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28.11.10

los fantasmas del Gran Bijou (V)

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Por las pantallas del Gran Bijou de la calle Cuenca, pasaron glorias del cine internacional. Don Isabelino Espinosa recuerda a John Barrymore, Rin Tin Tin, Johny Weissmuller, Stan Laurel y Oliver Hardy (el Gordo y el Flaco), Tom Mix, entre tantos otros.

Pero, como era común en las salas de barrio, no todo eran películas. Las salas de cine barriales albergan otros espectáculos y ceremonias. Don Isabelino Espinosa recuerda, circa 1933, al elenco del programa radial “Chispazos de tradición” (escrito y dirigido por Andrés González Pulido) que teatralizaba los capítulos diarios de la radio, para satisfacción de la barriada que llenaba la sala para conocer a las personas detrás de las voces.

Ahora, si lo de ustedes era el policial, sin dudarlo que vieron, para la misma época, a Roberto Salinas y Ema Bernal en “Las aventuras de Carlos Norton”, con sus capítulos “El alarido” y “El misterio del ojo de vidrio” presentados en el Gran Bijou.

O, si sigue siendo un incrédulo, acérquese a ver al asombroso mago Ingo quien, ante la vista del público, se metía en una caja de madera, debidamente cerrada con cadenas y candados, escrupulosamente sellada y lacrada. El amenazador sarcófago se trasladaba hacia el hall del Gran Bijou donde quedaba en exposición durante toda la semana. Tras ese lapso, se devolvía la caja al escenario, se rompían los sellos, se abrían los candados, se retiraban las cadenas y el gran Ingo, ¡increíblemente!, reaparecía, sin mácula alguna.

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En el Gran Bijou, también, solían hacerse los actos de graduación de los colegios de la zona o, en Carnaval, actuaban las comparsas del barrio. Pero nada como lo que sucedió el sábado 20 de septiembre de 1931 cuando los dueños del Gran Bijou anunciaron que pasarían la filmación del partido San Lorenzo 2 – Boca Juniors 0 que se había jugado días antes en la cancha de Boca (que, como bien me lo corrigió don Isabelino, en un borrador previo, todavía no era la célebre Bombonera). De más está en decir que no eran épocas de codificados ni de Fútbol para Todos por lo que, aquel que no fuera a la cancha, no veía el partido.

Ese sábado, los vecinos de Villa del Parque llenaron la sala, a la espera del gran partido, sin importarles que ya conocían el resultado y que el partido era, a esa altura, historia antigua. La proyección del partido que estaba pautada para las 15 horas, se atrasó. Primero debieron contentarse con la platinada fatal, Jean Harlow en “Ángeles del infierno”, un capítulo del Tarzán de Johnny Weissmuller y recién ahí, las primeras imágenes del partido, con el primer gol de San Lorenzo al minuto de juego.

Luego, diez minutos más de partido y… la placa de “Fin”.

La gente empezó a silbar, pidiendo los 80 minutos restantes. Un empleado del cine trató de explicar que eso era todo, pero se tuvo que ir ante las protestas. Silbidos y zapateos sirvieron de prólogo a las plateas arrancadas revoleadas sin ton ni son, signo evidente del enojo de los espectadores ante el timo organizado.

A duras penas, el Gran Bijou sobrevivió a esa tarde.

Pero no fue por siempre. Con las altas y bajas que afectaron la vida de otras salas barriales, el Gran Bijou cerró sus puertas una noche y nunca más volvió.

Los fantasmas de los actores que poblaron su pantalla, arrumbados entre los pliegues del telón azul, durmieron su sueño de aplausos y silbidos y risas y llantos. Y un día, llegó el turno de desmontar el cine y transformarlo en otra cosa.

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Hoy, mientras recorren las góndolas del autoservicio chino que existe en su lugar, entrecierren los ojos por un momento y traten de imaginar, la sala, la escalera, la platea alta y los pasillos, adivinen la luz de la linterna de Salvador Nicosia señalando la butaca y, dejando una propina a la nostalgia, cuélguense de una soga, volando como el Capitán Blood sorteando los cañonazos sobre cubierta, desbaraten un nido de ametralladoras enemigas como el Sargento York o muerdan los largos cuellos blancos de las vírgenes trémulas hasta que brote la sangre en un suspiro orgásmico.

Sonrían por un momento y sigan empujando su changuito. Son los fantasmas del Gran Bijou, que no descansan en paz…



FUENTES:

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Sobre “Una nueva y gloriosa nación”:
Ficha de la película:
http://www.imdb.com/title/tt0018758/

Mención en “Historias y leyendas del Cine Argentino” (ENERC):
http://www.enerc.gov.ar/fondoeditorial/pdfs%202009/ENERC_FE_Historia_y_Leyendas_del_Cine_Argentino_01.pdf

Una interesante recopilación historiográfica en “La ausencia de la Historia Argentina en el cine nacional” por José Fuster Retali:
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/fuster_jose/historia_argentina_cine.htm

Fotos de “El cinematógrafo. Espejo del mundo” de Julián de Ajuria (Editorial Kraft, 1946):
http://www.facebook.com/album.php?aid=300031&l=a744cfaa04&id=163209071420

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Sobre Francis X. Bushman:
La ficha en IMDB:
http://www.imdb.es/name/nm0124279/

Su artículo en Wikipedia:
http://en.wikipedia.org/wiki/Francis_X._Bushman

Foto de su tumba:
http://www.findagrave.com/cgi-bin/fg.cgi?GRid=2095&page=gr

Un muy completo artículo en “Examiner” (San Francisco) de Thomas Gladysz:
http://www.examiner.com/silent-movie-in-san-francisco/francis-x-bushman-king-of-the-movies-revealed-new-book

Fotogalería de Bushman:
http://silentladies.com/PBushman.html

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Sobre Jacqueline Logan:
La ficha en IMDB:
http://www.imdb.es/name/nm0517574/

Su artículo en Wikipedia:
http://en.wikipedia.org/wiki/Jacqueline_Logan

Fotogalerías de Logan:
http://silentladies.com/BLogan.html

http://www.fanpix.net/gallery/jacqueline-logan-pictures.htm

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Sobre el Cine – Teatro Gran Bijou:
Las notas de don Isabelino en la revista barrial:
“Cine – teatro ‘Gran Bijou’ de Villa del Parque” de Isabelino Espinosa, publicado en “Su revista” (nros, 161 – 162, junio / julio de 2006).

(Gracias don Isabelino!)

27.11.10

los fantasmas del Gran Bijou (IV)

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“Una nueva y gloriosa nación” fue una rara perla en la cinematografía argentina. Si la historia nacional estuvo presente en el primer filme de nuestra industria, con el “Fusilamiento de Dorrego", “Una nueva…” se considera el primer filme nacional épico en serio, teniendo en cuenta las limitaciones técnicas y presupuestarios de los antecedentes previos.

La película es un regalo de Julián de Ajuria al país que le dio cobijo. El vasco Ajuria se había hecho millonario con la distribución de películas en Argentina y, en agradecimiento al país que le dio un futuro, produjo una película que exaltara las glorias de las jornadas de Myo. Para eso, no se fue en chiquitas: produjo el filme en Hollywood, con los mejores recursos que pudiera dar el cine mudo de esa época. Estamos hablando de 1928 y el elenco, con Francis Bushman a la cabeza, dice a las claras que no escatimó en gastos. En el post de ayer vimos que, en ese momento, Bushman era el rey de las películas del cine mudo. Su cachet no fue, seguramente, barato.

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“Una nueva y gloriosa nación” contó con guión de W. C. Cliford sobre la idea del propio Ajuria y Garret Graham escribió los títulos (indispensables en tiempos del cine no sonoro). Albert H. Kelley fue el director (con una carrera sin trascendencia, con varios cortos y películas deportivas en su filmografía que terminaría en 1953; murió en 1989, en Los Angeles).

El argumento estaba “libremente” inspirado en los hechos históricos argentinos. El héroe era Belgrano quien luchaba como espía contra el gobierno colonial español del Virrey Cisneros. Belgrano estaba enamorado de Mónica Salazar, hija de un general leal, quien por simpatizar con la causa de la independencia (y pasar información a los patriotas) es condenada a la guillotina. Pero Belgrano la salva, liderando una carga de gauchos, liberando al país, todo en uno, como un héroe que se precie de tal. Finalmente, cuando el país es libre, se casan. (¿Cómo no comparar al héroe del celuloide con el Belgrano histórico, el hombre de voz aflautada que provocó la carcajada de Dorrego con reto de San Martín incluido, padre de hijos no reconocidos y dueño de un cuerpo jaqueado por la sífilis contraída en su juventud?).

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Pese a las licencias del argumento, “Una nueva…” fue una película muy sólida dentro del estilo de las películas del cine mudo y se destaca, aún hoy, tantos años después, por la fidelidad con la que Francis X. Bushman encarnó al creador de nuestra bandera. Los planos del rostro de Bushman evocan la iconografía clásica de Manuel Belgrano. Más aún con la experiencia, más cercana en el tiempo, “Bajo el signo de la Patria”, película dirigida en 1971 por René Mugica con Ignacio “Nacho” Quirós en el rol del héroe que estaba muy distante del original. (¿No se acuerda de esa película. Cliquee a continuación y véala entera):

Link: Bajo el signo de la patria


Una última perla: “Una nueva y gloriosa nación” también es conocida, en las bases de datos internacionales de cine, como “The Charges of the Gauchos” (“La carga de los gauchos”).

La película está, hoy en día, perdida. Hubo un intento de “reconstrucción” de la misma, subida a youtube:



Este video reúne imágenes del libro “El cinematógrafo. Espejo del mundo” de Julián de Ajuria que escaneamos y reunimos en el siguiente álbum en Facebook:

http://www.facebook.com/album.php?aid=300031&l=a744cfaa04&id=163209071420

(finaliza mañana)

26.11.10

los fantasmas del Gran Bijou (III)

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Francis X. Bushman tuvo toda la fama que un actor puede tener. Considerado el hombre más guapo del mundo, con un pasado juvenil de modelo y fisicoculturista, Bushman se convirtió en el rey de las películas mudas. Filmó más de doscientas películas, 175 de ellas antes de 1920, entronizándose con el éxito de 1925, Ben-Hur. El siguiente video es la célebre escena de la carrera de carros:



Bushman ganaba lo que quería y gastaba lo que quería también, por eso estaba, permanentemente, al borde de la bancarrota. Tenía el mundo a su pies, cuando filmó “Una nueva y gloriosa nación”. De un año antes, es este corto “La bandera: una historia inspirada en la tradición de Betsy Ross”.



Bushman se casó cuatro veces y fue padre de seis hijos, pero el estudio le ordenaba mantener oculta su vida privada, para que sus fanáticas mantuvieran sus fantasías con el actor. Cuando las noticias de su vida se dieron a luz, su carrera empezó a resquebrajarse. Pero lo que verdaderamente destruyó la carrera de Bushman fue que ingresó a la lista negra de Louis B. Meyer por motivos no aclarados por sus biógrafos. La carrera del rey de las películas mudas se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.

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Si bien Bushman no recuperó el cetro perdido, siguió actuando hasta su muerte en 1966. Puede descubrírselo en capítulos de “Dr. Kildare”, “Perry Mason”, “Viaje al fondo del mar” (trailer del capítulo acá: http://www.youtube.com/watch?v=gZgnGuJFxyM) y, poco antes de su muerte, en dos capítulos del “Batman” televisivo, encarnando a Mr. Van Jones, un coleccionista de películas viejas que organiza un festival de cine mudo.

Él fue el elegido para interpretar al General Belgrano en “Una nueva y gloriosa nación”, logrando un parecido a los retratos tradicionales de nuestro héroe, maravillosamente fiel, superando con creces al posterior desempeño de Nacho Quirós en “Bajo el signo de la Patria”.

Link: Bajo el signo de la patria


Su partenaire en “Una nueva y gloriosa nación” fue Jacqueline Logan, otra estrella del cine mudo. Logan era una tejana que, muy joven, emprendió el desafío de los escenarios, mintiéndole a su familia y falseando su edad para ser contratada. Fue una chica Ziegfield y modelo en Nueva York. Cuando saltó a las películas, sus comienzos registran una película (“El crimen perfecto”) con una adolescente rubiecita que alcanzaría fama con otro nombre, Carole Lombard (una de las celebridades cuya foto ocuparía el hall del Gran Bijou).

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Logan fue una de las invitadas al Oneida, yate del multimillonario William Randolph Hearst (o su alter ego, el Ciudadano Kane), en noviembre de 1924, viaje que se hizo célebre porque terminó con un escándalo, con la muerte del actor Thomas P. Ince. Oficialmente, Ince murió de un infarto, pero la prensa amarilla filtró a los titulares otra versión: Hearst le pegó un tiro a Chaplin que tenía un romance con la estrella del cine mudo Marion Davies (amante de Hearst), bala que recibió Ince. El escandalete estuvo en boca de todos los medios y nada pudo probarse, tras la rápida cremación del cadáver de Ince. Sospechosamente, otra invitada del yate, Louella Parsons (non plus ultra del periodismo chimentero hollywoodense) bajó del barco con un contrato de por vida en los medios gráficos del magnate.

Volviendo a Logan, ella alcanzó su momento cumbre, un año antes de “Una nueva y gloriosa nación”, cuando Cecil B. De Mille la eligió para el papel de María Magdalena en la versión de 1927 de “Rey de Reyes”. Una escena de esa película puede verse en:

http://www.tcm.com/mediaroom/index/?o_cid=mediaroomlink&cid=246932

El cine sonoro no fue un obstáculo para ella, pero Logan prefirió expandir sus horizontes, marchó al teatro inglés y triunfó con un par de películas pero como guionista y directora. Volvió a Hollywood, para darse cuenta que no la contratarían como directora. No eran tiempos para las mujeres detrás de las cámaras. Eso puso punto final a su carrera, reforzado por su casamiento en 1934. Tras su divorcio en 1947, se convirtió en una líder política conservadora. Y tuvo tiempo para un pequeño papel, en 1973, interpretando a la Sra. Donovan de “Secretos de un vendedor de puerta a puerta”. Diez años después, moría en Florida.

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Logan interpretaba en “Una nueva y gloriosa nación” a la hija de un general leal de quien se enamora Belgrano en su lucha por la independencia de estas colonias españolas. Como se verá, un guión con mucho rigor histórico. En la historia aparecía Saavedra (a cargo de Charles Hill Mailes, un escocés que murió poco tiempo después, en 1937, con casi 300 películas realizadas) y Moreno, papel que contó con la actuación del florentino Gino Corrado quien tuvo una larga carrera en Hollywood, con actuaciones en “Casablanca”, “El Ciudadano”, “Rebeca”, “El gran dictador”, “Viñas de ira”, “Lo que el viento se llevó”, “Sangre y arena”, casi siempre en papeles menores, muchas veces sin aparecer en los créditos finales. Una de esas películas es “Down Argentine Way”, un seguro bodriazo con Don Ameche, Carmen Miranda y Betty Grable, donde compartió elenco con Paul Ellis, el hombre que hizo de Balcarce en “Una nueva…”. Su última película fue en 1954; murió en 1982, la víspera de Nochebuena, en Los Angeles.

(continúa mañana)

25.11.10

los fantasmas del Gran Bijou (II)

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El año de 1928 fue bisiesto. Y el sábado 26 de mayo, a la hora de la siesta, era posible ver a la multitud que se apiñaba frente al edificio de la calle Cuenca 2734, llenando la calle que va de Baigorria a Nogoyá. La razón: la inauguración de un nuevo cine.

Orestes Schenone era el dueño del “Fénix” de Flores y ahora se animaba a poner un pie en Villa del Parque con un cine con pretensiones. Escalera de mármol de Carrara blanco a la derecha, para llegar a la platea alta (a) “el gallinero”; alfombrados rojos como las paredes, estos con el agregado de un borde dorado; cielorraso en óvalo blanco; techo corredizo; iluminación de 500 lámparas Phillips; telón azul con vivos dorados; palcos, uno de ellos para el pianista que musicalizaba en vivo al costado de la pantalla. En el hall, grandes fotos de las estrellas de Hollywood: la Garbo, Chaplin, Dietrich, Gloria Swanson, Carole Lombard.



Se abrieron las puertas y, alrededor de las 15, empezó la primera sesión en el nuevo cine parquense, el “Gran Bijou”. Arrancaron con “El yanqui” con Harold Lloyd, seguida de la de miedo, Lon Chaney encarnando a “El Fantasma de la Ópera”.



El gran final, el estreno de una producción estadounidense atípica: “Una nueva y gloriosa nación”. Filmada en Hollywood, el héroe de la historia no era otro que el General Belgrano, encarnado por un astro del cine mudo, Francis X. Bushman.

(continúa mañana)

24.11.10

los fantasmas del Gran Bijou (I)

Villa del Parque me adoptó en 1997, cuando me mudé a la calle Concordia, a unas veinte cuadras de la estación, cerca del complejo habitacional conocido como “El Hogar Obrero” (bautizado así por la cooperativa socialista que financió su construcción en los ‘60). Pronto entablé relación con muchos vecinos, la mayoría con mucho pasado en el barrio. Pero entre todos los personajes que conocí en Villa del Parque, ninguno como don Isabelino Espinosa, un vecino que vive a un par de puertas de mi casa.

Apenas mudado al barrio, una tarde estaba escuchando un CD con temas de Agustín Magaldi (que integraba una colección tanguera publicada semanalmente). Por la ventana que da a la calle, vi pasar a un hombre que iba para un lado, para el otro, se paraba, miraba a la casa y volvía a pasar. No pasaron tres minutos y tocó el timbre. Se presentó: era el vecino de dos casas para la derecha y le había llamado la atención que estuviera escuchando a Magaldi de quien se confesó admirador.

Y ahí empezó a contarme una historia sobre Magaldi.

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Como sospecharán, el señor no era otro que don Isabelino y fue abrir la puerta del túnel del tiempo, porque don Isabelino vino al barrio siendo muy pequeño y, con sus primeros 90 años cumplidos, recuerda cada detalle de Villa del Parque. Sin apuntes a la mano, desfilarán por sus recuerdos los clubes de fútbol del barrio y el lugar que ocupaban sus canchas; los hornos de ladrillos que permanecían encendidos como luciérnagas en la noche de quintas y huertas; el arroyito sucio que bajaba por la calle Villardebó; la maldición del Castillo de la calle Campana; los colectivos que pasaban por la calle Cuenca y mucho, mucho más.

Don Isabelino es periodista, dibujante, historiador. Preside la Junta Histórica del barrio, escribe o escribió para infinidad de revistas barriales, creó el Escudo oficial del barrio que está emplazado (entre otros puntos) en la plaza principal del barrio en Cuenca y Baigorria, primer historiador que contó una historia completa del Castillo de los Fantasmas, escribió el tango “Villa del Parque” y si sigo contando los proyectos que tiene en cartera, no va a alcanzar este post. Tal vez se puedan dar una idea de todo lo que sabe y todo lo que vivió, consultando su blog:

http://isabelinoespinosa.blogspot.com

y su página en Facebook:


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Y fue él, justamente, quien me contó la historia que empezaremos a desarrollar desde mañana, las glorias de la inauguración de un cine y de un estreno mundial con un astro del cine mudo norteamericano de aquellos tiempos.

No se muevan de sus asientos. Mañana, a la misma hora y en el mismo baticanal, “Los fantasmas del Gran Bijou”.

(continúa mañana)