31.10.14

anécdotas de ajedrez

Navegando por la red, encontramos un recomendable sitio de ajedrez: “Ajedrez de Ataque” (http://www.ajedrezdeataque.com). En una de las secciones encontramos muy interesantes anécdotas del noble juego y nos pareció que una selección de ellas era una buena muestra para tentarlos a visitar este sitio. Los que quieran ver más anécdotas, visiten este enlace:

http://www.ajedrezdeataque.com/10%20Miscelanea/Curiosidades/Curiosidades.htm
Una de las aperturas que más bonitas partidas ha legado a la historia del ajedrez, es el Gambito Evans. La “Siempreviva” de Anderssen – Dufresne, por ejemplo, fue un Gambito Evans. Esta línea recibe su nombre por el Capitán William Davies Evans quien la jugó por primera vez. Y lo extraño es que su jugada característica (4.b4) fue producto del azar: un golpe de mar hizo que la pieza fuera a parar a la casilla b4 en lugar de b3, como era su intención.

Se cuenta que el Emperador Carlomagno tuvo a su servicio a un joven y valiente soldado llamado Garín. Era tal su arrojo que ganó la admiración de los caballeros de la Corte. Y, también, de las damas, entre ellas de la mismísima Emperatriz. Cuenta la leyenda que Garín rechazó las insinuaciones de la Emperatriz quien, con remordimiento por su actitud, contó todo al Emperador. Carlomagno desafió a Garín a una partida de ajedrez con una condición: si el Emperador ganaba, Garín pagaría con su vida la derrota; en caso contrario, todo el reino y sus posesiones (incluida la Emperatriz) serían para el joven soldado. Garín era un muy buen jugador de ajedrez y ganó la partida. Carlomagno aceptó el resultado y le ordenó tomar lo que quisiera, haciendo honor a lo prometido. Garín renunció a todo lo que había ganado y siguió sirviendo fielmente a su Señor.

Alexander Alekhine, el campeón mundial, jugó sucio en su match revancha contra Max Euwe por el Campeonato del Mundo. Conocedor que Euwe odiaba a los gatos, Alekhine jugó una de las partidas del match con un gato en su regazo. Ninguna norma impedía la presencia del felino en el match y Euwe tuvo que guardar cualquier reclamo.

De jugar sucio, nada como lo vivido en el match entre Wilheim Steinitz y Joseph Blackburne. Steinitz tenía costumbre de escupir en las partidas para desconcentrar a sus rivales; ante Blackburne fue más allá y lo directamente escupió a su adversario. Blackburne, todo un caballero inglés, lo tiró por la ventana. Afortunadamente, el match se jugaba en un primer piso y Steinitz salió ileso del altercado.

1965, plena época de la Guerra Fría. En La Habana se organiza el Memorial Capablanca torneo que juega el norteamericano Robert Fischer. Claramente, Fischer estaba impedido de visitar Cuba por el bloqueo. ¿Cómo lo jugó? Por teletipo. Fischer jugaba en el Club Manhattan ante un árbitro que transmitía las jugadas por teletipo. En Cuba, otro árbitro efectuaba las jugadas ante el rival que el sorteo le había deparado al norteamericano. En el tiempo que se tardaba en transmitir las jugadas, el reloj de los contrincantes se detenía. Por tal motivo, las partidas de Fischer duraban 7 horas, un par de horas más que el resto de los rivales. Robert Fischer terminó segundo en ese torneo, a medio del ganador, Vassily Smislov.

Isabella d’Este, Marquesa de Mantua, fue una florentina que le dio impulso al arte y llegó a ser retratada por Leonardo Da Vinci. Era aficionada al ajedrez, en una época que los tableros tenían vivos colores, preferentemente rojos y verdes, un diseño no muy eficaz para distinguir cada escaque. Isabella mandó a hacer un tablero en ébano y marfil. El juego llamó la atención en la nobleza y se convirtió en tendencia: así el tablero de ajedrez adquirió su (hoy) característica tonalidad blanco y negro.

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