora argentina Ana Becciú, atendiendo un deseo expresado verbalmente por la propia Alejandra, compila y publica sus Diarios, que terminan conformando, después de su muerte, el verdadero proyecto prosaico. El resultado, sin embargo, en nada se parece a lo que desde un principio parecía ser su mayor apuesta: construir un relato.

"El lenguaje me es ajeno", repite con insistencia mientras continúa en la búsqueda de "el libro como una casa". Pero su libro deviene cascada, obra que se realiza a partir del fluir de la conciencia, que enuncia permanentemente la falta y, a la vez, funciona como laboratorio para experimentar con la lengua ­de la que reniega y a la que deplora por incompleta, muda o estéril­ para construir sus formulaciones poéticas. En su estar adherida a sí misma, la escritura y la vida no tienen anverso ni reverso. El aplazamiento de la Obra con mayúsculas, la sensación de fracaso, la parálisis, el desgano, el odio hacia sí misma, el miedo, sus recuerdos de infancia obliterados, el cansancio, el deseo de "dormir para siempre" constituyen, finalmente, lo contrario de aquella imposibilidad que denuncian: la realización de su escritura. "He descubierto que cuando no estoy angustiada, no soy", escribe Alejandra el primero de mayo de 1988. "Si no fuera por el dolor, mi mundo interior equivaldría al de cualquier muchacha que bosteza en el colectivo, a la mañana, ataviadas para sus empleos en oficinas". Lo que Alejandra percibe y, a la vez, rechaza, es que el mundo de aquellas muchachas tiene una consistencia que el de ella no tiene. Sin la necesidad de trabajar ­porque su economía está resuelta­ sujeta únicamente por su propio cuerpo, que estalla de existencia y observa con repugnancia frente al espejo ("Me compré un espejo muy grande, me contemplé y descubrí que el rostro que yo debería tener está detrás ­aprisionado­ del que tengo"), la única salida es escribir sobre aquello que la ahoga. Admite que "debería trabajar", dejar de ser una niña, ingresar al mundo de los adultos. Pero también expresa su intensa vocación por la locura que, sin embargo, no la toma por completo, ni la terminará de tomar mientras pueda seguir poniéndola en palabras.

(…)

"La existencia del escritor ­escribe Maurice Blanchot­ prueba que, en un mismo individuo, coexisten un ser angustiado y un hombre de sangre fría, un loco y un cuerdo, y, unido estrechamente a un mundo que ha perdido todas las palabras, un retórico dueño del discurso.

El caso del escritor es privilegiado, porque representa de igual forma la paradoja de la angustia".

(…)

El 13 de febrero de 1971 anota: "Aparentemente es el final. Quiero morir. Lo quiero con seriedad, con vocación íntegra." A partir de allí, en su Diario sólo hay entradas muy breves y dolorosas, en las que proyecta, con sereno cálculo, diferentes posibilidades de matarse. El 25 de septiembre de 1972 Alejandra calla y se da la muerte, dejando escritas en una pizarra sus últimas palabras.

VIRGINIA COSIN
“La angustia interminable

(“ñ”, 20.09.10)

24.9.10

a tres bandas

(Hmmm… Hacía tiempo que no la miraba a Sole… Mirá vos que linda está...) (Me pongo acá, saco cola, para que me vea) (Sip, te vino bien el divorcio… rejuveneciste… Nada mal, ¿eh? Nada mal…) (No me mira) (Medio tabla… pero… ese culo tiene lo suyo…) (Ni bola. Está en otra) (Mejor me pongo de costado, la miro por el espejo. Si me pesca la Colo, me arranca las bolas. Está imbancable con el embarazo…) (¿Este boludo que hace con el plato de las aceitunas en la mano? Hace un rato que está parado al lado de la mesa… No… no puede ser…) (Me mira) (¡Puta! Se dio cuenta que la estoy mirando) (¡Le está mirando el culo a Soledad! ¡Si será, hijo de…!) (No, no me mira. Es mi idea) (No se dio cuenta) (Si a los cuatro meses de panza ya se pone a mirarle el culo a las otras delante mío… ¡Que me queda en el momento del parto! ¡Se voltea a todas las enfermeras en el quirófano!) (Sí, me mira. Por el espejo. Hace como que no me ve) (¡Sí, sí, me vio! Me miró por el espejo) (¡No! ¿Qué estoy haciendo? ¿Le estoy coqueteando?) ¿Colegio? Sí… ¡claro! El colegio… (Me come con los ojos. Definitivo. Está caliente. Es oficial) (Te salvaste porque este nabo se puso a darme charla de la escuela de los chicos…) (¡Me puse colorada! ¡Qué boluda! Debo tener la cara hecha un tomate) (Recaliente) (Delante de la pareja… No… es una locura) (Vayase a saber desde cuando no le ve la cara a Dios… Está en llamas…) ¡Ah, es bilingüe! Desde el primer grado… (Me gusta…) Y sí… con lengua es otra cosa… (¡Noooo! ¿Cómo te inclinás de ese modo, turra? ¡Estás alzada!) (Me dan ganas de tirarle con el vaso) (Me gusta ese cuerpo… tengo ganas de tocarlo… acariciarlo…) (Está para partirla al medio…) (Baboso…) (Tendría que irme…) (Yo me acerco… aprovecho ahora que a la Colo le están dando lata con lo de la escuela) (No. Me acerco…) (Un carajo me interesa la escuela…) (¡Uy, se puso este estúpido en el medio!) (También… la atorranta…) No, está bien. Servite tranquilo… no tengo apuro… (… lo está buscando… por algo te divorciaste, chiquita…) (Correte, boludo, que se me escapa…) (… se dio cuenta el cornudo de tu marido lo puta que sos…) (Se dio cuenta… viene para acá…) (Estoy excitada) (Te juro que si le pone una mano encima y le pateó las pelotas) (Me arde la piel cuando me mira) (Mucho tránsito. Mejor me mando a la cocina…) (Estoy mareada, estoy enamorada) (A ver si se da cuenta…) Sí, perdoname un minuto… (¡Ahí me miró! Va para la cocina… nos vemos en la cocina…) Me interesa lo de la escuela… ya vuelvo… (Viene… va para allá…) (Le parto la boca) (Le rompo la cara) (A la cocina… va a la cocina) (Se dio cuenta… no, si no es ninguna pelotuda…) (Hijo de puta) (Entrá primero… sí, así… ya te sigo… prepará la boca…) (Hija de puta) (Me sigue) (Me mando…) ¿Qué hacés? (¡Puta!) Voy a llevar estos platos a la cocina, amor… (Turro, ¿te creés que soy boluda?) Dejá, los llevó yo. (Mierda) ¿Seguro? (Sí, seguro, hijo de puta) (¿No viene?) Dame… (Me cagó…) Con cuidado, bicho… (Bicho… un bicho sos vos…) (Ahí viene… sí… ¿sí, no?) (Tiene un radar en la nuca, turra, no se le escapa una) (¡Epa!) (¡Me recontracagó!) ¡Perdón! Me pareció… creí... (No, no… No está mal…) (Mejor me hago el boludo) Está bien… (Bajo el perfil, la Colo me va a estar marcando toda la noche…) No, verdaderamente… estuvo bien… (No me va a dejar tranquilo. Puta…) (Me voy) (La tenía ahí) (Lástima) ¿Eh? (¿Y eso?) ¿Qué? Un beso. (¿Por qué?) ¿No puedo besar al padre de mis hijos, tonto? (Hijo de puta) Claro que podés… (Le va a contar) Me tomaste por sorpresa… (¡Qué vergüenza!) ¿Estabas mirando a alguien? (¡Mierda!) ¿Quién? ¿Yoooo? (Sí, vos pelotudo…) No tengo ojos más que para mi panzona… (Voy a franelearla un poco… que se ponga mimosa…) Dejá de tocarme el culo, nos están mirando... pavo… (Ya está, aflojó) Que nos miren. Seguro que todos sospechan que soy el que te embarazó. (Soy una estúpida) Bobo. (¿Cómo pensé…?) Déme otro beso, Señora. (Me voy) Si no me voy. (Se va) Andate. (¡No la mirés!) Otro beso. (Se va…) (Se va) Así, sí. (Pobre, se va…) (Una última vez… quiero mirarla una última vez…) ¿Qué pasa? (Se da vuelta) (¡No la miro! ¡No la miro!) Nada. (Que pena… estaba buena…) Algo… algo que pasó en la cocina… (Que linda está…) Sole… (Puta, vuelve a la carga) (Ahora sí. Le está contando) Me besó. (Se va) (Que estúpida soy…) ¿Cómo que te besó? (¡Y sí! ¿O te creés que este minón que tenés por esposa no puede calentar a una mina? ¡Forro!) No fue nada… (¡Torti, la puta madre!) (Ya lo sabe) (¡Qué boludo!) ¿Cómo que no fue nada? (¿Para que hablé?) (Me voy… chau, me voy…) No te pongás así… pintó… le pareció… no sé… que había algo… (¿Cómo que algo? ¡Creí que me miraba a mí!) (Creyó que la miraba a ella). Pero… ¡delante mío! ¡No tiene cara! (¡Mirá quien habla!) Tonto, te pusiste celoso… (Lesbi, mirá vos… por eso el divorcio… ¡seguro!) Y sí… un poco sí… (Mirá que estaría lindo meterte los cuernos con una mina… justicia poética, hijo de puta) Bobo. (Y de verdad… no estuvo mal…) Dame un beso. (Nada mal) No sé… (Nada mal de verdad) Así… (Besa mejor que vos) ¿Ya pasó? (Sí, me enfríe de golpe… no se puede creer en nadie… ¡que jodido está el mundo!) Un poco. No mucho. Besame de nuevo. (Mucho mejor. No se puede comparar. Besa mucho mejor).

23.9.10

frases de “El último exorcismo”

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Hoy estoy aquí para decirles que el mundo está lleno de muchas caras. Algunas de esas caras son buenas, como la de Dios. Y otras caras van a mentirte.

Hablas y dices “¡Aleluya! y la ¡Sangre de Cristo!". Prácticamente no escuchan.

¿Creen que si tienen al Espíritu Santo en su corazón estarán más cerca de Dios? De eso hablaba… ¡Amén! ¡Aleluya! Repitan todos: “¡Aleluya y amén!”. Tomen dos plátanos, los ponen en un tazón con algo de azúcar, lo hornean y pan de plátano. ¡Aleluya!

La Biblia está llena de demonios. Si crees en Dios tienes que creer en el Diablo.

-No creo en demonios de verdad. Pero cuando he hecho exorcismos, actúo como si los viera. Veo un demonio salir de alguien…
-Entonces, en los últimos años, has sido un fraude.
-Tú lo dijiste. Yo no. No diría eso, diría que, en los últimos dos años, hago lo que siempre he hecho, dando un servicio para alguien que lo necesita, de la forma que lo necesita. No digo que sea médico, pero ayudo a sanar a las personas, de lo que les afecta, el pensamiento en su cerebro de que estaban poseídos por el Diablo. Y si hago que ese pensamiento desaparezca y se sienten mejor… que así sea.

Lo único que pude hacer fue agradecer al médico. Debería agradecer a Dios, pero ése no fue mi primer pensamiento. Y eso me golpeó. Era una verdadera crisis de fe. Empecé a dudar si creía en Dios desde un principio.

Hagamos esto, abrimos un sobre y seguimos esa solicitud adonde sea que nos lleve…

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-Este hombre estaba tan perturbado y pensaba que necesitaba alimentarse con almas humanas para el diablo o lo que sea…
-¿Donde está el lugar de aterrizaje de los OVNIS?
-Eso está en aquella dirección…

Cerremos los ojos y pídanle a Jesús que nos ayude.

El señor te tiene una profecía, Louis. El Señor dice que conoce tu dolor. Él sabe que estás triste por la muerte de tu esposa. El Señor dice alégrese, porque ella está con él. El señor no quiere que beba, quiere que deje su enojo, su lástima y su carga. Él no quiere que hagas eso. No quiere que viva esa vida, quiere que rompas esa botella y quiere que aceptes su amor.

Recuerda: saqué al Diablo de tu casa, pero te toca a ti no dejar que entre.

La psiquiatría no es de Dios.

-Es una muchacha de 16 años. Somos más fuertes que ella.
-Una chica de 16 años y un psicópata de 16 años son dos cosas distintas.

Reverendo, si no puede salvar el alma de mi hija, yo lo haré.

Reverendo Marcus... escuché que no cree en mí.

¡Ella no es inocente! Ella no es inocente.

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22.9.10

terror zapruder

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EL ÚLTIMO EXORCISMO
data: http://www.imdb.com/title/tt1320244

Sin ser una revolución en el género, “El último exorcismo” tiene varios puntos para destacar. Con el formato falso documental, es otra prueba del ya comentado Coeficiente Zapruder (más datos: http://libretachatarra.blogspot.com/search/label/zapruder). El guión de Huck Botko y Andrew Gurland no es una sucesión de eventos de terror. Al contrario, nos prepara pacientemente para mostrarnos un fraude. Y la primera media hora larga, provoca la carcajada. Sólo cuando algo se escapa de la lógica, empezamos a sentir, como espectadores, que nos estamos metiendo en otro plano, un escenario sobrenatural, en el que los protagonistas pierden, progresivamente, el control.

Hasta el final “El último exorcismo” juega con este doble juego de lo sobrenatural y lo racional. Hay una explicación “normal” y otra “paranormal” y el final no contesta cuál es la verdadera. Hay signos físicos que sugiere un final sobrenatural; pero, perfectamente, podemos “explicar” esos signos y admitir que estamos ante un grupo de locos crédulos. La evocación a “Otra vuelta de tuerca” no es caprichosa. Esa novela, como “El último exorcismo”, puede “leerse” en dos sentidos. Y, paradójicamente, la interpretación natural es la menos interesante de las dos.

La excusa argumental de “El último exorcismo” es la filmación de un documental siguiendo a un pastor evangélico que ha dejado de creer en Dios y que acepta demostrar el timo que hay detrás de todo exorcismo. Con mucho cinismo, el Pastor Cotton Marcus toma una carta al azar e invita al equipo de filmación a seguir otro caso más de exorcismo. Llegan así a una granja aislada en la que vive un viudo con sus dos hijos adolescentes. La víctima es su hija potencial responsable de la mutilación de animales cuando cae en trance poseída por el Demonio. El Pastor Marcus despliega su arsenal de trucos y cuando parece que la puesta en escena hizo efecto, pequeños sucesos van desplazando la mira de la normalidad a lo sobrenatural.

El tema, tras la trama de suspenso, es la pérdida de la fe. Lo plantea el pastor cuando dice, al principio del filme, que si crees en Dios debes creer en el Demonio. Pero el pastor no cree en el Diablo, no cree en sus exorcismos. Lo que ha tambaleado es su fe en Dios. Sus primeros minutos en el falso documental mueven a risa, pero es una sonrisa agridulce, porque el personaje está vencido por la hipocresía y el cinismo. Es tan profundo el vacío espiritual del protagonista que se adivina su deseo de encontrar algo más, la presencia del mal, detrás del caso clínico de la adolescente torturada. Porque en cuanto encuentre al Demonio, Dios se le aparecerá por añadidura.

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Para los seguidores del género, “El último exorcismo” no aporta novedades. Todos los trucos que despliega el director Daniel Stamm ya se han visto en otros lados. (“The Blair Witch Project” “aporta” más de una idea). Para esos especialistas del género, tal vez la estética del filme les resulte pobre y su desenlace, decepcionante. Pero la película puede ser leída en un segundo sentido y ése es el mayor aporte de esta obra. Sin rozar la obra maestra, es una más que interesante variación sobre el tópico del exorcista, cuando ya parecía agotado por tantas experiencias después de original “El exorcista” que abrió el tema al cine de terror.

Vale destacar al elenco (de medio pelo, pero efectivo), en especial al pastor Marcus (Patrick Fabian) y a la nena poseída (Ashley Bell). Apunte especial para el papá de la adolescente, Louis Herthum, quien nos hizo recordar mucho a Ed Harris.

Confieso: cuando entran al cuarto a oscuras y la cámara descubre a Nell, en camisón, subida al ropero, me dio cierto miedito.

21.9.10

josef koudelka testigo

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Hasta el 2 de octubre, en la FUNDACIÓN OSDE (Suipacha 658, primer piso) se exhiben las maravillosas fotos de Josef Koudelka sobre la invasión soviética a Checoslovaquia.

En agosto de 1968, Koudelka salió con su cámara a las calles de Praga y retrató, en impresionantes tomas, los pormenores de la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia sobre el pequeño país que había tenido el tupé, meses antes, de proclamar un “socialismo con cara humana” y liberalizar los rasgos stalinistas del autoritarismo comunista. Los checoeslovacos respondieron con una táctica de no violencia y confundieron, durante días, a las tropas invasoras que no sabían que estaban haciendo en un país ajeno.

Las fotos de Koudelka logran, más de cuatro décadas después de sacadas, transmitirnos la emoción del momento, la confusión de los soldados invasores en sus tanques, la simpleza de los habitantes parados frente a los tanques, la exaltación por la libertad y la estupidez violenta de todo totalitario.

La Primavera de Praga fue aplastada, ante la indiferencia de Occidente. Muchos años tardaron los checoeslovacos en sacarse el yugo totalitario. Hoy, son dos naciones, democráticamente escindidas en un plebiscito.

Las fotos de Koudelka llegaron a Occidente y durante años debió mantener su anonimato, bajo el riesgo de represión. En 1970 pidió asilo político y pasó a integrar la mítica agencia Magnum, convirtiéndose en una celebridad de la fotografía. Recomendamos calurosamente visitar la muestra (es libre y gratuita) y adelantamos algunas fotos en este post, con citas y frases de esos días donde sucumbió el sueño checoslovaco. Más fotos de la exposición, pueden consultarse en este álbum personal en Facebook:

http://www.facebook.com/album.php?aid=249198&l=6c8cc2e4e4&id=163209071420


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Estimados amigos, a la radio se están acercando unidades que disparan cartuchos luminosos y proyectiles de guerra. Avanzan lentamente por la calle Vinohradská y ya están a pocos metros de la entrada en nuestra emisora.
VERA STOVICKOVA, redactora de Radio Praga informando de la invasión soviética.

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Lenin, ¡despierta! Brezhnev se ha vuelto loco.
Grafiti checo

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Llegamos en el Kremlin a la conclusión de que no podemos confiar en ustedes porque hacen lo que quieren, incluso lo que no nos gusta, y no aceptan por las buenas nuestras críticas. Sin embargo, su país está situado en la región a la que habían llegado durante la Segunda Guerra Mundial los soldados soviéticos. Nos costó inmensos sacrificios y no nos retiraremos de esa zona. Las fronteras de esa región son también nuestras fronteras. Ya que ustedes no nos obedecen, nos sentimos amenazados.
LEONID BREZHNEV, premier soviético a los delegados checoeslovacos


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No se construye el socialismo con tanques.
Grafiti checo

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Aquella madrugada sonó el teléfono cerca de las cuatro de la mañana y al responder escuché la voz de mi amiga Marie Lakatosova que me gritaba: “¡Josef, llegaron los rusos!"
JOSEF KOUDELKA

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Sólo puede ser libre un pueblo que no prive a otro pueblo de su libertad (Karl Marx).
Grafiti checo

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Ayer, el 20 de agosto de 1968, hacia las 23 horas, las tropas de la Unión Soviética, República Popular de Polonia, República Democrática de Alemania, República Popular de Hungría y República Popular de Bulgaria, cruzaron las fronteras de la República Socialista de Checoslovaquia. Ello ocurrió sin haber sido previamente informados el Presidente de la República, el presidente de la Asamblea Nacional, el primer ministro y el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Checoslovaquia y los órganos mencionados.
Comunicado de las autoridades checoeslovacas.

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No se mete en prisión a todo un pueblo.
Grafiti checo

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El socialismo no puede significar solamente la liberación de los trabajadores de la dominación de las relaciones de clase y de la explotación, sino también, un pleno desarrollo de la personalidad. Debe ofrecer más que cualquier democracia burguesa.
Programa de “Renovación del socialismo”. Comité Central del Partido Comunista de Checoslovaquia, 5 de abril de 1968


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Stalin aplaude, Lenin desaprueba.
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Esta noche no será breve...
Letra de una canción de KAREL KRYL, artista exiliado tras la invasión.

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¿Qué hacéis aquí? ¿No tenéis trabajo en vuestro país?
Grafiti checo

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Soy un hombre simple y fotografío lo que veo. No me hago ningún planteamiento filosófico previo. Me impresiona el dolor porque yo también lo siento y por eso lo retrato. Los pobres soldados rusos que iban en los tanques al entrar en Praga tampoco querían estar allí, también sufrían igual que yo.
JOSEF KOUDELKA

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Hemos sobrevivido a Hitler. Sobreviviremos a Brezhnev.
Grafiti checo

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Pregunté al presidente Johnson si la administración estadounidense sigue respetando plenamente los resultados de las Conferencias de Yalta y Potsdam. Y el 18 de agosto obtuve la respuesta: en cuanto a Checoslovaquia y Rumania, los reconoce sin reservas. En lo que atañe a Yugoslavia, sería necesario negociar al respecto.
LEONID BREZHNEV, premier soviético a los delegados checoeslovacos

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¡Americanos abandonad Vietnam! ¡Soviéticos, abandonad Checoslovaquia!
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¿Piensan que alguien intervendrá a su favor? No pasará nada. De ello no habrá guerra.
LEONID BREZHNEV, premier soviético a los delegados checoeslovacos

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Un elefante no puede aplastar una aguja.
Lema de los manifestantes

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Entonces, ¿el sentido más sublime del arte de la fotografía no estará en esa esgrima intuitiva para capturar pequeñas o grandes cosas que sean parte inseparable del espíritu de una época, como lo hizo Koudelka en aquel momento? ¿No será el momento del disparo un modo perfecto de fijar la propia mirada (y obligar a fijar la ajena) sobre nuestro mundo y sobre la realidad, durante un momento? Y, luego entonces, ¿no será también la fotografía una herramienta perfecta para reflexionar, en un mundo que no se detiene ante nada?

Creo que Josef Koudelka sabía todo esto. Tal vez de un modo inconsciente, entonces. De otro modo, jamás habría tomado esa fotografía en la que aparece su brazo asomado por una ventana, mostrando la hora en su reloj y, detrás, Praga vacía.
MARCOS ZIMMERMANN, fotógrafo argentino

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No sé, no conozco, no diré, no tengo, no sé hacer, no daré, no puedo, no iré, no enseñaré, no haré.
Decálogo de la política de no Cooperación de la invasión

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Iván, vuelve a casa, Natacha necesita hacer el amor.
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El circo del Pacto de Varsovia. Dirección, Brezhneva. ¡Números sensacionales! Los payasos Ulbricht y Kadar, el domador Gomulka. Atención: está prohibido dar de comer o beber a los animales o excitarles.
Aviso publicado en los diarios checoeslovacos

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Iván, vuelve rápido, Natacha sale con Igor.
Firmado: mamá.
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Telegrama de la agencia soviética TASS, fechado en Praga: "Las tropas soviéticas fueron recibidas en la República Socialista de Checoslovaquia con flores”. Comentario de un observador independiente: "Lamentablemente, las flores eran arrojadas a las tropas con sus correspondientes macetas".
Chiste de la época

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Vuestro helicóptero ha perdido algo.
Frase con la que los ciudadanos de Praga devolvían, perfectamente empaquetados, los panfletos que los soviéticos lanzaban desde el aire.

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La derrota no llegó mientras nos defendíamos sino porque dejamos de defendernos.
VLADIMIR HORSKY, testigo presencial

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Lo que retraté en Checoslovaquia fue parte de mi vida, no fotografié una guerra sino mi país. Yo no estaba en Checoslovaquia como un reportero más; estaba allí porque me concernían los sucesos.
JOSEF KOUDELKA

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Entre nosotros ha habido muertos. ¿Qué diréis a vuestra madre cuando volváis a casa?
Grafiti checo

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Una buena fotografía es un milagro.
JOSEF KOUDELKA

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Vosotros tenéis los tanques, camaradas; nosotros tenemos las manos vacías. Pero el derecho está de nuestra parte.
Grafiti checo

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FUENTES:

Datos de la exposición de Josef Koudelka en la web de la Fundación OSDE:
http://www.artefundacionosde.com.ar/BO/muestra.asp

Un artículo de V. Roussel y C. Brunier publicado en el sitio “No Violencia”:
http://www.noviolencia.org/experiencias/checoslovaquia.htm

El muy buen sitio de historia del Siglo XX:
http://www.historiasiglo20.org

El artículo en Wikipedia de la “Primavera de Praga”:
http://es.wikipedia.org/wiki/Primavera_de_Praga

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Un especial en castellano de Radio Praga:
http://archiv.radio.cz/1968/aniversario.html

Una serie de notas de la periodista Eva Manethová para la misma Radio Praga:
http://www.radio.cz/es/actual/legados

Nota en “El burlador” poniendo la mira en los afiches caseros exhibidos en la exposición:
http://elburlador.blogspot.com/2010/08/josef-koudelka.html

Nota en “Ñ” de Marcos Zimmermann:
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/07/31/_-02206410.htm

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