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5.2.09

algo de Ástor

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De la investigación para el post de “Adiós Nonino”, nos quedamos con algunos datos que valen la pena seleccionar, para destacarlo en este rinconcito de chatarra.

Pablo Ziegler, uno de los músicos de Piazzolla, aporta en una entrevista a “La Nación”, datos técnicos que explican la novedad del estilo de Àstor Piazzolla en el tango:
“Creo que Astor descubrió ya a partir de su tango "Prepárense" su estilo. Su gran hallazgo fue la polirritmia a partir de la marcación 3-3-2 (pám-pam-pam / pám-pam-pam / pam-pam) y de su ensamble a lo politonal algo que no había existido en el tango. Esto último implicaba la superposición de acordes mayores y tonos enteros al estilo Debussy; el empleo de dos tritonos mayores que supo utilizar Béla Bartok.

Su música tenía mucho de Bartok; él se había embebido del Concierto para Percusión y Celesta del gran húngaro. Y fijate qué curioso: Bartok se basa mucho en el folklore rumano siendo Rumania uno de los países más latinos de Europa. Además Nadia Boulanger su maestra de París (con su "Sinfonietta" Astor había ganado una beca para estudiar con esta prestigiosa docente) lo había vuelto loco con los Cuartetos de cuerdas de Bartok (y esos rasgos melódicos de tonos y semitonos al estilo modal de la música gitana) y también con el estudio del contrapunto (porque ella le daba un sinfín de temas para que Astor los desarrollara en fugas).

(…)

Creo que por un lado Astor encontró entre el jazz y Bartok su propio lenguaje. Lo rítmico de Bartok más la politonalidad (encadenamiento de acordes) de Debussy y Stravinsky y las sucesivas tríadas del jazz más el desarrollo (A-B-A o A-B-C-A) al modo de la música clásica más los raptos de lirismo melódico dictados por su amor a la música de Puccini. Mucho de eso se descubre en sus últimas "Camorras" .

Ástor escribía muy bien para piano. Su música está escrita desde el piano no desde el bandoneón. Y él sabía explotar maravillosamente esa porción del registro del bandoneón (una octava) que pertenece tango a la mano izquierda como a la derecha. Esto sin olvidar los bordoneos amilongados que los tomó de Osvaldo Goñi el pianista de Troilo.”

Ziegler recuerda a Nadia, la profesora de música de Piazzolla. Hay una muy linda anécdota contada por el propio Ástor y que vale la pena recordar. Tras ganar un concurso, el gobierno francés lo beca para estudiar con Nadia Boulanger en París. Y Ástor cuenta el primer encuentro con su profesora:
Cuando fui con todos mis kilos de sonatas y sinfonías bajo el brazo y se los di, le dije: "Maestra, éste es mi premio, lo recibí yo, en fin, aquí están mis obras..." Ella leía las partituras que era un monstruo, así que empezamos a analizar mi música y salió con una frase que me pareció horrenda: "Está muy bien escrita". Y paró, con un punto redondo así como una pelota. Después de mucho rato, me dijo: "Acá usted se parece a Stravinsky, se parece a Bartok, se parece a Ravel, pero sabe lo que pasa? Yo no encuentro a Piazzolla acá". Y entró a investigar mi vida particular, que hacía, que tocaba, que no tocaba, donde vivía, si era casado, si estaba juntado, parecía del FBI! Y yo tenía mucha vergüenza de contarle que era un músico de tango, absoluta vergüenza tenía. Al final le dije: "Yo toco en un nightclub ". No quise decir cabaret. Y ella: "Nightclub, mais oui, pero eso es un cabaret". "Si", respondí y pensaba: "A esta vieja le voy a dar con un radio en la cabeza". Se las sabia todas! (…) "Usted me dice que no es pianista, que instrumento toca, entonces?" -insistía ella-. Y yo no quería decirle que tocaba el bandoneón, porque pensaba "ahí ésta me tira por la ventana del cuarto piso con bandoneón y todo". Finalmente se lo confesé y me hizo que le tocara unos compases de un tango mío. De repente abre los ojos, me toma la mano y me dice: "¡Pedazo de idiota, esto es Piazzolla!". Y agarré toda la música que había compuesto, diez años de mi vida, lo tiré al diablo en dos segundos. (…) Ella me enseñó a creer en Astor Piazzolla, en que mi música no era tan mala como yo creía. Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaret y resulta que yo tenía una cosa que se llama estilo. Sentí una especie de liberación del tanguero vergonzante que era yo. Me liberè de golpe y dije: “Bueno, tendré que seguir con esta música, entonces'".

FUENTES:

Una nota de René Varga Vera en “La Nación”, “Tributo a un genio sin fugas ni misterios” :
https://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=175414

Un reportaje de Gónzalo Saavedra a Piazzolla poco antes de su muerte, en Barcelona en 1995:
http://www.piazzolla.org/interv/index.html

3.2.09

conozco la canción: adiós nonino

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“Me propuse mil veces hacer uno superior y no pude”.
ASTOR PIAZOLLA

Puede ser que alguna vez, cuando tengamos que cerrar la cortina de este experimento fallido llamado Argentina, nos den la posibilidad de llevarnos algunas chucherías de recuerdo. En esa eventual caja de cartón, mezcladas con las tiras de Mafalda, un Eternauta, una pluma desflecada del Ángel Gris, un verso orlado con brillo de luna blindada de Tuñón y la serpentina enredada de un carnaval de los cincuenta, estará (sin dudas) una versión grabada de “Adiós Nonino”.

Cuentan que, poco después del mediodía del 13 de octubre de 1959, don Vicente, sentado en su sillón, escuchaba de boca de su esposa Asunta, las noticias de su hijo, el músico. La carta traía imágenes de Nueva York, la misma ciudad en la que don Vicente había caminado con su hijo. Ahora, tantos años después, el chico (grande, casado y con hijos) se empecinaba en abrir mercado a su particular visión del tango con la que se ganó el odio acérrimo de los que se pasaban el tiempo momificando la música por excelencia de los porteños.

Boicoteado por los diarios, las emisoras y las discográficas, el hijo de don Vicente emigró siguiendo el destino argentino. Pero las cosas no le venían nada bien. El Quinteto que había formado, no cosechó el éxito esperado en Estados Unidos y Ástor, el hijo de don Vicente y doña Asunta, se mantenía en cabarets for export, tocando “El choclo” o “La comparsita” con pañuelito blanco de compadrito al cuello.

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Creemos que doña Asunta silenció algunas de las palabras de su hijo, aquellas que podía transmitir la frustración por el fracaso de aquella gira. Seguramente se mordió la lengua, para no decirlas, y alzó la vista para comprobar si su marido se había dado cuenta de la mentira piadosa.

Pero don Vicente, Nonino, estaba serenamente dormido para siempre.

Ástor Piazzolla recibió la noticia de la muerte de su padre en Puerto Rico, poco antes de presentarse en el Club Flamboyan. El mazazo lo dejó aturdido varios días

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Cuando regresó a Nueva York, un par de días después, de camino del aeropuerto, empezó a reconocer todos los lugares que había transitado de niño con su padre. “Miraba los barrios por los que íbamos pasando, los subterráneos, la calle Cuarenta y Dos, la calle Once, el Central Park. Todos los recuerdos se me vinieron de golpe a la cabeza y en todos estaba mi padre. Cuando entré en mi departamento de la calle Noventa y Dos, me senté en un sillón y me quedé un rato así, como en el aire” recordaría Piazzolla años después.

Esa tarde agarró el bandoneón y en poco más de 45 minutos, escribió de un tirón ese réquiem antológico que es “Adios Nonino”.



Al año siguiente, lo estrenaría, dirigiendo a su Quinteto, en Radio Splendid, en la Buenos Aires que se le rendiría finalmente.

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La obra tendría un eco poético en los versos de Eladia Blázquez que poco después escribiría la letra para esa música superlativa. El propio Piazzolla avalaría la versión de Eladia, asistiendo al estreno de la canción en Mar del Plata, en la voz de Raúl Lavié.

La siguiente es la versión con el texto de Eladia interpretada por Madrigal, el grupo vocal rosarino:



VIDEOS:

Ástor tocando “Adiós Nonino” en el programa de Tato Bores:



Otra versión de Ástor Piazzolla para la BBC, en vivo, en 1989:



Una versión de Deep Purple, en un recital en Córdoba:



Otra versión de Rodolfo Mederos:



Otra de Juanjo Domínguez:



Un video en homenaje al pintor Carlos Gorriarena (fallecido el año pasado) con la versión de Eladia Blazquez de “Adios Nonino”, con los cuadros pintados por una alumna del pintor que integró su taller:



Una versión de Daniel Barenboim en Berlín, 1998:



Una versión de “La Camorra”, en el Museo de Arte Decorativo, en 2005:



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FUENTES:

Una nota de Gaspar Astarita en “Todo Tango”:
http://www.todotango.com/spanish/biblioteca/cronicas/adios_nonino.html

Una nota recordatoria en “Clarín”:
http://www.clarin.com/diario/1999/10/31/c-00601d.htm

Dos sitios en homenaje a Piazzolla:

http://www.piazzolla.org

http://www.piazzollazzo.com.ar/

La versión de Eladia Blázquez:
http://www.tango-tour.com.ar/Magazine/eltangonuestroadiosnonino.htm

El weblog de Eladia:
http://eladiablazquez.blogspot.com/

http://eladiablazquez.iespana.es/

Las distintas versiones de “Adios Nonino”:
http://www.piazzolla.org/music/adios_nonino/main/

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