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25.11.09

el pelé ruso (VI)

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Tras cinco años de detención, Eduard Streltsov deja la cárcel en febrero de 1963. Continúa suspendido, así que Streltsov se anota en el equipo de fútbol de una fábrica para jugar el campeonato de la ciudad. La cancha revienta de público en su primer partido; sus fanáticos no lo han olvidado, ni lo han dejado de amar.

Pero Streltsov ha perdido la velocidad de otrora; su reclusión incluyó el trabajo insalubre en minas húmedas y frías. Su salud está resentida. No es el mismo Streltsov que soñó con alcanzar el número 1, pero mantenía la calidad, algo que rara vez un buen futbolista pierde.

Recién en 1965 le permiten volver al Torpedo, su primer amor, para llevarlo otra vez al campeonato.

El Mundial del ’66 estaba en el horizonte y el técnico soviético mueve sus hilos para reintegrarlo a las filas de la Selección. El tiempo se pierde en tratativas: la KGB le bajó el pulgar. Sólo después del Mundial, le dejarán ponerse, otra vez, la casaca de la Selección, de la que se despide el 4 de mayo de 1968 con una derrota ante Hungría, para cerrar un ciclo de 38 partidos y 25 goles (0,66 goles por partido). Después de Lev Yashin, es el mejor jugador de la historia de esa Selección ya desaparecida.

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En 1967 lo nominan Mejor Futbolista de la URSS; lo repite al año siguiente, cuando gana con el Torpedo la Copa de la URSS. En 1970, en su amado Torpedo, cierra una impresionante campaña de 220 partidos jugados y 100 goles (casi medio gol por partido).

Tras el retiro, sigue relacionado con el fútbol y con el Torpedo: técnico de las divisiones inferiores, con un breve interinato en el equipo mayor.

El 20 de julio de 1990, en la víspera de cumplir 53 años, muere en Moscú de un cáncer de garganta, contraído (casi con seguridad) en el trabajo minero en los campos de trabajo de su prisión.

Nunca comentó lo sucedido en esa noche de mayo de 1958. Algunos afirman que lo hizo para cuidar a su familia, bajo la amenaza de que sufrirían las consecuencias de saberse la verdad. Otras fuentes indican la existencia de una carta a su madre, cuando estaba en prisión, asegurando que le estaban imputando un crimen cometido por otra persona. Otras señalan que en su lecho de muerte dijo la verdad de lo sucedido a su esposa y a su profesora.

Todas son especulaciones. Los únicos que saben la verdad, ya han desaparecido. En 1974, se suicidó Ekaterina Furtseva, la protegida de Krushev. Nada se sabe de Lebedeva, la chica en cuestión. Su última aparición fue en 1997, dejando flores en la tumba de Eduard Streltsov, al día siguiente de la conmemoración anual de su fallecimiento.

En 1996, el Torpedo le puso su nombre a su estadio; en 1998, en el Complejo Olímpico Luzhniki de Moscú, erigieron una estatua del crack caído.

El Comité Streltsov se creó en 2001 para investigar la causa judicial que truncó la carrera del futbolista y limpiar su buen nombre y honor. El líder de esta campaña, convencido de la inocencia de Eduard Streltsov, es Anatoly Karpov, el ex campeón mundial de ajedrez quien no duda en declarar que “fue más grande que Pelé”.

“Es el chico que vino de la tierra de las maravillas” escribió el escritor soviético Aleksandr Nilin. Pero, de todos los homenajes, ninguno es más grande que el siguiente: en Rusia, cuando un futbolista tira un taco en una cancha, el espectador dice que “hizo un Streltsov”.

Es el mejor ejemplo de lo que significó para la historia del fútbol.

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FUENTES:

El artículo de Ezequiel Fernández Moore:
http://www.canchallena.com/1194006-el-futbol-comunista

Un post del weblog “El amor por la pelota”:
http://amorporlapelota.blogspot.com/2008/04/eduard-streltsov-la-leyenda-del-maldito.html

Su biografía en “Wikipedia”:
http://es.wikipedia.org/wiki/Eduard_Streltsov

y el muy completo artículo en inglés de “Wikipedia”:
http://en.wikipedia.org/wiki/Eduard_Streltsov

Otro artículo en el weblog “Notas de fútbol”:
http://www.notasdefutbol.com/cultural/el-futbol-y-la-guerra-fria-eduard-streltsov-el-pele-ruso

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Un artículo del mencionado Jonathan Wilson en The Guardian:
http://www.guardian.co.uk/football/2006/dec/14/sport.comment

Una nota del weblog “Hora de Moscú”:
http://horademoscu.blogspot.com/2007/12/eduard-streltsov.html

Los datos de la Olimpíada de Melbourne 1956:
http://historiayfutbol.obolog.com/xvi-juegos-olimpicos-melbourne-1956-94306

http://es.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Melbourne_1956

24.11.09

el pelé ruso (V)

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En prisión, Eduard Streltsov confiesa haber violado a Marina Lebedeva. Lo sentencian a 12 años de trabajos forzados y es remitido a un Gulag. Apenas entra a prisión, recibe una paliza de parte de un informante del gobierno. Pasa cuatro meses en un hospital militar recuperándose de las heridas.

Nadie cree en la verdad de la acusación. Se dice que Streltsov cayó en una trampa, que se declaró culpable porque un agente de la KGB le aseguró que así podría jugar el Mundial. Los fanáticos del Torpedo lo apoyan: cien mil obreros de la fábrica Zil organizan una marcha de protesta que disuelven cuando el crack se declara culpable.

El técnico de la Selección, Gavriil Kachalin averigua que Kruschev estaba informado del caso. Se acerca a la sede regional del PC para pedir que el juicio se suspenda hasta después del Mundial. Le dijeron que nada podía hacer, señalando, significativamente, hacia arriba. “Comprendí entonces que era el fin” confesó después.

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“Probablemente la chica estuvo coqueteando demasiado y Edik habrá creído que se trataba de una mas que quería conocerlo" declaró su esposa, embarazada en el momento de la condena a Streltsov. Su embarazo no evitó que Sofía, la madre de Streltsov, la echara de su casa, en cuanto el futbolista entró a prisión. Eran los tiempos del Estado comunista. En cuanto quedaron las habitaciones libres, el Gobierno le asignó un nuevo habitante: un alcohólico. Sofía se quejaba que su nuevo inquilino solía echaba llave a la vivienda, para emborracharse tranquilo, dejándola en la calle. Alla pediría el divorcio poco después de la condena de Streltsov.

La prensa oficial publicaba las cartas de (supuestos) proletariados indignados que declaraban que “eso no es un héroe” y mostrándolo como un ejemplo de las vilezas propia del imperialismo occidental.

Lo cierto es que 21 años, Eduard Streltsov pierde su gran chance de coronarse como el mejor futbolista del planeta, justamente en el Mundial que coronará a un rey de la pelota: el brasileño Pelé con 17 años.

Pasará ahí siete años, los mejores años de la vida activa de un futbolista, siempre manteniendo silencio sobre lo sucedido esa noche en la dacha de Tarasovka.

(continúa mañana)

23.11.09

el pelé ruso (IV)

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1958 se auguraba como el año de su consagración mundial, en el Mundial de Suecia.

Pero antes había que conseguir la clasificación.

Se cuenta que, antes del partido decisivo con Polonia, el Seleccionado parte de la estación Belorusskaya tras esperar en vano por Ivanov y por él. La dupla ofensiva se había ido de farra y pegó el faltazo. En Mozhaisk, el tren se detiene especialmente para que ellos se suban al convoy. Pero hay una amenaza: sólo con goles y clasificando al equipo al Mundial, el técnico Kachalin haría la vista gorda de esta seria infracción.

Streltsov estaba lesionado, pero le ruega al médico de la Selección para que obre el milagro que lo ponga en la cancha contra Polonia. El milagro se hace y Streltsov, lesionado y todo, le alcanza para hacer un gol y dar el pase para otro, lo que clasifica a la URSS al Mundial de Suecia ’58.

“Ni con las dos piernas sanas lo había visto jugar tan bien como hoy en una” diría su entrenador Kachalin.

La clasificación abre las puertas a las fiestas donde abundan las mujeres y el alcohol. Su compinche en el ataque soviético, Valentin Ivanov, lo definió bien: “Era el más fuerte dentro de la cancha y el más débil fuera".

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En la noche del 25 de mayo de 1958, a meses del Mundial, Eduard Streltsov se fuga de la concentración del Seleccionado con dos compañeros, Mikhail Ogonkov y Boris Tatushin. El objetivo: la fiesta que da en su dacha en las afueras de Moscú, Eduard Karakhanov, un oficial que regresaba de una comisión militar en el Lejano Oriente. En la fiesta conoce a una jovencita de 16 años, Marina Lebedeva de la misma edad que su flamante esposa.

De lo que pasó esa noche, en esa dacha en Tarasovka, sólo lo saben Lebedeva y Streltsov.

Sólo sabemos con certeza que a la mañana siguiente, Marina Lebedeva presentó una denuncia por violación contra Streltsov, Ogonkov y Tatushin. Todos son inmediatamente detenidos.

(continúa mañana)

22.11.09

el pelé ruso (III)

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Su estilo bohemio, su rebeldía juvenil, su corte de pelo, sus juergas y su tremendo talento lo convirtieron en el ídolo del campeonato soviético. Todos motivos más que suficientes para despertar el celo de la Nomenklatura soviética.

Pero no sólo los burócratas de la dictadura comunista pusieron sus ojos en él. También lo hizo Svetlana Furtseva, una adolescente de 16 años, obsesionada con el ídolo de la pelota. Eso no sería importante, si no fuera que Svetlana era la hija de Ekaterina Furtseva, “protegida” de Nikita Krushev y única mujer en formar parte del Politburó.

Se cuenta que, al regreso de las Olimpíadas, en una celebración al equipo soviético en el Kremlin, Furtseva sugiere el casamiento con su hija. Streltsov la rechaza con: “Ya tengo novia y no me casaré con ella”. Algunos creen que este desaire público Streltsov es la primera palada del pozo de su tumba. Otros apuestan a un comentario indebido en una fiesta: “Nunca me casaría con ese mono. Prefiero que me cuelguen antes de casarme con esa chica”.

Poco después de las Olimpíadas, Streltsov se casa con su novia Alla Demenko, cuatro años menor. La boda molesta a la burocracia comunista. “Nos enteramos que se casa, justo antes de un importante amistoso contra Rumania” se lee en un memo interno “Esto revela lo débil que es el trabajo formativo del Torpedo”. Más aún, los servicios secretos lo catalogan como un posible desertor, incentivado por las ofertas recibidas por clubes de Francia y Suecia tras una gira. En el expediente de Streltsov figura la confesión hecha a un amigo de creer que se equivocó al volver a la URSS tras esa gira.

La burocracia comunista mueve sus piezas: al inicio del torneo de 1958, le ofrecen dejar el Torpedo Moscú. Dos equipos se candidatean: el CSKA, el representativo del Ejército Rojo, y el Dynamo Moscú, el de la KGB. Nuevamente, Streltsov muestra su independencia insolente: se niega a abandonar el Torpedo, su club.

(continúa mañana)

21.11.09

el pelé ruso (II)

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Alto, fino con la pelota (hoy se diría “un buen pie”), veloz, temible goleador, el centrodelantero Streltsov enseguida se destaca en el torneo soviético. "La pelota jugada por Streltsov tiene ojos" clamaban sus seguidores.

Un año después de probarse en el Torpedo Moscú (el equipo de la fábrica de motores ZIL), ya juega en la Selección; no sólo eso, en sus dos primeros partidos, convierte dos “hat trick” como le dicen los británicos (lo que los argentinos llamamos dos “tricotas”); al año siguiente es goleador del campeonato soviético, para delirio de la hinchada del Torpedo que se pone de pie para verlo jugar.

Pero su momento de gloria llegará en 1956, con sólo 19 años, en las Olimpíadas de Melbourne. Su nombre surge como uno de los puntales de la medalla dorada ganada por la URSS, junto a Lev Yashin (la Araña Negra) e Igor Netto.

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El momento clave es el alargue de las semifinales con Bulgaria, el 5 de diciembre de 1956. La URSS enfrenta un panorama oscuro: un jugador lesionado, otro con una fractura de clavícula y Bulgaria que se pone en ventaja apenas empieza el tiempo suplementario. Se viene la noche, diríamos en el barrio.

Lev Yashin atenaza la pelota en lo alto, parando otro ataque más del equipo búlgaro. Saca alto y fuerte. En el medio, Igor Netto la baja de cabeza. La pelota llega a Eduard Streltsov quien amaga dos veces, dejando a los defensores en el camino, para cruzar la pelota lejos del alcance del arquero búlgaro, empatando el partido. Faltaban cuatro minutos; antes del final Tatushin convierte el 2 a 1 definitivo que pone al equipo soviético en la final.

Streltsov no juega la final que consagra a la URSS por 1 a 0 ante Yugoslavia. La lesión de Ivanov, su compañero en el ataque del Torpedo, decide a Graviil Kachalin, técnico de la Selección, a reemplazarlo por otra dupla ofensiva con la característica común de pertenecer al mismo equipo local. (Después hablamos de los caprichos de los técnicos de hoy… ¡era 1956!). El elegido es Nikita Simonyan quien, después de la final, le ofrece a Streltsov su medalla de oro. En ese entonces, la política del Comité Olímpico Internacional era que sólo los que jugaban la final recibían la presea dorada. Streltsov la rechaza: “Nikita, yo ganaré muchos otros premios”.

El gesto contiene un augurio fallido: la carrera de Streltsov estaba a punto de pegar un giro dramático.

(continúa mañana)

20.11.09

el pelé ruso (I)

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La historia de Eduard Anatoliyevich Streltsov empieza como todas las grandes historias suelen empezar. Nace en Perovo, un suburbio moscovita, el 21 de julio de 1937. El pequeño Eduard crece sin padre, un soldado que sobrevive a la Guerra pero que prefiere establecerse en Kiev que volver con su esposa e hijo en Moscú. Sofía, su madre, trabaja en una fábrica metalúrgica; pero tiene una salud resentida por problemas cardíacos congénitos. Sus propias palabras señalan la realidad de esos días: “el único placer, el único destello de luz en los días grises de la semana, era el fútbol”.

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En la fábrica Fraser, el talento futbolístico de Sterltsov es rápidamente reconocido. A los 13 años ya juega en el equipo de la fábrica. El joven hincha del Spartak de Moscú, se luce en un encuentro que el Fraser juega con las inferiores del Torpedo. Tras el partido, el técnico del Torpedo lo invita a probarse en el equipo mayor.

Todas las crónicas registran que llega a las puertas del club con una valija de madera; ninguna nos dice si soñó siquiera con que el club a cuyas puertas llama le pondría, algún día, su nombre al estadio.

(continúa mañana)