31.3.10

del archivo chatarra: la luna con gatillo

raúl gonzález tuñon

Uno de los especiales que más agrado me dio escribir de “Super Chatarra Special” fue el dedicado a Raúl González Tuñón, el poeta de las palabras sencillas. En especial, me sigue pareciendo una buena idea su biografía linkeada con sus poemas:

http://www.superchatarra.com.ar/edanteriores/diciembre2002/cancionbaraja.htm

Vale la pena reproducir uno de sus poemas más bellos, “La luna con gatillo”

la luna con gatillo

Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro, 
y de algo posible.

Seguro es que todos coman
y vivan dignamente.
Y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos. 

Entonces, es necesario que esto cambie. 

El carpintero ha hecho esta mesa, 
verdaderamente perfecta,
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga. 
Un ebanista, 
un albañil, 
un herrero, 
un zapatero, 
también saben lo suyo. 

El minero baja a la mina, 
al fondo de la estrella muerta, 
el campesino siembra y siega, 
la estrella ya resucitada. 
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente. 

Un poema no es una mesa, 
ni un pan, 
ni un muro, 
ni una silla,
ni una bota. 
Un poema es un poema, 
y ya está todo dicho. 

Con un pan, 
con una mesa, 
con un muro,
con una silla, 
no se puede cambiar el mundo. 

Con una carabina,
con un libro, 
eso es posible. 

¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?

He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento. 
Ellos saben lo que quieren 
y yo quiero lo que ellos quieren: 
la Libertad, bien entendida. 

El poeta es siempre poeta,
pero es bueno que el poeta comprenda, 
de una manera alegre y terrible, 
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara. 

Yo les seguí 
y ellos me siguieron. 
¡Ahí está la cosa!

Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora. 
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro. 

De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura. 

Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica, 
y al ensayista,
al neutral, 
al solemne, 
al frívolo, 
al notario y a la corista, 
al buen enterrador, 
al silencioso vecino del tercero, 
a mi amiga que toca el acordeón: 
-Mira la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio. 

No quiero ser la mosca aplastada. 
Tampoco tengo nada que ver con una mosca. 

No quiero ser abeja,
no quiero ser hormiga, 
no quiero ser únicamente cigarra, 
tampoco tengo nada que ve con el mono. 
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre, 
y no quiero ser, no, jamás, 
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio. 

Ni colmena, ni hormiguero.
No comparéis a los hombres
nada más que con los hombres. 

Dadle al hombre todo lo que necesita. 
Las pesas para pesar, 
las medidas para medir, 
el pan ganado altivamente, 
la rosa del aire, 
el dolor auténtico, 
la alegría sin una mancha. 

Tengo derecho al vino, 
al aceite, al Museo, 
a la Enciclopedia Británica, 
a un lugar en el ómnibus, 
a un parque abandonado, 
a un muelle, a una azucena, 
a salir, a quedarme, 
a bailar sobre al piel del Último Hombre Antiguo, 

con mi esqueleto nuevo, 
cubierto por una piel nueva, 
de hombre flamante. 

No puedo cruzarme de brazos 
O interrogar ahora al vacío. 
Me rodean la indignidad
y el desprecio, 

me amenazan,
la cárcel y el hambre. 
No me dejaré sobornar. 

No, no se puede ser libre, enteramente, 
ni estrictamente digno ahora, 
cuando el chacal está a la puerta, 
esperando, 
que nuestra carne caiga, podrida. 

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo, 
suavemente, 
para que esto cambie de una vez. 

RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN
”La luna con gatillo”

30.3.10

entre tantos avatares un Burton

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ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS
data: http://www.imdb.com/title/tt1014759/

Algunos personajes son tan eternos, han sido tantas veces retomados, se ha hablado y escrito tanto de ellos, que es todo un desafío contar algo nuevo. En estas páginas, señalamos la habilidad de Mel Gibson para volver a contar la historia de Cristo en “La Pasión…” o leer “La Ilíada” como una lectura de la invasión norteamericana a Bagdad en “Troya” de Wolfgang Petersen. Alicia, la del País de las Maravillas, es otro claro ejemplo. Y cuando se habló de que Tim Burton se había metido con este personaje, más aún, para contarlo en 3D, sabíamos que se estaba metiendo en camisas de once varas.

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Bueno, Tim Burton lo logró. Su versión de “Alicia en el País de las Maravillas” es, valga la redundancia, maravillosa. Desde lo visual (nuevamente, vale comparar con “Avatar”) pero, principalmente, desde el guión. Ha sabido atacar este cuento sin sentido en uno con todo sentido: el crecimiento de una niña que, a punto de tomar las riendas de su vida, debe decidir si ser lo que piensa o ser lo que los otros dicen que debe ser. Esa es la brillante decisión del guión de Linda Woolverton y Burton la puebla con su imaginería barroca de asimetrías freaks.

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El País de las Maravillas es una tierra arrasada por la tiranía; apenas se reconocen los rasgos del mundo de fantasía. La obsecuencia, el terror, el miedo, la degradación, asola el paisaje y a sus habitantes. Es una tierra a punto de morir. A esos extremos se llega cuando la imaginación cede paso a la adecuada conveniencia de la mediocridad.

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Hay un elenco superlativo, detrás de los personajes reconocibles de “Alicia…”. La inconfundible voz de Alan Rickman detrás de Absolem, la oruga azul; Stephen Fry detrás del Gato de Cheshire; la magia de Johnny Depp como el Sombrerero Loco y Mia Wasikowska, excepcional como Alicia; la tiránica Reina Roja en la cabeza de Helena Bonham Carter; la naif Reina Blanca, caricatura de las princesas de cuentos de hadas, en la piel de Anne Hathaway.

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En la versión en 3D, “Alicia en el País de las Maravillas” rinde a pleno, porque es una película eminentemente visual. Pero, a caballo de un muy buen guión, la profundidad de campo pierde relevancia, a medida que transcurre la historia. Tim Burton sabe (con buen tino), guardar los efectos especiales del 3D, para que no distraiga la historia. Y logra potenciar ambos factores: imagen y guión.

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Escenas destacadas: la escena del té; la charlas entre Absolem y Alicia; la despedida del Sombrerero Loco y Alicia.

Frases:

¡Cortenle la cabeza!

-¿Me he vuelto loco?
-Me temo que sí. Estás completamente loco. Pero te voy a decir un secreto: los mejores lo están.

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¿Sabes en que se parece un cuervo a un escritorio?

Estamos buscando a la chica llamada Alice.

-Es imposible.
-Sólo lo es, si lo crees.

El mundo entero está cayendo en ruinas y el Gato de Cheshire no está invitado a mi té.

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Cualquiera puede ir en caballo o tren. Pero el mejor modo de viajar es en sombrero.

¿Es mejor ser temida o amada?

-Yo creo en imaginar, por lo menos, seis cosas imposibles antes del desayuno.
-Es una excelente práctica.
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29.3.10

todos con “A Gaby Cuenteando le encanta el tema de 'Top Gun'”

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Éste es un llamado a la solidaridad. Todo empezó con el video subido por “Gaby Cuenteando”, un perfil en Facebook que esconde la identidad de una amiga de la casa y conocida escritora que declaró su pasión por el tema “Take my breath away”, célebre canción que inmortalizó la película “Top Gun” (data en: http://www.imdb.com/title/tt0092099/) con actuación estelar de un jovencísimo Tom Cruise y un no menos joven Val Kilmer.

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“Mataría al infeliz que compuso esta ASQUEROSA canción que pasan a cada rato en las estúpidas FM que escucho. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah la odio, aaaaaaaaaaaaaaaaaaah aaaaaaaaaaaaaaaaaah la odio”. Con estas palabras, que revelan su inconfundible compromiso con este tema, “Gaby Cuenteando” subió este video, con subtítulos para disfrutar la poesía del original en inglés:



En la inexorable cadena de mensajes, mostrando nuestro apoyo al entusiasmo de “Gaby Cuenteando”, surgió la necesidad de crear un grupo que sirviera de testimonio virtual de su embale por este tema. ¡Grande “Gaby...”! Ya tenés tu espacio en la red social que corta la naranja en Internet:


Invitamos a todos los visitantes de la página a suscribirse a este grupo y a aportar sus recuerdos con esta canción (cuántas minas se levantaron con el tema de fondo; cuántas veces se imaginaron piloteando un avión de caza como Tom Cruise al mando del Fitito comprado de segunda mando; cuántas veces la escucharon en una FM en la última media hora; etc.).

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Un par de datos del tema. La canción fue escrita por Giorgio Moroder y Tom Whitlock en 1986 y el grupo Berlin la interpretó en “Top Gun”, llevándose el Oscar al Mejor Canción Original de ese año (amén de un Globo de Oro, pero en esa época no estaba de moda). Para referencia, en ese año, “Pelotón” de Oliver Stone se llevó el Oscar a la Mejor Película y Paul Newman y Michael Caine los correspondientes a Mejor Actor principal y de reparto.

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“Top Gun” era la típica película romántica-patriotera de Hollywood, glorificación de la Fuerza Área Norteamericana y WASP.

O... tal vez, no. Tal vez fuera más profunda de lo que creíamos.

En la comedia “Duerme conmigo” (http://www.imdb.com/title/tt0111218/), hay un desopilante cameo de Quentin Tarantino que defiende una versión delirante del real significado del guión de “Top Gun”: es una película que recomienda seguir “el camino gay”.

La escena en este video:



Y acá la traducción del genio parlamento de Tarantino (quien, casualmente, cumplió 47 años el sábado pasado):
-¿Quieres subversión a nivel masivo?. ¿Sabes cual es el guión más jodido jamás escrito en la historia de Hollywood?. “Top Gun”
-¡Oh! Vamos…
-“Top Gun” es jodidamente grande. ¿Qué crees que es “Top Gun”?. Crees que es una historia acerca de un grupo de pilotos de combate.
-Es la historia de un grupo de pilotos que bambolean sus penes por todas partes.
-¡Nooo!. Es la historia de la lucha del hombre contra su propia homosexualidad. ¡Eso es! Eso es “Top Gun”. ¿Tienes a Maverick, correcto?. Él es un hombre en el límite. Está en la jodida línea, ¿correcto?. Y tienes a Iceman, y a todo su equipo. Ellos son gays, representan al hombre gay, ¿correcto? Y ellos te dicen constantemente: “¡Ve! ¡Ve por el camino gay! ¡Ve por el camino gay!”. Él podría ir por ambos caminos.
-¿Y qué pasa con Kelly McGillis?
-Kelly McGillis, ella representa la heterosexualidad. Ella dice: “No, no, no, no, no, no, sigue el camino normal. Cumple con las reglas. Ve por el camino normal”. Y ellos le dicen: “Ve por el camino gay, ve por el camino gay, ve por el camino gay” ¿Correcto? Parece que van a tener sexo, tú sabes, ellos están sentados, bebiendo, él toma un baño y todo. Pero no tienen sexo. Él sube a su moto y se larga. Y ella queda con cara de “¿Qué mierda pasó aquí?”. En la siguiente escena, ella aparece en un ascensor, está vestida de hombre. Lleva el casco, los anteojos de piloto, viste la misma chaqueta que usa Iceman. Ella dice: “¡Okay, si es el modo para lograr que este tipo (el tipo que está siguiendo el camino gay) traerlo de vuelta!”. Y para traerlo de vuelta del camino gay, tiene que seguir un subterfugio: se viste como un hombre. ¿Correcto? Es el modo para aproximarse a él. Okay, ahora dejame decirte… una pequeña digresión… un par de segundos, conocí una chica, Amy, aquí, ella andaba por acá, en todos lados. Ahora, acaba de divorciarse, ¿correcto? Está bien, pero el auténtico final de la película es cuando luchan contra los MIGs al final, ¿correcto?. Porque es cuando él pasa al lado gay. Ellos son la jodida Fuerza Aérea Gay, ¿correcto? ¡Y derrotan a los rusos! ¡Los gays derrotan a los rusos! Y cuando termina, y ellos jodidamente aterrizan, Iceman, que ha tratado de tenerlo a Maverick para él solo todo el tiempo, y finalmente lo tiene, ¿correcto? ¿Y cuál es la jodida última línea de diálogo que tienen juntos? Se abrazan y se besan y son felices el uno con el otro, y Iceman se acerca a Maverick y le dice “¡Hombre, puedes ir a mi cola cuando quieras!”… ¿Y qué crees que responde Maverick? “¡Y tú puedes ir a la mía!”. ¡Espada contra espada! ¡Mierda, hombre!
Debo admitir que lo único que recuerdo de esta película, es esta escena. Pero este par de minutos, vale el precio de la entrada.

No más por hoy: en cualquier momento, más novedades “Take my breath away”.

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27.3.10

¡aflojá un poco, nena!

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EL PESCADOR Y SU ESPOSA
data: http://www.imdb.com/title/tt0430097/

“El pescador y su esposa” es el nombre del filme de Doris Dörrie, previo a la magnífica “Las flores de cerezo” (http://libretachatarra.blogspot.com/2009/10/recuperar-el-cuerpo.html). El título hace referencia a un cuento clásico de los hermanos Grimm (que pueden leer en: http://cuentosdegrimm.com/043-elpescadorysuesposa.htm) sobre un pescador que libera a un pez encantado que le agradece realizando una serie de deseos desmedidos de la ambiciosa esposa del pescador. Montada en esa dinámica matrimonial (un tipo complacido de su destino; una esposa codiciosa que presiona por más), Dörrie arma una simpática historia, visualmente atractiva, proyectando, a la vez, la distinción crítica entre Occidente y Oriente, la mirada en el “futuro” versus la del “aquí y ahora”.

Dörrie nos cuenta una simpática historia de amor, un piscicultor que se enamora de una diseñadora textil de viaje por Japón. Él busca peces para clientes ricos; ella, nuevos diseños. El borbotón de colores de los peces, dispara su imaginación para nuevos diseños. Y, en el medio, la joven pareja se enamora y se casa.

Una carpa a la orilla del mar y uno en brazos del otro. ¿Qué más se puede pedir? Para Otto, con eso está servido. No necesita otra cosa. Pero Ida pide un poco más. Estira la cuerda y empieza una carrera por el progreso económico y el ascenso social. De la casa rodante, a la casa para el nene; de la casa, a la mansión; de la venta de bufandas, al diseño de ropas, al taller, al imperio. Y en la carrera, se irá desdibujando Ida, comprometiendo su relación, sin darse cuenta que está a punto de tirar todo a la basura.

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La historia es muy amena, con buenos momentos, con una pareja central que da la química justa: Christian Ulmen y Alexandra Maria Lara. La parejita joven tienen tanto carisma que uno hace fuerza para que nos le vaya mal, que se den cuenta lo que arriesgan y que terminen, al final, de nuevo a los besos y a los abrazos. Es el logro de una dupla de actores que logra delinear lo que necesitan los personajes para cabalgar sobre la trama.

El guión de Dörrie se vale de una pareja amiga de la pareja central que los proyecta en forma inversa: Leo, el amigo de Otto, ambicioso como Ida; Yoko, la ex modelo japonesa y esposa de Leo, mansa como Otto. Y permite que se crucen la tensión sexual entre los personajes, para mostrar que no siempre nos cae bien encontrar a nuestro doble, sino que mejor nos calza el opuesto que nos complementa.

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Hay otra pareja en contraposición dramática a la de Otto e Ida: la de los ricachones, clientes de Leo. Caricaturas del consumo exacerbado, maniquíes burdos que sólo encuentran satisfacción al abrir la billetera, están allí como advertencia a las dos parejas más jóvenes, sobre lo que puede ocurrirles si se dejan caer en manos de la ambición.

Como directora, Dörrie trabaja desde lo visual, pivoteando sobre el diseño de los peces koi, abigarrando la pantalla con las tramas de los animales, presente en los diseños textiles de Ida. Es notable observar la evolución de los diseños como reflejo de la transformación interior de Ida. De las sencillas y atractivas bufandas del comienzo, termina saturando el plano con un obsesivo fondo de círculos negros y rojos sobre blanco (por ejemplo, en el reportaje a los padres de Ida). La frescura de los primeros diseños cae en el kitsch burdo de la etapa de “gloria” de Ida.

Hay un juego de palabras zen detrás de la gravitación del pez koi en la historia; en japonés, koi es la misma palabra para “pez” y “amor”. La pareja de peces hechizados que cuenta la historia, juega el rol de peces, pero también del amor de la pareja central. (Los dos peces (la pareja), uno sentido opuesto al otro, estilizan el icono del “yin” y “yang”).

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(Para el que quiera saber más de estos peces, consulten estos dos links:

http://ezenlaweb.com/comunidad/archives/peces-koi

y

http://en.wikipedia.org/wiki/Koi)


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Para el que no quiera “ver” estos símbolos que distribuye Dörrie en la trama, pude ignorarlos: la historia tiene peso específico por sí misma y tiene la suficiente gracia para que cierre, sin prestarle atención a estos adornos estilísticos.

En suma: otra joyita de Doris Dörrie, una directora para seguir de cerca.

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26.3.10

rosa de los vientos

Sin embargo, el principal reajuste científico de Carlogmano fue la denominación de los vientos, y equivocadamente. Tal vez en Roma el viento del oeste fuera el “dulce Céfiro” pero allí, en el Rin, era un ventarrón arrasador que soplaba del mar. Además, ¿cómo podía haber sólo cuatro vientos, cuando éstos llegaban de todas direcciones (o, al menos, de doce de ellas)? Si los vientos procedían de los cielos y éstos estaban divididos en las doce zonas del Zodíaco, tenía que haber el mismo número de vientos. Siguiente este razonamiento, Carlomagno les puso nombre metódicamente: nordroni-nordostroni, ostnordroni-ostroni (norte-noroeste, oeste-noroeste), etcétera, hasta completar el círculo del cielo. (Siete siglos después, los flamencos de la costa aún utilizaban los nombres de los vientos carolingios y, más tarde aún, los navegantes que zarpaban para cruzar los océanos emplearon estos nombres en las cajas que contenían la reciente invención de la brújula.)

HAROLD LAMB
“Carlomagno”

25.3.10

¿yo, señor? ¡no, señor! ¿y entonces, quién es el asesino?

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LA ISLA SINIESTRA
data: http://www.imdb.com/title/tt1130884/

Como policial, “Edipo Rey” innova en la búsqueda de un asesino que es el propio protagonista. Quien carece de información es el que más empeño pone en descubrir la verdad. Cuando la verdad es descubierta, ésta quema en las manos, como un auténtico castigo.

“La isla siniestra” es una variación del tema del protagonista ignorante de su naturaleza que se mete solo en la boca del lobo, para descubrirse, al final, distinto de cómo se creía ser. La disposición de la información a lo largo del filme, es clave. Estamos siguiendo el punto de vista del protagonista, aún en sus sueños y alucinaciones. Y en la resolución, podemos ubicarnos del lado del protagonista o del lado de sus opositores.

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En manos de un director que no fuera Martin Scorsese, “La isla siniestra” hubiera sido un thriller más. Scorsese lo dota de recursos cinematográficos de alto nivel, apuntes magistrales, desde una banda sonora chillona con ecos del cine de Hitchcock, escenas filmadas delante de pantallas verdes, el aire paranoico de la Guerra Fría y el subtema de la psiquiatría como herramienta del control mental de una comunidad.

Es una película bien filmada, destacándose esas escenas que describen los recuerdos o los sueños del protagonista. Citemos: el fusilamiento de los oficiales nazis en Dachau; el abrazo de Teddy con su esposa muerta, deshaciéndose en cenizas; la niña muerta que abre los ojos pidiendo ser salvada. Escenas al borde de lo onírico o la locura. O la vigilia, tal vez la misma cosa.

Clave y magistral es la última escena que da lugar a ensayar distintas interpretaciones. (Si no quiere conocer el final, salte al párrafo siguiente, sino le contamos como termina la película) ¿Teddy se ha vuelto loco nuevamente? ¿Ha recuperado la razón pero, incapaz de vivir con su dolor, prefiere la lobotomía que lo anula como persona? ¿Se entrega mansamente a los doctores que, en realidad, se han complotado para detener su investigación? Me quedo con la segunda opción: la del protagonista que recupera la conciencia de su situación pero prefiere morir porque sabe que es imposible vivir con el conocimiento de esa verdad en las manos. La frase final (que reproducimos abajo) es clave.

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“La isla siniestra” es de esa clase de películas que merecen verse dos veces: una para conocer la historia; otra para redescubrir cómo nos han guiado por la trama, haciéndonos ver sólo lo que querían que viéramos.

La frase: “¿Qué es peor? ¿Vivir como un monstruo o morir como un buen hombre?

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24.3.10

conozco la canción: Merceditas (II)

Ayer contamos la historia detrás de “Merceditas”, tema que, con “Zamba de mi esperanza” y “Luna tucumana”, constituyen las tres canciones más representativas y cantadas de nuestro folklore. Hoy vamos a pasar una rápida revista a algunas versiones que pueden encontrarse en Internet.

En el post de ayer, presentamos la versión de los Chalchaleros, seguramente la más popular:


Otra versión clásica es la de Ariel Ramírez:


El trío Vitale – Baraj – González supo hacer una versión que rompe con lo conocido. Aquí una presentación en el Festival de Baradero de 1986:


Otra versión notable es la de Raúl Barboza (ésta de 2007):


Y una del Chango Spasiuk:


Entre las versiones menos tradicionales, hay una correspondiente a Julio Jaramillo, cantante ecuatoriano conocido como “El ruiseñor de América”:


De México, en la voz de Oscar Chávez, llega otra versión latinoamericana:


Una célebre versión, en portugués, y pertenece a la divina Gal Costa:


Y cerramos con una más que digna interpretación de un prócer de la música popular argentina: Sandro, en su álbum “Sandro”, de 1976:

23.3.10

conozco la canción: Merceditas (I)

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Ésta no es una historia de amor. Todo lo contrario. Es una historia del narcisismo de una aromada florecita que se negó el don de ser aspirada.

Podemos empezar la historia en 1939, en un baile en Humboldt, un pueblo de inmigrantes de casas blancas, zona agrícola de la Provincia de Santa Fe.

O tal vez, mejor, saltar a junio de 2001, en la cama de un hospital público de Esperanza, otra localidad de la misma provincia, donde agoniza de un cáncer terminal una mujer de 84 años que rememora, entre las nubes de los calmantes, un baile en el Club Sarmiento de su juventud. Vestido blanco, rulos rubios y ojos celestes que se vuelven azules como un mar sólo para el cantor, un entrerriano de traje cruzado y pelo engominado.

Mueve el brazo crucificado a la vía de la morfina y se proyecta, en la pared en penumbras, la sonrisa blanca de Ramón, invitándola a bailar en el intervalo del espectáculo. “¿Por qué no?” musita ella, en la habitación del hospital, y baila, otra vez, el tango aquel que los unió en el primer abrazo.

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Miradas, roces, besos, las sombras de una calle y una promesa: seguir en contacto, cuando él volviera a Buenos Aires, para proseguir su carrera artìsticaista.

El cantor cumple su promesa: las cartas recorren el par de años que separan Buenos Aires de Humboldt; a veces, adjunta la presencia del cantor, en gira por la región, que aprovecha para visitar a su amada.

Ahora el dolor del cáncer se atenúa, sólo por un momento, el tiempo necesario para dejarla cabalgar entre los pastos, cortando el frío de la madrugada para ordeñar las vacas o montarse en la moto, para escándalo de las señoras del pueblo que murmuran a su paso. Mercedes, la rubia que se robó el corazón del cantor, es, vitalmente libre, anclada al mar de trigo y lino de su granja, campera de cuero y botas para sostener con sus manos los destinos de su madre y su hermana Ernestina.

Pero hubo un día de 1941 (o de 2001, quién puede saber la fecha nublada por el dolor) en que el cantor golpea a su puerta y le presenta la cajita azul con un anillo adentro.

Los ojos azules se tornan grises para rechazarlo.

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“De un momento a otro lo dejé de querer. Fue el día que vino con los anillos para comprometernos. No lo acepté. Ahí me desenamoré. Yo no quería comprometerme”.

El cantor retorna a Buenos Aires con los anillos, apostando, secretamente, vencer algún día la tozuda negativa de la muchacha. Él continuó enviándole cartas; ella espantando los pretendientes que tentaban a la suerte.

Las cartas de Ramón fluían incansables, pero sus versos eran, ahora, tristes. Muy tristes. “Porque yo lo había dejado” confiesa, en la noche solitaria del hospital.

El pecho oscila imperceptible, en los últimos momentos. Para 1945, había dejado de contestarle sus cartas. “No quería que perdiera su tiempo conmigo”. Ramón siguió escribiendo por un tiempo más, hasta que se resignó a un “no” definitivo. Había dejado su arte; ahora era un empleado bancario, un hombre serio con una profesión estable. Tal vez, pensando cerrar esa puerta entornada en Humboldt, se casó. El azar jugó sus cartas: en sólo dos años moría su esposa. Otro pudo ser su destino: comprendió que en esta mano, las barajas repartían soledad.

Lo adivinó solo, como ahora agonizaba sola en la cama de hospital. Lo sintió pensando en ella, como pensó en él, aquella tarde que en la radio escuchó el chamamé que bautizó con su nombre.



Reconoció en los versos, sus palabras y supo que no la había olvidado ni la podría olvidar nunca. A lo sumo, como hacen los artistas, había convertido ese dolor en creación.

Ni cartas, ni llamados, ni visitas. Pasaron décadas de silencio, décadas de ausencia, en los que la canción se impuso, en un paciente trabajo de zapa. Si el amor no se impuso, se impuso el arte.

Ahora, cerca del fin, la anciana da vueltas a las últimas páginas de su historia. El destino se muerde la cola: un periodista, de paso por Humboldt, se entera que la protagonista de la canción vive todavía, en la misma casa donde rechazó al cantor y guitarrista de pelo engominado. Olfateando la gran nota, el periodista le arranca un reportaje. Amanecen sus ojos azules al evocar la historia del amor no correspondido, una forma tácita de admitir que su vida se ha reducido, exclusivamente, a esa empecinada negativa.

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La revista con la nota cae, por el mismo azar que los separó, en las manos del cantor de pelo engominado, ahora un jubilado que vive en Buenos Aires, recibiendo puntualmente las regalías de derecho de autor de su canción. Corren los primeros años de la aventura menemista y su canción se encuentra, sin lugar a dudas, en el podio de los temas más populares del folklore argentino.

El cantor vuelve a escribir una carta. Y esta vez, luego de tantos años, tendrá una respuesta distinta a la indiferencia. “Esa carta se la contesté. El tiempo había pasado y yo ya había perdido a mi hermana y a mi madre”.

Ella viaja a Buenos Aires y se reencuentra con Ramón. “Vive solo en su departamento. Está guapo y se hace él mismo todos los trabajos” comenta a sus amigas de Humboldt.

A los 80 años, revive la sonrisa blanca del entrerriano cantor y la mirada de lapislázuli de la rubia de rulos. Y él, confiando en la persuasión del tiempo, presenta otra vez la cajita azul (cuidadosamente guardada todos estos años) con el anillo dentro.

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Si esta historia fuera una novela de García Márquez, la mujer diría que sí y el cantor embarcaría a su amada, en un viaje, ida y vuelta, por un río eterno. Pero las historias de la vida real terminan, casi siempre, de otro modo. “Volvió con la idea de casarnos y vivir juntos. Pero yo no quería. Vamos a quedar amigos, le dije”.

Volvieron a fluir las cartas, una por día; se encontraban, puntualmente, en cada cumpleaños del cantor. Hasta que en la Navidad del ’95, Ramón murió. En un último gesto, el cantor buen mozo le legó los derechos de su canción, vitales para sumar los estrechos $200 de su jubilación.

Los últimos años son anécdota, apuntes marginales, en las últimas hojas de una vida que se apaga alrededor de una negativa. En esos años sin Ramón, Mercedes rumia un castigo divino, una compensación cósmica por su desdén. No sabe que Dios no diseña esos castigos: apenas nos proporciona la cuerda para colgarnos. Y nos da el tiempo suficiente, para contemplar el resultado de nuestras decisiones.

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Mercedes muere sola como vivió. Cree ver la figura del cantor pintón, como en ese primer baile, esperándola guitarra en mano, recostado en el marco de la puerta.

Pero es sólo una alucinación, producto de los calmantes, del dolor o de la esperanza.

No hay más que sombras y soledad.

Y una canción que suena, todavía, cuando todo se ha apagado.

Mercedes Strickler falleció el 8 de junio de 2001, en el hospital público de Esperanza. A ella le están dedicados los versos que Ramón Sixto Ríos escribió con su nombre, “Merceditas”, una fija en el repertorio de los cantantes folclóricos argentinos.

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(¡Gracias Jorge!)


FUENTES:

Artículo en Wikipedia sobre la canción y su musa:
http://es.wikipedia.org/wiki/Merceditas

y el artículo sobre su autor Ramón Sixto Ríos:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ramón_Sixto_Ríos

Del libro de Mario Markic, “Cuadernos del camino”, facsímil en Google Books:
http://books.google.com.ar/books?id=HX_EZBevDtsC&pg=PA59&dq=%22Pastorcita+de+las+flores%22#v=onepage&q=%22Pastorcita%20de%20las%20flores%22&f=false

En Taringa, un link con 15 versiones del tema:
http://www.taringa.net/posts/musica/1377344/Folclore-Merceditas-15-versiones.html

Un artículo de Alicia Teresa Brunas:
http://www.swisslatin.ch/reportajes-03.htm

Una nota de “El Santafesino” con la noticia de la mención de monumento histórico de la casa de Mercedes Strickler:
http://www.elsantafesino.com/2001/11/13/234

La nota necrológica de Mercedes Strickler en “La Nación”:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=318512

Una nota del periodista Roberto “Pipy” Rivero con link al último reportaje radial a Mercedes Strickler:
http://www.pipyrivero.com.ar/robertorivero/anecdotario/anecdotariomerceditas.htm

Otro artículo en el sitio “Cardón”:
http://www.cardon.com.ar/nota.php?id=113

La tapa del vinilo original:
http://www.magicasruinas.com.ar/pieilustra035.htm

(Mañana, una selección de las versiones de “Merceditas” que se pueden encontrar en Internet)

22.3.10

entre tantos avatares, un Parnassus

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EL IMAGINARIO MUNDO DEL DOCTOR PARNASSUS
data: http://www.imdb.com/title/tt1054606/

Cuando comentamos “Avatar” (http://libretachatarra.blogspot.com/2010/01/un-guion-2d-para-una-pelicula-3d.html), confesamos nuestra decepción por la pobreza visual de la película de James Cameron, cuando esperábamos que subiera el listón en el campo del 3D. “El imaginario mundo del Doctor Parnassus” de Terry Gilliam es un buen ejemplo de lo contrario: la capacidad para desplegar nuevas imágenes, con recursos mucho menos costosos que la mencionada “Avatar”. Seguramente encontraremos baches de guión, alguna escena que sobre, un delirio de más. Pero “El imaginario…” tiene el derroche de imaginación audaz para construir nuevos mundos, cualidades ausentes en “Avatar”. Vale remarcarlo, porque seguramente “El imaginario…” bajará rápido de las pantallas locales, con tibias críticas.

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“El imaginario…” es la historia de Dios y el Diablo luchando, mano a mano, libre albedrío mediante, por las almas de los seres humanos. Pero la competencia es casi cooperativa: terminamos sospechando que el Diablo no quiere del todo que Dios pierda. Y Dios (hay que aceptarlo) está un poco desactualizado en su espectáculo, consistente en un precario teatro ambulante, con un espejo de papel plateado y dos ayudantes que poco pueden hacer para atraer la atención del público, en un mundo estimulado por los videojuegos, los láseres y los karaokes.

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Poético mensaje en el barroco cosmos abigarrado de Terry Gilliam: coscorrón a Dios por presentarse como un pordiosero, por haber dejado caer su acto, por no haberlo adornado lo suficiente para atraer la atención de aquellas almas distraídas por las luces de oropel de los falsos profetas cotidianos. Si el Señor es un artista que se ponga las pilas y lo demuestre.

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La película cuenta con un elenco de lujo, potenciado tras la muerte de su protagonista, Heath Ledger, al que seguimos extrañando. Con media película rodada y sin su actor principal, Gilliam contó con la complicidad de tres amigos del fallecido Ledger, para salvar su última actuación, reemplazándolo en el mágico mundo tras el espejo: Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law. De los tres, el que se luce con la magia y el misterio que exigía su escena, es Depp. Los cinco minutos de su actuación, seduciendo a la veterana millonaria, son memorables.

Los roles principales, el Dr. Parnasuss y Mr. Nick, está en manos de dos pesos pesados: el inmortal Christopher Plummer y Tom Waits. Ellos llevan el peso de la historia y superan, por varios cuerpos, la levedad de las figuras juveniles, Lily Cole y Andrew Garfield.

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Frases:

-¿Percy, qué haría sin ti?
-Tener un enano.

No puedes impedir que una historia sea contada.

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-Tu madre y yo estuvimos juntos, envejecimos y un día, ella vino y me dijo que estaba embarazada. ¿Puedes creerlo? ¡A los sesenta, embarazada! ¡Un milagro!
-¿Un milagro o un error?
-Tú eres el mejor error que haya hecho.

Él no quiere gobernar el mundo. ¡Él quiere que el mundo se gobierne por sí mismo!

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21.3.10

el pez por la boca anilla

La suerte, decía éste, cabalgaba con los arnulfingos. Pues Arnulfo, el fundador de aquella familia, había pedido una señal. Había arrojado su anillo del sello al río Sena diciendo que, si volvía a sus manos, sería una señal de que llegaría a mandar sobre sus camaradas. Pues bien, la joya desapareció en el agua. Sin embargo, años después, en la mesa de Arnulfo se abrió un pescado y de su vientre cayó el anillo. Sin duda, Dios había querido que fuera tal señal.

HAROLD LAMB
“Carlomagno”

19.3.10

steve mc curry en buenos aires

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Hasta el 31 de marzo, está en el Centro Cultural Borges, la exposición del fotógrafo norteamericano Steve McCurry. McCurry se ha hecho célebre por la foto de la niña afgana en el National Geographic, pero la exposición inaugurada en Buenos Aires permite comprobar, con la excelencia de su trabajo, que es mucho pero mucho más que un fotógrafo de una sola foto.

Recomiendo no perderse la obra de este fotógrafo, que estuvo inaugurando la muestra a fines de febrero y si se quedan con ganas de ver más de su obra, peguense una vuelta en su blog o su sitio, todos citados al pie de este post.

Para engancharlos con el bichito de la curiosidad, una pequeña muestra de lo mucho y muy bueno de su fotografía, intercalado por frases de su propio blog y de entrevistas realizadas en estos días en tierras argentinas.

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En el retrato espero el momento en el que la persona se halla desprevenida, cuando afloran en su cara la esencia de su alma y de sus experiencias.... Si encuentro a la persona o el tema oportuno, en ocasiones regreso una, dos, o hasta media docena de veces, siempre esperando el instante justo.

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A diferencia del escritor, en mi trabajo, una vez que tengo hecha las maletas, ya no existe otra oportunidad para un nuevo esbozo. O tengo la foto o no. Esto es lo que guía y obsesiona al fotógrafo profesional, el ahora o nunca.

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El destino de todos los pueblos nómades es precario, pero es fundamental reconocer que su estilo de vida les ha servido, a ellos y a sus regiones, por siglos y que, tal vez, valga la pena el esfuerzo hercúleo que hacen por sobrevivir.

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Su familia es pobre, su ropa usada. A los 15 años, Ali Aqa no se detiene: planea ser abogado. Sus recuerdos de la infancia, incluye la ocupación talibán de su pueblo Bamiyan (Afganistán): “Ellos quemaron todo, hasta mi escuela” dice “Rezo a Dios que ningún régimen como ese regresé otra vez”.

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Por más esfuerzos, que los extranjeros han tratado de hacer para “recrear” el país a su propia imagen, Afganistán ha sido capaz de absorber los golpes de las superpotencias y permanecer, esencialmente, igual.

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Ser curioso de la vida y las cosas a tu alrededor, es una parte esencial para ser un buen fotógrafo.

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Ser un buen fotógrafo, no necesariamente implica viajar a lugares distantes, pero es necesario salir de tu confortable zona y explorar, maravillarse y observar.

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El proceso de aprendizaje nunca se acaba, pero llega el punto que se vuelve algo automático. Si nos fijamos en el trabajo de los fotógrafos más admirados, verás que han encontrado un lugar o un tema particular, excavaron y desenterraron algo que se ha convertido en especial.

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Es necesario que mantengas tu corazón y mente abiertos. La vida fluye frente a tus ojos y es necesario estar abierto para responder y dejarse tocar por las cosas extraordinarias que te cambiarán.

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Independientemente del éxito que tengas, es importante que gastes tu tiempo fotografiando cosas que te importen. Es necesario que entiendas que cosas tienen significado para ti, no lo que los otros piensen que es importante para ti.

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La ética y la estética del budismo se funden de una manera única. Los colores vivos de los trajes y los lugares sagrados contrastan con la tradición monocromática con los que crecí.

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Cada vez que he visitado un monasterio budista, he visto la alegría entre los monjes, alegría en la forma de comportarse y en la forma en que interactúan unos con otros.

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Cuando fotografié la imagen del monje y el gato en un monasterio en Tailandia, se me ocurrió que todas las cualidades que observé (la contemplación, la serenidad, la meditación) son la antítesis de la agresividad y competencia para lograr el éxito de la cultura Occidental.

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Los monjes tienen el modo de tomar algo que podríamos considerar mundano y transformarlo en algo sagrado.

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Los monasterios siempre han sido lugares de refugio para las personas y animales que no tienen otro lugar adonde ir. Los monjes comparten lo que tienen, no importa cuán poco sea.

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El historiador de arte, Geoffrey Batchen, al escribir acerca de la fotografía, dijo que una de las misiones de la fotografía es la de representar y recordar.

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Es mi esperanza que estas imágenes provean un registro de los momentos perdidos de una cultura.

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Algunas de estas imágenes son la "última mirada" de lo que se toma como identidad cultural en el mundo.

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Lo hermoso y sublime tiende a desaparecer. Ya lo ha hecho.

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En los lugares donde viajo, es más frecuente ver una gorra de béisbol y una camiseta de los Chicago Bulls, que los trajes tradicionales.

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Ingresé a Afganistán a través de la frontera con Pakistán, en 1979. Fui con un par de guías que no hablaban inglés. Y yo, ciertamente, no hablaba dari ni pashto, por lo que nuestro único medio de comunicación fue el improvisado lenguaje de señas. Yo estaba muy mal preparado. Entre mis pertenencias, había una taza de plástico, una navaja del ejército suizo, dos cámaras, cuatro lentes, una bolsa de películas y unos cuantos paquetes de maníes tomados del avión. Mi ingenuidad era impresionante. Sin embargo, mi guía afgano me protegió y me tratò como si fuera su invitado. Esa fue mi primera experiencia con la legendaria hospitalidad afgana.

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Tal vez, una definición del infierno sea: “el lugar donde más esfuerzos producen menos resultados”. Hace cinco años, podía conducir desde Kabul, por pasos de montañas, con seguridad hasta la región central de Bamiyán. Hoy, lo único recomendado es volar (si usted puede conseguir un vuelo de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas). Con muchos más soldados, contratistas, y las ONG'S que lo que había hace cinco años, hoy es mucho más peligroso de lo que era entonces. Estamos obteniendo menos resultados con más soldados sobre el terreno. Eso me dice que no entendemos el país, el pueblo, el terreno, el idioma, la religión y la cultura.

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La mayoría de mis retratos no son situaciones formales, son situaciones encontradas

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Un buen retrato es uno que dice algo sobre la persona. Por lo general, vemos cosas de nosotros en otros, así que un buen retrato también debería decir algo acerca de la condición humana.

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He aprendido que el humor es universal. Haces una morisqueta la gente ríe. Es muy fácil usar el humor para conectar a las personas en cualquier cultura.

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Parte de lo que he hecho es para pasear y observar el mundo. ¿Qué otra cosa es más interesante que eso?

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Tiep tenía un puesto de comidas en el mercado, que era la principal fuente de ingresos de su familia. Pero una vez que se divulgó de que Khanh, su marido, tenía SIDA, muchos dejaron de comprarle. Sin embargo, Khanh representa el lado positivo de la historia del SIDA. Ahora está recuperado y sabe que no hubiera sido así de no haber recibido tratamiento gratuito. Tiep considera que el tratamiento ha traído de nuevo dignidad a su familia. "Cuando estás entre la vida y la muerte y regresas... tu salud se convierte en algo apreciado".

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Yo estaba en un destartalado taxi, viajando a través del desierto a un pueblo llamado Jaisalmer, cerca de la frontera entre India y Pakistán. Era en junio y era uno de los lugares más cálidos del planeta. Las lluvias no habían caído en esa parte de Rajastán (India) desde hacía trece años. Quería capturar algo de ese estado antes del monzón. A medida que íbamos por la carretera, vimos crecer una tormenta de polvo (un evento típico antes del monzón). Por millas, se formó una escalofriante y enorme pared de polvo, moviéndose como un maremoto, hasta envolvernos a todos en una niebla espesa. Al llegar, la temperatura bajó de repente y el ruido se hizo ensordecedor.

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Cuando paramos, las mujeres y los niños que trabajaban en la carretera (actividad obligada cuando hay malas cosechas) apenas eran capaces de sostenerse ante el fuerte viento, agrupados para protegerse de la arena y el polvo. Traté de fotografiarlos. En la extraña oscuridad anaranjada y con el aullido del viento, maltratados por la arena y el polvo, ellos cantaron y rezaron. La vida y la muerte parecían flotar en un precario equilibrio.

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Caminaba por una calle en Vrindavan cuando la vi. Seguí a esta anciana por la calle, hasta que después de unos minutos, se dio cuenta que la seguía.

Vrindavan, India, es la ciudad de las viudas. Cuando sus maridos mueren, a menudo son rechazadas por la familia y los miembros de la comunidad que las ven como una carga para sus limitados recursos. No pueden volver a casarse. Caminar sobre sus sombras se considera mala suerte. Condenadas al ostracismo, miles de viudas de la India van a la ciudad santa, esperando la muerte.

Mi traductor le explicó que estaba fascinado con ella. Nos dijo que era viuda desde los catorce años y que hacía unas pocas rupias al día, orando por los demás. A pesar de que no tenía nada, nos invitó a tomar el té.

Tenía un maravilloso sentido del humor y nos hizo sentir como en casa. Me conmovió su alegría y su forma de convivir con su drama. Tenía un espíritu maravilloso y ninguna pizca de autocompasión. No puedo mirar su foto sin sentir una profunda admiración. La magia de esta foto es su ambigüedad. La mujer es anónima, sin embargo, ella encarna a todos aquellos que afrontan retos con la profunda voluntad de superarlos.

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El tiempo suele ser mi mejor aliado al tratar de captar el ambiente perfecto para mis fotos. Pero fotografiar el monzón fue una experiencia que me enseñó mucho sobre la paciencia y la humildad.

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Vi el monzón como un evento anual previsible y no como el desastre que parecía a los ojos occidentales. Los agricultores experimentan los monzones como una experiencia religiosa, ven cómo sus campos vuelven a la vida después de calcinarse la mitad del año.

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Cuando estaba en Porbundar, la cuna histórica de Gandhi, me encontré con un perro. Allí estaba, aislado fuera de casa, de pie sobre un pequeño escalón de hormigón, mientras las aguas subían. Su expresión traicionaba sus emociones. Puede decirse por la foto que estaba conciente de su situación y de la esperanza de que su dueño abriera la puerta pronto.

En realidad, poco después de tomar la foto, la puerta se abrió y él entró.

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Los ojos son lo más expresivo, son mi principal interés, me dicen mucho sobre la gente.

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Es la fotografía por la que soy más famoso, quizás las personas no saben quién es Steve McCurry, pero mucha gente conoce la foto de esa niña. Y es una historia realmente increíble porque pudimos redescubrirla y reencontrarla después de 17 años y no teníamos ningún dato sobre ella, ni nombre, ni dirección

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Recorrió el mundo y se convirtió en un símbolo. Pero ella no lo sabía, ni siquiera sabía que era pública. Seguía siendo analfabeta, el régimen talibán no permite a las mujeres estudiar

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Es preciosa. Creo que hay ambigüedad, misterio en su expresión. Una especie de hechizo, pero también fortaleza, perseverancia, respeto, orgullo.

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Ella no conocía la foto, le explicamos que se había convertido en una persona muy famosa. Pese a que le interesó, no entendía del todo lo importante que era, probablemente todavía no lo entienda.

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Lo curioso es que en su cultura, las mujeres no pueden encontrarse o mostrarse ante hombres que no sean familiares, esposo u hermanos, y en este caso, fue increíble que ella y su marido nos dejaran fotografiarla”

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Siempre disfruté sacar fotos y caminar con mi cámara... me pareció una hermosa manera de mirar el mundo y viajar.

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La fotografía consiste en una reacción intuitiva, hay una conexión inmediata con la persona

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La (fotos del 9/11) tomé desde el balcón de mi casa. Fue como cuando enchufás algo y el voltaje es demasiado alto. Fue como mi cerebro no pudiera manejarlo, fue un shock, como si alguien te golpeara pero no sintieras el golpe porque estás adormecido.

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En lo que respecta a imagen estática, siempre habrá un momento capturado, como una pintura o un grabado. Todavía nos encantan las pinturas que son bidimensionales, entonces creo que siempre nos gustarán las fotografías.

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Estamos aquí por un instante... la fotografía es como un recuerdo de lo que observó nuestra vida y de nuestra percepción del maravilloso planeta en el que vivimos, con todas estas increíble cosas que suceden.

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En realidad, es un trabajo bastante simple. Consiste en observar.

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FUENTES:

Artículo en “Wikipedia” en español:
http://es.wikipedia.org/wiki/Steve_McCurry

El blog de Steve McCurry en Wordpress:
http://stevemccurry.wordpress.com/

Su sitio en Internet:
http://www.stevemccurry.com

Otro artículo en “El Universal” de Caracas:
http://www.eluniversal.com/2010/02/25/cul_ava_steve-mccurry:-la-f_25A3490051.shtml

Un reportaje en “La Prensa”:
http://www.laprensa.com.ar/mobile/355697-Steve-McCurry-la-vida-en-fotografias.note.aspx

Otro reportaje en “Crítica Digital”:
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=39094

El artículo en “Ñ”:
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/02/24/_-02146794.htm

La información de la muestra en el Borges:
http://www.ccborges.org.ar/index2.htm

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