31.1.06

el proyecto de Colón

..., Colón empezó a idear su plan de llegar a Cipango (el moderno Japón) y a las tierras del Gran Khan navegando hacia Occidente. Es difícil estimar en qué momento nació el proyecto, pero puede fecharse después de su matrimonio y antes de 1481.

Probablemente tuvo conocimientos de los informes del matemático y médico florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli sobre la posibilidad de llegar a las Indias por el oeste, redactados a instancias del rey de Portugal, interesado en el asunto.

Una carta de Toscanelli a Colón iba acompañada de un mapa en que se trazaba el trayecto a seguir al oriente asiático, incluidas todas las islas que se suponían debían estar en el trayecto. Este mapa y las noticias de Toscanelli estaban basadas principalmente en los viajes de Marco Polo. Señalaba el sabio florentino que entre el extremo occidental de Europa y Asia la distancia no era excesiva, estimando unas 6.500 leguas marinas el espacio entre Lisboa y Quinsay, y desde la legendaria Antilia al Cipango solo 2.500 millas, lo que facilitaba la navegación.

Los libros que se conservan de la biblioteca de Colón aportan luz sobre lo que influyó en sus ideas, por su costumbre de subrayar los libros, y se deduce que los más subrayados serían los más leídos. Entre los que tienen más anotaciones están el Tractatus de Imago Mundi de Pierre d'Ailly, la Historia Rerum ubique Gestarum de Eneas Silvio Piccomini, y especialmente Los Viajes de Marco Polo, que le dieron la idea de cómo era el oriente que soñaba encontrar.

La idea de Colón, se basaba en que la Tierra tenía una circunferencia de 29 000 km, según la "medición" de Posidonio y la medida del grado terrestre de d'Ailly, sin considerar que éste hablaba de millas árabes y no italianas, que son más cortas, de modo que cifraba esa circunferencia en menos de tres cuartas partes de la real, que por otro lado era la aceptada científicamente desde tiempos de Eratóstenes. Como resultado de lo anterior, según Colón, entre las Canarias y Cipango debían haber unas 2.400 millas marinas, siendo 10.700 en la realidad. Para mostrar su proyecto, dibujó un mapa, basado en el de Toscanelli, que incluía numerosas islas en el camino que harían más fácil la navegación.

es.wikipedia.org

30.1.06

la jaula

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Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

ALEJANDRA PIZARNIK
"Las aventuras perdidas"

28.1.06

no hay negocio, como el negocio del espectáculo

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LOS PRODUCTORES

A fines de los '60, Mel Brooks escribió y dirigió una película con Zero Mostel y un muy joven Gene Wilder, una graciosa comedia de un productor de Broadway que descubre, gracias a la observación inocente de un contador, que puede ganar una fortuna fraudulenta produciendo un fracaso. Las peripecias de encontrar el peor libro, los peores actores y el peor director de Broadway para elaborar el más grande fracaso artístico, se llamó "Los productores" y tras un paso, más o menos discreto, llegó hace unos años a Broadway como comedia musical (con letras del mismo Mel Brooks). Creer o reventar, fue un éxito histórico y siguen facturando, con contratos millonarios y salas completamente vendidas.

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Primera advertencia: quien vaya esperando ver un musical estilo "Chicago", va a salir decepcionado. "Los productores" es un musical plenamente humorístico, con muchos guiños locales a la fauna de la farándula. No busque sutilezas, segundas lecturas, reflexiones humorísticas. Es el estilo Mel Brooks, un humor sencillo y sin vueltas.

Segunda advertencia: quien vaya esperando una ingeniosa adaptación cinematográfica de una obra teatral, va a salir decepcionado. Susan Stroman, reconocida directora teatral, no logra acertar con la estética y el formato de otro género. Si en "Chicago" se logró una aceitada adaptación al cine, aquí se observa la vacilación de la forma, la indecisión entre "homenajear" a las comedias musicales de los '50 o sólo hacer la filmación de una representación teatral. Más aún: Stroman abusa en algunos primeros planos, manejándolos con poca fluidez, en alguna secuencia inicial.


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La dirección actoral tampoco ayudó para borrar esa pátina teatral que sobrevuela sobre esta versión de "Los productores". Guiños, pausas, esperando la risa del público, que no está frente a los actores, son síntomas de que no está aceitado el mecanismo del teatro al cine. Aún Uma Thurman (deliciosa Ulla) no logra quitarse cierta artificialidad de las tablas.

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A favor del musical tiene el delirio de los personajes, algunos verdaderamente notables, antológicos. El primero, es el libretista nazi, interpretado por un genial Will Ferrer, autor del fiasco "Primavera para Hitler (un alegre viaje por Alemania de la mano de Adolf y Eva)". Las palomitas mensajeras haciendo el saludo nazi, no tiene desperdicios. Otro gran personaje es el director gay Roger De Bris, interpretado por Gary Beach, otro momento delirante absoluto. Agréguese a Carmen Ghia (Robert Bart), su ayudante - mucamo - amante - asistente.

Una recomendación: no se levanten del asiento y esperen hasta que pasen todos, pero todos los títulos finales, o se va a perder a Mel Brooks echándolos del cine porque terminó la película. Decisión de ustedes si se levantan apurados, como manada en celo, y abandona la sala antes del final.

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Por si no lo dijimos: ¡que lindas piernas que tiene Uma Thurman! Hermosísima en su rol de Ulla, la rubia sueca que se lleva el protagónico.

Escenas: la marcha de Max Bialystock, recaudando fondos, seguidos por una corte de ancianas adineradas en andador; el baile de Ulla en el casting; el cuadro de los contadores tristes; la escena de Franz Liebkind en la terraza, en la primera reunión con Max y Leo; la escena de "manténlo gay"; el baile victorioso de Max y Leo en la fuente del Central Park.

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Frases: "Ulla, creo que podemos pensar en una posición para ti", "De hecho, tenemos pensada más de una"; "Yo quiero ser un productor"; "¡Paren el mundo que me quiero subir!"; "¡Ese no es el modo de cantar 'Haben Sie gehört das Deutsche band!' ¡Esta es la manera!"; "¡Broadway! ¡No estaba tan contento desde que aplastamos Polonia!"; "¿Estoy detectando el pestilente olor de la autoestima?"; "Tenemos el peor libro, el peor director, los peores actores. ¿Qué hicimos mal?"; "¿Ustedes sabían que el Führer era un gran bailarín?", "¿En serio? No, no sabía. ¿Tú Leo?", "No, no, seguro...", "¡Eso es porque aceptan lo que ven en la BBC! ¡Sucios británicos mentirosos! ¿Por qué no dicen nada de Winston Churchill? ¡Churchill! Con sus cigarros, su brandy y sus malos cuadros. ¡Malos! ¡Hitler era un gran pintor! ¡Podía pintar un cuarto en una tarde! ¡Y dos manos!"

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"¡Los actores no son animales! ¡Son seres humanos!", "¿Alguna vez comiste con alguno?"; "Hay más en ti de lo que eres"; "Por supuesto, todo el segundo acto debe ser reescrito. ¿Ellos perdieron la guerra? Por favor... ¡es muy deprimente!"; "¡Estoy mojado! ¡Estoy histérico y mojado! ¡Oh! ¡Estoy dolorido! ¡Estoy dolorido, mojado y aún estoy histérico!"; "Manténlo gay"; "Querido Señor... ¡Yo quiero el dinero!"; "Hice un cheque a nombre de la obra, como dijiste. 'Efectivo'. Que nombre raro para una obra"; "Hay dos reglas básicas en la producción. Primero: nunca inviertas tu propio dinero en el show", "¿Y el segundo?", "¡Nunca inviertas tu propio dinero en el show!"; "¡Rómpete una pierna! (RUIDO) ¿Qué pasó?", "¡Me rompí una pierna!"; "¡Sostenme! ¡Tocame!".

CONSEJO: si no es exigente, lo va a disfrutar y reírse un rato. Si no, espere al video.

27.1.06

la pebeta de Chiclana

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Fue como todas... Se abocó ante el vento,
le gustaba el lujo, le tiró el gotán,
y dejó la vieja sola en el convento,
y fue pa'l cotorro de un niño bacán.

Y bebió en diez años toda la alegría
y supo en diez años toda la crueldad,
cuando dio el remache de la fulería
la seña jodida de la enfermedád.

Y sin un consuelo, sin una aliviada,
la que de la mugre se abriera tan mal
pagó con la chinche fatal, angustiada,
la deuda sagrada con el arrabal.

CARLOS DE LA PÚA
"La crencha engrasada. Poemas bajos"

26.1.06

la pequeña casita en la pradera

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UN AMOR, DOS DESTINOS

"Un amor, dos destinos" no termina de despegar. Es un constante apronte. Estamos ahí, pero no termina siendo. La sensación final es de "está bien, pero le faltó algo". Por eso su destino es flotar en ese poblado mar de películas correctas que pasan sin dejar huellas, una de esas que vemos un domingo a la tarde en el cable, mientras tomamos mate. Y no deja de ser una lástima, porque la historia prometía más, sobre todo por su planteo.

Einar Gilkyson (Robert Redford) vive en una granja estadounidense, con Mitch Bradley (Morgan Freeman), antiguo empleado y actual amigo, que ha quedado inválido por el ataque de un oso. Einar lo atiende, alimenta y le proporciona la dosis diaria de morfina para calmar los fuertes dolores, secuela de la agresión. Se adivina en Einar un conflicto interior, algo que explique la decadencia de la granja, el rostro con barba y ceño de enojo permanente. El conflicto se devela cuando, escapando de un novio golpeador, llega al rancho su ex nuera Jean (JLo llenando muy bien un jean, hay que reconocerlo) y su nieta Griff (que hasta ahí, Einar desconocía que existiera). En ese momento nos enteramos que Einar tenía un hijo, que murió en un accidente automovilístico y que Jean manejaba el auto, por lo que la hace responsable de lo ocurrido.

Ese es el gatillo disparador y lo que sigue es una historia de perdón, de cómo rescatar lo que está vivo, cómo seguir cuando el rencor se ha acumulado durante tanto tiempo. Y, cómo es de esperar, la senda cristiana a la que no llegan los grandes, se arriba por los atajos que proporcionan los niños.

Si el filme se mantiene, en gran parte, es por el trabajo actoral de Robert Redford y Morgan Freeman. Sólido y sin desbordes, lo de ellos es tan bueno que hasta Jennifer Lopez no desentona, lo que ya es mucho decir.

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Si uno empieza a rascar la superficie de la película, el guión de Mark Spragg y Virginia Korus Spragg afloja por las varias subhistorias paralelas que no agregan mucho al conflicto principal, que es el enfrentamiento entre Einar y Jean por la muerte del hijo. Nos referimos a toda la historia del novio golpeador (que debería haber sido un catalizador del conflicto), la historia del oso (sobra completamente) y el romance entre Jean y el comisario del pueblo. Es más, uno, un partidario de la economía de recursos, hubiera hecho transcurrir toda la historia en el rancho. Tal vez alguna salida al pueblo para dar información o mostrar el pasado de Einar. Pero la tensión debía azuzarse con la cercanía física de los personajes. Y todo debía girar apoyando la tesis del filme: Einar necesita perdonar, para poder perdonarse.

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Escenas destacadas: la paliza que Einar le pega a Gary; las discusiones amistosas (como la del arreglo del auto) de Einar y Mitch; la visita de Griff a la tumba de su padre; las charlas de Einar a la tumba de su hijo.

Frases: "Lo llaman accidente porque nadie tiene la culpa"; "No te quiero aquí"; "Mi hijo está muerto", "Tu nieta no"; "Lo intenté, hijo. Sabes que lo intente. Pero no puedo"; “Griffin tiró una moneda y perdió”.

CONSEJO: esperar al video.

25.1.06

fleming y churchill

Su nombre era Fleming, un granjero escocés pobre. Un día, mientras intentaba ganar el pan para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus herramientas y corrió hacia el lugar. Allí encontró, hundido hasta la cintura, dentro del estiércol húmedo y negro del pantano, a un muchacho aterrorizado, gritando y esforzándose por liberarse. El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría haber sido una agonía lenta y espantosa.

Al día siguiente, llegó a la granja un carruaje muy ostentoso que traía a un noble, elegantemente vestido, que bajó y se presentó como padre del muchacho salvado por el granjero Fleming.

-Quiero recompensarlo -dijo el noble-. Usted salvó la vida de mi hijo.
-No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice. Era mi deber -contestó el granjero escocés.

En ese momento, el hijo del granjero se acercó a la puerta de la cabaña.

-¿Ese que asoma ahí es su hijo? -preguntó el noble.
-Sí -contestó el granjero orgulloso.
-Le propongo entonces hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo recibe. Si el muchacho se parece a su padre no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que ambos estaremos orgullosos.
Y el granjero aceptó.

El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y luego de un tiempo se graduó en la Escuela Médica del Saint Mary's Hospital, en Londres, convirtiéndose en un renombrado científico conocido en todo el mundo por el descubrimiento que revolucionó el tratamiento de las infecciones: la penicilina.

Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado de la muerte en el pantano enfermó de pulmonía. ¿Qué salvó su vida esta vez? La penicilina, ¡¡¡por supuesto!!!

¿El nombre del noble? Sir Randolph Churchill...

¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.

ADRIÁN PAENZA
"Matemáticas... ¿estás ahí?"


Como todos deben estar sospechando... ¡la historia no es cierta! Basta teclear "Fleming Churchill" en Google y encontramos varios sitios desmintiendo la historia. Fleming estudió gracias a los esfuerzos de su hermano mayor que pagó sus estudios con lo heredado de un tío. Y Winston Churchill enfermó de neumonía, pero no necesitó de penicilina para recuperarse, sino de otro medicamento. En suma, otra ciberleyenda urbana, estilo el poema de Borges o el texto de García Márquez.

24.1.06

el hijo del carpintero

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EL HIJO

De cómo contar una historia con recursos mínimos. Así podríamos empezar la crítica de "El hijo", una película notable, espartana en sus sintaxis, pero que logra emocionarnos escatimando palabras. No hay parlamentos que apelen a nuestra emoción. De hecho, la mayor parte de sus líneas son indicaciones de cómo construir muebles o ventanas, clases de carpintería. Pero la tensión dramática de la película aflora en la manipulación de la información y del modo en que se presenta al espectador. Impresionante ejercicio de cinematografía, no apto para público pochoclo.

Olivier enseña carpintería en un centro comunitario que provee oficio a adolescentes salidos de la cárcel. La película empieza cuando Olivier descubre a un chico, candidato a ser su alumno. La turbación de Olivier (que en un primer momento desecha al muchacho, por tener cubierto el cupo de estudiantes) revela que hay una historia detrás que los une. Su inquietud, sus intentos de mirarlo a escondidas, su cambio de humor, nos indica que algo hay en ese muchacho, una relación que lo hace trascendente.

La trama de "El hijo" se estructura en tres bloques, de alrededor de media hora cada uno. En el primer bloque, nos preguntamos "¿quién es ese chico?", en el segundo, "¿qué quiere con él?"; la tercera, "¿lo matará?". Esas preguntas se responden con las acciones de Olivier y de Francis (el chico en cuestión), sin que las palabras nos ayuden en esa búsqueda de respuestas.

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“El hijo” es una película de sintaxis visual, de acciones que dicen lo que las palabras se niegan a expresar. Más aún: las acciones se vuelven ambiguas, permiten una doble interpretación que terminan guiándonos en el camino de la historia. Especulamos, desde la primera escena, ante la falta de información. Y cuando creemos que está resuelto, que sabemos de qué se trata, la trama gira hacia otro lado y nos damos cuenta que nuestras presunciones de butaca fueron erróneas y que todo debía ser visto desde otra óptica.

Para el novel guionista, "El hijo" debe ser material de estudio, para comprender como una película es esencialmente un sistema de información y que el modo en que ésta se da al espectador no es neutral. Más aún: que las distintas maneras de disponer la información, generan reacciones dramáticas diferentes. Si hubiéramos contado con toda la información del pasado de Olivier, en las primeras escenas del filme, "El hijo" hubiera carecido de suspenso. No disponer de esa información es vital, para seguir con interés una historia que es austera y seca en sus formas.

Un apunte más: no es casualidad que la profesión de Olivier sea la de carpintero, remedando a aquel otro carpintero y a su hijo. La tesis del filme es el perdón. Hay un hijo necesitado de padre y un viceversa.

Los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne (directores y guionistas del filme) recurren a un estilo documental, con la cámara puesta a la altura de la nuca de los protagonistas, moviéndose errática, siguiendo los pasos de los personajes, aumentando el grado de tensión interno de los protagonistas. Por momentos, la cámara se posa tanto sobre los personajes, que uno termina oliendo el áspero polvo del aserrín o logra sentir en las yemas de los dedos, el relieve de la veta de la madera.

Escenas a destacar: la confesión de Olivier a Francis; el encuentro entre Magali y Olivier, a la salida del estacionamiento; la escena final, envolviendo las maderas; la introducción, con la turbación de Olivier ante la llegada de Francis; el viaje en auto, donde Francis indica porque estuvo preso.

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(Advertencia: no leer las frases, si no quiere “deducir” el final. Salte al consejo de una).

Frases: "Ese chico que quiso trabajar en mi taller..."; "¿Qué pasa con eso?", "Estaba interesado en el taller de soldadura?"; "Francis Thirion está libre. Ha venido al Centro, para estudiar carpintería..."; "¿Me estás espiando?"; "¿Es él?"; "Nadie haría una cosa así", "Lo sé", "¿Por qué lo haces entonces?", "No lo sé..."; "Puedo llamarte Olivier?", "¿Por qué?", "Porque los otros te llaman Olivier"; "¿Qué más pasó aparte del robo?", "Alguien murió"; "¿Te arrepientes de haberlo hecho?", "Por supuesto", "¿Por qué por supuesto?", "Estuve encerrado cinco años. Eso es de lamentar"; "Ese niño que mataste era mi hijo".

CONSEJO: imperdible para el público entrenado en cine arte, aunque puede esperarse al video. El resto, seguir de largo.

23.1.06

el brazo de Sofía Bozán

Entre los dos paños cerrados de la cortina dorada del Maipo, aparecía un brazo femenino cubierto de pulseras de brillantes desde la muñeca hasta el codo, más otro surtido de pedrerías en los dedos. El brazo iba y venía, ondulante y refulgente, hasta que la voz inconfundible de Sofía Bozán proclamaba, al tiempo que las cortinas se descorrían: "No, no soy la que pensás".

Y aparecía con un vestido, copia exacta del lucido por Evita en el banquete de gala de la asunción presidencial, con el hombro izquierdo desnudo y posado en él, un cardenal, un pajarito embalsamado.

Alusión más que directa a una circunstancia que había movido mucho las lenguas filosas en la Buenos Aires de entonces: el hombro desnudo de Eva lindaba, en la cabecera del banquete, con el ropaje púrpura del cardenal Copello, sentado a su izquierda.

A la pareja presidencial el chiste no le hizo ninguna gracia y así se lo informaron a los responsables del espectáculo. Durante todo el período del primer peronismo, en el teatro de revistas no se volvió a hacer la menor alusión a la pareja gobernante.

ERNESTO SCHOO
La política y el humor, esos dos eternos opuestos

(la nación, 14.01.06)

21.1.06

nikita nipone

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MEMORIAS DE UNA GEISHA

Era difícil prever tanta pobreza de ideas a la hora de trasladar a la pantalla, lo que en principio daba para (por lo menos) un fresco de costumbres. Es difícil no pasarse las dos horas y media largas que dura "Memorias de una geisha" y que no se te cruce por la cabeza, la idea de: "¿y si esto lo hubiese filmado James Ivory?". Es tan precaria la película de Rob Marshall que, si no transcurriera en Japón (y que las actrices son chinas), no diferiría demasiado de los telenovelones que suelen verse a la hora de la siesta.

Como siempre, vamos al guión. ¿Qué quiere contarse en "Memorias de una geisha"? ¿La historia de una chica que fluye como el agua, que soporta sin quebrarse todos los obstáculos y que termina triunfando? ¿La historia de un amor nacido en la infancia, por un gesto amable, y que prosigue con los años hasta alcanzar su triunfo final? ¿La crónica de un aprendizaje implacable para alcanzar las cotas máximas de un oficio valorado por una sociedad que está a punto de cambiar para siempre? ¿La dominación que los hombres han ejercido sobre las mujeres? ¿La historia de dos mujeres en pugna?

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Éstas y muchas más historias podían haberse elegido para esta película. No se elige ninguna. No se sabe qué se quiere contar. No hay tesis, no hay relieve en los personajes que entran y salen por la ventana, como si todo diera igual. Los volantazos de la historia, propios del melodrama de segundo nivel, señala que el guión de Robin Swicord sobre la novela de Arthur Golden, no supo que contar. El final es una mescolanza que se alarga innecesariamente.

Si uno espera saber algo sobre el aprendizaje de una geisha o sondear más sobre las relaciones entre los hombres y las mujeres en el Japón de la Segunda Guerra, también va a salir defraudado. No hay investigación seria de costumbres en esta película. Para la información que se proporciona en el film, da lo mismo que suceda en Osaka o en Palermo.

Otro síntoma de una falla de guión: el uso del relato en off. En este caso, notoriamente inútil, porque trata de explicar lo que debimos haber visto un segundo antes. Un ejemplo claro para los guionistas en escabeche: cuidadito cuando echemos mano a esa herramienta; usarla sólo si es, absoluta y totalmente necesario. Una miradita a "Sunset Boulevard", para saber cómo se maneja este recurso y si nos quedan dudas, exprese lo que siente el personaje a través de un diálogo. En cine, suele ser lo mejor.

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Una imagen que se repite, aunque no tenga una exacta justificación temática: la huida por los pasillos de la pequeña Chiyo, repetida en la evolución de la niña a geisha, como si estuviera encerrada y tratara de escapar. La idea del encierro está muy repetida en la primera parte del filme, con muchas imágenes de puertas, barrotes, pasillos con ornamentaciones que repiten el esquema de rejas. Después (otro signo de la debilidad del guión), no encuentra una "justificación" en la historia.

Tres babitas orientales: a Gong Li, a Michelle Yeoh, a Ziyi Zhang. Escenas destacadas: la fuga de la pequeña Chiyo por los techos de la ciudad; la escena del Director regalándole un helado a Chiyo; la negociación entre Mamesha y la directora de la casa de geishas, por Chiyo.

Frases: "Mi madre siempre dijo que mi hermana Satsu era como el bosque. Arraigada a la tierra como un árbol sagrado. Pero ella me decía que yo era como el agua. El agua puede hallar su camino incluso entre las rocas. Y cuando encuentra un obstáculo, abre una brecha"; "Déjame ver esos ojos. Mírame. Hay tanta agua"; "Es más fácil si lo olvidas todo"; "En el templo hay, grabado en una piedra, un poema titulado 'Pérdida'. Tenía tres palabras, pero el poeta las borró. No puedes leer la 'pérdida'; sólo sentirla";

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"Recuerda que las geishas no son cortesanas. Y no somos esposas. Vendemos nuestras habilidades, no nuestros cuerpos. Creamos otro mundo secreto. Un mundo de belleza. La palabra 'geisha' significa artista"; "La agonía y la belleza viven una al lado de la otra en nosotras"; "No te puedes llamar una verdadera geisha hasta que no golpees a un hombre con una sola mirada"; "Pude haber sido ella. ¿Eramos tan diferentes? Ella también amó una vez. ¿Estaré mirando mi futuro? Hasta que el verdadero futuro cayó del cielo"; "Las geishas no pueden querer. No pueden sentir. Las geishas son artistas del mundo flotante. Ellas cantan, bailan, entretienen, lo que tu quieras. El resto es sombra, secretos"; "No le puedes decir al sol que no brille, o la lluvia que no caiga, o a un hombre que las geishas no pueden ser esposas. Ellas son las esposas de la noche".

CONSEJO: dejar pasar.

20.1.06

atardecer

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Íbamos entre cardos,
por la huella.

La vaca me seguía.

No quise detenerme,
darme vuelta.

La tarde, resignada,
se moría.

Íbamos entre cardos,
por la huella.

Su sombra se mezclaba
con la mía.

Yo miraba los campos,
también ella.

La vaca, resignada,
se moría.

OLIVERIO GIRONDO
"Persuasión de los días"

19.1.06

te estoy hablando a tu corazón

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PALABRAS MÁGICAS

Pomposa, soberbia, pretenciosa, ridícula, un guión fallido. Algunos lugares comunes de la crítica local e internacional sobre "Palabras mágicas". Nuevamente, el Frente Mancomunado Destructor de Richard Gere que hace su aparición ante cualquier película del actor norteamericano, sea buena, mala o regular. Lamentablemente, esa manía persecutoria se descargó contra una historia muy interesante y una película con más de una idea destacable. "Palabras mágicas" no es una obra maestra monumental, un clásico del cine. No. Pero tiene mucho más para analizar que lo que la mediocridad de nuestros críticos pueden percibir. Es una lástima que, gracias a los formadores de opinión locales, posiblemente pase desapercibida por las pantallas nacionales.

Saul es el todopoderoso padre de familia, sol en el que orbitan su esposa Miriam, su hijo adolescente Aaron y su pequeña hija Eliza. Profesor universitario, judío practicante, la especialidad de Saul es la Cábala hebrea y los escritos de Abraham Abulafia, un místico hebreo medieval. Dios puso la energía del Universo en una esfera de cristal que no pudo soportar tanta energía y explotó en innumerables pedazos (el Big Bang de la astrofísica). Dios nos da la esperanza de que, por la acción del hombre, los pedazos puedan volver a reunirse. Para Abulafia, uno de los métodos era jugar con las palabras, encontrarle dimensiones adicionales, repetir permutaciones recurrentes, para lograr un estado místico que posibilite hablarle a Dios y que éste, verdaderamente, escuche.

Para sorpresa de Saul, su pequeña hija Eliza se destaca especialmente en los concursos escolares de deletreos. Con sus seis años, gana prueba tras prueba, superando a chicos que la doblan en edad. No es que Eliza sea un precoz erudita, sino que ella "ve" las palabras, las observa a su alrededor, ordenándose en el aire, dándole la respuesta correcta. Lentamente, Saul comprende que su hija está cruzando esa línea que señalara Abulafia, un límite que él intentó en vano. Eliza está a un paso de hablarle a Dios y que Dios la escuche.

A partir de esa revelación, Saul se vuelca de entero al entrenamiento de la hija, relegando a su esposa y a su hijo que afrontan sus propias pruebas místicas, que recorren sus propios caminos hacia Dios.

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De eso trata "Palabras mágicas", de la búsqueda trascendental de Dios. Tal vez por eso haya generado ese rechazo en los críticos, porque es un tema que brota la epidermis en estos tiempos de exaltación del consumo y ateísmo militante.

En la primera parte del filme, hay tres personajes que girar alrededor de ese Padre Todopoderoso, soberbio, desbordante, seguro, dueño de todas las respuestas. Miriam, Eliza y Aaron son pálidos reflejos de ese Saul que todo lo sabe y todo lo domina.

Pero en la segunda parte, los roles se invierten. Saul es el desesperado padre de familia que ve perder todo lo que lo rodea, que ve perder su seguridad y su control. Su esposa y sus hijos han llegado a Dios, a su manera, por caminos alternativos y, como el héroe que ha vencido, una vez que se ha rozado la epidermis de la Divinidad, se está alejado para siempre de aquellos que apenas lo han intuido.

"Sólo tienes palabras vacías" lo acusa su esposa en una escena. Saul es el estudioso que ha tratado de llegar a Dios por la razón, por las palabras, por el discurso. Pero la experiencia mística es personal, inefable, irracional. Al estilo budista, las palabras son anclajes a un ilusorio mundo físico. El método de Abulafia es desgastar las palabras, provocar que pierdan su significado, para descubrir al Dios detrás de la ilusión del cosmos. Saul está tan aferrado a las palabras y a lo que ellas quieren decir que ha perdido esa posibilidad, ese camino de enfrentar a Dios.

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Esa es la pulseada dramática en la trama de "Palabras mágicas". Es el paralelo que se encuentra en el mantra repetitivo de los Hare Krishna y las permutaciones murmuradas por Eliza, antes de caer en el trance místico. Es la dorada manía de Miriam que luce desquiciada, sólo porque ha trascendido a una verdad que los otros no pueden comprender. Toda esa riqueza conceptual está detrás de lo que para algún apurado es la historia de una nena que gana un concurso de deletrear palabras. Y, por eso, porque éste es el tema del filme, es la tesis que sostiene toda la acción, "Palabras mágicas" no tiene fallas conceptuales de guión. La historia, con más o menos maestría, está bien contada, está subordinada a esa tesis y no se delira por otros caminos. Los que verdaderamente se extraviaron por otros jardines fueron aquellos críticos que vieron una película distinta a lo que estaba pasando en pantalla.

De un elenco parejo, se destaca Flora Cross como la pequeña Eliza, mención patriotera, también, porque la chiquita vivía con su padre (un periodista francés) y sus hermanos, en San Telmo, cuando recibió el guión. Así que (siguiendo esa tradición de subirse al carro triunfal) es "casi, casi argentina".

Escenas: Saul sacando a su hijo de una congregación Hare Krishna, amenazando llamar a la policía (un guiño de Richard Gere a la platea); el concurso final de deletreo; las dos escenas sincronizadas, entre Aaron con el mantra budista y Eliza con las permutaciones cabalísticas; el descubrimiento del depósito de Miriam; la charla final de Miriam y Saul en la clínica.

Frases: "Origami"; "Las palabras son muy importantes. Con ellas le hablamos a Dios. Dios es las palabras"; "Los pedazos del universo pueden reordenarse por la acción del hombre. Esa es la esperanza que Dios le da al hombre, que podemos arreglar los destrozos de la Creación".

CONSEJO: esperar al video, pero anote. Para espectadores atentos.

18.1.06

clive staples lewis (II)

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Convertido al anglicanismo (para disgusto del católico Tolkien), Lewis se transformó en el "apóstol de los escépticos", participando en los debates públicos cristianos en los que defendía su fe, nacida de la "evidencia". Anticomunista y antifascista, el pensamiento de C. S. Lewis circulaba por varias sendas, la de la posibilidad de leer la obra de Dios como se interpretan los clásicos literarios occidentales, la unión del hombre y los animales, la comunidad de lo vivo confrontando con la frialdad vacía del mal y el lenguaje humano como eco de las palabra de Adán en el Paraíso.

El cristianismo asoma entre las líneas de su trilogía de ciencia ficción del Planeta Silente y en las siete novelas que integran "Las crónicas de Narnia", publicadas entre 1950 y 1956 (detestada por Tolkien quien, a lo Borges, no veía bien la sociedad entre alegoría y literatura). Entre la mixtura de mitos nórdicos, celtas, griegos y cristianos, Lewis intercaló su propia experiencia compartida con los niños huérfanos de la Segunda Guerra Mundial que recibía en Oxford.

No todos tuvieron la misma opinión de Tolkien sobre "Narnia". Una admiradora norteamericana quedó tan prendada por los escritos de Lewis que cruzó el Atlántico, para conocer a su autor. Helen Joy Davidman, judía conversa al cristianismo, casada, con un hijo, el pequeño Douglas, de su anterior matrimonio con otro novelista. Apasionada, inconveniente e incorregible, fue un borbotón de aire fresco para el académico que vivía en forma espartana en Oxford, tras la muerte de Janie Moore, la madre del amigo que murió en batalla. C. S. Lewis se enamoró incondicionalmente de esa mujer, "Joy", justamente, como esa alegría y regocijo mítico que intuyó en su infancia. "Celebrábamos el amor. No hubo corazón ni cuerpo que quedara insatisfecho" escribió.

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Esa es la historia de amor que relató Richard Attenborough en la película "Tierra de sombras", donde Jack Lewis fue interpretado por Anthony Hopkins y Debra Winger (la exquisita Debra Winger) le puso el cuerpo a Joy.

"Leemos para saber que no estamos solos" dice Lewis en un momento del filme. Rayito de sol en el final, Joy murió de un cáncer óseo, cuatro años después de conocer al hombre tras Narnia. Jack sobrevivió sólo tres años. Su dolor quedó garabateado en "Una pena observada" donde, como Job, confronta a Dios.

C. S. Lewis murió en 1963, en su casa en Oxford, donde vivía con su hermano Warren, el mismo día que murió Aldous Huxley y que John Fitzgerald Kennedy caía en Dallas, bajo las balas de su asesino.

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FUENTES:

"El león de Dios"
Mariana Enriquez
(radar, página 12, 09/01/06)

"C.S.Lewis: entre la fantasía y la religión"
Pablo Makovksy
("Ñ", 31/12/05)

17.1.06

clive staples lewis (I)

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Ayer, con la crítica de “Las crónicas de Narnia”, prometimos reseñar algunos apuntes biográficos de su autor, Clive Staples Lewis. Cumplimos, tomando datos de la nota de Pablo Makovsky, de la edición del sábado 31/12/5 de “Ñ”, el suplemento de cultura del diario “Clarín”, y de la muy buena nota de Mariana Enriquez, en “Radar”, el suplemento de “Página 12” del 09/01/06.

Clive Staples Lewis era conocido como Jack para todos sus amigos. Jack, el irlandés nacido en 1898 en Belfast, tuvo una infancia ideal hasta los diez años. Junto a su hermano Warren, vivía en un mundo de fantasía. Lo apasionaban los animales, los cuentos de hadas y los juegos de magia. Junto a su hermano habían imaginado el reino de Boxen, habitado por animales que hablaban, cada uno, en un lenguaje distinto. Joy (alegría). Con esa palabra definió esa sensación que le provocaba escuchar esas historias de mitos y leyendas.

Pero la realidad se presentó con su carga trágica, cuando murió su madre en 1908. Su padre, una figura siniestra para los niños Lewis, lo internó de pupilo en distintos colegios ingleses, uno más cruel que el otro. El sadismo de la educación británica dejó sus huellas en C.S.Lewis: cinco años después de la muerte de su madre, había perdido la fe protestante de sus mayores y se dejó abrazar en una especie de neopaganismo, revalorizando la alegría y regocijo que encontraba en los mitos nórdicos y celtas.

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En la Primera Guerra Mundial, Lewis se hizo muy amigo de otro compatriota, Paddy Moore quien murió en la contienda. Respetando un mutuo juramento, Lewis se hizo cargo de la familia de Moore, su madre y hermana, a quienes mantuvo hasta su muerte. Además, cargó con su hermano Warren, ahora un alcohólico. Lewis se obligó a su promesa con Moore, hasta extremos perversos. Dejó pasar buenas oportunidades de progreso, para no abandonar los claustros de Oxford, donde estudiaba tras la guerra, para que la hermana de su compañero caído en batalla no cambiara de colegio. Como si fuera poco, Janie, la madre de Moore, se tornó agresiva en su senilidad, haciendo de la vida cotidiana de Lewis, un auténtico infierno.

Ya como profesor de Literatura Medieval y Renacentista, formó parte de Inklings, un grupo de escritores amigos que discutían sus obras en bares y aulas. Junto a él estaba J. R. R. Tolkien, el autor de “El Señor de los Anillos”, otro apasionado de los mitos nórdicos, con quien compartió una caminata por el zoológico de Whipsnade, en septiembre de 1931, que le cambiaría la vida. En este atardecer, discutieron sobre el cristianismo. Tolkien argumentó que alguien atraído por los mitos como Lewis debía aceptar el mito cristiano, que toda existencia era, intrínsecamente, mítica.

Hasta ahí, “no creía que Jesucristo fuese el Hijo de Dios”. Pero esa tarde, entre los animales, Lewis comprendió que la historia de Cristo era un mito verdadero, “un mito que trabaja sobre nosotros de la misma manera que los otros, pero con la tremenda diferencia de que realmente sucedió”. Lewis se había reencontrado con su fe.

(continuará)

16.1.06

alegoría cristiana

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LAS CRÓNICAS DE NARNIA

"Tierra de sombras" fue una exitosa película interpretada por Anthony Hopkins y Debra Winger, dirigida por Richard Attenborough, una bella historia de amor de un académico literato de Oxford y su admiradora norteamericana. El personaje de Hopkins, Jack Lewis no era otro que Clive Staples Lewis, el autor de esta supuesta historia infantil, "Las crónicas de Narnia" que ganó fama mediática en estos días. Mañana dedicaremos un post con unos breves datos biográficos del autor, pero a los fines de esta crítica, vale señalar que un atardecer de 1931, tras una caminata – discusión intelectual con su amigo J.R.R. Tolkien, se convirtió al cristianismo.

Esta introducción biográfica no es gratuita para comentar esta versión de "Las crónicas de Narnia", porque esta novela (supuestamente infantil), otra historia de la lucha del bien y del mal, es una clara alegoría cristiana, en la época que Inglaterra se encontraba a merced de Hitler. Los cuatro niños del relato, como todo el pueblo británico, debieron enfrentarse al mal y comprender que no eran tiempos de esquivar la responsabilidad. El mal ejercía su poder sobre la tierra y era la hora de terminar con el largo invierno en el reino.

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"Las crónicas de Narnia" opera en dos niveles. Una primera, la historia de los cuatro hermanos que son evacuados de la Londres bombardeada por los nazis, llevados a la casona de campo de un tío profesor universitario, La otra, el reino de Narnia, el mundo mágico que se encuentra del otro lado de la puerta de un ropero en una habitación olvidada de la casa, una tierra dominada por una bruja malvada que reina sobre un invierno eterno, hasta que (según la profecía) dos hijos de Adán y dos hijas de Eva, pongan fin a sus días. Los cuatro niños cruzarán del otro lado del ropero y, aún a su pesar, serán los héroes de la profecía de esa tierra congelada.

La lucha de Narnia es una parábola cristiana. Aslan, el león-Cristo, se sacrifica voluntariamente, para expiar los pecados de la humanidad. Pero su sacrificio no es en vano: puede revertir la muerte. La bruja del frío, recuerda la Diosa pagana (la Diosa Blanca tan del aprecio de Robert Graves) previa al cristianismo. La nueva alianza que tendrá al ser humano como cabeza del universo, en armonía con todos los seres vivos bajo su creación. (Noten, en la batalla fundamental, la ola de aves que arrojan sus piedras, la visión de la RAF que soportó el asedio nazi, hasta que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra, ese puñado de héroes que mantuvo a salvo la isla y que hizo decir a Winston Churchill que "nunca tantos, le debieron tanto a tan pocos").

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Los protagonistas representan cuatro actitudes: la bondad sin mengua (Lucy), la inteligencia (Susan), la nobleza (Peter) y la traición (Edmund). Cada uno tiene una virtud y un defecto. Cada uno deberá sobrellevar sus miedos, sus egoísmos, para alcanzar su potencial. "Es necesario mucho valor" advierte uno de los personajes y efectivamente, una única cosa podrá sepultar las dudas sobre la propia fuerza: la fe. La fe que lo se está haciendo es, sencillamente, lo correcto. La fe en una magia superior y trascendente que guía el cosmos.

Como cuento de hadas, "Las crónicas de Narnia" no supera las cotas más altas de este tipo de relato (con "El Señor de los Anillos" como una de sus cimas). Ni los efectos especiales, ni la fotografía, ni las escenas de batalla, alcanzan un grado superlativo para dejarnos con la boca abierta. No. Lo mejor que tiene "Las crónicas..." es la fortaleza de su historia, la claridad de su sencilla parábola. Para el que vaya esperando poco, la película lo dejará contento; para que el vaya esperando otro tanque de efectos especiales, la película sabrá a poco. Pero alcanza para decir que está bien contada.

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El casting es débil en la mitad de los cuatro protagonistas: los dos chicos más grandes (William Moseley y Ana Popplewell) siguen la tradición de jóvenes actores impávidos con nula expresividad. Se lucen Georgie Henley (Lucy) y Skandar Keynes (Edmond) que dan plenamente con el tono. Bien, con solidez, Tilda Swinton. Breves momentos significativos para Jim Broadbent (no se pierdan la última escena, después de los títulos) y la voz de Liam Neeson tras el león Aslan.

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Escenas: la lucha final por Narnia; el encuentro entre el fauno y Lucy; el sacrificio de Aslan; el primer encuentro entre la Reina y Edmund; el descubrimiento de Lucy del ropero mágico.

Frases: “Lo siento, Su Majestad”, “No gastes el tiempo en adulaciones”, “No quiero ser rudo, pero no te estaba hablando”; “¿Qué estaba haciendo en el ropero?”, “No nos creería si se lo contáramos”, “Inténtalo”; “¿Está diciendo que deberíamos creer su historia?”, “¿Por qué no?”, “Bueno, no puede ser real, lógicamente”, “¿Lógica? ¿Qué es lo que les enseñan en la escuela?”; “No es un león domesticado”, “No… pero él es bueno”; “Hay una profecía, que dos hijos de Adán y dos hijas de Eva aparecerán para derrotar a la Bruja Blanca y pondrán fin a cien años de invierno”; “El invierno está por terminar”; “¿Qué estás haciendo?”, “Te estoy secuestrando”

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“Peter, sólo porque un hombre con un abrigo rojo te dé una espada, eso no te convierte en héroe”; “Si es guerra lo que Aslan quiere, guerra tendrá”; “Creo que te equivocas. ¡No somos héroes!”.

CONSEJO: se puede esperar al video, para los que no sean fanáticos de este tipo de historia. El resto, ya habrá sacado entrada.

14.1.06

martin amis

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Reportaje de Patricia Kolesnicov en “Ñ” a Martin Amis, novelista inglés, en estos días residiendo en José Ignacio (Uruguay) (“mi mujer es medio uruguaya”).


—¿Qué pasó con su libertad?
—Es una buena pregunta. Estoy seguro de que todos nos la haremos dentro de diez o veinte años. ¿Qué pasó con nuestra libertad? ¿Qué pasó con mi libertad? Por primera vez en mi vida creo que hay cosas sobre las que no puedo escribir. Y de hecho, abandoné hace poco un cuento por esa razón. Pensé: esto es muy ofensivo. Era una sátira sobre un terrorista.

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…un mundo vigilado será un mundo muy aburrido. Y la pérdida de libertad es muy aburrida. La no libertad es muy aburrida. El islam es una religión del aburrimiento. Es una celebración del aburrimiento.

—¿Esa crítica es importante?
—Imagínese rezar cinco veces al día. Imagínese memorizar el Corán. El islam significa sumisión, sometimiento de la independencia de espíritu. Uno no puede ser libre ni siquiera estando solo. Ni siquiera en el baño. Hay que obedecer reglas. Los musulmanes llevan casi 1.500 años de eso. No sabrían qué hacer con la libertad. Le temen.

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Después de tanto éxito, un éxito apenas conocido en el mundo moderno, los grandes siglos de la expansión islámica. Apenas le prestaban atención a Occidente hasta que empezaron a perder batallas. En el siglo XV. De golpe, nos vieron. "Nos están ganando". Tomaron conciencia de nosotros y después fueron eclipsados por nosotros. Están perdiendo. Perdieron. Y es insoportable para la psiquis islámica porque significa que Dios ya no está con ellos. Tenían la idea del éxito manifiesto. "Lo que estamos haciendo tiene que estar bien porque tiene tanto éxito. Dios debe de estar sonriendo." ¿Cómo se explica ahora el argumento del fracaso manifiesto? Que es lo que está pasando... La idea es insoportable. Algo anda mal en su relación con Dios. Una idea horriblemente dolorosa para ellos. "Dios seguiría ganando para nosotros si aún todavía nos aprobara. O sea que seguramente no hemos agradado a Dios".

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El islam es una fraternidad, no hay mujeres en él. La razón por la cual creo que las mujeres son la clave de la respuesta es que la población es equivalente: numéricamente hay tantas mujeres islámicas como hombres islámicos. Y la educación de las mujeres islámicas es lo que creo que deberíamos estar haciendo en vez de una guerra en Irak.

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La ideología es siempre mala. Puede lograr mucho, como una revolución, porque impulsa hacia delante con energía, pero siempre sale mal. Se vuelve rígida. Y se pagan precios enormes por esa ideología.

—¿Se puede pensar sin una ideología?
—Eso es lo que deberíamos hacer. Deberíamos tener la ideología de la no ideología. Sin reglas. Algunas ideas decentes, sí. Pero cuando se vuelve más rígida se transforma en una parodia de sí misma. Y se vuelve violenta. No físicamente violenta. Es que no hay ningún sistema que explique todo, y en cuanto se empieza a creer en el sistema, no se lo puede defender sólo intelectualmente y los puños se ponen firmes y el rostro se endurece. Como se ve en las religiones extremas.


(“Ñ”, 31.12.05)

13.1.06

amor comunitario

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LAS MUÑECAS RUSAS

¿Se acuerdan de esa saludable comedia de jóvenes estudiantes europeos, que conviven en un albergue estudiantil en Barcelona? "Piso compartido" era su título en Argentina ("El albergue español" en otros lares). Bueno, esos personajes vuelven, cinco años después, con la crisis de los 30 explotándole en la cara. Con un poco de menos gracia, no tanto de ese dinamismo juvenil que mostró la primera parte, pero con el carisma intacto de los protagonistas, "Las muñecas rusas" es otra historia de amor para disfrutar en la butaca.

Xavier deambula por la vida. De casa en casa, de trabajo en trabajo, de mujer en mujer, todo le sucede con el mismo vértigo con que se intercambia información, población y mercancía en la Comunidad Económica Europea. Pero detrás de ese tumulto, está la necesidad de fijar, con sólidos anclajes, algunos hitos importantes de la vida personal: el trabajo que se quiere hacer, la mujer que se quiere amar.

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Aquellos estudiantes de "Piso compartido", hoy son jóvenes desorientados que buscan su identidad (como esa Europa comunitaria, como lo definiera su director y guionista, Cédric Klapisch). Pese al eurotúnel, las notebook, las autopistas y la flexibilización laboral, los problemas son idénticos a aquellos que desvelaron a los abuelos: quién podrá amarme, cómo podré cambiar el mundo.

Ese es el viaje de Xavier que salta de cama en cama y de ciudad en ciudad. Carámbola en tres ciudades (París, Londres y San Petersburgo) para que el protagonista encuentre su amor y su lugar en este mundo. La moraleja final es ese baile patético, en la borda del viejo barco ruso, con los protagonistas tratando de seguir el ritmo de la música. Ganas, un poco de desenfado y mucha vitalidad para no perder el trencito y disfrutar de la fiesta.

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La historia está contada de esa manera deshilvanada, con volantazos y cambios de ritmo, muy europeo, que caracterizaron a "Piso compartido". Y hay momentos que se adivinan ciertas carencias de guión, cierta fatiga que amenaza con toparse con los lugares comunes o la resolución convencional. Como en esa primera parte, la frescura juvenil de los protagonistas (con Romain Duris y Kelly Reilly) a la cabeza salva la película y nos deja una sonrisa a la salida del cine.

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Escenas a destacar: la escena del roce de dedos en la calle; el baile final en la boda; el encuentro entre Williams y la bailarina; el enojo de Xavier con Wendy, en la calle; el discurso de Wendy a Xavier en el andén del tren; el monólogo de la calle perfecta (babita incluida por esa caminata de la minifalda)

Frases: "Escribir es organizar la vida"; "Si yo fuera usted, me llamaría"; "Ten cuidado. A veces lo temporal termina siendo lo definitivo"; "De verdad, no me gusta esa calle"; "Podría pasarme la vida viéndola caminar. Pero... ¿qué clase de vida sería esa?".

CONSEJO: puede esperarse al video, pero es una buena segunda opción.

12.1.06

linkdos y aportes

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Más información para este boletín. Recomendamos este sitio, con frase de nuestro revolucionario de cabecera, Groucho Marx:

http://grouchofrases.blogspot.com/

Un sitio recomendado por "El burlador". Para los fanáticos del cine, excelente sitio con posters de películas. Y se puede elegir el mejor poster del 2005, en varias categorías. A visitar, "Internet Movie Poster Awards":

http://www.impawards.com

Aportes a la Cadena Catártica. Elena Gabriel nos aporta el recuerdo del Simulcop: "para los dibujitos calcados en los cuadernos del colegio".

Héctor Ismael Taján, clase 62, desde Corrientes, nos saluda y aporta estos recuerdos:

- Robar de la heladera una cucharadita de leche condensada o dulce de leche para comerla de a poquito.
- Jugar a "La Lepra" o a "La Guarida". Se jugaba en el colegio o en el barrio. Típicos juegos donde uno de los jugadores debe tocar (contagiar la lepra) o atrapar (al maleante de la guarida). Cada uno de estos contagiados o atrapados pasaba a formar parte del otro bando y ayudaba a seguir con el contagio o la captura hasta que no quedaba nadie.
- "Cambiá de canal..." (cuando no existía el control remoto)
- "...sos un queso!!"
- El lápiz negro Faber Nº2
- El Ratón Ayala (delantero de San Lorenzo y la selección argentina en los ' 70)
- Perico Pérez (arquero de River que tuvo una temporada de gran atajador de penales)
- el TEG (Plan Táctico y Estratégico de la Guerra)
- Mundo Insólito (cortos documentales)
- Tarzán (con Ron Eli)
- El Toca-Toca
- Dígalo con mímica
- Los borceguíes
- "¿Me prestás una hoja?"
- "Me olvidé, señorita"
- "¿Puedo ir al baño?"
- La Liga de Madres de Familia
- "1er. Premio: 1 Pelota de fútbol Nº 5"
- "Pechito vale doble" (en los partidos de cabeceadita)
- "¿Cómo vamos?" (consulta del tanteador)
- "...vas a ver con mi hermano más grande"
- "...tengo, tengo, tengo,...no tengo,...tengo...tengo..." (cambiando figuritas)
- Reloj Orient Multialarm Musical
- La lata de picadillo
- "Memoria falla...boleta no!"
- La Spectrum vs. la Commodore 64
- El papel cuadriculado
- El papel cuadriculado inclinado para "Caligrafía"
- Jugar al Tutti Frutti
- Jugar a la Batalla Naval o Barquito Hundido
- "...conmigo o sinmigo..." (Herminio Iglesias)
- "Chocolate por la noticia"
- Javier Solís (cantante de boleros)
- Marcado (serie de tv protagonizada por Chuck Connors)
- el Ancho Rubén Peuchele vs Martín Karadagian


Gracias a todos por estar ahí. Sigan visitándonos y cuidado con la calor.

11.1.06

el primo más grande

Sin embargo, en este mundo extraño, los fanáticos de las matemáticas y la informática sueñan hoy con ganarse la nada despreciable cifra de U$S 100.000 (además de una fama inmediata) destinada a quien logre descubrir un número primo formado por diez millones de cifras. Un deporte como cualquier otro, a cuyo premio acaba de acercarse y mucho una pareja de científicos norteamericanos, los doctores Curtis Cooper y Steven Boone, de la Universidad Estatal Central de Missouri, Estados Unidos, flamantes descubridores del mayor número primo conocido hasta hoy, y compuesto por 9.152.052 cifras.

(...)

El número encontrado por Cooper y Boone es el sencillo número dos (2), aunque multiplicado 30.402.457 veces por sí mismo, y al que luego se le restó el número 1 (uno). Una fórmula (esta multiplicación seguida de resta) inventada en pleno siglo XVI, por el monje francés Marin Mersenne, cuyo apellido hoy da nombre a estos números. Por ejemplo, el siete es un número Mersenne, ya que se obtiene multiplicando dos al cubo (es decir, tres veces por sí mismo, lo que da 8), menos uno.

Ahora, al nuevo número primo descubierto por Cooper y Boone se lo identificará como "el número 43º de Mersenne", tal como aparece en la web de GIMPS: la www.mersenne.org.

(clarín, 04.01.06)

10.1.06

harry potter y el cáliz de fuego

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Harry Potter and the Goblet of Fire.
Patrick Doyle.
Warner Sunset/Warner Bros. 9362-49631-2

el cine y su música

(c) Jorge Luis Viera




La justicia llega tarde pero siempre llega. La banda sonora del film Stepmom, iba a ser compuesta originalmente por Patrick Uddingston Doyle para la película de Chris Columbus en 1988, pero debido a sus problemas de salud terminó siendo sustituido por el popular John Williams. Ahora, gracias a Harry Potter y luego de tres bandas sonoras compuestas por el autor de Jaws la situación se revierte –saludablemente- ya que Williams tuvo que retirarse de Harry Potter and the Goblet of Fire debido a que sus compromisos anteriores le impedían entregar su material a tiempo. Ahí fue cuando Doyle finalmente tuvo la oportunidad.

The Goblet Of Fire es, en la saga fílmica de Potter, una película distinta de las primeras tres de la saga, ya que en mucha de la ficción fantástica británica, la diversión se equilibra con una oscuridad cada vez mayor, tal y como ocurre en la trilogía del Señor de los Anillos de Tolkien o los libros de Narnia de C.S. Lewis,

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Sin embargo, Williams no está ausente en el score. Su tema principal siempre aparece y el tema Voldemort sin duda alguna tiene su estilo, ilustrando de manera elocuente el alma negra del mago.

Naturalmente siempre hay pronósticos anticipados y también algo de temor cuando un nuevo compositor asume la responsabilidad de otro en una serie de films.

Al respecto dice el compositor: Estoy particularmente orgulloso de mi store para Harry Potter. Es un proyecto de alto perfil y la presión es importante. Pero puedo soportarlo, sino no habría aceptado este trabajo, duro pero a la vez muy agradable. La complejidad y la madurez del libro de Rowling, con sus nuevos personajes y temas oscuros, son un desafío para mí. También es una gran oportunidad explorar nuevas ideas.

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John Williams es un talento fantástico y continuar la saga de Harry era un desafío enorme, los compositores le estamos muy agradecidos porque, gracias a su trabajo para Star Wars, volvió el sinfonismo a la música de cine. Star Wars inició a una nueva generación de productores y directores a apreciar la potente energía de una banda sonora interpretada con una orquesta.

En el álbum, entretanto, desde las primeras notas de The Story Continues la música de Doyle nos lleva otra vez hacia otra aventura del niño mago con su talento y su estilo habitual, aunque sin perder de vista la senda profesionalmente trazada por Williams. Este tema, en la cual el escocés presenta una versión de menor importancia del Hedwig’s Theme de Williams imprime el tono hasta el final.

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Agrega Doyle: Personalmente, era algo que me excitaba. Así como el trabajo de Williams en los primeros tres scores, siento que la música está necesitando un cambio porque la historia es más oscura y más madura. Williams desde luego hubiese podido escribirla, pero, la verdad es que el mundo de Harry Potter puede pertenecer a cualquier persona con la visión musical para apoyar sus necesidades.

En The Quidditch World Cup, Doyle evoca la pasión que genera este deporte y también incluye una maravillosa música irlandesa. Golden Egg es un trabajo vocal, en parte, que narra la búsqueda de este trofeo entre las sirenas, mientras que Neville's Waltz evoca un aire clásico y también es divertido.

Si enumeramos las películas para las que Doyle compuso, encontramos un hilo común: Henry V (1989); Great Expectations y Quest for Camelot (1998); Mrs. Winterbourne (1996); Much Ado About Nothing (1993). Es decir que su carrera lo hace perfecto para el score de Harry Potter. La magia y la brujería está siempre ligada a lo antiguo, lo medieval y podemos encontrar ese estilo en esta banda de sonido, prestando un mayor sentido de madurez a la película.

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Continuando con nuestro análisis, la película tiene muchos momentos oscuros y la banda de sonido –necesariamente- debe igualarla. The Story Continues es un tema que indudablemente tiene sus orígenes en Doyle, no en Williams. Él se encuentra más presente en temas como The Quidditch World Cup para la llegada de los belgas, sobre todo en el comienzo de este tema, que anuncia la llegada de los competidores irlandeses. Harry in Winter, por su parte, tiene una exquisita belleza, tema que encuentra su natural desarrollo en Hogwart's March.

Neville's Waltz y Potter Waltz ponen en relevancia la oscuridad; sin embargo, temas como Golden Egg y Voldemort manejan transiciones maravillosas de la luz hacia la oscuridad y viceversa. La dirección de Mike Newell es sólida en el film, pero al ser The Goblet of Fire el más largo de la saga, la película hubiese durado demasiado, por lo tanto muchos argumentos secundarios fueron eliminados. En consecuencia, tanto la película como su banda de sonido tienen un diagrama muy simple. Newell, ha colaborado en otras oportunidades con Patrick Doyle en Donnie Brasco e Into the West.

El score que Doyle proporciona al film es oscuro y enérgico, pero, al igual que la película, no alcanza el nivel de Harry Potter and the Prisoner of Azkaban (2004), su banda sonora tiene temerarios cornos, increíble energía y acordes dramáticos. En Foreign Visitors Arrive oímos una versión del Hedwig’s Theme mientras que Harry y sus amigos llegan a la escuela. Esta es seguida por una melodía al estilo Debussy para el equipo de Beauxbaton y un acercamiento a Wagner para el equipo búlgaro de la escuela de Durmstrang.

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¿Y la acción?. Se preguntarán ustedes. En el score se hace evidente en temas como The Dark Mark, Harry Sees Dragons y The Black Lake. El drama siniestro aparece en Sirius Fire y The Goblet of Fire donde es compensado por los temas emotivos que Doyle escribió. Harry in Winter es el mejor de éstos, proporcionando un excelente tema de amor para Harry.

En The Dark Mark oímos un nuevo tema para Voldemort que aparecerá también en el tema que lleva su nombre. También tenemos un nuevo motivo para Harry, que encontramos desglosado en pequeños fragmentos a través del score, este tema es sombrío, pero al mismo tiempo magnífico. Se hace presente además, convenientemente arreglado, en el citado Harry in Winter y en Cedric Death y con un tratamiento épico en Another Year Ends. Rita Skeeter, en contrapunto, no es más que un tema frívolo y ligero, que ilustra acertadamente al personaje de la periodista de Miranda Richardson.

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Para finalizar, las tres canciones del álbum pertenecen a Jarvis Cocker (Do the Hippogriff, This is the Night y Magic Works) y todas aparecen en la película, pero en el CD no agregan demasiado. Después de todo, comprendamos que los protagonistas ya son adolescentes y la música que los identifica es el rock.

En definitiva, en Harry Potter and the Goblet of Fire, Patrick Doyle es brillante, sangriento, romántico, amenazador, majestuoso, misterioso y heroico según convenga. Desafortunadamente, muchas veces su música queda por debajo de los efectos sonoros y algunos temas como Harry in Winter incluso se cortan precipitadamente. La edición discográfica al menos le hace justicia, como corresponde.

Esta nota puede consultarse en:

http:elcineysumusica.blogspot.com