Fue sueño ayer, mañana será tierra:
poco antes nada, y poco después humo;
y destino ambiciones y presumo,
apenas junto al cerco que me cierra.
Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa soy peligro sumo:
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.
Ya no es ayer, mañana no ha llegado,
hoy pasa y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.
Azadas son la hora y el momento,
que a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento.
FRANCISCO DE QUEVEDO
31.8.10
30.8.10
un personaje

MILLENIUM: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES / LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA / LA REINA EN EL PALACIO DE LAS CORRIENTES DE AIRE
data: http://www.imdb.com/title/tt1132620/ / http://www.imdb.com/title/tt1216487/ / http://www.imdb.com/title/tt1343097/
Se conocieron (conocerán) al hilo, la adaptación cinematográfica sueca de la novela del momento, la saga “Millenium” de Stieg Larsson. Reconozco no encontrarme entre los fanáticos del libro, por motivos básicos de fiaca (de enfrentarme a los tres tomitos de mil y pico de páginas). Aquellos que los han leído (devorado) aseguran que es un novelón de aquellos y que, más allá del policial, se destaca el contexto, el submundo del poder en la sociedad sueca.
Bien, tal vez ahí está el problema. Las tres películas (la primera dirigida por Niels Arden Opley; las otras dos por Daniel Alfredson) deben, necesariamente, dejar de lado todo el contexto generosamente descripto por Larsson. Y se quedan con el hueso, el policial. Que, como policial, es superficial. Precisemos: el nivel de intriga es casi nulo; la violencia nada excepcional, al grado de una película de telefilme norteamericana; la originalidad, escasa.

De no ser por un personaje, la trilogía cinematográfica “Millenium” es absolutamente desechable. En especial, sus últimos dos capítulos, en los que las fallas se vuelven notables hasta bordear el ridículo. (Ejemplos: personajes acuchillados que se arrastran para vengarse; otros que esquivan balas; procesos judiciales de lo más pavos).
Si “Millenium” merece una visión (una sola, no más) es, totalmente, por su personaje central, Lisbeth Salander y por la monumental actuación de Noomi Rapace que se carga el personaje al hombro y sostiene la película por sí sola. Michael Nyqvist acompaña más que correctamente, pero EL personaje (el único personaje) es la dupla Salander / Rapace.

En estos días se está definiendo quién será la protagonista de la versión norteamericana que acompañará a Daniel “Bond” Craig. Rooney Mara parece la elegida y, sinceramente, la va a tener que remar y mucho para llegar, no digo a empardarle, sino rozarle los talones de lo que hace Rapace en esta versión.
Posiblemente, lo de Salander / Rapace se destaque más por lo pobre que es el contexto. Sin Salander (sin Rapace), “Millenium” es una de esas películas que vegetan en los anaqueles del videoclub (¡antiguo!) o, lo que es lo mismo, merecedora de un subsidio del INCAA.
En suma: una adaptación que deja desconformes a fanáticos, neutrales y enemigos.
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27.8.10
del archivo chatarra: cortázar jazz

Uno de los mejores especiales que hicimos en “Super Chatarra Special” fue el dedicado a Julio Cortázar, en agosto de 2004. En diez secciones, remedábamos una “Rayuela” para seguir los textos de Cortázar con sus declaraciones periodísticas y los de sus colegas. Una de esas estaciones era la relación de Cortázar con el jazz. Vamos a seleccionar algunos párrafos de ese artículo al que le adicionaremos algunos videos sobre los músicos que cita Cortázar.
El especial completo puede leerse en:
http://www.superchatarra.com.ar/edanteriores/agosto2004/NUEVO0408.htm
"Creo que no tengo casi recuerdos sin jazz".
Un mundo que hubiera empezado por Picasso en vez de acabar por él, sería un mundo exclusivamente para cronopios, y en todas las esquinas los cronopios bailarían tregua y bailarían catala, y subido al farol del alumbrado Louis (Armstrong) soplaría durante horas haciendo caer del cielo grandísimos pedazos de estrellas de almíbar y frambuesa, para que comieran los niños y los perros.
La vuelta al día en ochenta mundos
"Mire, a mí me gustan, sobre todo, los que él grabó entre el 30 y el 35, más o menos. Cuando se acompañaba exclusivamente con guitarra, cuando tenía el famoso grupo con Barbieri y toda esa gente. Es la época en que grabó Mano a mano y Mi noche triste. Creo que son los dos tangos de Gardel que yo prefiero. Luego llegó el Gardel del éxito, el Gardel de Hollywood, de las películas. Cuando él perfeccionó su técnica de grabación -la grabación eléctrica-Gardel empezó a ser acompañado por orquesta. Eso, desde un punto de vista puramente estético, también son discos muy hermosos: El día que me quieras, Luces de la ciudad... Es decir, los que le dieron importancia latinoamericana y a nivel mundial, pero que no superan, para mí, al Gardel de los años 30".
Thelonious (Monk) deja caer las manos, escucha un instante, posa todavía un leve acorde con la izquierda, y el oso se levanta hamacándose, harto de miel o buscando un musgo propicio a la modorra, saliéndose del taburete se apoya en el borde del piano marcando el ritmo con un zapato y el birrete, los dedos van resbalando por el piano, primero al borde mismo del teclado donde podría haber un cenicero y una cerveza pero no hay más que Steinway & Sons, y luego inician imperceptiblemente un safari de dedos por el borde la caja del piano mientras el oso se hamaca cadencioso.
La vuelta al día en ochenta mundos
"Dizzy Gillespie, Miles y después, Coltrane. Esos son discos que también me llevaría conmigo. Y sin duda, no podría olvidarme de Earl Hines, que es un pianista al que adoro. Toca como un dios".
Sucede además que por el jazz salgo siempre a lo abierto, me libro del cangrejo de lo idéntico para ganar esponja y simultaneidad porosa.
La vuelta al día en ochenta mundos
Parece que el pajarito mandón más conocido por Dios sopló en el flanco del primer hombre para animarlo y darle espíritu. Si en vez del pajarito hubiera estado ahí Louis (Armstrong) para soplar, el hombre habría salido mucho mejor.
La vuelta al día en ochenta mundos
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26.8.10
si no existiera, habría que inventarla

THE INVENTION OF LYING
data: http://www.imdb.com/title/tt1058017/
Parece que “The invention of lying” (“La invención de la mentira”) va directo al DVD en Argentina. Es posible que cuando se topen con la cara bennyhillesca de Ricky Gervais (“The Office”, “Extras”) creerán que es una comedia más y pasarán de largo. No. No es una comedia más. Es una muy interesante reflexión sobre la necesidad de la mentira para poder vivir, una comedia ácida no del todo bien resuelta, pero con indudables méritos. Menor, sí, pero vale la pena tenerla en cuenta.
“The invention...” es la historia de Mark Bellison, un tipo como cualquiera de nosotros que vive en un mundo alterno donde todos dicen la verdad, en todo momento, sin reprimir lo que piensan. En ese mundo, la mentira no existe (tanto es así que no existe la palabra “mentira”).
Si alguien cree que ése es un mundo paradisíaco, basta ver la primera escena, en la que el regordete Mark tiene su primera cita con Anna, encarnada en ese camión que es Jennifer Garner, para cambiar de opinión. Que alguien te diga en la cara que eres gordo con una rana como nariz, que no piensa tener sexo con vos esa noche y que no te va a volver a llamar, es suficiente para pedir tiempo fuera.

“The invention...” empieza jugando con los gags de un mundo al revés, en el que todos se dicen lo que piensan, del modo más descarnado posible. Una especie de “Mentiroso, mentiroso”, donde se invierten los roles: uno sólo miente; todos dicen la verdad.
Lo ingenioso del guión de Ricky Gervais y Matthew Robinson es que, a poco de andar, comprendemos que una sociedad en la que todos digan lo que piensan, en la que lo único que se dice es la verdad, es una sociedad cruel, un mundo imposible de vivir. Los personajes de “The invention...” viven en la tristeza, la depresión, al borde del suicidio. La realidad es asfixiante, gris, mediocre y la gente, en su sinceridad, infame.
Probando por el absurdo, Gervais y Robinson nos sugieren que la mentira no es tan mala después de todo, que es un buen lubricante para salvar las imperfecciones de la vida cotidiana, es un buen abono para la imaginación y las esperanzas de vivir.

Un giro genial toma la comedia cuando Mark “aprende” a mentir. Y como nadie lo ha hecho antes, todos le creen, logrando su objetivo. Mark consigue el éxito, pero no cambian los resultados. Le siguen diciendo “gordo perdedor” en la cara, aunque ahora viva en una mansión y le llueva dinero por doquier.
La escena de la muerte de la madre de Mark es memorable. Mark le miente sobre una vida después de la vida, para que tenga un final sin dolor. Y ese es el puntapié para tener que inventar una religión pedida por todos sus vecinos que le creen, a pie juntillas, las mentiras que él tiene que decir. Ácida mirada a las religiones y al conjunto de reglas que se desprenden de ellas.

Hay otra idea notable en la comedia, la observación de la no existencia del arte, tal como lo conocemos, en una sociedad en la que todos digan la verdad y crean lo que se dice. Las películas consisten en un tipo sentado leyendo hechos históricos, año por año. Apenas reflexionamos nos damos cuenta del poder de ese detalle: el arte es una gran mentira. Todo artista es un mentiroso. Un mentiroso que nos cuenta un mundo que acaba de inventar y que necesita, como condición necesaria, que aceptemos, como público, esa gran mentira. Remembrazas del cuento de Borges, “Averroes”, en la que Averroes se ve obligado a traducir al árabe los terminos “comedia” y “drama”, sin tener conocimiento de algo que se llama “teatro”. En la sociedad de “The invention...” es imposible que alguien enfrente a la platea y actúe, porque la actuación implica el entendimiento que esa persona es un actor y que no le está sucediendo lo que está representando, sino que es un juego, una mentira, para mantener nuestra atención. Y, por definición, en ese mundo de “The invention...” la mentira no existe.

Algún derrape en el final, el modo convencional para terminar la historia, no opaca las ideas contenidas en esta buena película, en apariencia una comedia, con un poco más de sustancia que lo que se puede sospechara en una primera mirada. Para anotar y para disfrutar algunos cameos destacados, como los de Tina Fey, Phillip Seymour Hoffman y Edward Norton (el policía que detiene a Mark y su amigo).
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25.8.10
del delito como una de las bellas artes
Un delito -continuó lentamente- es como cualquier obra de arte. No se extrañe usted de lo que digo: los crímenes y delitos no son las únicas obras de arte que salen de los talleres infernales. Pero toda obra de arte, divina o diabóica, tiene un elemento indispensable, que es la simplicidad esencial aún cuando el procedimiento pueda ser complicado.
GILBERT KEITH CHESTERTON
“Las pisadas misteriosas”
GILBERT KEITH CHESTERTON
“Las pisadas misteriosas”
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24.8.10
conozco la canción: los vampiros están de moda

Una de las mejores series actuales es “True Blood” (http://www.imdb.com/title/tt0844441), un genial pastiche pop que mezcla a los vampiros con el ambiente de histeria religiosa del intolerante sur de Estados Unidos sazonados en dosis abundantes de sexo y sangre. La serie está basada en los libros de Charlaine Harris (“Southern Vampire Mysteries”), la saga protagonizada por Sookie Stackhouse, una muchacha telépata que vive con su abuela y su hermano en un pueblito de Louisiana, en una época en la que los vampiros salieron del placard, toman sangre artificial y poseen activistas de sus derechos civiles.
Allan Ball, tras su exitosa “Six feet under”, adaptó para la televisión la saga literaria de Harris, con más delirio aún de lo que podría esperarse. El brillante elenco (Anna Paquin, Baba al Mérito, Stephen Moyer, Rutina Weasley, entre los más destacados) y la audacia del guión, son los pilares fuertes de la serie.
Pero si hay algo que sobresale y que amerita sacarse el sombrero en su honor, es la secuencia de títulos de apertura. Pocas veces se ha visto que una apertura resuma, en unos pocos minutos, la cosmovisión de la obra en cuestión. Para aquellos que no la vieron, pulsen el video a continuación y juzguen por sí mismos:
True Blood main title from Shawn Fedorchuk on Vimeo.
La empresa Digital Kitchen es la responsable de la elaboración de la secuencia (Matt Mulder y Rama Allen los directores creativos de la agencia) y ha sabido captar el clima de la serie, imbricando imágenes con la música.
Y ahí está el motivo de este post. Porque esta brillante secuencia inicial de apertura perdería fuerza sin el tema musical de fondo, “Bad Things” del cantante de country norteamericano Jace Everett. En este video, la letra de la canción en inglés y su traducción, con imágenes de la primera temporada de la serie:
Espero haberlos tentado con la serie. Como cierre dos aportes. Primero, el video oficial de la canción de Everett:
y, por último, una presentación en vivo de Jace Everett en el programa de Jay Leno:
FUENTES:
Más data sobre la secuencia de títulos en:
http://www.artofthetitle.com/2008/11/21/true-blood/
La ficha en Wikipedia de Jace Everett:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jace_Everett
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23.8.10
de cómo tratar a un camarero
El camarero se quedó inmóvil unos segundos, y en todas las caras apareció una expresión inexplicable de rubor, que es producto característico de nuestro tiempo: un sentimiento en que se combinan las nociones del humanismo moderno con la idea del enorme abismo que separa al rico del pobre. Un aristócrata genuino le hubiera tirado algo a la cabeza al triste camarero, comenzando por las botellas vacías y acabando probablemente por algunas monedas. Un demócrata genuino le hubiera preguntado al instante, con una claridad llena de crudo compañerismo, qué diablso se le había perdido por allí. Pero estos plutócratas modernos nosabían tratar al pobre, ni como se trata al esclavo, ni como se trata al amigo. De modo que una equivocación de la servidumbre los sumergía en un profundo y bochornoso embarazo. No querían ser brutales, y temían verse en el caso de ser benévolos.
GILBERT KEITH CHESTERTON
“Las pisadas misteriosas”
GILBERT KEITH CHESTERTON
“Las pisadas misteriosas”
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22.8.10
¿ficción o realidad?

VINCERE / EL SECRETO DE MUSSOLINI
data: http://www.imdb.com/title/tt1156173 / http://www.cinecartelera.com.ar/el-secreto-de-mussolini-il-segreto-di-mussolini/
En pantalla actualmente, “Vincere” cuenta uno los secretos infames de ese infame que fue Benito Mussolini, la historia del hijo extramatrimonial que supo tener y esconder, sepultando a la madre del niño en un manicomio. Hace un par de años, salió a la luz un libro (“Mussolini secreto”) de Mauro Suttora dando a publicidad el diario de Claretta Petacci, la amante de Mussolini, con quien tuvo un hijo (llamado Benito también). El romance empezó a ser molesto para el Duce cuando, conforme a su ascenso político, la jovencita insistía en ser su esposa y madre de su hijo, lo que no cuadraba con su otra esposa “oficial”. Luego de varios aprietes, que no torcieron la postura de escrache de la mujer, el Duce pone a andar la maquinaria del Estado e internan a Claretta en un manicomio y al niño en un internado. El resto es un laberinto de burócratas y déspotas y dos vidas destruidas, pisoteadas sin piedad en la maquinaria brutal de la dictadura.

El libro dio lugar a un documental de la RAI, “El secreto de Mussolini” de Fabricio Laurenti y Gianfranco Norelli y a una ficción, la actual “Vincere” de Marco Bellocchio. Ambas se vieron en las pantallas porteñas, la última actualmente se mantiene en cartel. Es interesante como, con la misma historia pero con recursos económicos diferentes, se pueden lograr resultados opuestos. “Vincere” apela al melodrama, la ópera, a los excelentes actores (Filippo Timi y Giovanna Mezzogiorno), al vestuario y la fotografía. Inserta filmaciones de noticiarios que sirven de subrayados a la trama principal. “El secreto de Mussolini” es mucho más modesta: es la simple lectura de las cartas y diarios de los protagonistas, con planos de fotos, y algunos escasos testimonios de los testigos supérstites. Es una pequeña película epistolar. Pero, con esos escasos recursos, “El secreto de Mussolini” logra conmovernos más por el destino de esos seres destruidos por el poder que la monumental “Vincere”. El David derrotando de nuevo a Goliath.

Puede ser que el conocido coeficiente Zapruder influya para que el documental de Laurenti y Norelli haga gala de mayor verosimilitud y, por ende, nos identifiquemos más con los protagonistas que la ficción de Belocchio. Pero hay algo más en “El secreto...”; pretende ir un poco más allá de exponer los hechos con una locución en off, al lograr vertebrar una tesis, delinear una tragedia de corte griego, la del poder desmedido del autoritarismo. La Claretta de “El secreto...” es la misma apasionada amante encandilada por el líder que la desprecia, protagonizada por Mezzogiorno. Pero mientras en el documental es una víctima redimida en heroína, en “Vincere” es una pavota de telenovela.

Llama la atención que pese a la calidad de los actores, ninguna de las escenas de “Vincere” nos conmueva como el testimonio del sobreviviente de esta tragedia, compañero del joven Benito Mussolini (h) en la escuela naval, cuando llora al recordar el desvarío mental del joven compañero.

(Un comentario al margen. En una de las filmaciones documentales insertas en “Vincere”, vemos al Duce en un acto oficial, diciendo una gansada atrás de otra, y a su lado un obsecuente, con una sonrisa de oreja a oreja, aplaudiendo y asintiendo, mirando a los costados buscando complicidad en su chupada de medias. La escena es previa a la Segunda Guerra Mundial. No sé porqué, pero la encontré tremendamente actual.)

En suma, a tren de elegir, recomiendo el documental “El secreto de Mussolini” sobre “Vincere”. Agrega más información, manejada en forma dramáticamente más eficaz. Eso sí: los desnudos de Giovanna Mezzogiorno, sólo se ven en “Vincere”. Usted elige.
Y sí... es una decisión difícil.
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20.8.10
negocios exclusivos
Era algo de todo punto monstruoso; una empresa comercial “exclusiva”. Quiere decir que no pagaba por atraer a la gente, sino por alejarla. En el corazón de una plutocracia los comerciantes acaban por ser bastante sutiles para sentirse más escrupulosos todavía que sus clientes. Crean positivas dificultades, a fin de que su clientela rica y aburrida gaste dinero y diplomacia en triunfar de ellos. Si hubiera en Loncres un hotel elegante, donde no fueran admitidos los hombres menores de seis pies, la Sociedad organizaría dócilmente partidas de hombres de seis pies para ir a cenar al hotel. Si hubiera un restaurante caro que, por capricho de su propietario, sólo se abriera los jueves por la tarde, lleno de gente se vería los jueves por la tarde.
GILBERT KEITH CHESTERTON
“Las pisadas misteriosas”
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19.8.10
juana bignozzi
“Ñ” publicó un interesante reportaje a Julia Bignozzi, poetisa argentina, quien hace unos años volvió a radicarse en Argentina tras 30 años en Barcelona. Hemos seleccionado algunos fragmentos de la charla, que nos llamaron especialmente la atención, y lo intercalamos con poemas suyos. Al pie, el link de la nota, para leer en su totalidad.
Yo que moriré vendiendo las joyas
que nunca tuve
extiendo esta mano como si blandiera guante de encaje
que no conoció
porque hizo domésticas tareas
con sentido histórico hartazgo y cierta dignidad
yo que moriré
espero limpia y perfumada y es probable con olor a decencia
no olvidaré el escenario inaugural
donde se encendieron y apagaron las luces
donde creció mi adolescencia y murió mi juventud
Vengo de una familia de criollos viejos, cuyos orígenes están en Padua. De mi bisabuela para acá, todos argentinos. Mi padre obrero panadero y anarquista; o sea, no hacía changas ni horas extras. Siempre decía que un obrero no tiene que tener dos trabajos ni mucho menos quitarle el trabajo a otro obrero. La dignidad para él estaba en mantenerse con un solo trabajo, o sea que no teníamos casi nada. Tuve muy poca ropa y un único par de zapatos (el que me exigían en la escuela, pero que también servía para las fiestas). Vivíamos en la parte más humilde de Saavedra, en una calle de tierra, que era barro cuando llovía. Hasta mis 10 años no hubo agua caliente: el gas no había llegado al barrio. De ahí vengo. Más pobres que nosotros sólo eran los mendigos. Ahora bien, otras cosas, en cambio, no faltaban. En casa había muchos libros y una vez por mes íbamos al Teatro Colón. Era una decisión sobre en qué cosas se debía gastar y en cuáles no, y si bien de chica yo hubiera querido tener más ropa que libros, con el tiempo me di cuenta de que ésa había sido la mejor manera que mi familia había encontrado para ayudarme.
vuelvo a pintar las flores de mi juventud
vuelvo a ver el amanecer
sin temor
ya nunca nadie podrá decirme éstas no son horas
veo amanecer como una mujer no como una joven temerosa
de la ley tu ley
el acero de esta luz para una mujer sola
que no debe temer sino decidir
Ese obrero cultivado, amante de la cultura, sin proponérselo me estaba haciendo cambiar de clase. La cultura nos hace cambiar de clase. Una no traiciona lo que es, pero se produce un ascenso social irremediable y empezamos a tener otro tipo de apetencias y necesidades. En eso, en el desprecio férreo a la ignorancia, para terminar de contestar a su pregunta, consiste la aristocracia obrera.
tenemos ideas fijas obsesivas
verbos que no conjugamos
verbos de acción de sentimiento
verbos para algún momento que creí
cercano próximo imposible
gente que estaremos casi muertos cuando pase algo
no mido lo que falta ni lo que se fue
duro
defendiendo el pedazo justo para estar de pie
Los anarquistas de antes nunca hacían la revolución ni lograban tomar el poder, pero se la pasaban leyendo todo el día. Así, el dinero que se gastaba en libros formaba parte de nuestros gastos esenciales. También comprábamos Nuestra Palabra, La Prensa, La Protesta y Propósitos. Papá terminaba de leer y salía a la puerta a contarles el diario a los vecinos, que no leían. Tanto él como mi madre se fueron convirtiendo en una referencia moral de la familia, y consultores de los vecinos del barrio.
la luz que agoniza era una obra que amaba mi madre
en su fantasía del teatro
pero aquí no habrá salvadores
lúcidos detectives jóvenes enamorados
sólo héroes que miran cómo agonizan
y simulan vivir una vida
¿quién la llamó vida?
sin revolución
Volvíamos del fin de semana y no había casi nada de qué hablar. Les contaba que el sábado me habían llevado al teatro y en ese barrio nadie, salvo nosotros, había ido nunca al teatro. Para que se dé una idea del lugar de donde vengo, de las veintidós chicas que éramos en la primaria, sólo dos fuimos al secundario. Y, además, yo empecé a militar muy temprano en el PC, que es una de las maneras más rápidas de separarse del barrio.
educada para ser
la magnífica militante de base de un partido
que por no leer la historia de mi país
se ha convertido en polvo no enamorado sino muerto
preparada para una eterna carrera de fondo
tengo ante los ojos una pared impenetrable
detrás de la cual sólo hay
otros 50 años de trabajo y espera
Él me inculcó una visión jerárquica del obrero, que yo todavía mantengo. Sigo creyendo en un obrero con conciencia de clase, que no aspira a ser pequeñoburgués, como en el caso de los obreros peronistas, cuyos sueños –que me disculpen– al lado de los de mi padre son pequeños.
en otra vida yo miraba desde la ventana de un bar
cómo la tormenta aplastaba las flores azules contra los cordones
contra las paredes
y por ese momento único de la juventud que dura muy poco
supe que nunca olvidaría esa escena en que nada aparecía
de lo que amaba me interesaba o temía
ni novios ni odios ni otros poetas ni revistas de opinión ni
secretarios de barrio ni amigos imbuidos de una colonizada cultura pavesiana
sólo las flores azules y la lluvia
recuerdo el nombre del pueblo la hora y esa lluvia
que nunca en las décadas que siguieron confundí con alguna otra
El día que murió Eva Perón yo estaba en una fiesta de quince. Esa noche me aburrí mucho porque, como le dije, a pesar de los mutuos esfuerzos, mis compañeras y yo no teníamos de qué hablar. Saqué el tema de la muerte de Evita, pero nadie dijo nada. Y volví a mi casa, me senté en una silla y me puse a llorar. Ahí vino mi mamá y preguntó por qué lloraba. Le dije que por Evita. Me dijo: "Evita no tiene nada que ver. ¿Qué te pasa?". Y ahí me di cuenta de que en realidad lloraba porque estaba sola. Se lo dije y ella me respondió que tenía que estar preparada porque muchas otras veces iba a estar sola por quién era y por lo que sabía. Y así fue.
abandonen la hermosa escena familiar
no hablen más de un ciego retrato en colores
sobre él ha caído una permanencia
la de la sangre
Nunca me gustaron esas empresas socialistas que no son socialistas, como el Banco Credicoop. Con un patrón capitalista, una sabe cómo proceder. La cosa se complica cuando el patrón es socialista y trata a los empleados como un capitalista. Somos todos socialistas, hasta que se llega quince minutos tarde y empiezan los gritos.
Con el invierno los amigos han vuelto a casa
yo pregunto seriamente
¿Qué vas a hacer de tu vida juana?
Sufro, amo, todos rabiamos por la revolución
a veces tengo miedo de que seamos felices.
No me entendía, hablábamos de otras cosas, nuestra relación pasaba por la poesía. Me trataban bien, aunque les parecía exótica. Siempre pasaba lo mismo: estábamos charlando con Alejandra (Pizarnik) y, de pronto, yo miraba la hora y decía que me tenía que ir. "Debe tener que ir a hacer algo comunista", decía ella y yo me reía y me iba. Insisto, nos leíamos poemitas, pero no hablábamos de cosas personales ni teníamos amigos en común. Cuando empecé la relación con quien es mi marido, la distancia fue mayor y ahí se terminó todo. Con Susana Thénon la relación era incluso más distante. Era la típica hija de un dirigente prestigioso del PC y eso era todavía peor que ser la hija de un anarquista.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme
Alejandra no se merece este bastardeo al que la someten, presentándola como una poeta intocable a la que hay que estudiar de frente y de perfil. Sólo logran que la gente joven no la lea. Digamos las cosas como son: es una buena poeta, que encarna muy bien la herencia de las vanguardias y que no refleja necesariamente la época en la que le tocó vivir. Tal vez por eso, más adelante la gente no la va a leer de la misma manera. Ese universo de noche, muerte y negrura refleja lo que una piensa en la adolescencia, pero a medida que avanza la vida todo eso se queda atrás. Y la verdad es que yo no sé si las muchachitas ahora sufren de las mismas cosas que se sufrían antes las que ahora andan por los 50 o los 60 años.
Por qué no puede decirse en los poemas lo que se dice en las
canciones te quiero con la fuerza de mi alma yo
espera un poco un poquito más
si tú me decís ven lo dejo todo
no puede decirse en los poemas lo que se dice en las canciones
Se es poeta para trabajar con la lengua de otra manera, ¿no? En la poesía tiene que haber algún misterio, algo que el poeta ve y que el público no. Tenemos la obligación de revelar los misterios pero de una manera distinta de la que, por ejemplo, tiene el periodismo.
si la palabra tiene valor
esta distancia lo probará
si la palabra es vida y los que la manejan viven en ella
ésta es la prueba
si ya pensé mi vida o sea ya la viví
el agua de este mediterráneo tan muerto
es prueba y respuesta.
La política es la aplicación de una ideología. Dicho de otro modo, la política es apenas un camino. La ideología sobrevive a la política porque no siempre esta última expresa debidamente a la ideología y es necesario hacer correcciones. Muchos poetas están cargados de ideología, pero carecen de practicidad política.
Todos pudimos apagar y encender las hogueras
digamos, las luces
los más inconscientes lo hicimos
pero yo pregunto
quién tuvo la valentía de verlas agonizar
y siguió hablando moviéndose
pensando en las celebraciones
sonriendo ante las consecuencias del cambio de estación
Pero, a veces, grandes poetas se equivocan y escriben mala poesía política. Pienso en Raúl González Tuñón, que después de grandes libros como La calle del agujero en la media o Todos bailan tuvo veinte años de negrura (su poema a Stalin, que me perdonen, no se puede leer), hasta que al final de su vida volvió a ser un gran poeta con A la sombra de los barrios amados y Poemas para el atril de una pianola.
Acechada por cultos pensadores que han confundido
la ideología con las ciencias aplicadas
la ética con el espontaneísmo
el arte con la habilidad manual
y la lucha de clases con la renovación de generaciones
veo cómo los nuevos dueños de la cultura
han destruido lo que amé y dado rostro al enemigo
pero minuto a minuto recuerdo
que no debe quebrantarse el frente interno
aunque ya ese frente sólo sean
mi memoria y mi soledad
Entiendo que la ola de conservadurismo que azotó al mundo desde Reagan en adelante tuvo mucho que ver. Me refiero a eso de la vuelta a los valores familiares, el parto en casa y todas esas pavadas. ¡El parto en casa! ¡Por favor! ¿Qué, después de haber logrado que los chicos nazcan en hospitales, con la atención debida, ahora hay que volver atrás y tenerlos en las casas? ¿Esta es la sociedad del progreso? ¿No se dan cuenta de que todo eso es dejarle el campo al enemigo? Cuando uno cree que el mundo es el propio jardincito, las labores de la casa y la olla que hace puf puf, ganó el otro.
Consagré y consagraron mi vida
a tareas que se cumplirán sin mí
no veré morir a mi madre
no conoceré el delirio por un hombre
no viviré en la revolución
Ya me he dado cuenta
sólo son escenarios particulares e indivisibles
hay un único lugar personal
para cada puñalada trapera de la vida
mi corazón sabe que no hay olvido ni ruptura
ésos son triunfos ajenos
siempre miraremos por una ventana
cómo se están llevando a alguien
Pero los que más sufrieron el golpe son los que se desilusionaron de la política. Esos quedaron desfasados, aplastados entre la mitología de los años 60, con la consiguiente desilusión por la política, y la banalidad de los 90, con toda esa autopromoción que llega hasta nuestros días. Se portan como si alguien los hubiera traicionado para siempre, y no es así. Lo que ocurre es que la historia obliga a que, sin modificar el propio punto de vista ideológico, una vuelva a posicionarse y a hacer los ajustes necesarios.
Que necia salir por esa ciudad
a recoger mis confidencias entre adúlteras
poetas de diarios pueblerinos
burguesías napoleónicas y analizadas
solitarios a los que no recuerdo en sus actuales escenarios legales
salvo algunas soledades de domingo a la tarde en la provincia
alguna etapa antes de volver al verdadero destino ignorado
que necia creer que siempre más allá
había un imperio con toda su fanfarria
y el exotismo de sus colores
y no sólo este trabajo mínimo y constante
ser armonioso sin conciliar unir sin renunciar
sé que largué un bumerang que todavía no volvió
La ideología es la forma de eternidad que tenemos. Yo no concibo que una se pelee con el partido que le da identidad sólo por confundir al dirigente miserable que transitoriamente está en el frente con la ideología que a una la sustenta. ¿Lo quiere más claro? Una no podía pelearse con Codovilla como si fuera Marx.
sobre cada utopía en retirada
el cielo se abre
para mostrarla a contraluz
No sabe cómo (lo extraño a José Luis Mangieri). Cada dos por tres lo cito. Me encuentro hablando de algún mal poeta y diciendo, como solía decir él, "éste es la borra de la poesía".
Los amigos que me aman hablan de mis ojos,
ya sé, son importantes como las hojas en otoño,
pero todo cae a golpes
en estos domingos para lanas tibias, hijos que no tengo,
globos de colores en el parque.
“La ideología es una forma de eternidad”
Reportaje de JORGE FONDEBRIDER a la poetisa JUANA BIGNOZZI.
(“ñ”, 15.08.10)
poemas de Juana Bignozzi:
De la página “Zapatos Rojos Poesía”:
http://www.zapatosrojos.com.ar/Biblioteca/Juana%20Bignozzi.htm
De la página “A media voz”:
http://amediavoz.com/bignozzi.htm
De la página de la revista “El interpretador”:
http://www.elinterpretador.net/30JuanaBignozzi-Poemas.html
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18.8.10
sobre Dios, la razón
El sacerdote alto movió la cabeza y repuso:
-¡Ah, sí! Los modernos infieles apelan a su razón; pero ¿quién puede contemplar estos millones de mundos sin sentri que hay todavía universos maravillosos donde tal vez nuestar razón resulte irracional?
-No -dijo el otro-. La razón siempre es racional, aún en el imbo, aún en el último extremo de las cosas. Ya sé que la gente acusa a la Iglesia de rebajar la razón; pero es al contrario. La Iglesia es la única que, en la tierra, hace de la razón un objeto supremo; la única que afirma que Dios mismo está sujeto por la razón.
El otro levantó la austera cabeza hacia el cielo estrellado e insistió:
-Sin embargo, ¿quién sabe si en este infinito universo...?
-Infinito sólo físicamente -dijo el curita agitándose en el asiento-; pero no infinito en el sentido de que pueda escapar a las leyes de la verdad.
GILBERT KEITH CHESTERTON
“La cruz azul”
-¡Ah, sí! Los modernos infieles apelan a su razón; pero ¿quién puede contemplar estos millones de mundos sin sentri que hay todavía universos maravillosos donde tal vez nuestar razón resulte irracional?
-No -dijo el otro-. La razón siempre es racional, aún en el imbo, aún en el último extremo de las cosas. Ya sé que la gente acusa a la Iglesia de rebajar la razón; pero es al contrario. La Iglesia es la única que, en la tierra, hace de la razón un objeto supremo; la única que afirma que Dios mismo está sujeto por la razón.
El otro levantó la austera cabeza hacia el cielo estrellado e insistió:
-Sin embargo, ¿quién sabe si en este infinito universo...?
-Infinito sólo físicamente -dijo el curita agitándose en el asiento-; pero no infinito en el sentido de que pueda escapar a las leyes de la verdad.
GILBERT KEITH CHESTERTON
“La cruz azul”
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17.8.10
frases de “Policía, adjetivo”

La primer escena a rescatar, es la charla entre Cristi y su novia Anca en la que discuten este tema de Mirabela Dauer:
-Anca, esta canción no tiene ningún sentido.
-¿Por qué?
-“¿Qué sería el campo sin la flor? ¿Qué sería el mar sin el sol?”. ¿Qué otra cosa podría ser? Todavía es un poco de campo y mar.
-No he prestado mucha atención a la letra.
-¿Por qué te gusta entonces?
-Son como imágenes. El significado... el amor no sería hermoso de otra manera.
-¿Como qué? ¿Como el mar sin el sol?
-Sí.
-“La vida continúa”. ¿Puede ir hacia atrás?
-¿Podemos hablar cuando se acabe, por favor?
-¿Imagina cualquier imagen?
-No. “No te dejaré, amor”. El amor es sin un artículo.
-¿Qué?
-Que está diciendo: “No te dejaré, amor”. El amor sin ser un artículo. Ella habla del amor como un absoluto.

-¿Y qué?
-Entonces esto es una anáfora.
-¿Qué anáfura?
-Anáfora. No anáfura. Es retórico. ¿No has oído “¿Qué sería el mar sin el sol? ¿Qué sería el campo sin la flor? ¿Qué sería hoy sin mañana? ¿Qué sería la vida sin ti?”. Trata de definir ese amor ideal asociándolo con símbolos. Que el mar que es infinito, el sol que es ligero, el campo que es el nacimiento, la creación y la flor que es la belleza.
-Espera... ¿son imágenes o símbolos?
-No son imágenes. Son símbolos.
-¡Ajá!
-No... De hecho, están conectados. Son imágenes que se convierten en símbolos.
La segunda es la penúltima escena del filme, el largo diálogo entre Cristi, su colega Nelu y el superior de ambos, el jefe, ANGHELACHE.ANGHELACHE: Solamente haz el arresto. Después me dirás que tuve razón.
CRISTI: No voy a hacerlo. No quiero tener a ese chico en mi conciencia.
ANGHELACHE: ¿Si él sigue vendiendo a otros, estará mejor tu conciencia?
CRISTI: No lo sé todavía.
ANGHELACHE: Creo que estamos hablando idiomas diferentes. Dime lo que "conciencia" significa para ti.
CRISTI: Es así como algo de lo que no te arrepentirás...
ANGHELACHE: Define la palabra "conciencia".
CRISTI: Eso es lo que estoy tratando de decir. Es algo que me hace sentir mal.
ANGHELACHE: ¿Eso es todo?
CRISTI: De hecho, es algo que me impide hacer algo malo.
ANGHELACHE: Así que no sabes lo que es.
CRISTI: Lo sé, pero usted me presiona y...
ANGHELACHE: Bien... no te presionaré. Piensalo bien y dime qué es "conciencia" para ti. Nelu, anótelo.
NELU: ¿Perdón?
ANGHELACHE: Escriba lo que dice Cristi en el pizarrón. ¿Listo?
CRISTI: La conciencia es algo… dentro de mí... que me detiene de hacer algo malo.
ANGHELACHE: ¿Qué quieres decir, con "malo"?
CRISTI: Que después lo lamentaría. Algo malo... que después lo lamentaría.
ANGHELACHE: ¿Lo has escrito?
NELU: Sí, jefe.
ANGHELACHE: Debido a esto, no puedes hacer el arresto, ¿verdad?
CRISTI: Sí.
ANGHELACHE: Gina, tráeme un diccionario. Un diccionario rumano. Encuentra uno. Dentro de cinco minutos quiero un diccionario sobre mi escritorio, ¿entendido? (A NELU) ¿Cómo estás, Nelu?
NELU: Igual que ayer.
ANGHELACHE: ¿Qué significa?
NELU: No he encontrado a la chica.
ANGHELACHE: ¿La has buscado?
NELU: Sí.
ANGHELACHE: ¿Dónde?
NELU: En su casa.
ANGHELACHE: ¿Cuándo?
NELU: Después de la reunión, a la hora del almuerzo, en la noche ...
ANGHELACHE: ¿Y?
NELU: No puedo encontrarla.
ANGHELACHE: ¿Había alguien?
NELU: Nadie.
ANGHELACHE: Ella te pone en ridículo.
NELU: Mi informante dice que no la ha visto durante una semana. Tal vez está de vuelta trabajando en las calles.
ANGHELACHE: Así hablan los delincuentes. Se llama “prostituirse”. ¿Controló a través de “Pasaportes”?
NELU: Ayer. Pero no tengo nada a cambio.
ANGHELACHE: ¿Cuándo hizo la investigación?
NELU: Ayer.
ANGHELACHE: Ayer dijiste anteayer.
NELU: Ayer dije que era ayer.
ANGHELACHE: Ayer dijo que lo hizo ayer, es decir, que lo hiciste anteayer.
NELU: Creo que entendió mal.
ANGHELACHE: Creo que sí. Ella cambiará su declaración. Ahora que tiene un proxeneta. Arréstala por perjurio... que pierda su proxeneta... Ella va a denunciarlo ante los tribunales. Hable con el fiscal y ponlo en marcha.
NELU: Muy bien. ¿Puedo ir?
ANGHELACHE: No. Siéntate.

NELU: Estaba pensando en hablar con el fiscal...
ANGHELACHE: ¿Tienes un impulso repentino por trabajar?
NELU: Miraba el expediente...
ANGHELACHE: ¡Maldita sea, Nelu! No nací ayer. Naci anteayer. (A CRISTI) Tienes una falta de ortografía.
CRISTI: Sí, lo sé.
ANGHELACHE: Si sabes, ¿por qué lo haces?
CRISTI: Mi esposa me lo dijo ayer, pero olvidé corregirlo.
ANGHELACHE: ¿Lo pensaste bien?
CRISTI: No voy a hacerlo.
ANGHELACHE: Sí, quieres... Muchachos, ¿saben lo que estamos haciendo aquí?
NELU: ¿Tener una reunión?
ANGHELACHE: No. Dialéctica, es como lo llaman. ¿Sabes lo que eso significa?
NELU: Averiguar la verdad. Eso es lo que dijo. (PAUSA) El invierno se acerca ...
ANGHELACHE: Ojalá que sí.
GINA : Encontré uno.
ANGHELACHE: ¿Dónde?
GINA : Dana, de los registros.
ANGHELACHE: Dasélo a Cristi. Y compra uno, así tendremos uno en la oficina, también.
GINA : ¿Lo pago con el dinero de la caja chica?
ANGHELACHE: ¿Sabe qué es la conciencia?
GINA : ¿Perdón?
ANGHELACHE: La palabra "conciencia". ¿Has oído hablar de eso?
GINA : Por supuesto.
ANGHELACHE: ¿Qué significa?
GINA : Es cuando crees en Dios ...
ANGHELACHE: Bueno, entonces Gina... sacalo de la caja chica porque lo necesitamos.
GINA : Por lo tanto, voy a sacarlo de la caja chica.
ANGHELACHE: Exactamente. Correcto.
GINA : ¿Me necesitas para algo más?
ANGHELACHE: No. (A CRISTI) Busca "conciencia".
CRISTI: Conciencia... conocimiento. Un sentimiento, la intuición que un ser humano tiene de su propia existencia...
ANGHELACHE: Más lento. Más lento para que lo entiendas.
CRISTI: ... un intuitivo o automático conocimiento que un individuo tiene de su propia existencia y las cosas a su alrededor. La facultad de darse cuenta y la comprensión. Conciencia social... una totalidad de las ideas, concepciones, conocimiento, la mentalidad del grupo humano, que refleja sus condiciones de existencia, así como lo social y la psicología de las personas. La conciencia de clase... ¿Sigo leyendo?
ANGHELACHE: Sí.

CRISTI: ... parte de la conciencia social que refleja la existencia social de una clase particular, en oposición a la existencia, la materia, el pensamiento y el espíritu. Un sentido de responsabilidad moral propio relativo de un comportamiento. Un asunto de conciencia es el problema de resolver un problema moral difícil. Escrúpulos de conciencia... remordimiento, arrepentimiento. Para tener una conciencia limpia o no tener nada en la conciencia, para estar seguro de no haber transgredido la ley moral o las leyes del Estado. No tener conciencia para no tener escrúpulos. En conciencia buena, de buena fe. Las cinco libertades de conciencia, el derecho reconocido de los ciudadanos para mantener cualquier opinión religiosa o filosófica, etc.… de la conciencia francesa, conciencia americana. Así que…
ANGHELACHE: Nelu, lee la definición de Cristi.
NELU: Conciencia es algo dentro de mí que me impide hacer algo malo y que después lo lamentaría.
ANGHELACHE: Así que tienes una sensación... una intuición... que te arrepentirás Si detienes a este chico, ¿no?
CRISTI: Sí.
ANGHELACHE: Bien. Hasta aquí todo bien. Ahora acaba de leer el pasaje acerca de los escrúpulos de la conciencia.
CRISTI: Escrúpulo de conciencia, remordimiento, arrepentimiento. Para tener una conciencia limpia o no tener nada en la conciencia, para estar seguro de no haber transgredido la ley moral o las leyes del Estado.
ANGHELACHE: Contra la ley moral o la ley del estado. ¿Sí?
CRISTI: Sí.
ANGHELACHE: Bien. Ahora tengo que preguntarte, ¿Si no detienes a Victor, no sientes remordimiento de conciencia por no obedecer la ley?
CRISTI: No.
ANGHELACHE: ¿Por qué?
CRISTI: En unos años no detendremos a nadie por consumir o suministrar.
ANGHELACHE: Tu caso es serio.
CRISTI: Es como en el extranjero. Nadie es arrestado por el suministro.
ANGHELACHE: Tu caso es muy grave. ¿Cambias la ley a tu voluntad?
CRISTI: No, yo no.
ANGHELACHE: ¿Por qué no? Veo que ya no crees en la ley que como un oficial de policía tienes que obedecer.
CRISTI: No es cierto. Yo creo en la ley.
ANGHELACHE: Crees en tu propia ley moral. Vamos a definir la ley moral. Busca “ley”.
CRISTI: Ley: una categoría filosófica que expresa lo esencial, necesario, general, relativamente estable o relaciones constantes, dentro y entre los objetos
y los fenómenos de la realidad o entre los estados sucesivos de un proceso determinado. Un patrón regular de cambio dentro de un fenómeno o proceso, etc., expresando su carácter esencial. Un reglamento vinculante, establecido y defendido por el poder del estado...
ANGHELACHE: Ésa es la ley que tenemos que defender. Sigue...
CRISTI: La Ley, la tradición, la costumbre de la tierra. Hombre representante de la ley de la autoridad del Estado. Una persona que respeta escrupulosamente la ley.
ANGHELACHE: Eso es lo que tiene que ser. Sigue.
CRISTI: Persona jurídica, abogado. ley de la selva, no reglamentada, corte del estado, de acuerdo con la ley, justa, legal. Tolerar la ley, respetuoso de la ley. Su palabra es ley y su autoridad se obedece precisamente... Ley y el orden, el respeto y la obediencia de la ley en la sociedad. Es (no) una ley, es (no) necesariamente así. En el nombre de la ley, la fórmula estándar utilizada para invocar la autoridad legal. De conformidad con la ley, de conformidad con la legislación. Un proceso legal, juicio, legal, constitucional de la religión, de creencias. Una ley en sí mismo para incumplir las leyes de Estado y la sociedad, para hacer lo que uno quiere. Latín; Lex, legislación.

ANGHELACHE: ¿Es todo?
CRISTI: Sí.
ANGHELACHE: ¿No dice nada sobre la ley moral?
CRISTI: No.
ANGHELACHE: Busca "moral".
CRISTI: Moralidad, moral. Totalidad de las normas de comportamiento social, de la conducta de los individuos de uno hacia el otro y hacia la sociedad, la ruptura de ésta se castiga por la opinión pública más que por la ley; ética, comportamiento correcto; costumbres. Sistematización de las normas morales: la ética. Conclusión contenida en un texto, especialmente en una fábula. Del Latín "moralis", Moral francesa.
ANGHELACHE: ¿Ése es el fin?
CRISTI: Sí.
ANGHELACHE: Por lo tanto, no hay nada que hable acerca de la ley moral.
CRISTI: No.
ANGHELACHE: Al final, esta ley moral es algo vago que depende de cada persona. Si eres religioso como Gina, esto podría ser la Biblia. Aunque incluso la Biblia ya está abierta a la interpretación, así que nadie puede retransmitirla. Así que, ¿dónde nos conduce esto? ¿Al caos? ¿Verdad?
CRISTI: Sí.
ANGHELACHE: Correcto. Y para no caer en el caos, esta la ley de nosotros, como oficiales de policía, tenemos que obedecer y hacer cumplir. ¿Verdad?
CRISTI: Creo que vamos demasiado lejos.
ANGHELACHE: No vamos demasiado lejos. Al contrario, estamos más cerca. Veo que ni siquiera sabes tu deber como oficial de policía.
CRISTI: Sí lo sé.
ANGHELACHE: Te digo que no. Debido a que entre esta ley moral y la Ley, la Constitución, eliges esta ley moral tuya. Así, en este momento tienes que decidir si vas a hacer cumplir la ley y ser un oficial de policía u optar por seguir esta ley moral tuya y te vas de la policía. ¿Entiendes ahora? De hecho, ya no sabes quién eres. Ése es el problema. Te ayudaré una vez más. Busca “policía”.
CRISTI: Policía: oficial de policía, miembro de la fuerza policial. Adjetivo: policía (detective) novela o película, novela o película que implica acontecimientos criminales que son hasta cierto punto misteriosos, y resueltos en el final a través del ingenio de un oficial de policía o detective. Referente de los estados policíacos o de los regímenes que son apoyados por la policía y que ejercen el control a través de métodos represivos...
ANGHELACHE: Eso es ridículo. Todos los Estados dependen de la policía... sigue...
CRISTI: Del alemán, “polizist”. Es del griego, polis, ciudad... los que dirigen la ciudad.
NELU: Jefe... yo puedo hacer el arresto, entonces Cristi tendrá la conciencia limpia y concluiremos el caso.
ANGHELACHE: En realidad, no has entendido nada. Tienes tiempo para pensar hasta a las cuatro.
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16.8.10
un policial semántico

POLICÍA, ADJETIVO
data: http://www.imdb.com/title/tt1337051/
El rumano Corneliu Porumboiu nos sorprendió con su anterior película “Bucarest 12:08” (http://libretachatarra.blogspot.com/2007/05/dnde-estabas-en-la-maana-del-22-de.html), con economía de recursos y un corrosivo humor. Esta nueva película no va a dejar de sorprendernos menos. Cambia totalmente el estilo y se mete en una árida historia en la que la mayor parte del filme es nada, una rutinaria pesquisa policíaca, prólogo para lo que quiere contar el director: una discusión semántica.
Toda la película es una excusa para la escena final, anticipada con una discusión del protagonista con su novia, por el significado de una cursi canción de amor. Lo que parece un diálogo más, es central, porque nos cuenta el propósito de la película. Porumboiu nunca quiso contar un policial. Nos quiso contar (y el título da una pista) el uso de las palabras, el significado preciso detrás de un vocablo, para ocultar una posición.

La discusión final entre Cristi, su colega Nelu y Anghelache, su superior jerárquico, es un claro ejemplo de cómo se puede construir una cadena de razonamientos que, en algún punto, se vuelven contra uno. La larga discusión sobre el significado de las palabras ubican al protagonista de cara a la verdad: ¿quién sos, en qué lado de la ética te ubicas? No importa cuánto le demos vuelta al diccionario para librarnos de la culpa de una decisión: en nuestro interior, no hay escape posible. Cargamos con el peso de nuestras decisiones y ellas nos definen como personas, más allá de toda interpretación semántica que nos libere de culpa.
En suma, las palabras son una convención. Por más preciso que sea su uso, no tienen significado moral por sí mismas. Los hechos, siempre los hechos, mandan sobre las construcciones verbales. Y Cristi tendrá hasta las cuatro de la tarde para comprenderlo.

La larga hora inicial en la que básicamente no pasa nada, nos revela los tiempos muertos de la investigación policial, el tedio y la burocracia, la escasez de medios y la absurda dedicación a un caso menor, a un delito (fumarse un porro) que dejará de serlo en unos años. Más allá de un detalle de color, es otro factor decisivo del filme. Cuando en la escena final se definan los estados policíacos, todo este largo introito moroso empieza a cobrar sentido. La estructura policial del totalitarismo de la era comunista, no se ha desmontado. Siguen ahí, los mismos personajes, las mismas estructuras, efectuando el control social de la población, eso sí bajo una pátina democrática constitucional. Pero los hombres, la fuerza policial, mantiene su agenda ajena al cambio de los tiempos.
Como se ve “Policía, adjetivo” tiene muchas aristas interesantes para la reflexión. Pero no es una película sencilla. Hay que atravesar un árido desierto sin acción para llegar al brillante final, en una escena para destacar. Objetivo, por lo tanto, no apto para todo público.
Mañana transcribiremos las principales escenas del filme, así que los que no quieran saber el final, salteen el post de mañana.
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14.8.10
conozco la canción: time after time
En 1984, Rob Hyman participaba de la grabación del primer álbum de una artista desconocida. La chica venía de unos años oscuros, con una afección seria en su voz que casi la deja fuera de la música. La chica, una tal Cyndi Lauper, trataba de volver, tras romper con su banda Blue Angel. La grabación de su primer álbum, la obligó a la búsqueda de músicos. Rick Chertoff, ahora productor para la Columbia Records, recomendó a sus amigos de la banda que había dejado en Filadelfia. Así se cruzaron los pasos de Lauper y Hyman.
Ambos ya tenían suficiente material para el álbum, “She's So Unusual”, con temas como “Girls Just Want to Have Fun", "She Bop" o "All Through the Night". ¿Quién quería más? Chertoff. Sugirió que podía (siempre se podía) utilizar una canción más.
Esa canción de más empezó a escribirse a las apuradas, porque en pocos días tenían que estar grabando en estudio. Hyman y Lauper se sentaban al piano, luego de los ensayos, en el estudio Record Plant de Nueva York, con un grabador como único testigo de esa búsqueda.
Cyndi tuvo una inspiración al ver la tapa de la revista “TV Guía” de esa semana que anunciaba la emisión de una película clase B de ciencia ficción, “Time after time”(http://www.imdb.com/title/tt0080025/), protagonizada por Malcolm McDowell que interpreta a H. G. Wells persiguiendo a Jack, el Destripador, viajando a 1979 con una máquina del tiempo. “Tengo el título” dijo Lauper y con eso se largó a tocar los primeros garabatos del tema en el piano.
Con una estructura musical simple, tres notas repetidas, la letra empezó a fluir entre los dos músicos. Era una época de rupturas y abandonos (sentimentales y artísticas) para ambos. Tal vez por eso, inconscientemente, la canción tomó un tono melancólico, más emotivo, menos zumbón que el resto de los temas del álbum.
Un ángel bajó y Roby Hyman y Cyndi Lauper compusieron su primera canción juntos.
Un par de ensayos fueron suficientes para grabar el tema, pocos días después, sin arreglos previos, quedando como la versión final, la primer toma que capta toda la energía que circuló entre ambos, en ese primer trabajo juntos.
La canción cobró vida propia y trepó al primer lugar del ranking. El video, interpretado por la misma Cyndi, su novio y varios parientes, ganó su espacio en MTV y coadyuvó al éxito del tema. Aquí está esa joyita del pop:
El video empieza con Lauper viendo en televisión una vieja película: es “El jardín de Alá” (http://www.imdb.com/title/tt0027657/) con Marlene Dietrich y Charles Boyer, de 1936.
Cyndi Lauper brilló como nunca antes y después, tuvo sus quince minutos de gloria que le sirvieron para componer un tema en la película “The Goonies”, dirigida por Richard Donner y producida por el genio Steven Spielberg.
“Time after time” perdura, en más de un cover, incluyendo una versión acústica de Cyndi Lauper, relanzando el tema hace unos pocos años, en su álbum “The Body Acustic”, como ésta, para la televisión norteamericana, con el adimento de que está traducida al castellano:
Infinidad de covers se sucedieron con la creación del tema. Tomamos un puñadito de versiones notables. Una es la de Eva Cassidy:
Otra versión es la de Cyndi Lauper con Sarah McLachlan en una entrega de premios en el 2005:
No es el único dúo de Cyndi para este tema. En esta versión, canta el tema con Patti Labelle, en 2004:
Una versión de lujo es la de Miles Davis. En Munich, en 1987:
Y cerramos con la de Tracy Chapman:
LINKS:
Cómo se elaboró la canción:
http://www.songfacts.com/detail.php?id=672
La página de la canción en “Wikipedia”:
http://es.wikipedia.org/wiki/Time_After_Time
y la de Cyndi Lauper:
http://es.wikipedia.org/wiki/Cyndi_Lauper
La letra original y una traducción no del todo buena:
http://www.songstraducidas.com/letratraducida-Time_after_time_1929.htm
Ambos ya tenían suficiente material para el álbum, “She's So Unusual”, con temas como “Girls Just Want to Have Fun", "She Bop" o "All Through the Night". ¿Quién quería más? Chertoff. Sugirió que podía (siempre se podía) utilizar una canción más.
Esa canción de más empezó a escribirse a las apuradas, porque en pocos días tenían que estar grabando en estudio. Hyman y Lauper se sentaban al piano, luego de los ensayos, en el estudio Record Plant de Nueva York, con un grabador como único testigo de esa búsqueda.
Cyndi tuvo una inspiración al ver la tapa de la revista “TV Guía” de esa semana que anunciaba la emisión de una película clase B de ciencia ficción, “Time after time”(http://www.imdb.com/title/tt0080025/), protagonizada por Malcolm McDowell que interpreta a H. G. Wells persiguiendo a Jack, el Destripador, viajando a 1979 con una máquina del tiempo. “Tengo el título” dijo Lauper y con eso se largó a tocar los primeros garabatos del tema en el piano.
Con una estructura musical simple, tres notas repetidas, la letra empezó a fluir entre los dos músicos. Era una época de rupturas y abandonos (sentimentales y artísticas) para ambos. Tal vez por eso, inconscientemente, la canción tomó un tono melancólico, más emotivo, menos zumbón que el resto de los temas del álbum.
Un ángel bajó y Roby Hyman y Cyndi Lauper compusieron su primera canción juntos.
Un par de ensayos fueron suficientes para grabar el tema, pocos días después, sin arreglos previos, quedando como la versión final, la primer toma que capta toda la energía que circuló entre ambos, en ese primer trabajo juntos.
La canción cobró vida propia y trepó al primer lugar del ranking. El video, interpretado por la misma Cyndi, su novio y varios parientes, ganó su espacio en MTV y coadyuvó al éxito del tema. Aquí está esa joyita del pop:
El video empieza con Lauper viendo en televisión una vieja película: es “El jardín de Alá” (http://www.imdb.com/title/tt0027657/) con Marlene Dietrich y Charles Boyer, de 1936.
Cyndi Lauper brilló como nunca antes y después, tuvo sus quince minutos de gloria que le sirvieron para componer un tema en la película “The Goonies”, dirigida por Richard Donner y producida por el genio Steven Spielberg.
“Time after time” perdura, en más de un cover, incluyendo una versión acústica de Cyndi Lauper, relanzando el tema hace unos pocos años, en su álbum “The Body Acustic”, como ésta, para la televisión norteamericana, con el adimento de que está traducida al castellano:
Infinidad de covers se sucedieron con la creación del tema. Tomamos un puñadito de versiones notables. Una es la de Eva Cassidy:
Otra versión es la de Cyndi Lauper con Sarah McLachlan en una entrega de premios en el 2005:
No es el único dúo de Cyndi para este tema. En esta versión, canta el tema con Patti Labelle, en 2004:
Una versión de lujo es la de Miles Davis. En Munich, en 1987:
Y cerramos con la de Tracy Chapman:
LINKS:
Cómo se elaboró la canción:
http://www.songfacts.com/detail.php?id=672
La página de la canción en “Wikipedia”:
http://es.wikipedia.org/wiki/Time_After_Time
y la de Cyndi Lauper:
http://es.wikipedia.org/wiki/Cyndi_Lauper
La letra original y una traducción no del todo buena:
http://www.songstraducidas.com/letratraducida-Time_after_time_1929.htm
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13.8.10
cómo cuida la aldea a sus niños

LA PIVELLINA
data: http://www.imdb.com/title/tt1426371/
La italiana Tizza Covi y el austríaco Rainer Frimmel constituyen una doble sociedad: pareja y documentalistas. En su penúltimo trabajo, “Babooska”, habían filmado a dos artistas de circo y se quedaron con ganas de tenerlos más tiempo en pantalla. En el siguiente trabajo, “La pivellina”, Covi y Frimmel se animaron a dejar el documental (sólo un poco) y a contar una historia de ficción, teniendo como actores a esos artistas. La película es una cosa muy chiquita y conmovedora, una pequeña joyita independiente, que se impone por la calidez de su elenco. Por lenta acumulación de detalles, nos deja picando la pregunta de qué modo cuidamos de nuestros niños. En la África primitiva, la grandeza de una aldea estaba dada por la forma que cuidaba de sus niños. Ellos eran la garantía de tener un futuro. Cuando vemos historias como la de “La pivellina” nos preguntamos cómo cuida nuestra aldea a sus chicos, en qué momento dejó de ser importante el tiempo que insume la infancia.

Covi y Frimmel utilizan las herramientas del documental, escenas apenas esbozadas en un guión para dejar que los actores las completen, cámara en mano y mucha paciencia para que los diálogos espontáneos produzcan el hallazgo. Mucho más cuando la protagonista es una niña de dos años, a la que no se le pueden dar directivas de actuación.
Si bien desde la realización “La pivellina” es un hallazgo, supera la virtud de la dificultad técnica y lograr contarnos su historia: una nena de dos años, abandonada por su madre, que queda al cuidado de un matrimonio y su nieto, trabajadores de un circo familiar en las afueras de Roma.

La sucesión de escenas (muchas retratando cosas comunes, como mojar un bizcocho en un plato con leche o montar un autito en un parque de diversiones) logra, por acumulación, empaparnos de que la felicidad de un niño no está en relación con la situación económica de su familia, sino con el amor que le puedan dar. Asia, la pibita de la película, no tiene Nintendo, vive en un trailer, la ropita no es de una marca de ropa, pero nos queda la convicción de que la suya es una infancia feliz. Crecer querido y aprendiendo los valores que nos definen como humanos. ¿Qué más hace falta para ser un niño feliz?

Al atardecer, en brazos de Patty (excepcional labor de Patricia Gerardi), Asia duerme tras negarse a considerar la posibilidad de volver con una madre que consideró como una opción factible abandonarla. Asia duerme tranquila: está en casa.
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12.8.10
mirá cómo me tomaron de boludo: cola en los bancos
¿A veces no te parece que nos acostumbramos con mucha facilidad a la normalidad de lo anormal? El otro día estaba perdiendo veinte minutos de mi tiempo en el banco, para conseguir monedas para el colectivo (¿se acuerdan del boleto electrónico? Tranquilos, para el otro año va a estar) y me percaté de dos detalles.
Primero: el banco tenía cinco cajas construidas pero atendían sólo dos personas. Segundo: había una cola adicional, a la existente, para clientes “prefer”. Ellos, por pagar un poco más mensualmente, tienen “privilegios” como integrar una cola más corta.
Hoy nadie se despeina por ese hecho. Pero, bien mirado, es una muestra más de cómo nos acostumbramos a la mediocridad del otro.
Que yo tenga que pagar de más para que el banco me atienda antes, es premiar a la empresa que me dice, explícitamente, que es ineficiente en lo que hace. Debería poner más cajeros para atender la demanda de sus clientes. Pero, no. La institución bancaria, explicitando que es mediocre, crea clientes de primera y de segunda. A los dos los hace esperar, pero a los primeros los hace esperar menos.
El mensaje es claro: “yo soy malo en lo que estoy haciendo, pero los costos de mi ineptitud te los cargo a vos, por idiota”.
En otros tiempos, un banco se hubiera puesto colorado de no poder dar un mejor servicio a su cliente (quien, con sus depósitos, permite pagarles el sueldo a los empleados de la institución, del Presidente para abajo). Admitir que su atención al público es deficiente, hubiera sugerido que su habilidad para administrar los fondos del público no es buena.
Pero en estos tiempos de chantada, el banco nos cobra un plus por esperar menos. Un claro ejemplo del mercado poniéndole precio al tomarte de boludo.
Primero: el banco tenía cinco cajas construidas pero atendían sólo dos personas. Segundo: había una cola adicional, a la existente, para clientes “prefer”. Ellos, por pagar un poco más mensualmente, tienen “privilegios” como integrar una cola más corta.
Hoy nadie se despeina por ese hecho. Pero, bien mirado, es una muestra más de cómo nos acostumbramos a la mediocridad del otro.
Que yo tenga que pagar de más para que el banco me atienda antes, es premiar a la empresa que me dice, explícitamente, que es ineficiente en lo que hace. Debería poner más cajeros para atender la demanda de sus clientes. Pero, no. La institución bancaria, explicitando que es mediocre, crea clientes de primera y de segunda. A los dos los hace esperar, pero a los primeros los hace esperar menos.
El mensaje es claro: “yo soy malo en lo que estoy haciendo, pero los costos de mi ineptitud te los cargo a vos, por idiota”.
En otros tiempos, un banco se hubiera puesto colorado de no poder dar un mejor servicio a su cliente (quien, con sus depósitos, permite pagarles el sueldo a los empleados de la institución, del Presidente para abajo). Admitir que su atención al público es deficiente, hubiera sugerido que su habilidad para administrar los fondos del público no es buena.
Pero en estos tiempos de chantada, el banco nos cobra un plus por esperar menos. Un claro ejemplo del mercado poniéndole precio al tomarte de boludo.
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mirá como me tomaron de boludo
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11.8.10
frases de “Toy Story 3”

Esperen, creo que perdí mi otro ojo.
Cuando vengan las bolsas... las tropas caeremos primero.
Aquí estaremos siempre para el.
-Esperaré a que conozcan la guardería.
-¿Qué es eso?
-Es triste, un gran espacio para juguetes sin dueño.
-Que confortante fuiste.
-Ya lo verán, en cuanto entren a la guardería... se volverán.
-¿Alguien ve algo?
-Hay un jardín de juegos. Un gran césped.
-Demasiado triste y solo. No pierdan la perspectiva.
-¿Alguien vio una salida?
-Nadie quiere una salida.
No hay dueños, no hay corazones rotos.
Aquí tenemos todo lo que un juguete necesite. Piezas de repuesto, pegamento y un montón de baterías.
Mira a tu zapato, tu también, Jessie. ¿Qué nombre está en él?
Hay una serpiente en mi bota.
Barbie es diferente.
-¿Qué esperas de un juguete de niña?
-¡No soy un juguete de niña!

Todo prisionero duerme en su celda. El prisionero que se porte mal, pasa la noche en la caja. Si un prisionero habla, pasa la noche en la caja. Si un prisonero grita, pasa la noche en la caja.
Estábamos perdidos. Desechados. Sin amor, no deseados. Entonces encontramos "Sunny Side". Pero Lotso ya no era más mi amigo. Él no era amigo de nadie.
El verdadero problema es el mono. El mono es el ojo en el cielo. Él lo ve todo.
Señorita, usted es una hermosa flor en la sala. Y juntos lucharemos contra el mal.
-Ella es una Barbie. Hay millones como ella.
-Para mí no.
Los niños no aman a sus juguetes. Recuérdenlo en el camión de la basura.
Esto sucede cuando los tontos piensan. Todos somos basura, esperando que nos desechen. Son sólo un juguete.

-Veo la luz del día.
-No es la luz del día. ¡Corran!
Hasta el infinito y más allá.
Woody es mi amigo de siempre... Es valiente, como todo vaquero y dulce e inteligente, pero Woody es realmente especial... por que jamás te va a abandonar.
Nos vemos, amigo.
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10.8.10
por qué las películas de PIXAR son diferentes

TOY STORY 3
data: http://www.imdb.com/title/tt0435761/
Hasta ahí, PIXAR cerraba la trilogía de “Toy Story” con su acostumbrado nivel. Animación superlativa (incluyendo el novísimo 3D), gags en varios niveles, referencias cinéfilas, personajes con riqueza psicológica, lugares comunes a los que apelamos en esta página para sintetizar las virtudes de las películas de PIXAR de otros productos de animación.
Pero entonces, bastó una escena para demostrar en un ejemplo demoledor, qué es lo que hace diferente las historias de PIXAR. Esa escena, cerca del final de “Toy Story 3” es antológica. Nos define la tesis de esta tercera parte (“somos una familia por eso tenemos que estar juntos”) con una imagen. No hay necesidad de que los parlanchines juguetes necesiten decir nada. Un gesto y una mirada. Síntesis para potenciar la idea dramática. Es algo más que dibujitos.
Los protagonistas de “Toy Story 3” se pasaron salvando sus cabezas durante toda la película. Cerca del final, caen en un sumidero y se ven arrojados al horno donde queman la basura. Los personajes, con Woody a la cabeza, luchan desesperadamente para escapar al fuego que los acabará. Más tratan de trepar la pila de basura que los rodean, más se hunden más cerca del fuego amenazador.
Woody se desvive tratando de trepar, sin éxito. En ese momento, la vaquerita mira a Buzz (el astronauta), pidiendo ayuda con la mirada. Buzz devuelve una mirada de una extrema comprensión existencial. Le tiende la mano y da a entender que llegó la hora de resignarse. La vaquerita agarra su mano y extiende la otra a Tiro Fijo (el caballo); éste al Señor Patata; éste a su esposa. Así, todos se toman de la mano, unos a otros. Y cuando Woody mira hacia atrás, ve a Buzz tendiéndole la mano a su amigo. El vaquero entiende que ha logrado lo que se propuso hacerles entender desde que comenzó la película: son una familia y no pueden estar separados.

Woody, el incansable vaquero, el que jamás se rindió en las tres películas de la saga, toma la mano de Buzz y deja de luchar.
Llegó la hora de afrontar el fuego. Llegó el momento del final. Pero juntos, como una familia.
Esa mano tendida al amigo, luce con todo el esplendor del 3D. Y es, argumentalmente, perfecta.
Es un buen ejemplo para demostrar, con la fuerza de los hechos, porque las películas de PIXAR son algo más que una película para chicos.
Es, sencillamente, cine.
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9.8.10
sobre formatos, libros, cine y otras hierbas

Hace un par de semanas, “ADN” el suplemento de cultura de “La Nación” publicó un diálogo – reportaje entre el escritor Umberto Eco y el guionista Jean-Claude Carrière. La consigna era si los libros iban a desaparecer o no. Interesantes apreciaciones de los participantes, ameritan seleccionar los mejores párrafos para “Libreta Chatarra”. Vale leer el reportaje entero, es muy bueno.Umberto Eco: ¿El libro desaparecerá a causa de la aparición de Internet? Escribí sobre este tema hace tiempo, es decir, cuando la pregunta parecía pertinente. A estas alturas, cada vez que alguien me pide que me pronuncie al respecto, no puedo sino repetir el mismo texto. En cualquier caso, nadie se da cuenta de que me repito, porque no hay nada más inédito que lo que ya se ha publicado y, además, porque la opinión pública (o por lo menos los periodistas) tienen siempre la idea fija de que el libro desaparecerá (o quizá los periodistas piensan que son los lectores los que tienen la idea fija) y todos formulan incansablemente la misma pregunta.
En realidad, hay poco que decir al respecto. Con Internet hemos vuelto a la era alfabética. Si alguna vez pensamos que habíamos entrado en la civilización de las imágenes, pues bien, el ordenador nos ha vuelto a introducir en la galaxia Gutenberg y todos se ven de nuevo obligados a leer. Para leer es necesario un soporte. Este soporte no puede ser únicamente el ordenador. ¡Pasémonos dos horas leyendo una novela en el ordenador y nuestros ojos se convertirán en dos pelotas de tenis! En casa, tengo unas gafas Polaroid que me permiten proteger los ojos de las molestias de una lectura constante en pantalla, pero no es una solución suficiente. Además, el ordenador depende de la electricidad y no te permite leer en la bañera, ni tumbado de costado en la cama. El libro es, a fin de cuentas, un instrumento más flexible.
Ante la disyuntiva, hay una sola opción: o el libro sigue siendo el soporte para la lectura o se inventará algo que se parecerá a lo que el libro nunca ha dejado de ser, incluso antes de la invención de la imprenta. Las variaciones en torno al objeto libro no han modificado su función, ni su sintaxis, desde hace más de quinientos años. El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se ha inventado, no se puede hacer nada mejor. No se puede hacer una cuchara que sea mejor que la cuchara. Hay diseñadores que intentan mejorar, por ejemplo, el sacacorchos, con resultados muy modestos: la mayoría de ellos no funciona. Philippe Starck intentó mejorar el exprimidor, pero su modelo (para salvaguardar una determinada pureza estética) deja pasar las semillas. El libro ha superado sus pruebas y no se ve cómo podríamos hacer nada mejor para desempeñar esa misma función. Quizá evolucionen su componentes, quizá sus páginas dejen de ser de papel. Pero seguirá siendo lo que es.
(…)
U. E.: En un momento determinado los hombres inventan la escritura. Podemos considerar la escritura como la prolongación de la mano, y en este sentido tiene algo casi biológico. Se trata de una tecnología de comunicación inmediatamente vinculada al cuerpo. Una vez inventada, ya no puedes renunciar a ella. Una vez más, es como haber inventado la rueda. Las ruedas de hoy siguen siendo las de la Prehistoria.
(…)
J.-C. C.: Tiene razón en subrayarlo: nunca hemos tenido más necesidad de leer y escribir que en nuestros días. No podemos siquiera usar un ordenador si no sabemos leer y escribir. Y, además, de una forma más compleja que antaño, porque hemos integrado nuevos signos, nuevas claves. Nuestro alfabeto se ha ampliado. Resulta cada vez más difícil aprender a leer. Si nuestros ordenadores pudieran transcribir directamente lo que decimos, se produciría un regreso a la oralidad. Claro que esto plantea una nueva cuestión: ¿es posible expresarse sin saber leer ni escribir?
U. E.: Homero respondería sin ningún género de duda que sí.
J.-C. C .: Pero Homero pertenece a una tradición oral. Sus conocimientos los adquirió a través de esa tradición, en una época en que todavía nada se había escrito en Grecia. ¿Se puede imaginar hoy a un escritor que dicte su novela sin la mediación de la escritura y que no conozca nada de la literatura que lo ha precedido? Quizá su obra tendría la fascinación de la naïveté, del descubrimiento, de lo inaudito. Pero, en todo caso, parece que carecería de lo que nosotros, a falta de un término mejor, llamamos "cultura". Rimbaud era un joven dotadísimo, autor de versos inimitables. Pero no era lo que llamamos un autodidacta. A sus dieciséis años, su cultura ya era clásica, sólida. Sabía componer versos latinos.
(…)
J.-C. C.: En 1985, el entonces ministro de Cultura, Jack Lang, me pidió que creara y asumiera la responsabilidad de una nueva escuela de cine y televisión, la Fémis. Bajo la dirección de Jack Gajos, reuní a algunos técnicos excelentes y me ocupé del destino de esa escuela durante diez años, desde 1986 hasta 1996. Durante esos diez años, tuve que estar al corriente, como es natural, de todas las novedades relativas a los campos que nos incumbían.
Uno de los verdaderos problemas que tuvimos que resolver era, sencillamente, cómo enseñarles las películas a los estudiantes. Cuando vemos una película para estudiarla, analizarla, hay que interrumpir la proyección, ir hacia atrás, ir hacia delante, a veces, fotograma a fotograma. Exploración imposible en una copia clásica. En aquella época teníamos cintas de video, pero se deterioraban muy rápidamente. Al cabo de tres o cuatro años de uso, resultaban inutilizables.
En ese mismo período nació también la Videoteca de París, que se proponía conservar todos los documentos fotográficos y fílmicos sobre la capital. Podíamos elegir si archivar las imágenes en cintas electrónicas o en CD, que por aquel entonces denominábamos "soportes duraderos". La Videoteca de París eligió las cintas electrónicas e invirtió en ellas. En otros lugares, se experimentaban también los floppy disks (disco flexible), de los que sus promotores contaban maravillas. Dos o tres años después, en California, apareció el CD-ROM (compact disc-read only memory). Por fin teníamos la solución. Un poco por doquier se sucedían demostraciones miríficas. Aún me acuerdo del primer CD-ROM que vimos: hablaba de Egipto. Estábamos admirados, seducidos. Todos se inclinaban ante esa invención que parecía resolver las dificultades con las que nosotros, profesionales de la imagen y del archivo, nos topábamos desde hacía mucho tiempo. Hoy en día, las empresas norteamericanas que entonces producían esas maravillas han cerrado, desde hace por lo menos siete años.
Sin contar con que nuestros móviles y los varios iPods son capaces de hacer muchas más cosas. Los japoneses, nos dicen, los usan para escribir, y a través del iPod proponen sus novelas. Internet, una vez que está a disposición a través del móvil, atraviesa el espacio. Se nos promete también el triunfo individual del VOD (video on demand, o video a la carta), de pantallas plegables y muchos otros prodigios. ¿Quién puede saberlo?
Parece que estoy hablando de un período muy largo, que ha durado siglos. Pero se trata de unos veinte años a lo sumo. El olvido corre deprisa, cada vez más, quizá. Éstas son consideraciones triviales, es verdad, pero lo trivial es un equipaje necesario. Por lo menos al principio de un viaje.
(…)
J.-C. C.: Cuando apareció el DVD, pensamos que por fin teníamos la solución ideal, que resolvería para siempre nuestros problemas de archivo y de visión segmentada. Hasta ese momento yo nunca me había hecho una videoteca personal. Con el DVD, me dije que disponía, ya era hora, de mi "soporte duradero". Pero no era así en absoluto. Hoy nos hablan de discos con un formato mucho más pequeño, que requieren que te compres nuevos aparatos de lectura, y que podrían contener, como el libro electrónico, un número considerable de películas. Nuestros buenos, viejos DVD se irán también ellos al traste, a menos que conservemos los antiguos lectores que hoy nos permiten verlos.
Y ésta es, por otra parte, una de las tendencias de nuestro tiempo: coleccionar lo que la tecnología se esfuerza por hacer pasar de moda. Un amigo mío, un cineasta belga, conserva en su trastero dieciocho ordenadores, simplemente para poder ver trabajos antiguos. Lo que quiero decir es que no hay nada más efímero que los soportes duraderos. Estas consideraciones habituales sobre la fragilidad de los soportes contemporáneos, que se han vuelto casi un estribillo, pueden llevar a los apasionados por los incunables, como somos usted y yo, a sonreír con benevolencia, ¿no?
Le he traído este librito de mi biblioteca, impreso en latín a finales del siglo XV, en París. Mire, si abrimos este incunable, podemos leer en la última página, impreso en francés: "Ces présentes heures à l?usaige de Rome furent achevées le vingt-septième jour l?an mille quatre cent quatre-vingt-dix-huit pour Jean Poitevin, libraire demeurant à Paris en la rue Neuve-Notre-Dame". Usage, "uso", se escribe usaige; el sistema de indicación del año ha sido abandonado, pero todavía podemos descifrarlo con bastante facilidad. Por lo tanto, aún podemos leer un texto impreso hace seis siglos. Pero ya no podemos ver una cinta de video o un CD-ROM de hace apenas algunos años. A menos que conservemos nuestros ordenadores en el trastero.
(…)
J.-C. C .: Alejandro Magno está a punto de tomar, una vez más, una decisión cuyas consecuencias son incalculables. Le han contado que existe una mujer que puede predecir el futuro con certidumbre. Entonces hace que se presente ante él para que le enseñe su arte. Ella le dice que hay que encender un gran fuego y leer el futuro en el humo que provocará, como en un libro. Pero pone en guardia al conquistador. Mientras mire el humo no tendrá que pensar de ninguna manera en el ojo izquierdo de un cocodrilo. Si acaso en el ojo derecho, pero nunca en el izquierdo.
Entonces Alejandro renuncia a conocer el futuro. ¿Por qué? Porque una vez que alguien te ha metido en la cabeza que no tienes que pensar en algo, piensas sólo en eso. La prohibición crea una obligación. Imposible, pues, a esas alturas, no pensar en el ojo izquierdo del cocodrilo. El ojo del animal se ha apoderado de tu memoria, de tu mente.
A veces, como en el caso de Alejandro, recordar o no ser capaz de olvidar es un problema, incluso un drama. Hay personas dotadas de la facultad de almacenarlo todo a partir de recetas mnemotécnicas muy sencillas. El neurólogo ruso Aleksandr Luria las estudió. Peter Brook se inspiró en un libro de Luria para su espectáculo Je suis un phénomène. Si se cuenta algo a un mnemonista, éste no puede olvidarlo. Es como una máquina perfecta pero loca, lo graba todo, sin discernimiento. En realidad, es un defecto, no una cualidad.
U. E .: Todos los procedimientos mnemotécnicos utilizan la imagen de una ciudad, o de un palacio donde cada parte o lugar se asocia con el objeto que se intenta memorizar. La historia que narra Cicerón en el De oratore dice que Simónides asistía a una cena en compañía de otros dignatarios griegos. En cierto momento de la velada, abandona la asamblea, y justo después, todos los invitados mueren porque se derrumba el tejado de la casa. Entonces llaman a Simónides para que identifique los cuerpos. Lo consigue recordando el lugar que cada uno ocupaba alrededor del a mesa.
El arte mnemotécnico consiste, por lo tanto, en la capacidad de asociar representaciones espaciales a objetos o conceptos, de forma que se pongan en relación recíproca el uno con el otro. En su ejemplo, Alejandro ya no puede actuar libremente porque ha asociado el humo que debe escrutar para entender el futuro con el ojo izquierdo de un cocodrilo.
Las artes de la memoria se encuentran aún en la Edad Media. A partir de la invención de la imprenta, el uso de estas mnemotecnias debería perderse poco a poco. ¡Pues bien, precisamente con la imprenta se publicaron los más bellos libros de mnemotecnia!
(…)
U. E.: La velocidad con la que la tecnología se renueva nos obliga, en efecto, a un ritmo insostenible de reorganización permanente de nuestras costumbres mentales. Cada dos años habría que cambiar de ordenador porque estas máquinas se han concebido exactamente para eso: para que se vuelvan obsoletas al cabo de un período determinado, cuando arreglarlas sale más caro que comprar una nueva. Cada año habría que cambiar de coche porque el nuevo modelo presenta ventajas en su seguridad, extras electrónicos, etc. Y cada nueva tecnología implica la adquisición de un nuevo sistema de reflejos, que requiere nuevos esfuerzos, y todo ello en términos de tiempo cada vez más breves. Ha sido necesario más de un siglo para que las gallinas aprendieran a no cruzar la calle. La especie, al final, se ha adaptado a las nuevas condiciones de circulación. Pero nosotros no
tenemos todo ese tiempo a nuestra disposición.
J.-C. C.: Y además, ¿podemos adaptarnos de verdad a un ritmo que está acelerando de forma tan injustificada? Por ejemplo, el montaje cinematográfico. Con los videoclips hemos llegado a un ritmo tan rápido que ya no podemos correr más. Acabaremos no viendo nada. Pongo este ejemplo para mostrar de qué modo una técnica ha generado su lenguaje específico y cómo el lenguaje, a su vez, ha obligado a la técnica a desarrollarse, de forma cada vez más apresurada, más atropellada. En las películas de acción norteamericanas, o en las supuestas tales que vemos hoy en día, ningún plano debe durar más de tres segundos. Se ha convertido en una especie de regla. Un hombre vuelve a casa, abre la puerta, cuelga el abrigo, sube al primer piso. No sucede nada, no está amenazado por ningún peligro, y la secuencia se articula en dieciocho planos. Como si la técnica creara la acción, como si la acción estuviera en la misma cámara, y no en lo que nos muestra.
Al principio, el cine era una técnica sencilla. Se colocaba una cámara fija y se rodaba una escena teatral: entraban actores, hacían lo que tenían que hacer y salían. Luego, muy rápidamente, nos dimos cuenta de que si colocábamos una cámara en un tren en movimiento, las imágenes desfilaban primero por la cámara y luego por la pantalla. La cámara podía tener movimiento, elaborarlo y devolverlo. De este modo, la cámara empezó a moverse, al principio con prudencia, dentro de los estudios. Poco a poco se fue convirtiendo en un personaje. Giraba hacia la derecha, luego hacia la izquierda. Y entonces fue necesario pegar las dos imágenes así obtenidas. Era el principio de un nuevo lenguaje, el montaje. Buñuel, que nació en 1900, con el surgimiento del cine, me contaba que cuando iba a Zaragoza a ver una película, en 1907 o 1908, había en "explicador" que con un bastón aclaraba lo que estaba pasando en la pantalla. El nuevo lenguaje todavía no resultaba comprensible. No había sido asimilado. Desde entonces nos hemos acostumbrado a ese lenguaje, pero los grandes maestros del cine, aún hoy, no dejan de mejorarlo, no dejan de refinarlo, de perfeccionarlo y también, por suerte, de pervertirlo.
Como en la literatura, también en el cine tenemos tanto un "lenguaje noble", a menudo grandilocuente y pompier, como un lenguaje corriente, banal, y un dialecto. Sabemos también, como decía Proust de los grandes escritores, que todo gran cineasta inventa, por lo menos en parte, su lenguaje personal.
U. E.: Amintore Fanfani, político nacido a principios del siglo pasado y, por lo tanto, en una época en que el cine todavía no era realmente popular, contaba en una entrevista que no solía ir al cine sencillamente porque no entendía que el personaje que veía en contracampo era el mismo que acababa de ver de frente un momento antes.
(…)
U. E.: ...Hay ámbitos del conocimiento en los que es imposible pretender mantenerse al día. En el ámbito de la física nuclear, no se puede seguir siendo un investigador excepcional durante un arco de tiempo prolongado, independientemente de los esfuerzos que se hagan para mantenerse al día. A una determinada edad estás fuera de juego: o te conviertes en profesor o encuentras trabajo en una empresa. Eres un genio a los veintidós años porque lo has entendido todo, pero a los veinticinco tienes que ceder el testigo. Lo mismo que para un jugador de fútbol. A cierta edad te conviertes en un entrenador.
J.-C. C .: Una vez fui a ver a Lévi-Strauss siguiendo una sugerencia de Odile Jacob, que quería que escribiéramos un libro juntos. Lévi-Strauss, muy amablemente, rehusó diciendo: "No quiero repetir lo que ya he dicho antes". Qué lucidez. También en antropología llega un momento en que tus juegos, nuestros juegos, están hechos. En cualquier caso, ¡Lévi-Strauss festejó sus cien años!
U. E.: Yo hoy ya no soy capaz de enseñar por las mismas razones. Nuestra insolente longevidad no debe ocultarnos el hecho de que el mundo del conocimiento está en permanente revolución y que nosotros hemos podido captar algo durante un período necesariamente limitado.
(…)
J. -C. C .: Girar o hacer clic. Su observación está cargada de enseñanzas. Si pienso en nuestro uso del libro, nuestro ojo va de izquierda a derecha, de arriba abajo. Con la escritura árabe y persa, o con el hebreo, es al contrario. El ojo va de derecha a izquierda. Me he preguntado si estos dos movimientos habrán tenido un influjo en los movimientos de la cámara de cine. La mayor parte de los travellings en el cine occidental van de izquierda a derecha, mientras que en el cine iraní, por poner sólo un ejemplo, van al contrario. ¿Por qué no imaginar que nuestras costumbres de lectura pueden influir en nuestros modos de visión, en los movimientos instintivos de nuestros ojos?
U. E.: En efecto, habría que verificar si un agricultor occidental empieza a trabajar los campos yendo de izquierda a derecha para luego volver de derecha a izquierda; y si un agricultor egipcio o iraní, en cambio, va de derecha a izquierda para luego volver atrás de izquierda a derecha. El trazado del arado, en efecto, corresponde exactamente a la escritura bustrofédica, pero en un caso se empezaría desde la derecha y, en el otro, desde la izquierda. Es un problema significativo que, según mi opinión, no se ha estudiado bastante. Los nazis habrían podido identificar inmediatamente a un campesino judío.
(…)
J.-C. C .: Es una hazaña innegable. El gran coleccionista brasileño José Mindlin me enseñó una edición de Los miserables publicada e impresa en Río, en portugués, en 1862, es decir, el mismo año de su publicación en Francia. ¡Sólo dos meses después de París! Mientras Victor Hugo escribía, Hetzel, su editor, enviaba el libro, capítulo tras capítulo, a los editores extranjeros. Dicho de otro modo, la difusión de la obra era más o menos como la de esos best sellers que hoy en día se proponen en más de un país y en más de una lengua simultáneamente. Algunas veces es útil relativizar nuestras pretendidas proezas tecnológicas. En el caso de Victor Hugo, las cosas fueron más deprisa que hoy en día.
U. E.: Le pasó también a Alessandro Manzoni. La primera edición de Los novios (1827) tuvo unas treinta ediciones pirata en todo el mundo, que no le reportaron ni una lira. Para la edición revisada de 1840 quiso hacer una publicación en fascículos semanales con el editor Radaelli de Milán, con muchas y bellísimas ilustraciones (y siguió personalmente el trabajo del dibujante Goñi): pensaba que era imposible piratear un fascículo en una semana. Se equivocaba. Un editor napolitano lo pirateó semana tras semana y Manzoni perdió su dinero en esa empresa. Es otra demostración de la relatividad de nuestras proezas tecnológicas. Pero habría más ejemplos. En el siglo XVI, Robert Fludd publicaba en un año tres o cuatro libros. Vivía en Inglaterra, los libros se publicaban en Ámsterdam. Recibía galeradas, las corregía, controlaba las imágenes, mandaba todo otra vez a Ámsterdam... ¿cómo lo hacía? ¡Se trata de libros ilustrados de seiscientas páginas! Debemos pensar que el correo funcionaba mejor que hoy. Galileo mantenía correspondencia con Kepler y todos los sabios de su época. Estaba informado inmediatamente de cualquier nuevo descubrimiento.
(…)
J.-C. C.: Considere nuestros pen drives y otros métodos para archivar información y llevarla con nosotros. También en este nivel no hemos inventado nada. A finales del siglo XVIII, los aristócratas llevaban consigo durante sus desplazamientos, en pequeñas maletas, bibliotecas de viaje. Treinta o cuarenta volúmenes, en formato de bolsillo; no se separaban de ninguna manera de lo que un hombre de bien tenía que saber. Esas bibliotecas, obviamente, no estaban computadas en gigas, pero el principio estaba ya establecido.
“Los libros no morirán nunca”
(adn cultura, 31/07/10)
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