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18.4.18

el hombre pararrayos

la nación

Roy Cleveland Sullivan siempre fue un hombre feliz. Había nacido en un hogar modelo en el condado estadounidense de Greene, Virginia, se había casado con la mujer que amaba y había logrado su soñado trabajo de guardabosques. Todos sus vecinos opinaban lo mismo de él: un tipo afable, alegre, simpático, risueño y de lo más normal. Pero un día, su sonrisa comenzó a borrarse hasta dejar solo una mueca triste en su rostro.

Nacido el 7 de febrero de 1912, Sullivan empezó a trabajar como guardabosques a los 24 años en el Parque Nacional Shenandoah de Virginia, el lugar donde tendría su primer encuentro con la desgracia que lo perseguiría hasta su muerte. En abril de 1942 lo sorprendió ahí una terrible tormenta y no tuvo mejor idea que refugiarse en una torre de vigilancia contra incendios, que, al estar recién construida, no contaba con pararrayos.

Un rayo cayó sobre Sullivan y lo dejó inconsciente. Cuando se recuperó, encontró una larga línea de quemaduras que corrían por toda la pierna derecha junto a un agujero humeante en el zapato, del que brotaba sangre por la suela. El rayo le había alcanzado el dedo gordo del pie derecho y le había hecho perder la uña. No sería la última vez que el hombre sufriría la furia de la naturaleza.

Ya casi había olvidado el incidente, cuando en julio de 1969, conducía su camioneta en el parque por un paso de montaña con la ventanilla abierta, cuando de repente escuchó un ruido ensordecedor: un rayo entró por la ventanilla, lo golpeó y lo hizo dar un vuelco. Salvo algún chamuscón, logró salir ileso. Esto no sería todo, cinco descargas más caerían sobre él en tan solo siete años, entre 1970 y 1977.

La seguidilla fue fatal. En 1970, un rayo golpeó el transformador de electricidad cercano a la casa de Sullivan, se desvió e impactó sobre él. Terminó con parte de su piel quemada. En 1972, lo sorprendió otra tormenta en el parque y lo alcanzó un rayo que le quemó todo el pelo. En 1973, patrullaba en medio de una lluvia; cuando el agua empezó a amainar, decidió bajar de su camioneta y ahí mismo cayó herido por un rayo.

En 1976, tres años después de su último evento desafortunado, Sullivan ya era una persona diferente: maldecía el día que había nacido y a menudo se le podía ver solo. Nadie quería estar cerca de él, a excepción de su esposa. Ese año llegó una vez más una tempestad y de nuevo trató de huir de su destino, pero tampoco pudo y terminó golpeado por sexta vez por un rayo.

Pero su (nunca querido) ingreso al Libro Guinness de los récords, se produjo el 25 de junio de 1977. Sullivan estaba pescando, solo y de pie en un lago poco profundo, cuando una descarga eléctrica volvió a impactarlo de lleno en la cabeza, lo que derivó en quemaduras en el poco pelo que le quedaba y en el torso. El hombre se tiró al lago y luego corrió hasta su auto, como si fuera posible esconderse allí de la mala suerte.

El “rayo” final no se lo asestó la naturaleza, sino su esposa. Ella era la única que había quedado a su lado y que, en cierta forma, lo mantenía en pie entre tanta desgracia. Pero un día, mientras él le ayudaba a tender ropa en el jardín de su casa, un rayo alcanzó a la mujer. Esa fue la prueba final que necesitó ella para decidirse a seguir los pasos del resto del pueblo: se alejó de él para siempre. Lo abandonó.

Esa descarga emocional fue demasiado para Sullivan: en la mañana del 28 de septiembre de 1983, a los 71 años, tomó su arma reglamentaria decidido a ponerle fin a su vida. El tango diría que “ni el tiro del final” le salió, ya que no murió de ese disparo. La muerte le llegó días después como consecuencia de una infección que le había provocado esa bala. La ciencia todavía no puede hasta el día de hoy descifrar la extraña atracción que tenía este hombre con los rayos.

(…)

CARLOS MANZONI
“Crónica detrás de la desgraciada atracción del hombre ‘pararrayos’”
(la nación, 16.04.18)

31.7.17

tabla ouija

cultura bizarra

(…)

El rastro histórico de la Ouija atraviesa todo tipo de imprecisiones y específicamente, los espacios vacíos de su propio mito: ninguna investigación parece concluir de manera muy clara el lugar y fecha donde se utilizó por primera vez. Aún así, varios historiadores coinciden que la huella más antigua acerca de su posible origen se encuentra en Grecia: hay existen indicios que Pitágoras, utilizaba alrededor del año 540 A.C un instrumento similar para acceder a “conocimientos invisibles”. Se trataba de “una tabla mística se movía a través de letras y símbolos” y que componía mensajes en apariencia provenientes de entes invisibles que utilizaban la tabla como medio de comunicación con el mundo real. No obstante, Pitágoras nunca aclaró si se trataba de un ejercicio mental y de lógica con algún truco de prestidigitación, como se aseguró en varias crónicas de la época.

(…)

También hay relatos y crónicas chinas, que aseguran que alrededor del año 340 AC, se usaba en buena parte del continente asiático una tabla rodeada de piedras que permitía la comunicación con espíritus inquietos. Se trataba de un largo ritual que incluía ayunos sacramentales y ofrendas en pan, para asegurar que los ancestros pudieran expresar letra a letra, sus visiones sobre el pasado y el futuro.

(…)

Los primeros datos ciertos sobre la OUIJA como instrumento espiritista y ocultista, aparecen por primera vez en Francia, cuando el psíquico M. Planchette creó una tabla muy semejante a la actual, a través de la cual aseguraba comunicarse con los recién fallecidos. Posteriormente, el norteamericano Elija J. Nond le hizo algunas modificaciones y la vendió como curiosidad de Feria en Nueva York. Por último, William Fuld compró los derechos y la patentó, llamándola por primera vez “La tabla parlante”, término que se popularizó y que posteriormente patentó como parte de una serie de herramientas de “uso psíquico”.

(…)

Resulta intrigante que la OUIJA se convirtió en un icono de lo culto desde las estanterías de las jugueterías estadounidenses: en febrero de 1891, los primeros anuncios que comercializaban a la llamada “Ouija, la maravillosa tabla que habla” despertó la curiosidad de la ciudad de Pittsburgh, donde comenzó a venderse en una tienda de juguetes y curiosidades. La pequeña campaña publicitaria describió a la tabla como un “dispositivo misterioso” capaz de responder preguntas “sobre el pasado, el presente y el futuro”. Fue un éxito inmediato: de pronto, el tablero parecía ser el juguete predilecto de los niños estadounidenses y su fama se extendió alrededor del país, donde fue considerado una “reliquia enigmática” y también, una extraña conexión con lo desconocido.

(…)

Kate y Margaret Fox, dos hermanas residentes en Nueva York convirtieron la presunción de los mensajes entre vivos y muertos en un espectáculo realista que atrajo multitudes y también la curiosidad periodística.

(…)

Fue cuestión de tiempo que la OUIJA y el espiritismo coincidieran en intenciones pero sobre todo en popularidad. La Kennard Novelty Company, los primeros fabricantes en distribuir el tablero OUIJA, notaron de inmediato las posibilidades que ofrecía mezclar la noción sobre lo desconocido de la tabla y el entusiasmo que las sesiones espiritistas despertaban en buena parte del país.

(…)

…en 1920, los servicios telefónicos estadounidenses información que había una recurrencia de llamadas telefónicas de hombres y mujeres que aseguraban haber resueltos crímenes “Gracias a la Ouija”, en especial el del jugador Joseph Burton Elwell, que recibió enorme publicidad y jamás fue resuelto. En 1921, el New York Time informó que una mujer de Chicago había sido internada en un hospital psiquiátrico debido que los espíritus “le susurraban secretos sobre su madre muerta”. En 1930, los lectores de los periódicos se emocionaron ante el relato desconcertante de dos mujeres de Buffalo (Nueva York) que asesinaron a otra siguiendo instrucciones de un espíritu con el que habían entablado comunicación a través de la QUIJA.

(…)

El éxito se convirtió en el prolegómeno de una serie de cuestionamientos sobre la creencia y para la segunda mitad del siglo XX, tanto la tabla como las elaboradas sesiones de comunicación con el más allá habían pasado a ser una curiosidad cultural intrascendente.

(…)

AGLAIA BERLUTTI
“Ouija: la tenebrosa historia de un juego controvertido”
(cultura bizarra, 26.07.17)


28.7.17

agloe

wikipedia

Para aquellos que vieron la película o leyeron el libro “Ciudades de Papel”, conocen la historia de Agloe, la ciudad que nunca existió, que un día apareció y que otro día, desapareció de Google Maps.

Si usted confecciona mapas, un problema que enfrenta es que se lo copien. Porque es difícil probar que alguien le pirateó un mapa. Ante ese problema, Otto G. Lindberg (director de la compañía General Drafting Company) y su asistente Ernest Alpers tuvieron una brillante idea: poner en el mapa que desarrolló su empresa, una ciudad inexistente. De tal modo, cuando vieran un mapa que registrara ese ciudad, quedaría probado que habían truchado su producto.

Combinando las iniciales de sus nombres y apellidos, inventaron la ciudad de Agloe y la ubicaron en un cruce de rutas sin asfaltar en las montañas de Catskill: NY206 y Morton Road, al norte de Roscoe, Nueva York.

Años después, la compañía Rand McNally publicó un mapa con la ciudad de Agloe muy oronda en su publicación. Lindberg demandó a la Rand McNally pero se encontraron con una réplica inesperada: ellos enviaron a una persona al lugar y encontraron una fábrica. No sólo eso: la fábrica se llamaba Agloe General Store.

¿Qué había pasado? Los propietarios del almacén ubicaron su negocio en el cruce de rutas mencionado y examinando un mapa, lo bautizaron con el nombre del poblado inexistente.

Hasta la década del ’90, el pueblo seguía apareciendo en ese y otros mapas de los Estados Unidos, pese a que la fábrica había cerrado mucho tiempo atrás. Más aún: Agloe aparecía en Google Maps, hasta marzo de 2014, cuando lo sacó de su aplicación.

De ese modo, Agloe desapareció, definitivamente, de los mapas de Estados Unidos.


FUENTES:

https://es.wikipedia.org/wiki/Agloe

http://www.nacion.com/ocio/revista-dominical/Nota-curiosa-ciudad-imaginaria-mapa_0_1411058900.html

http://www.datosfreak.org/datos/slug/agloe-delaware-nueva-york

20.4.17

la bella y la bestia

cultura científica

No hace mucho que se estrenó la nueva versión del clásico de Disney, La Bella y la Bestia, en la que los dibujos animados dejan paso a los actores y actrices de carne y hueso y a las imágenes generadas por ordenador, y como ha ocurrido en anteriores ocasiones, está siendo todo un éxito en pantalla.

La historia que cuenta Disney en la Bella y la Bestia se basa en el cuento homónimo de la escritora francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (La Belle et la Bête), que a su vez se basó en el relato que escribió Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, también francesa. ¿Pero en que se inspiró esta última para idear el cuento? Pues parece estamos ante una narración basada en hechos reales.

El protagonista real de la historia se llamaba Pedro González, supuestamente el hijo del jefe de una tribu guanche, natural de Tenerife, donde vino al mundo en el año 1537. Si no fuera por el detalle de que nació con una característica que no pasaba precisamente desapercibida, y que hizo que fuera abandonado en un orfanato en la isla, hubiera llevado una vida bastante normal, pero su cuerpo estaba recubierto completamente de pelo.

A esta condición se le llama hipertricosis, aunque en ocasiones se usa un nombre más llamativo, como es síndrome del hombre lobo o síndrome de Ambras. Este último nombre se debe a varias pinturas de Pedro González que se encuentran en el Castillo Ambras, en Innsbruck, Austria, donde están representados tanto él, como su esposa y también dos de sus hijos.


La hipertricosis es una condición muy poco frecuente, que destaca por provocar un aumento considerable de la cantidad de pelo en el cuerpo, pudiendo ser localizada en zonas específicas, como ocurre con la hipertricosis auricular, o en todo el cuerpo, como ocurre en la hipertricosis general.

(…)

A los 10 años de edad, siendo un niño tan llamativo, Pedro González fue enviado como regalo desde Canarias hasta Bruselas, donde la intención es que fuera recibido por el emperador Carlos V y su tía, que era la gobernadora de los Países Bajos, pero durante el viaje en barco, un grupo de corsarios franceses asaltó el navío y capturó al pequeño niño peludo, el cual obsequiaron al rey de Francia, Enrique II de Valois.

A pesar de que hay variantes de esta historia, Pedro González acabo en la corte francesa, donde incluso empezó a usar el nombre latinizado de Petrus Gonsalvus. Un diplomático italiano en palacio, Giulo Alvarotto, fue una de las primeras personas en dar cuenta de la gran curiosidad que levantó el niño cuando llegó a París, y lo describió de la siguiente manera:
“Su cara y su cuerpo está recubierta por una fina capa de pelo, de unos cinco dedos de largo (unos 9 cm), de color rubio oscuro, más fina que la de una marta cibelina, (Martes zibellina, un mustélido muy apreciado en peletería) y de buen olor, si bien la cubierta de pelo no es muy espesa, pudiéndose apreciar bien los rasgos de su cara”.
(...)

A pesar de su aspecto salvaje, Pedro González había recibido una buena educación, y el propio Enrique II se encargó de que aún mejorara más su formación para “civilizarlo” todo lo posible, puesto que por aquellas fechas el mito de los hombres salvajes hacía pensar que Pedro fuera medio persona, medio animal. Así le proporcionó formación en latín y otras lenguas y le inculcó las refinadas costumbres sociales del momento. Poco a poco en la corte parisina, comenzó a ser conocido como “el salvaje de Canarias”, pero tuvo en todo momento la protección del rey, y pasó a formar parte de su servidumbre, al ir creciendo. Sus primeros trabajos fueron como ayuda de cámara, y era parte de los criados que llevaban la comida al rey, con la diferencia de que él tenía que mostrarse al monarca y a sus invitados cuando éste se lo pidiera. También parece que hizo de catador de la comida del rey. A pesar de ser parte de la servidumbre, era llamado Don Pedro González, se supone que por ser descendiente de un jefe guanche.

(…)

Pedro (…) se hizo adulto viviendo en la corte parisina, hasta el fallecimiento de Enrique II, momento en que su mujer, la reina Catalina de Médici, decidió concertar un matrimonio para “el salvaje de Canarias”. Para ello eligió a Catherine, una joven noble de su corte de gran belleza. El mito de la Bella y la Bestia comenzaba a gestarse aquí. Supongo que para la reina fue una situación divertida y no dejó que la joven viera a Pedro hasta el momento de la boda, por lo que parece que ésta quedó horrorizada al descubrir a su pretendiente. Por el contrario, es de suponer que él estaba encantado. Catherine accedió a casarse por obediencia a su reina, y en contra de lo que la mayoría de la gente esperaba, congeniaron bastante bien y no hubo problemas en el matrimonio.

cultura científica

Genéticamente hablando, la hipertricosis lanuginosa congénita puede ser causada por una mutación de las bandas 8q12;q22.1 y 8p11.2;q22.2 del cromosoma 8, concretamente una inversión paracéntrica, es decir los genes que cambian su orden no afectan al centrómero del cromosoma. Una mutación espontánea podría producir esta afectación, y por lo tanto no sería necesario que ningún antepasado hubiera tenido hipertricosis para que Pedro González la padeciera. En cualquier caso, la condición, una vez que aparece, es autosómica dominante, y la probabilidad de que los hijos la hereden es alta, como podemos comprobar con sus hijos.

(...)

Del matrimonio entre Pedro y Catherine nacieron seis hijos, tres niños y tres niñas: Madeleine, Enrique, Françoise, Antonietta, Horacio y Ercole, cuatro de los cuales heredaron la hipertricosis de su padre. Tanto los niños Enrique y Horacio, como las niñas Madeleine y Antonietta, tenían el cuerpo y la cara cubiertos de pelo como su padre. Este hecho coincide y sobrepasa las probabilidades de heredar esta condición, si es autosómica dominante, como la hipertricosis congénita lanuginosa, y no está en los cromosomas sexuales.


En ese caso la probabilidad esperada sería del 50 % de los hijos con hipertricosis y el otro 50 % no afectados. Pedro tuvo 4/6 hijos con la afectación, es decir 2/3 o 66,66 %. También hay datos de que algunos de los nietos de Pedro González heredaron esta condición, pero los datos y las pistas sobre los González se diluyen a partir de la tercera generación.

(…)

Con Pedro González muy mayor, pero aun con vida, un médico llamado Marcus Antonius Ulmus, publicó en 1602, Physiologia barba humanae, un libro de trescientas páginas que recopilaba las opiniones e investigaciones de los “médicos y filósofos ilustres” de muchos siglos atrás sobre el pelo y las barbas. Al igual que otros autores médicos de su época, Ulmus asociaba el crecimiento del vello facial con la potencia sexual, por lo que no se habría sorprendido de que Pedro fuera padre de al menos seis niños.

Otro médico, Felix Platter, de Basilea, escribió sobre la familia de González en su obra, Observationes, hablando sobre la inexistencia de salvajes cubiertos de pelo en islas o países remotos, y nombrando a nuestros protagonistas como un ejemplo de personas normales que simplemente tenían un problema de crecimiento de pelo no deseado en muchas zonas de su cuerpo.

(…)

Cuando Catalina de Médici falleció, la peculiar familia al completo fue entregada como un presente a Margarita de Austria, gobernadora de Flandes y duquesa de Parma, y de sus manos, posteriormente pasaron por herencia al hijo de ésta, Alejandro Farnesio. Como se puede deducir, la vida de los González no estuvo exenta de lujos, pero fueron pasando de un lugar a otro, donde fueron exhibidos como animales salvajes, a pesar de su fina educación y preparación.

Los propios hijos de Pedro fueron separados y dados como regalos a diferentes nobles, una vez que se establecieron en Italia.

(…)

Pedro González falleció en 1618 en Capodimonte, en la región de Lacio, en Italia, y a pesar de haber llevado una vida tan inusual, murió cuando tenía 80 años, algo también bastante extraño para su época. Este hombre nunca pasó desapercibido, y no son pocos los historiadores e investigadores que piensan que su historia fue la que inspiró el cuento de la Bella y la Bestia, como adelantábamos al principio.

(…)

CARLOS LOBATO
“La hipertricosis del guanche que inspiró a la Bestia”
(cultura cientifica, 14.04.17)

18.4.17

el trino del diablo

wikipedia

Giuseppe Tartini fue un violinista italiano del siglo XVIII, uno de los más grandes del instrumento (tal vez, sólo superado por Pagnanini). Una de sus obras más conocidas es la Sonata para violín en sol menor, composición que se ha hecho célebre por ser muy díficil de tocar y que exige una técnica y pericia que es todo un desafío, aún para los afamados violinistas contemporáneos.

Su dificultad tiene una “explicación”: fue compuesta por el mismísimo Diablo, una entidad que tenía un dedo adicional, un sexto dígito apto para pulsar el violín.

La historia le fue contada por el propio Tartini al astrónomo francés Jérôme Lalande que después éste reprodujó en su libro Voyage d'un François en Italie. De este modo Tartini contó su encuentro con el Diablo:
Una noche, en el año 1713 soñé que había hecho un pacto con el diablo a cambio de mi alma. Todo salió como yo deseaba: mi nuevo sirviente anticipó todos mis deseos. Entre otras cosas, le di mi violín para ver si podía tocar. ¡Cuán grande fue mi asombro al oír una sonata tan maravillosa y tan hermosa, interpretada con tanto arte e inteligencia, como nunca había pensado ni en mis más intrépidos sueños! Me sentí extasiado, transportado, encantado: mi respiración falló, y desperté. Inmediatamente tomé mi violín con el fin de retener, al menos una parte, la impresión de mi sueño. ¡En vano! La música que yo en ese momento compuse es sin duda la mejor que he escrito, y todavía la llamo el “Trino del Diablo”, pero la diferencia entre ella y aquella que me conmovió es tan grande que habría destruido mi instrumento y habría dicho adiós a la música para siempre si hubiera tenido que vivir sin el goce que me ofrece.
Casualmente, su sucesor (y tal vez superador) Niccolò Paganini también fue acusado de haber hecho un pacto con el Diablo para lograr su eximia técnica. Muy probablemente tanto Niccolò Paganini como Giuseppe Tartini eran buenos conocedores de las técnicas de promoción y hayan dejado correr esos rumores para llamar la atención en su época.

Como curiosidad adicional del Trino del Diablo, hay una modificación de Fritz Kreisler (la cadenza) que para algunos mejora la obra original y muchas versiones la incluyen como parte fundamental de la obra.


Ivry Gitlis (violin) - Shuku Iwasaki (piano)


FUENTES:

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sonidos-y-palabras-humor-e-ironia-en-el-trino-del-diablo-de-daniel-moyano/html/54676116-a0fd-11e1-b1fb-00163ebf5e63_3.html

https://es.wikipedia.org/wiki/El_Trino_del_Diablo

https://es.wikipedia.org/wiki/Giuseppe_Tartini

http://seryhumano.com/web/sonata-para-violin-en-sol-menor-el-trino-del-diablo/

https://jordicervellogarriga.wordpress.com/2015/01/19/il-trillo-del-diavolo/

10.4.17

ataúdes de seguridad

abc

(…)

Los avances médicos han ido permitido con los años certificar con certeza la muerte de una persona y la práctica cada vez más extendida de la incineración han mitigado casi por completo el miedo a ser enterrado vivo, pero a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX suscitó tales temores que se dejaron testamentos con todo tipo de indicaciones para evitar tan amargo trago, como que su cadáver fuera decapitado o nunca fuera enterrado. Las epidemias de cólera llevaron a enterrar con urgencia a muchos afectados ante el temor al contagio, dando pie a incontables leyendas sobre enterrados vivos que inspiraron relatos como «El entierro prematuro» de Edgar Allan Poe o cuadros como «Inhumación precipitada» del artista belga Antoine Wiertz.

Se inventaron además sofisticados dispositivos para los ataúdes de madera cuyo uso, antes reservado para nobles y burgueses, se extendía entonces al resto de la población. Los llamados «ataúdes de seguridad» estaban provistos de mecanismos para permitir al individuo enterrado alertar de que seguía con vida o incluso salir de su sepultura.

El primero registrado, construido por orden del duque Ferdinand de Brunswick antes de su muerte en 1792, tenía un tubo que comunicaba con el exterior para que entrara aire fresco y una cerradura que se abría con una llave colocada en un bolsillo especial. Otra llave junto a la anterior abría la puerta de la tumba. Seis años después, el sacerdote alemán P.G.Pessler sugirió que todos los ataúdes llevaran un cable dentro de un tubo que permitiera tocar las campanas de la iglesia para llamar la atención. Su sugerencia, que algunos han llegado a relacionar con el dicho «salvado por la campana», inspiraría algunos de los modelos posteriores de ataúdes de seguridad.

La obsesión de Bateson

El campanario ideado por George Bateson le llevó a recibir de manos de la reina Victoria la Orden del Imperio Británico, según recoge el libro «Gabinete de curiosidades médicas» de Jan Bondeson. Obsesionado por los horrores del entierro prematuro, cuentan que se roció con aceite de linaza y se prendió fuego.

Solo en Estados Unidos se registraron 22 solicitudes de patente de ataúdes de seguridad entre 1868 y 1925. Los había con tubo hueco y una escala de cuerda para poder salir una vez apartada la puerta corrediza de la tapa, pero los más comunes incorporaban sistemas eléctricos que ponían en marcha banderas, campanas o luces ante el menor movimiento del cadáver.

El chamberlán del zar Nicolás de Rusia, el conde Michel de Karnice-Karnicki, ideó un avanzado sistema conocido como «el Karnice» que ante el menor movimiento accionaba el mecanismo de apertura de un tubo de aire hasta el ataúd al tiempo que tañía una campana y sacaba una bandera. El problema era que detectaban hasta los ocasionados por la descomposición del cuerpo, provocando angustiosas alarmas y el consiguiendo descontento de los sepultureros que se encontraban con el lamentable estado del fallecido.

Ya en el siglo XX, el francés Angelo Hays creó un ataúd en el que se podía estar sentado, con un aparador con comida, con un ventilador que suministraba oxígeno, radio para pedir ayuda e incluso un baño químico. Él mismo había sido dado por muerto tras un accidente y se salvó gracias a la curiosidad de un agente de seguros que lo hizo exhumar.

El millonario estadounidense John Dackeney se hizo construir en los años sesenta una bóveda con puertas de acero que se abrirían cada noche por tres horas durante dos semanas después de su sepelio. Mucha gente fue a ver si salía cuando murió en 1969, pero no dio señales de vida. mucha gente iba a la capilla de Arizona donde estaba su cuerpo para ver si salía.

En 1995 el relojero italiano Fabrizio Caselli, patentó un ataúd con alarmas, teléfono, linterna y un estimulador cardiaco que vendía a 2.300 libras.

Pese a todos los ataúdes de seguridad inventados, no se ha documentado ningún caso de una persona que se haya salvado por uno de ellos aunque sí de personas dadas por muertas cuando no lo estaban. La Escuela de Medicina de Harvard estableció en 1968 los criterios de muerte cerebral usados para certificar un fallecimiento, pero no siempre se cuenta con los medios para realizar el examen.

(…)

M.ARRIZABALAGAARRIZABALAGA
“Artilugios para no ser enterrado vivo”
(abc, 04.11.13)

6.4.17

ovnis en el pasado

Una nota interesante publicada en “Infobae”, nos cuenta de la aparente evidencia de OVNIS en obras de arte del pasado. Algunos ejemplos son verdaderamente sugestivos y nos pareció que era un buen material para un post. Acá una picadita seleccionada de dicha nota, citada al pie. Para quedarse pensando.

infobae
Prodigiorum liber – Siglo IV

Julio Obsequens fue un italiano del siglo IV, que recopiló en Libro de los Prodigios la obra de Tito Livio, historiador romano, diferentes textos que hacen referencia a sucesos extraordinarios y sobrenaturales ocurridos en la historia de la actual capital italiana entre los años 249 a. C. y 12 a. C.

La ilustración pertenece a un avistamiento de un OVNI durante el renacimiento y el texto indica: "Algo como una especie de arma, misil de oro, se levantó con un gran ruido de la tierra y se disparó hacia el cielo".

infobae
El relicario del Vaticano – Siglo VI-VII

En la Biblioteca del Vaticano, Roma, se encuentra una caja relicario, que contiene piedras de Palestina, del siglo 6 ó 7. La imagen de la caja, una de las varias que posee, representa a María en la tumba de Jesús. Detrás, se eleva un extraño objeto, con una cúpula con diferentes entradas -o luces- desde donde sale un haz de luz.

infobae
Prajnaparamita Sutra – Siglo X

La imagen pertenece a la traducción, del siglo X, del sánscrito al tibetano del texto “Prajnaparamita Sutra” -Los Sutras de la Perfección de la Sabiduría- y se encuentra en un museo japonés.

Los dibujos representan a las Vimanas, una suerte de nave de dos pisos, circular o cilíndrica con ojos de buey y una cúpula. El texto asegura que voló con “la velocidad del viento” y dio a luz un “sonido melodioso”.

infobae
El Libro de las Buenas Costumbres – 1338

En “El Libro de las Buenas Costumbres” -Le Livre Des Bonnes Moeurs- del francés Jacques Legrand se retratan las virtudes Cristianas: Castidad, Precaución, Mansedumbre, Justicia, Moderación, Obediencia, Diligencia, Humildad, entre otras. Se encuentra en el Museo Conde de Chantilly.

infobae
Vida de la Virgen – Siglo XV
En la nave de la Notre-Dame de Beaune, en Borgoña, Francia, se encuentra un increíble tapiz, con datación del siglo 15, en el que se ilustran diferentes eventos de la vida de la Virgen María.

El detalle se encuentra en una de las imágenes de la izquierda, en el que se ven sobre tres figuras una especie de platillo volador en el aire.

infobae
La Madonna de San Giovannino – (1450-1460)

El trabajo del renacentista italiano Giovanni Bellini representa, a simple golpe de vista, a María mirando hacia abajo a dos niños. Sin embargo, en la pintura que cuelga en el Palazzo Vecchio en Florencia, Italia, también puede apreciarse a la derecha de la cabeza de María a un objeto volador en el fondo.

infobae
Nombre desconocido – Entre 1523 y 1700

En el Monasterio Dominicano, del pequeño pueblo rumano de Sighisoara, se encuentra esta extraña pintura, que no tiene una fecha clara de creación. La iglesia fue erigida en el siglo XIV, pero luego reconstruida en el XVII, por lo que resulta imposible conocer a qué periodo pertenece.

in embargo, la frase bíblica en alemán en el inferior (Israel, hoffe auf den herrn; Israel espera al Señora, en español) da una pista importante: debe ser posterior a 1523, cuando las sagradas escrituras se tradujeron por primera vez a la lengua teutona.

infobae
Ume No Chiri – 1844

Ume No Chiri es uno de los tres textos japoneses que relatan el aterrizaje de un objeto misterioso que se encontró a la deriva frente a la costa de la provincia de Hitachi del este de Japón en 1803. Lo otros dos son Shosetsu (1825) y Hyōryū Kishu (1835).

La ilustración retrata las características del objeto que hallaron los marineros flotando en el océano. Del “bote hueco”, como se lo llama, bajó una mujer, que al no hablar japonés, regresó a su nave y se perdió en el mar.

JUAN BATALLA
“OVNIs en el arte: 14 ‘pruebas’ de que los ET nos visitan desde hace mucho tiempo”
(infobae, 01.04.17)


25.1.16

viendo a bentham

wikipedia

Si visitas el University College de Londres puede que te sorprenda encontrar a Jeremy Bentham (1748-1832), o más bien lo queda de él, en una vitrina de cristal. Está sentado, con la mirada al frente y bastón favorito, al que apodó “Dapple”1 sobre las rodillas. La cabeza está hecha de cera. La auténtica fue momificada y ahora se encuentra en una caja de madera, aunque anteriormente había estado expuesta. Bentham pensaba que su cuerpo -él lo llamaba autoicono- sería mejor monumento conmemorativo que una estatua y cuando murió en 1832 dejo instrucciones sobre cómo proceder con sus restos. Esta práctica, sin embargo, no se ha extendido, si bien el cuerpo de Lenín sí fue embalsamado y se expone en un mausoleo especial.
1.Nombre del asno de Sancho Panza en la traducción al inglés del Don Quijote (N. del t.)
NIGEL WARBURTON
“Una pequeña historia de la filosofía”
fuente: http://issuu.com/russito/docs/warburton-nigel-una-pequena-histori

13.11.15

el sillón del diablo

abc

El Sillón del Diablo pasaría desapercibido en la sala 14 del Museo de Valladolid, entre el resto del mobiliario del siglo XVI, si no fuera por la leyenda maldita que se sienta sobre él. Hoy una cinta de seda disuade a los visitantes de descansar en él, pero en otro tiempo llegó a estar colgado en un rincón de la sacristía de la Capilla Universitaria, fijado a la pared a una respetable altura y boca abajo, para que nadie cometiera la misma imprudencia que los dos infelices bedeles que aparecieron muertos entre sus brazos.

Así al menos lo contó Saturnino Rivera Manescau en las «Tradiciones Universitarias (Historias y Fantasías)» que publicó en 1948. El investigador y profesor universitario recogió la terrorífica historia que ronda a este sillón frailero, llamado así por ser habitual en ambientes monásticos y religiosos.

La silla habría pertenecido al licenciado Andrés de Proaza, un médico «reputado en su ejercicio profesional como hombre que realizaba notables curaciones» en aquel año de 1550 en el que el cirujano Alfonso Rodríguez de Guevara estableció en Valladolid la primera cátedra de anatomía de España. El prestigioso cirujano granadino impartió durante 20 meses en un aula de la universidad sus lecciones, que incluían la disección y estudio anatómico de cadáveres procedentes del Hospital de Corte y del de la Resurrección.

Andrés de Proaza era uno de los más constantes asistentes a las clases. Se murmuraba que ejercitaba la magia en el sótano de su casa, situada en la calle de Esgueva. Los vecinos aseguraban que por la noche se escuchaban gemidos y que el río, al que daba la trasera de la casa, «llevaba teñidas sus aguas de rojo, como de sangre que en él se hubiera vertido, y se hubiera coagulado en largos filamentos, que flotaban y se perdían en la corriente».

Los rumores aumentaron aún más con la desaparición de un niño en el vecindario. Cuando las autoridades registraron la vivienda, encontraron los restos del pequeño al que el médico «había practicado, en una locura de investigación y de estudio, la disección en vivo, la vivisección, como confesara ante la autoridad», contaba Rivera Manescau.

Durante el proceso, el acusado aseguró que no había practicado la hechicería, pero alertó de que tenía un sillón que le había regalado un nigromante de Navarra al que salvó de la persecución que realizó fray Juan de Zumárraga en 1527. Sentándose en esa silla se recibía «luces sobrenaturales para la curación de enfermedades», pero quien se sentara en él tres veces y no fuera médico moriría, así como quien destruyese el sillón.

A Andrés de Proaza lo ahorcaron y sus bienes fueron a parar a un trastero de la universidad. Allí encontró el sillón un bedel, que se lo llevó para descansar durante la larga espera de las clases y a los tres días fue hallado muerto, sentado en él. También el bedel que lo sustituyó siguió su misma suerte a los tres días de haber tomado posesión de su cargo. Fue entonces cuando se recordaron las palabras de Proaza y se acordó colgar la silla en la capilla, de forma que nadie pudiera volver a usarla.

Allí permaneció hasta que fue derribado el antiguo edificio de la Universidad. El Sillón del Diablo pasó a formar parte de las colecciones del Museo Provincial en 1890 y al menos desde 1968 se expone en sus salas «como un exponente más del mobiliario del siglo XVI», según señala Eloísa Wattenberg.

(…)

Aunque Rivera Manescau decía no creer en la leyenda, no aconsejaba a nadie que se sentara en ella. «¡Lo mejor de los dados, es no jugarlos!», decía. Sin embargo, Wattenberg asegura que «hay gente que ha pedido permiso para pasar la noche sentada en el sillón», una petición que, «naturalmente», se les ha denegado.

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MÓNICA ARRIZABALAGA
"El Sillón del Diablo que concede el saber o roba la vida"
(abc, 07.05.15)

29.4.15

nessie

abc

El monstruo del lago Ness es, posiblemente, el animal más famoso del mundo. Y eso que ni siquiera se sabe con certeza si es un animal de verdad, un efecto óptico, un invento para atraer turistas o, incluso un dinosaurio del Jurásico que tardó en extinguirse. Y es que, entre las diferentes teorías que se barajan se encuentra la que afirma que Nessie era un plesiosaurio que logró librarse de la muerte y sobrevivir hasta nuestros días.

Con todo, el caso es que cuando hablamos de Escocia es difícil que no se nos venga a la cabeza el nombre de Nessie. Aunque es posible que esa conexión se pierda porque hace mucho que nadie dice haberla visto. Por eso Google quiere mantener vivo el mito y festeja el 81º aniversario de la búsqueda del monstruo con un «doodle».

La leyenda sobre el monstruo del Lago Ness comenzó durante el siglo VI, época en la que ya empezó a hablar de una extraña criatura que vivía en un río de Escocia. A partir de ese momento, el mito fue pasando de año en año hasta llegar a nuestros días. «En Escocia, dicen que una enorme criatura vive en el afamado lago de agua dulce conocido como lago Ness y el nombre de la bestia es Nessie», explica el profesor Juan Domingo Porfiri –Subdirector del Centro Paleontológico Lago Barrales- en su artículo «Los dinosaurios, mitos y verdades».

Con el paso de los años, una de las teorías que han cobrado más fuerza es la que afirma que Nessie era un ser prehistórico que habitó entre el período Jurásico (hace 199 millones de años) y el Trásico (ubicado hace 251 millones de años). «Su cuerpo se compara con el con el de un cierto grupo de reptiles marinos que convivieron con los dinosaurios, llamados Plesiosaurios. Esos reptiles marinos se caracterizaban por poseer un cuerpo globoso, aletas, una cola relativamente corta y un cuello extremadamente largo», añade el experto.

abc

Sea o una superviviente de los dinosaurios (y exista o no), lo cierto es que la descripción de Nessie se asemeja bastante a la que se da de los Plesiosaurios, pues eran unos animales cuyo cuerpo se correspondía con un gigantesco cuello que medía más que su cuerpo y su cola juntos. A su vez, este animal era tan flexible como una culebra y, según creen los expertos, solía nadar con su pequeña cabeza fuera del agua (de forma similar al monstruo del Lago Ness). Finalmente, contaba con dos aletas delanteras y dos aletas traseras, algo que –actualmente-, no se ha explicado sobre Nessie.

Con todo, a día de hoy la teoría es rechazada por los principales expertos, los cuales afirman que es casi imposible que un Plesiosaurio lograra sobrevivir en el agua dulce o, incluso, que no falleciera cuando un gigantesco meteorito cayó sobre la Tierra y puso fin a la era de los dinosaurios. Sin embargo, varios fósiles «vivientes» de criaturas prehistóricas encontrados a día de hoy (como un gigantesco calamar hallado en 1977 en Nueva Zelanda) han hecho dudar a muchos seguidores de los misterios.

Desde 1925 y sin excepción, todos los años al menos una persona asegura que se ha cruzado con el monstruo del lago Ness. Unos, desde cerca; otros a lo lejos, testimonios más o menos creíbles que se han ido almacenando en los archivos, pero desde hace más de un año que nadie se une a esta lista de «visionarios».

Gary Campbell, una habitante de Inverness (Escocia) que ostenta el récord de avistamientos del monstruo del lago Ness en los últimos 20 años, ha reconocido en alguna ocasión que es «una noticia muy triste». «No tenemos noticias de ella», aseguró en una entrevista a la BBC. Y sí, habló de «ella», porque se une a la teoría de que Nessie es hembra y de que no está sola, sino que vive acompañada por un macho o por su cría.

Eso explicaría que, en 1934, dos personas aseguraran haber visto al monstruo en dos lugares del lago separados por 28 kilómetros con menos de una hora de diferencia, aunque otros apuntan a que nada a gran velocidad y podría cubrir fácilmente esa distancia en una hora, por lo que Nessie sería la única habitante del lago.

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La primera la tomó Hugh Gray en 1933, pero no fue hasta un año después cuando el Daily Mail publicó una fotografía del monstruo, hecha por Robert Kenneth Wilson. Una de las instantáneas más famosas de la historia, aunque hay quien duda de su veracidad.

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“Las grandes incógnitas que rodean el misterio de la desaparición del monstruo del lago Ness”
EDUARDO DE RIVAS
(abc, 25.04.15)

31.8.11

remember pearl harbor!

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Owensville es una pequeña localidad de Indiana que, en el último censo de 2010, apenas superaba los 1.200 habitantes. Es uno de esos pueblos donde rara vez pasa algo. Y lo era en 1939, cuando la mañana del 7 de diciembre de 1939, sus pobladores encontraron que alguien había garabateado una inscripción en el frente del colegio secundario del pueblo. El hecho vandálico sacudió la modorra de la ciudad para levantar los comentarios de los pobladores.

Pero, nadie podía prever que ese graffiti pasaría a la historia, por su texto: “Remember Pearl Harbor” (“Recuerden Pearl Harbor”).

¿Por qué llamó la atención la apelación a recordar la base naval norteamericana en Hawaii, bombardeada por Japón que desencadenó la inclusión de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial?

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Por la sencilla razón que en 1939, Pearl Harbor no significaba nada para la gran mayoría del pueblo norteamericano. El ataque de Japón a la flota estadounidense aún no se había producido. Faltaban dos años para que se produjera. Mejor aún: dos años exactos para que el 7 de diciembre fuera “una fecha que vivirá en la infamia” como lo bautizara Roosevelt al dirigirse al Congreso al declarar la guerra al imperio japonés.

Cuando la guerra fue una realidad, los pobladores de Owensville recordaron el incidente que despabiló las siestas de la pequeña comunidad de Indiana.

Para reforzar lo ináudito del hecho, la frase fue usada en afiches de guerra para levantar la moral de los norteamericanos en esos tiempos bélicos.

Nunca se supo quién escribió ese graffiti. Los aficionados a lo paranormal, lo señalan como una prueba de la existencia de viajeros en el tiempo que hicieron una pequeña escala, en 1939, para dejar muestras de su presencia. Los Refutadores de Leyendas aludirán a la imposibilidad de probar la veracidad de lo dicho y que todo es un mito.

En esta vereda chatarra recordamos: Dios está en los detalles.

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FUENTES:

El blog de Joe Average:
http://weirdworldnews.blogspot.com/2005/12/remember-pearl-harbor.html

El artículo en Wikipedia (en inglés) de la escuela en la que se pintó el graffiti:
http://en.wikipedia.org/wiki/Owensville_High_School

Un muy buen artículo en el blog "Expedientes XXL":
http://expedientesxxl.blogspot.com/2010/09/el-graffiti-de-un-viajero.html

6.6.07

accidentes alimenticios

Milanesa a la napolitana

Clásico porteño, y por extensión argentino, que no puede faltar en el menú de ninguna parrilla, pizzería o bodegón que se precie de tal: nació en la primera mitad del siglo XX en el restaurante Napoli, situado frente al Luna Park. Este tenía un último cliente, fan del boxeo, que tras la última pelea se cruzaba para saborear una suculenta milanesa con fritas. Pero una noche, el ayudante de cocina quemó la última que quedaba... Don José Nápoli, dueño del reducto, tuvo una idea salvadora: retiró la parte quemada, le puso jamón, salsa de tomate y queso, un ratito de horno y... ¡boccato di cardinale! que el cliente aprobó y agradeció. Al día siguiente, el plato figuraba en el menú como Milanesa a la napolitana: había nacido una estrella.

Crêpes Suzette

Postre típico de Bélgica y Francia, es una crêpe rociada con una salsa de azúcar caramelizado, jugo y ralladura de naranjas, y licor (comúnmente Grand Marnier), que se flambea haciendo del conjunto una salsa espesa, dulce y caliente. Se dice que el plato fue creado en 1895 por Henri Charpentier, camarero asistente del parisino Monte Carlo Café. El muchachito, de sólo 14 años, servía nada menos que al príncipe de Gales (hijo de la reina Victoria y futuro rey Eduardo VII) y a una bonita invitada cuyo nombre era Suzette. Al prepararles las crêpes, preparadas en la cocina, pero calentadas en la mesa con la salsa, sus nervios hicieron que ésta se encendiera con el fuego: ¡imprevisto desastre! Charpentier logró dominarse, extinguió el fuego y probó la salsa como si fuera el procedimiento habitual, mientras se imaginaba guillotinado o, peor aún, despedido y... ¡voilà!: era exquisita. Al príncipe le encantó y le preguntó el nombre del plato, que el osado jovencito inventó al instante: Crêpes Princesse. "Pero hay una dama en la mesa –observó el galante aristócrata–. ¿No sería posible cambiarlo por Crêpes Suzette?" Charpentier accedió, por supuesto. Al día siguiente, su "torpeza" fue premiada por el príncipe, que le envió un anillo, un sombrero panamá y un elegante bastón.

Papas fritas

Hoy las sacamos de una bolsita y (comida chatarra o no) todos disfrutamos de su salado, crujiente sabor. Las papas fritas nacieron por casualidad, en 1853, en Saratoga Springs, Nueva York. Allí, un chef indio de muy mal genio llamado George Crum trabajaba en la cocina del restaurante de un resort para gente adinerada de la zona. Un día, al devolverle cinco veces un cliente su orden de papas fritas diciendo que debían ser "más delgadas y más fritas", Crum desenterró el hacha de guerra y las cortó en hojuelas finas, las frió hasta dejarlas crocantes y las saló sin economías. Estaba seguro de que la venganza esta vez sería un plato para comer caliente... ¡pero al cliente le encantaron y le pidió más! Las noticias corrieron como reguero de pólvora y para el 1900 ya se conocían como Saratoga Chips. Un éxito mundial surgido del despecho.

Revuelto Gramajo

Otro famoso plato argentino cuyo origen viene con dos versiones distintas. Una se lo atribuye a un playboy argentino del siglo pasado llamado Arturo Gramajo, de hábitos festivos y horarios impredecibles; de visita en el Hotel Ritz de París, pidió comida a un horario en que la cocina estaba cerradísima. Sin achicarse, Gramajo revisó las existencias, impartió instrucciones al ayudante de cocina y logró un tentador revuelto de huevos, pollo, jamón y papas fritas que popularizó al regresar a la Reina del Plata. La segunda da cuenta de otro Gramajo, coronel, sempiterno gourmet y ayudante de campo del general Roca. De campaña y desolado ante el monótono menú que la cocina militar ofrecía, ideó la combinación que hoy lleva su nombre. En ambos casos, el denominador común de este plato es la clásica picardía criolla…

(…)

Ravioles

Esta pequeña gran exquisitez con rellenos varios fue inventada por los marineros de Italia del Norte, quienes no querían desperdiciar la comida (a veces muy escasa) que tenían a bordo y así discurrieron un método para aprovecharla: picar los restos y rellenar con ellos bolsillitos cuadrados de pasta, que luego hervían.

Risotto

La creación de este untuoso, exquisito plato a base de arroz data de 1574, en la ciudad italiana de Milán, cuando su gran catedral estaba en plena construcción. Cuenta una leyenda que el maestro vidriero, conocido por usar azafrán para iluminar sus pigmentos, decidió probar suerte en la cocina y agregó ese polvillo a una olla de arroz durante un banquete de boda. Su experimento fue aclamado por los comensales y bautizado Risus optimus, o "excelente arroz", en latín, el cual después derivó en risotto.

Dulce de leche

Muchas historias circulan acerca del nacimiento de esta sustancia casi imprescindible para cualquier argentino. Una de las más difundidas habla de un encuentro parlamentario en Cañuelas, celebrado entre dos figuras históricas, Rosas y Lavalle. El segundo, mientras esperaba a Rosas, decidió dormir una siesta en el catre del general... causando un gran susto a la mulata ama de llaves, que se lo confundió con don Juan Manuel. Dicho susto la hizo olvidarse de la leche con azúcar que estaba calentando para el mate de Rosas, y se convirtió en el hoy celebérrimo dulce de leche.

FRANK BLUMETTI
“Que parezca un accidente”

(la nación, 03.06.07)